La curvatura de la córnea

10 junio 2024

Deambulatorio en La Tasca de Sandro


 

Deambulatorio en La Tasca de Sandro

En La Tasca de Sandro de la Plaza Diego Velázquez hay una mesa para los poetas de Torrero. Dicen por ahí que algunos poetas aprovechan los rayitos de sol que se cuelan en las mañanas de invierno. Cañas y pinchos de tortilla para escribir versos.

 Miguel Ángel Ortiz Albero se sienta en esa mesa después de sus paseos por le barrio. Su descanso no es para escribir, si acaso anota en una libretita todas las ideas que el Paseo le ha regalado. El poeta necesita la quietud de su casa para escribir hasta que los textos piden acción. Entonces se cita con David y la mesa de los poetas de Torrero se convierte en la oficina de Pregunta Ediciones, pero el protagonismo de las cañas, los pinchos de tortilla y los rayitos de sol siguen intactos y marcan el camino, esta vez sedentario, para diseñar un libro que se ha pensado andando, se ha escrito sentado y se ha editado con el mimo de unas fotos en las que Marta L. Lázaro baja del pedestal a los más ilustres de la ciudad.

Cualquier zaragozano sabe que cuando digo ciudad me estoy refiriendo a Zaragoza y que Torrero, esa estación mental por la que paseo Ortiz Albero es otra cosa muy diferente que nada tiene que ver ni con límites geográficos ni códigos postales. Torrero es cualquier territorio por el que pasea el poeta y que va más allá de la topografía. Torrero es ese lugar poético emparentado con la memoria del hijo que camina junto al padre, y del moderno de los años ochenta que patea con sus colegas todos los garitos de la ciudad en busca del vino más barato que no se pueden pagar.

Pero que no te confundas. Este discurso de Ortíz Albero que puede parecer, y tal vez lo sea, una alabanza al costumbrismo que habla de la música de los gitanos y el baile de una cabra, que a mí me lleva a los días de crio cuando viajaba de Utrillas al Barrio de Las Fuentes para ver en los cines de estreno Las Guerras de las Galaxias. Los recuerdos del poeta disminuyen su tamaño para convertirse en una prosa poética fragmentaria que, tuneada por las referencias a otros autores que también han paseado por Torrero y al compás de un estudio teórico sobre los Artes del Caminar, se convierte en un producto cultural con un peso específico que se escapa a la liviana inmediatez de estos tiempos.

Y aunque Ortiz Albero escribe que "En esta recolección intento olvidarme de mí mismo", lo cierto es que su biografía personal y social ha estado presente en esta deliciosa presentación de 'Deambulatorio' en La Tasca de Sandro

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19 octubre 2023

Presentación de la comedia ‘El último amor de Don Juan’


 

El Edificio Grupo San Valero de la Universidad de San Jorge situado en la Plaza de Santa Cruz de Zaragoza acogió la presentación del nuevo libro de Juan Bolea. 'El último amor de Don Juan' es su estreno como dramaturgo, más allá de su primera incursión en las artes escénicas con la adaptación de su novela 'La mariposa de obsidiana'. En este caso el debut es doble porque también será el director de la función que se representará el próximo 31 de octubre en el Teatro del Mercado.

María Heredia, editora de la obra para 'Los libros del gato' negro', intervino en primer lugar y nos dio una pista interesante. La función que ha escrito Juan Bolea toma el mito de la literatura y lo convierte en personaje para darle una pátina que, entre el humor y es sarcasmo, nos hace pensar.

Blanca Resano, directora de teatro y profesora en la Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza, tomó la palabra para congratularse de que un escritor con la amplia trayectoria de Juan Bolea se inicie en el mundo del teatro, y que además lo haga con un personaje inmortal que nació hace quinientos años porque, más allá de la multitud de propuestas que han trabajado con el personaje de Don Juan, Juan Bolea, al contrario de lo que ha ocurrido históricamente, lo quiere inmortalizar mediante la salvación del mito al que presenta como un humano prendido en el conflicto vital de convivir. Nadie antes se había parado a mirar con consideración a Don Juan, ni Tirso, ni Moliere, ni siquiera Juan Mayorga en pleno siglo XXI. Blanca Resano defiende la decisión del autor de tomar a Don Juan y, como si se tratase del muñequito del Google Maps, soltarlo en una realidad que le es totalmente ajena. Terminó defendiendo el trabajo del actor como ese elemento que puede revitalizar un texto escrito.

Juan Bolea, que comenzó su intervención agradeciendo la cesión del espacio y la generosidad de la editorial, confesó que lo poco que sabe de teatro se lo ha enseñado Blanca Resano a partir de su relación como adaptador y directora en la función 'La mariposa de obsidiana'. El discurso de Bolea es brillante gracias a esa pedagogía de quien sabe manejar un montón de referencias para condensarlas en mensajes cortos, precisos y tan contundentes como un buen canapé. Nos habla de su pasión por los mitos literarios que van del pícaro a La Celestina, de Quijote a Sancho Panza, pero ninguno de ellos tan interesante e intenso como la figura de Don Juan, que le ha permitido una larga inmersión a través de infinidad de autores de la talla de Goldoni, Mozart, Tirso, Moliere, Balzac y largo etcétera. Ese viaje le hizo cambiar de opinión sobre ese sevillano aventurero, castizo y universal que, más allá de su evidente capacidad para la seducción, su verdadero encanto quizás resida en la ausencia de miedo. Porque Don Juan es el gran demonio español y nada tiene que ver con los hombres de carne y hueso. Don Juan no puede ser humano porque es la personificación de la maldad, el gran enemigo del amor, alguien a quien solo le interesa destrozar personas, que está más allá de las convicciones de cualquier época, no es un espadachín, tampoco ejerce eso que se ha dado en llamar donjuanismo y el manejo del cortejo y la Galantería Zalamera como armas para promover la conquista del sentimiento amoroso. Don Juan nada tiene que ver con eso recursos tan humanos, para él la mujer tan solo es una víctima.

Juan Bolea defiende que todas esas características son las que lo han convertido a Don Juan en un espíritu criado en el barroco, y que él ha situado a la España actual en clave de comedia. La intención es aprovechar la peripecia para colarnos teorías y monólogos que nos lleven hasta la reflexión.

'El último amor de Don Juan' es una fábula, un cuento que el autor ha soñado como una creación escénica para ¿salvar a Don Juan? La respuesta la encontrarás en las estanterías de tu librería favorita o en las tablas del Teatro del Mercado.


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09 junio 2021

Presentación zaragozana de "Contra la España vacía"

 


El cierzo moderado hacía mucho más llevadero el mucho sol y la poca sombra en la terraza del Museo Pablo Serrano de Zaragoza, donde Sergio del Molino respondía las preguntas de Iguacel Elhombre en la presentación de su libro "Contra la España vacía"

Del Moino confiesa que para escribirlo ha tenido que regresar a su piel de ingenuo, esa ingenuidad aprendida que defiende Gomá y que consiste en mirar el mundo como si siempre fuera nuevo. La ingenuidad es una forma de escribir que Del Molino conoce bien porque en ese estado se construyó su libro “La España vacía”, por lo tanto, para él era muy importante recuperar cierto grado de ingenuidad, esa que ha perdido a lo largo de los cinco años que han pasado de un libro hasta el otro, y así evitar el peligroso desliz hacia la ironía. En este libro no hay doblez, Del Molino escribe lo que quiere decir y como decirlo.

La despoblación, más allá de todo el revuelo que causó “La España vacía” no dejaba de ser una coda literaria a un libro con pretensiones menores que alcanzó una preeminencia que el autor, desde luego, no esperaba. Ese es uno de los motivos que le han lanzado a escribir este nuevo libro, porque siente la necesidad de utilizar la despoblación como un rasgo que define España y que hasta ahora no formaba parte del discurso y por eso Del Molino quiere introducirlo en su nuevo libro, pero esta vez la despoblación, en lugar de formar parte de una coda a un ensayo de musculatura literaria, se transforma en un elemento político para ayudarnos a entender como esa comunidad política que se va desgajando ante nuestros ojos. Los ojos de los pijoprogres que no habíamos monitorizado ese problema hasta que el populismo de los nacionalistas españoles ha puesto en peligro las esencias de la democracia liberal, ese lugar donde no pasa nada, porque la democracia, recuerda Del Molino es un proyecto de discusión donde nadie puede imponer su visión al cien por cien y, por lo tanto, todo proyecto político está destinado al fracaso permanente. La democracia no va de llegar al lugar mítico que algunos prometen, porque la democracia es estar en el camino, sin embargo, esa deliciosa tranquilidad en el devenir también ha olvidado rituales establecidos de forma religiosa o partidaria hasta el punto que mucha gente se ha sentido huérfana sin mitos, ritos y símbolos. Un espacio ideal para, como recordaba Del Molino en un reportaje en El País, para reapropiarse de lo nacional mediante el patriotismo constitucional, ya saben y quizás sea el momento de volver a Habermas que teorizó sobre la idoneidad de basar el marco básico de convivencia en la razón antes que en los sentimientos de unas esencias presuntamente eternas.

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25 junio 2011

Presentación del libro: Cómo escribir el guión de un cortometraje


El Ámbito Cultural de El Corte Inglés acogió la presentación del libro “Como escribir un guión para un cortometraje” (ALBA) de Fernando Marin. La introducción, tras una estuvo a cargo de Javier Millán. El responsable de “Impacto Producciones” subrayó el la vocación de guía de un libro pensado guionistas noveles. Una herramienta necesaria para la salud del productor que se enfrenta todas las semanas a la lectura de varios guiones que adolecen de escasa originalidad, tienen una vaga estructura narrativa y suelen emular experiencias personales en bares y otros tugurios de marcado cariz nocturno. El libro responde a las dudas que se suscitan en la actual eclosión del corto donde, gracias a la revolución tecnológica, cualquiera puede rodar, pero donde muy pocos son capaces de contar una historia interesante que pueda llegar a espectadores tan variopintos como los que visitan los Festivales de Fuentes de Ebro, Cannes o las páginas especializadas en Internet.

Fernando Marín tomó la palabra y confesó que había fraguado su personalidad literaria en el ámbito de la novela y el relato. Su desembarco en el guión para cortos llegó con un encargo. Fue entonces cuando descubrió que, frente a todo lo publicado para confeccionar un guión para largometrajes, nada había editado específicamente para cortos. Por eso, a partir de su propia experiencia, y de la confección de apuntes para cursos de la Escuela de Escritores de Madrid, decidió publicar esta obra, con marcado carácter didáctico, para aquellos escritores que han decidido contar historias en menos de 15 minutos. Un manual que huye de lo teórico para profundizar en los aspectos prácticos que van desde el chispazo de la idea que surge de un sueño, una noticia, la observación de la vida o el desarrollo de un encargo externo; hasta la importancia de dotar a esa primera imagen de un tema que nutra la historia y la lleve a los terrenos del amor, la política o vaya usted a saber.

El carácter breve del corto exige reducir las escenas, los personajes y el presupuesto. Olvida los finales abiertos o melancólicos. El mejor final para un corto es la solución cerrada del conflicto que se plantea. Y se volvió a subrayar la importancia de contar historias, y hacerlo pensando que el texto final, con independencia del cual sea su origen, será el manual de trabajo para los diferentes equipos de trabajo que constituyen el rodaje de una película, gremios tan diferentes como el director, los electricistas o maquillaje y vestuario. Por eso las escenas deben huir de un lenguaje excesivamente literario para centrarse en narrar con tensión dramática y sin ambigüedades.

Aproveché el turno de preguntas para interrogar a Fernando Marín sobre la necesidad de tener conocimientos técnicos sobre la manufactura del cine para escribir un guión. Su respuesta fue contundente. Olvídate de los tipos de plano, el travelling y los efectos sonoros. Escribe un guión literario y después será muy interesante, en algunas ocasiones, compartir charla con los puntos de vista del productor y el director. En otros proyectos el perfil definitivo de la historia se consigue en un guión técnico donde se definen los aspectos audiovisuales de la historia que, por regla general, casi siempre difieren de cómo la imaginó el guionista.

Al hilo de esta respuesta, repregunté por lo habitual que era en el cine español que el director de un largometraje dirija sus propios guiones. En el mundo del cortometraje, afirmó Fernando Marín, esa costumbre esta mucho mas acentuada y, tal vez porque son proyectos pequeños, es muy habitual que la idea, el guión, las funciones de producción y el trabajo de director recaigan sobre la misma persona. Un círculo cerrado que impide el debate creativo, un ejercicio muy saludable porque otras visiones pueden aportar puntos de vista que enriquezcan la historia, y esa es también la función de un guionista, ser capaz de asimilar nuevas modificaciones para insertarlas en el guión y mejorar el resultado final.

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18 abril 2011

Presentación de “Tangos para una milonga” de Aloso Cordel

El pasado viernes 15 de abril se presentó en el Instituto de Enseñanza Secundaria Goya el poemario “Tangos para una milonga” de Alonso Cordel. El director del centro mostró su alegría por el lleno que presentaba el salón de actos para celebrar un acto cultural que servía de puente entre un espacio educativo y la sociedad. Los pasos cruzados de dos parejas arrebatadas por el tango fueron el preámbulo para dar la voz a Alonso Cordel, tanguista, manchego de cuna y maestro de poetas aragoneses. Cordel excusó la ausencia de Eva Vives, prologuista del libro. «Prologar un poemario es poco habitual» afirmó Cordel que recordó que la voz del poeta esta en los versos y es el lector quien debe encontrar su propia conexión con el texto, pero en este caso las palabras de Eva Vives sirven para subrayar la presencia del tango en todas y cada una de las páginas del libro. Alonso Cordel cambió el acento del discurso y se fue allende los mares para leer una parte de lo escrito en el prólogo. Su voz nos llevó al lugar dónde los poetas arrastran las frases: « El tango es como un sueño. Te arropa. Te mece en calesita. Te retiene. Te atrapa de tal forma que no quieres despertar. No distingue colores. Ni naciones. NI razas, Ni edades. No importa si estás solo o tienes compañera. No importa lo que hagas o la posición social que tengas. El tango nos iguala a todos. Nunca hubo un lenguaje tan sencillo y al mismo tiempo, más universal. Sobran las palabras: escuchas, abrazas, interpretas y te deslizas» Regresó la música de blanco y negro. El ceñido vestido de una mina, sombrero y pedigrí. El editor, arrebatado por los versos de Cordel, recordó su primer viaje a Buenos Aires tras la lectura de la novela “Corazón de Tango”, y como disfrutó de las atmósferas de Caminito y Boca dónde todo el mundo tiene una historia que contar. El viajero con apetito de milonga se sentó entre chinos y nipones para observar como los bailarines levantaban cátedra de un rito que mezcla culturas, contiene la gestualidad de una pasión, y convierte una cita en el encuentro entre dos almas dispuestas a elevarse y trazar poemas. Los versos de “Tangos para una milonga”, afirmó el editor, evocan esos ambientes, el perfume de un universo para soñar giros imposibles. Alonso Cordel agradeció el mimo de la editorial con un libro que es historia del tango, su recorrido personal por una emoción, un compás de dos por cuatro que el poeta recomendó escuchar a la par que se lee el libro. Los músicos, continúo Cordel, creen que la esencia del tango radica en los ritmos. Sin embargo, afirmó, los bailarines pensamos que el tango esconde planos sentimentales de una pasta especial en gestos como la distancia entre los cuerpos, el equilibrio y los vaivenes. El líder en el tango no es el hombre que conduce, es la sensibilidad que genera la pareja, el diálogo, la emoción en el diseño y la amplitud de los pasos, es la creación de un espacio propio dentro de la milonga, arrastrar las pasiones y dejar aire al resto de las sensibilidades que bailan a tu lado. El poeta dejó las teorías sobre la mesa, citó a su pareja en el estrado y ambos, fundidos en un abrazo, demostraron que la poesía también se construye con la cadencia de del corazón a ritmo de tango.


____ Le dejo con la voz más reivindicativa del poeta:

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14 abril 2011

Babel y Coplas: Sarría y Yusta


Lo confieso: He leído muy poco a Borges y en mi juventud tildé a la jota aragonesa, a excepción de las de picadillo, de aburrida, monótona y poco gratificante. Con estas premisas poco o nada se me había perdido en la presentación dos por una que la Editorial Olifante organizó ayer en la Biblioteca de Aragón: “Babel en las manos” de Fernando Sarría surgió tras una de las muchas lecturas del autor sobre la obra de Borges; y “Cancionero de coplas aragonesas” de Miguel Ángel Yusta dónde las cuartetas piden cuerda de guitarrico y aire jotero.
El irresistible motivo que me llevó hasta allí fue, además del respeto que guardo a los dos poetas, el elenco de presentadores: Manuel Martínez Forega, Roberto Malo, Javier Barreiro y José Luís Melero, una cuarteta de gran interés literario e intelectual. Forega y Malo repartieron juego con el poemario de Sarría; Barreiro y Melero sentaron cátedra con la jota y los versos de Yusta.
Forega abrió fuego, prometió brevedad y fue al grano. El último poemario de Fernando Sarría, afirmó, es una agradable sorpresa porque abandona el instante arrebatado, lo depura y lo deja al sol, al tacto carnal; desaparece lo anecdótico y gana lo lírico. Forega estuvo untuoso, con esa lubricidad en su verbo que envuelve y excita, un oleaginoso oleaje cultista que aliña, mece y te cuenta, bañadas por latines y giros inalcanzables del lenguaje, sus sensaciones. Un discurrir que ayer fue ducha laudatoria para un poemario que celebra los sentidos frente a la descripción, la intima sensualidad frente al realismo.
Malo llevó la frescura, esa impagable forma de convertir todo en cuento, en historieta, su impronta natural de saltimbanqui y narrador oral arrancó carcajadas. Agradeció a Sarría la invitación para compartir mesa “con estos grandes” y también prometió brevedad porque ya que Malo, al menos breve. Confesó que su presencia estaba sustentada por dos motivos. El primero era que, aunque experto en Borges, no tenía ni idea de poesía y esa mirada interesaba mucho al autor. El segundo era su condición de “hombre talismán” para Sarría desde que compartieron charla en los pasillos de Borradores, programa cultural de la televisión aragonesa al que Malo estaba invitado para hablar de su primer libro de relatos, cuando Sarría, que sólo acompañaba a Luisa Miñana, vaticinó que él también pasaría por aquel plató con sus libros. Porque como todo el mundo sabe, subrayó Malo, los escritores aragoneses publican libros con el objetivo fundamental de salir en Borradores. El autor de la novela “Asesinato en el club nudista” ha leído tres veces el poemario “Babel en las manos”. En la primera no se enteró de nada, la segunda cazó las referencias a la obra de Borges, y fue a la tercera cuando disfrutó, dejó volar la imaginación y concluyó que estos versos, cuando se traduzcan al francés o al italiano, ganaran una barbaridad.
Javier Barreiros comenzó con la segunda parte de la presentación, un salto, afirmó, de lo culto a lo popular, de lo escrito a lo hablado. Un nuevo evento para levantar la voz y defender la jota frente a su desvalorización entre los zaragozanos, y poner en valor los pueblos dónde se ha seguido cantando y a gentes como Miguel Ángel Yusta que, con su sección “Rincón de coplas” en el Heraldo de Aragón, mantienen vivo el interés por estos octosílabos que conservan la naturalidad del verbo y el sabor popular junto a autores como Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez o Antonio Machado.
José Luís Melero estuvo brillante y mostró el camino de regreso a la jota. Porque la jota, afirmó, extracción popular de ingenio y grandes composiciones, no tuvo la renovación necesaria para pasar de la instrumentalización religiosa y política, al ámbito sentimental dónde todos los aragoneses nos veamos reflejados. Una renovación que Demetrio Galán Bergua pedía en 1966 y que pasaría por desvincularla de las épocas predemocráticas, evitar certámenes dónde las jotas sean parlamentos de ideas para y buscar la unidad exenta de ideologías, que todo el mundo pueda vibrar con la jota. Tiempos nuevos para cantar a Buñuel, Costa y Goya dónde intelectuales como Miguel Ángel Yusta se acercan sin complejos para ponerse a la cabeza y conseguir que todo el mundo cante sus coplas sin saber la autoría, la máxima expresión del éxito popular.
Nacho del Río puso broche de oro a la presentación con tres jotas en las que mostró su poderío vocal

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26 marzo 2011

Reig & Vilas: Un par de españoles

El jueves 24 de marzo se presentó en el Forum de la Fnac de Zaragoza “Todo está perdonado” la última novela de Rafael Reig. Manuel Vilas ejerció de anfitrión, amigo y consorte. El poeta apareció con el estilo inconfundible de la versión Zeta de Johnny Cash. La sorpresa estuvo en el careto de Rafael Reig, su parecido con el humorista Javier Cansado me dejó boquiabierto. Una semejanza que no se aprecia en la foto que ilustra su artículo en el suplemento cultural del diario ABC. Pero lo mejor llegó cuando Reig comenzó a hablar y su voz me llevó a un bar de Madrid la que entré de zagal cogidito de la mano de mi padre. Calamares fritos que los tengo más baratos al final de la barra caballero. Anduve colgado en aquellos recuerdos de alfombras de servilletas de papel y cabezas de gamba, y por eso no enteré muy bien de la modalidad que habían elegido los autores para prepara la presentación: Hace dos minutos tomando una cerveza, o tomando una cerveza cada dos minutos. Las risas, la buena conversación y la complicidad entre ambos apuntaban hacía la segunda opción.
Manuel Vilas tomó la palabra y agradeció a Rafael Reig que hubiera escrito una que la novela que mostraba una visión crítica de la España que va desde la guerra civil hasta nuestros días, y que paliaba la actual falta de acercamiento entre la literatura y la sociedad. Porque una de las misiones de la novela, afirmó, es reflejar el mundo que nos toca vivir, analizar la política y la vida. “Todo está perdonado” nos cuenta la “Inmaculada Transición” y lo hace con brillantes ejercicios de creación de lenguaje que son productos prodigiosos de la imaginación y la metaforización. Una novela política en el mejor sentido de la palabra, dónde lo ideológico es relevante porque descubre como son las nuevas alienaciones de la vida que vivimos. Pero también, cambió de tercio el poeta, es literatura en forma de novela policíaca, sin olvidar que una parte fundamental de la novela comienza con una cita de Marx: “La crítica de la religión es la premisa de toda crítica” Aplicar este pensamiento a la particular teología de España nos llevaría a afirmar que, sin criticar a la Iglesia no podemos comprender la realidad que tenemos delante.
A Vilas le duele España, afirmó Reig antes de contarnos que “a Unamuno le dolía España porque padecía de fimosis. ¿Y Vilas…?” La pregunta inconclusa flotó en el ambiente y dejó en mi mente otra interrogación ¿Sufrirá Manuel Vilas de fimosis? El poeta tomó el envite por el lado patriótico y contestó “No nos queda otros cojones que ser escritores españoles.”
El novelista regresó a su libro. “Todo está perdonado” es como Buñuel. El típico ateo educado religiosamente, y la religión es la elección básica, junto a la masturbación que puede sustituirla.
Cuando Manuel Vilas preguntó por el engranaje policiaco del libro, Rafael Reig contestó que lo había sacado de un tuper de la nevera y explicó que hay dos tipos de cocineros. El primero compra todos los ingredientes que necesita – incluyendo especias exóticas como el cúrcuma o un decilitro de alguna chorrada -. Rafael Reig pertenece a la escuela de cocina que abre la nevera y combina los ingredientes que encuentra. En este caso, envueltos en papel de plata, fueron tres: Emoción, rencor y un poco de nostalgia. Los descongeló en el micro ondas y con ellos cocinó “Todo esta perdido” El protagonista del guiso es un detective que nació por la convicción del autor de que lo que nos cuentan no es verdad, por eso necesitamos un personaje con integridad moral, que no tenga nada que perder y vea el mundo desde una visión insólita. Ve lo mismo que nosotros pero de un modo distinto.
Manuel Vilas reveló que aunque Rafael Reig no tiene ningún interés por el fútbol, la novela contiene paisajes narrativos de gran ritmo futbolístico con descripciones minuciosas de algunas jugadas de la Eurocopa del 2008.
El fútbol es la eucaristía, contestó Reig. La presencia real. La ostia y el vino. El cuerpo y la sangre de Cristo. La democracia en la que vivimos, prosiguió, es una eucaristía sin presencia real, liturgia vacía donde no pasa nada. Como ocurre en la prensa donde tampoco pasa nada porque las corrupciones y otras correas no interesan. Sin embargo, los periódicos deportivos como el Marca y el As se leen con emoción, con presencia real. Una realidad que Rafael Reig ve “de una manera muy tonta. Mi mirada no es la realidad” Entonces explicó se que había hecho novelista porque si no se le ocurría nada se lo inventaba todo “y ya está”. Una invención que solo es válida si el lector, además de reírse, siente que escribir es muy fácil, aunque la elaboración haya hecho sufrir al autor. Escribo, afirmó Reig, para que la gente sea feliz.
Y quizás por eso, Manuel Vilas puso el foco en las elevadas dosis de humor de la novela. Situaciones hilarantes como el reparto a domicilio de ostias consagradas, su comercialización en Tetra Brick, y los problemas que conlleva la conservación, envasado y caducidad de un producto como el Cuerpo de Cristo.
Rafael Reig señaló que toda esta mezcla de géneros en las páginas de “Todo está perdonado” obedece al síndrome de la tía del pueblo. Esa entrañable señora que te sienta a la mesa y te pone de todo: Lentejas de primero, cocido de segundo, gambas para picar entre platos y arroz con leche para el postre. A los personajes de esta novela, continúo, les ocurre como a todos los mortales, cada uno se subleva de una manera diferente ante el poder que siempre es parecido y, como los corchos, siempre sale a flote. Y yo, confesó, siempre he sentido que no flotaba porque era un niño gordo, de mayor soy calvo y como todos ustedes, tampoco estoy contento con mi suerte. Todos sabemos que la felicidad es hacer felices a otros. La salvación es el amor. El amor certifica que existen otras personas más allá de nosotros.
Fue entonces cuando vibró la alarma de mi móvil. Yo también tenía que ir más allá de aquella deliciosa, inteligente y nutritiva presentación, concretamente me tenía que ir al turno de noche. La realidad implacable del calendario laboral me impidió preguntar al novelista sobre un artículo que publicó hace unas semanas en el que afirmaba: “El que cuenta, tanto da en una novela como en el bar de la esquina, siempre quiere conseguir algo de quien escucha: que les des la razón, que le compadezcas, que actúes o que le invites a las copas” Me hubiera gustado saber en cual de esos supuestos se sitúa Rafael Reig, pero a mi me gusta pensar que el autor de “Todo está perdonado” estaría encantado con cambiar sus historias por una copa de vino, una caña bien tirada o cualquier licor espiritual con el que levantar el ánimo y gritar ¡Viva España y mi tía del pueblo!




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La foto la he tomado prestada de una entrada del blog de Rafael Reig con el título:

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21 marzo 2011

Crónica de un juicio a David Jasso

El escritor David Jasso compareció el viernes 18 de marzo de 2011 ante el Juzgado Número 1 del Forum de la Fnac de Zaragoza. Presidió la vista el crítico, juez y parte Ilustrísimo Señor Fernando Martínez. La acusación de David Jassó se sustanciaba en los cargos de infracción literaria muy grave por publicar dos libros simultáneamente: la novela “El pan de cada día” (Ed. 23 escalones) y la antología de relatos “Abismo” (Ed. Ajec).
David Jasso llegó con su abogado, el guionista de cine porno Roberto Malo, a quien contrató, según consta en diversas publicaciones de la prensa rosa, tras la promesa de que Jasso protagonizaría la próxima producción cinematográfica de Malo.
Una masa desaforada de lectores confesos de literatura de género recibieron al procesado a las puertas del tribunal con el coro de «Jasso pelele, el pueblo no te lee» Los gritos derivaron en actitudes violentas contra los medios de comunicación escritos que cubrimos la noticia para algún blog de pacotilla.
Las puertas del Templo de la Justicia se abrieron gracias a los puños del púgil Juan Luís Saldaña, presentador de televisión reconvertido por la libertad de prensa y la escasez de anunciantes en alguacilillo de la vista.
El afamado Fiscal José María Tempanillas tomó la palabra y expuso los motivos para inculpar a David Jasso: La actitud irresponsable del autor al saturar el precario mercado literario con dos libros que, además de pertenecer a dos editoriales diferentes, son malos en lo creativo y peligrosos para lectores de género en particular y los seguidores del terror en particular.
Roberto Malo, en calidad de abogado defensor, aseguró que a lo largo de la vista se podría comprobar como su defendido no era el responsable de la simultaneidad en la publicación de sus dos libros. Las circunstancias que se daban en este caso apuntaban hacía otras culpabilidades.
Iris Jasso fue la primera en testificar que, como el sagaz lector habrá discurrido, es la hija del procesado. Las preguntas del Fiscal acorralaron a la delicada señorita hasta que consiguió una endeble confesión en la se dijo ۫«pese a las horas que pasa mi padre delante del ordenador, me es muy difícil asegurar que hace literatura.» El acusado pidió la palabra. David Jasso prometió un aumento en la paga de su hija del IPC real más un diez por ciento de los beneficios que generen las ventas de todos sus libros pasados, presentes y futuros. La hija, emocionada por tanto amor monetario, rectificó sus palabras y contó con pelos y señales las rutinas de trabajo de su papi encaminadas a conseguir los fastos del escritor afamado por la tele y querido por el populacho. Entonces el fiscal preguntó a boca rajo si ella consideraba que toda la obra de su padre estaba escrita por un negro. El abogado defensor protestó ante el cariz xenófobo de la pregunta y se armó la marimorena entre los letrados, un altercado que el Juez, ensimismado con un cascanueces del Ikea, cortó para llamar a los siguiente testigos.
Los representantes de las editoriales, ante el asombro del inculpado, no hicieron acto de presencia. Este hecho, se apresuró a subrayar el Fiscal, es muy significativo para comprender el desprestigio que había alcanzado el autor: El abandono de sus patrocinadores dejó al señor Jasso en pelota picada.
Fernando Lafuente, autor inédito, fue el siguiente en testificar. Aunque se mostró dubitativo en sus respuestas, la habilidad dialéctica del fiscal lo dejaron en un callejón sin salida desde dónde afirmó que «si el señor Jasso era tan prolífico en la publicación de sus libros, era evidente que autores como yo, de gran valía literaria pero desconocidos para el gran público, nunca tendríamos hueco para publicar.» El abogado defensor volvió a su táctica de hacer preguntas retóricas, en este caso sobre el habitual retraso que sufrían las publicaciones literarias y como una fatal coincidencia había puesto a la vez dos libros de su cliente en mercado. Malo recordó que los libros estaban publicados en editoriales diferentes, y por lo tanto no se podía hablar de monopolio. El formato, la estructura y la temática de ambos era tan distinta que decía mucho de la imaginación y el buen hacer como narrador de su defendido.
Ernesto García García, primo del inculpado, fue el último testigo de la vista. El señor García García no necesitó de preguntas. El señor García se puso a largar con el gracejo del que ha visto todas las temporadas de El Club de la Comedia. Se confesó gran amante de la buena literatura. «Si leo lo que escribe mi primo es por obligación familiar y porque en el Carrefour se pueden comprar los dos libros por el precio de uno.» El señor García mostró su alegría por la celebración del juicio « Así puedo ver a mi primo en un nuevo ambiente. Ya estoy cansado de que solo nos veamos en bodas y entierros.»
Los alegatos finales del Fiscal y el Abogado Defensor abundaron en los argumentos que ya se habían expuesto a lo largo de la vista y que se resumen en dos. Primero, David Jasso es culpable porque ha publicado a la vez dos libros malos y eso no tiene perdón. Segunda, David Jasso, además de ser inocente, es la víctima de un negocio que desprecia el terror como género literario.
El inculpado pidió la palabra para hacer su propio alegato. La pieza oratoria resultó ser de una intensidad emotiva al alcance de muy pocos, una excelente muestra de la capacidad de un escritor de raza. Un texto que reproduzco en su totalidad para deleite de lectores al uso y de creadores que persiguen el sueño de contar historias.
«Miembros del jurado, familiares, amigos, senadores, representantes de la realeza. Ha llegado el momento del final. La ultima oportunidad para que se haga justicia y para que triunfen de una vez por todas la libertad y la esperanza.
Porque lo que aquí se está juzgando hoy, no es un libro o dos, ni a un autor, ni a un depauperado panorama editorial. Aquí hoy, lo que se están juzgando son los sueños, las ilusiones. La esperanza.
Se habla de crisis, la gente camina entre sombras sin sonreír. En una sociedad triste y miserable. Miraos, sois piltrafas, auténticos despojos. Escoria sin sueños. La alegría ha desaparecido. Nada nos sacará de la crisis, nuestra vida carece de sentido, me dicen vuestras miradas bovinas. Ya no hay nada que podamos hacer.
Sin embargo alguien, en este desolador panorama se ha atrevido a hacer frente a la desilusión. Yo lucho por un mundo mejor, en el que los sueños pueden hacerse realidad, por un mundo en el que nuestros hijos, por muy idiotas que sean, sepan que cualquier impresentable puede triunfar. Y yo soy la prueba viviente de ello.
Que la irresponsabilidad, la dejadez y la copia descarada aprovechándose del trabajo de nuestros compañeros pueden dar sus frutos, que podemos ascender pisoteando a los demás para llegar hasta lo más alto, que lo que importa somos nosotros mismos y nuestro nivel de vida. Que hemos de golpear con nuestros dientes y morder con nuestros puños sin mirar nada más que nuestro propio beneficio.
No, no estamos hablando de libros, estamos hablando del triunfo a cualquier precio. De mis sueños, que merecen hacerse realidad gracias a vuestra pasta.
Ahora cuando deliberéis ya sabéis lo que tenéis que hacer. Yo no voy a pediros que votéis por mi libertad. Ni siquiera que leáis mis libros. Lo que os voy a pedir se puede resumir en solo tres palabras. Compradlos, joder, compradlos.»
El Jurado Popular, cautivo ante tan elocuentes palabras, declaró inocente a David Jasso por los delitos que le habían sido imputados.

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10 febrero 2011

Francisco Ferrer Lerín en la Fnac de Zaragoza

Me senté en el Forum de la Fnac de Zaragoza preocupado por la situación futbolística sentimental del central de la selección española. Piqué vive un noviazgo twitero con la cantante Shakira. El glamour cañí del torero y la tonadillera transplantado al siglo XXI corría serio peligro porque esta noche se enfrentaba la gloria mundialista de La Roja contra el combinado de Colombia. ¿La intensidad de Piqué en el juego sería la habitual, o se vería mermada porque su chica es natural de Barranquilla, la puerta de oro del caribe colombiano?
En esas andaba mi pensamiento momentos antes del comienzo de la presentación de”Familias como la mía” una novela de Francisco Ferrer Lerín. La cita literaria tenía, además del reclamo del autor al que descubrí hace poco tiempo (Una revelación que puedes leer
aquí), la presencia de Túa Blesa, Catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Zaragoza, y Antón Castro, escritor y periodista. Una terna de primera división que se reveló ante mis ojos como alineación futbolística. La culpa, sin lugar a dudas, fue de la camisa y la corbata del señor Blesa. El rojo de aquellas prendas era el símbolo de la Selección Nacional de Fútbol y los tres escritores la reencarnación de Iniesta, Xavi y Busquets.
Túa Blesa tomó la batuta de Xavi y se repartió juego. Mostró su chispeante capacidad para el regate corto: El que afea conductas a escritores de contraportadas, poetas de la experiencia excesivamente cotidiana y críticos que confunden la metáfora con la sinécdoque. Pero también mostró el juego elegante de pases largos, profundos y verticales. La expresión certera del científico que busca ejemplos sobre los que sustentar que la literatura tiene dos aspectos importantes que vienen determinados por la importancia de lo que se debe escribir, frente a la ligereza de lo que sólo nace para ser leído. Lerín pertenecería a esa raza de escritores que escriben sobre lo esencial, a contra corriente y enfrentado a los cánones que tal vez ayudan a llegar a la fama pero que adelgazan la literatura. Un escritor que utiliza sus fabulaciones autobiográficas para mostrarnos “la miseria moral” de los años por los que circula la novela.
Antón Castro, incansable en el verbo, robó todos los balones al estilo Busquets. Discurso de incesable oleaje que viene pero nunca se va porque vuelve y, cuando parece que se va a alejar, regresa de nuevo. Ráfagas de pensamiento que se suceden durante todo el tiempo que dura el juego y si hay prórroga mucho mejor. Castro siempre estuvó en contacto con el balón, buscó en su inabarcable memoria todos los puntos de contacto con el texto y procesó la información en tiempo real. Con intención artística soltó el balón y abrió espacios para que los oyentes recogiéramos sus sensaciones que tuvieron la jovialidad y la energía de quien disfruta del juego. Por eso resaltó la felicidad, la luz y el sexo que contiene el libro.
Lerín, hasta entonces muy silencioso, se vistió de Iniesta. El hombre lento que desaparece mientras el resto del equipo soba el cuero y lo lleva de un lado para otro del campo. Hasta que la pelota llegó a sus pies, controló con la zurda y tocó con la diestra para hacer una croqueta. Salió en velocidad y rectificó la mirada que los presentadores habían vertido sobre el libro. Lo hizo con elegante finura y la majestuosa tranquilidad de quien te hace dudar sobre la naturaleza de su discurso. ¿Ironía o sinceridad cuando afirmó que en su libro ni están ni las miserias detectadas por Blesa, ni la felicidad que encontró Castro? ¿Hay mejor reclamo para el lector que subrayar esa contradicción?
Lerín contó el tortuoso camino que ha precedido a la publicación de este libro y de todo lo que tuvo que rectificar para que viese la luz. Afeó a la editorial la maquetación final del texto porque ha eliminado los espacios en blanco que el autor diseñó con intención de crear una tensión narrativa muy parecida a la que busca cuando escribe poesía.
Francisco Ferrer confesó que la escritura para él es un acto de extrema sencillez, un ejercicio casi mecánico, esa facilidad a la hora de enfrentarse con la tarea del escritor fue uno de los motivos que lo alejó de sus compañeros de generación, tan preocupados por un destino glorioso en las letras españolas. Sin embargo, también confesó que, tras hacer caso a un consejo estilístico que le hizo su mujer, incluyó en el libro algunos pasajes dónde la carga sexual era la parte sustancial del texto, fragmentos que escribió embutido en unos tejanos de mercadillo que a duras penas contenían la erección producida por sus propias palabras. La incomodidad se extendió más allá de la zona de la bragueta, derivó en dolor lumbar y terminó por provocar la impotencia del autor.
La valentía de Lerín y su entrega por la causa literaria me impresionó. Entonces recordé de nuevo a Piqué, ¿sería el central de la selección tan valiente con su profesión como había sido Lerín con la suya? De tapadillo saqué una radio portátil que siempre llevo conmigo y conecté mis orejas a sus auriculares. El locutor estaba enfurecido. Cuatro minutos de la primera parte. Pablo Armero penetraba con velocidad en dirección al área española. Piqué fue a cubrir el hueco en carrera diagonal hasta que cortó la carrera del delantero colombiano con una potente entrada de tackling que no dejaba dudas sobre su entrega.
Es gratificante pensar como en este país todavía quedan futbolistas y escritores que tienen el pundonor de cumplir con su oficio.


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07 febrero 2011

"Cambio de planes" en El Pequeño Teatro de los Libros

El pasado viernes cogí una Bizi Municipal en la parada 36, la que esta al lado de casa. Pedaleé por la ribera dando cara al cierzo que perdía rasmia con la llegada de la noche. A mitad de camino de ir a ningún sitio cambié de planes y regresé sobre mis huellas. Dejé la Bizi Municipal en la parada 36, la que esta al lado de casa, y entré en la librería El Pequeño Teatro de los Libros dónde Luís Borrás presentaba su primer libro titulado “Cambio de planes”. La odisea ciclista sólo fue una excusa, el gustazo de hacer realidad eso que Juan Luís Saldaña dice de mis idas y venidas a bordo de las dos ruedas municipales como preámbulo a estas crónicas curvas de la córnea.
Un nutrido grupo de espectadores andaban alborotados junto a la gran mesa redonda que hace las veces de escenario para las presentaciones literarias y otros saraos. El proyector lanzó la imagen de Juan Luís Saldaña sobre la pared. El periodista, que llevaba entre las manos un libro de tapas negras, lanzó un mensaje de disculpa. Una inesperada nevada lo había dejado al otro lado del Monrepós. Era imposible llegar a la librería pero estaba dispuesto, vía mensaje SMS con imagen de video, a ejercer de presentador. Entonces apareció un tipo en la pantalla se acercó a Saldaña y le recordó que el libro que llevaba en las manos no era el de Luís Borrás. El cambiazo de ejemplares no fue nada ejemplar y Juan Luís Saldaña, con “Cambio de planes” entre las manos, encajó de maravilla el patinazo y se vino tan arriba que, como ocurría en La Rosa Púrpura del Cairo de Woody Allen, abandonó la proyección y se presentó el carne mortal sobre el estrado. Los aplausos de los presentes fueron abundantes y generalizados y yo, al estilo Mia Farrow, me enamoré del aparecido.
Juan Luís Saldaña desgranó un discurso anárquico de exposición vertiginosa. Mezcló experiencias personales, reflexiones literarias sobre el libro y esa manera navajera de saltar sobre todos los charcos para reírse y alcanzar certero el centro de la diana. Su afilada expresión verbal trasladó a los presentes hasta los terrenos del pícaro que cocina frases de vinagre diluidas en azúcar, siempre al borde del filo de ser brillante y provocador. Ahí se siente a gusto y demuestra el brillo veloz de un ingenio cimentado en avalancha de palabras.
Saldaña recordó una entrevista radiofónica con Fofito de protagonista y cuanto le impresionó que el payaso se vistiera de payaso para hablar por las ondas. El acto heroico de ser personaje veinticuatro horas al día. Una de las ventaja de ser escritor, afirmó, es la posibilidad que te da la literatura para mudar de tu propio yo y convertirte en un asesino, un gallego o en el tipo más despreciable. La magia de ir más allá de la realidad y escapar de este mundo.
Confesó su debilidad por un relato que destiló su querencia hacia la figura paterna, y esa línea invisible que delimita las relaciones paterno-filiales: El odio inmenso en la juventud y el amor equilibrado por la madurez.
Subrayó que Luís Borrás estaba muy lejos de ser un tipo agresivo aunque sus personajes maten, una situación para preguntarse hasta dónde llega la ficción en “Cambio de planes”, un libro muy de acorde a la librería El Pequeño Teatro de los Libros que ha conseguido transformar una nave de venta de automóviles en un lugar mágico. Una librería “cojonuda”.
Saldaña recordó su paso laboral por el Barrio de Las Fuentes y como en la sucursal de un banco surgía la ficción como la extensión natural de un barrio de verdad, un territorio en el que la literatura paseaba por las calles, canales de vida y realidad en primera persona, como los relatos de “Cambio de planes”, literatura evocadora que recorría con sabiduría el espacio dieléctrico que separaba la realidad de la leyenda, ese lugar dónde la imaginación se adueñaba de las historias.
Un libro de relatos con muchos muertos, porque el binomio muerte - fantasía siempre era, afirmó, un valor seguro en literatura. Fue entonces cuando el autor de “Hasta agotar existencias” nos contó como se equivocó ante la tentación de matar a uno de los protagonistas de uno de sus relatos. La salvación del personaje calmó su conciencia pero causó la defunción del texto que duerme el sueño de los justos en el fondo de un cajón. Esta experiencia demostraría que en cuestiones narrativas, la imaginación debe prevalecer hasta sus últimas consecuencias.
Saldaña afirmó, como corolario final, que la mejor virtud de “Cambio de planes” era su honestidad y señaló a Luís Borras la necesidad de abandonar un poquito ese estilo tan suyo que te coge de la mano y te lleva desde el principio hasta el final del relato, y le invitó a comprometerse con otros caminos narrativos de mayor riesgo.
Luís Borrás tomó la palabra y agradeció la asistencia a sus amigos, el apoyo del editor, el aliento de los blogueros, la compañía de los fotógrafos y casi de todo a su esposa, a las horas quitadas al sueño y hasta a los que allí estábamos y de nada le conocíamos. Confesó que tras una charla con Saldaña se dedicó a contar la cantidad de muerte que aparecía en el libro y concluyó que no era para tanto porque, además de presentarla de diferentes maneras, la muerte es el cambio de plan más radical.
El autor siguió la línea que trazó Saldaña en la presentación y confesó que uno de los relatos surgió gracias a un libro de fotografías de Catalá Roca en el que mostraba la Barcelona de los años cincuenta y sus habitantes. El territorio que transitó su padre, y si la vida no le había proporcionado una relación muy fluida con su él, tal vez aquellas imágenes serían el sendero para mejorar la comunicación.
Luís Borrás se mostró contento con los seis relatos cortos que contiene el libro. Textos condensados hasta conseguir una historia que se pueda contar en menos de un minuto, un reto estilístico determinado por el carácter bloguero de esas narraciones que nacieron, como el resto, con la intención de conmover, de provocar algún tipo de sentimiento en el lector más allá del propio disfrute de la lectura. Por eso a Luís Borrás le gusta recorrer los territorios fronterizos por dónde caminan las heridas del odio y las dichas del amor. El camino de los sueños trazados en el aire y que siempre cambian. Los pliegues tristes de la vida porque la felicidad, tan fácil de mostrar, es mucho menos narrativa. Todo escrito en primera persona por una cuestión tan práctica como la facilidad para contar las cosas desde la propia visión del autor, sin que por ello la autobiografía sea la madre del cordero y, como subrayaron un par de lectores presentes en el acto, con pinceladas de un humor fino e inteligente.
Juan Luís Saldaña tomó de nuevo la palabra y nos enseñó uno de los trucos que usan los periodistas para, sin leer las páginas de un libro, salir con éxito de una entrevista a un autor en gira promocional.
La clave esta en la primera pregunta que siempre será ¿Cómo surgió este libro? En la respuesta a esta cuestión hay que encontrar el asunto de la siguiente pregunta y seguir con esa mecánica hasta completar el tiempo establecido entre los cortes publicitarios. Saldaña afirmó que el sistema funciona aunque siempre se corre el riesgo de topar con un autor resabiado que contesté algo parecido a: Este libro surgió después de verme varias veces con tu madre. Entonces el periodista de magazín, esa profesión de riesgo, esta perdido.

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06 diciembre 2010

Javier Pérez Andújar y la salvación por los libros

Javier Pérez Andújar vino hasta el Forum de la FNAC de Zaragoza para hablarnos de su último libro “Todo lo que se llevó el diablo” Estuvo acompañado por Francisco Ferrer Lerín y Joaquín Berges.
La presentación se planteó como una conversación, un formato flexible que permitió hablar de la novela, de anteriores trabajos del autor y de cualquier cosa. Por momentos pensé en un partido de tenis. Berges ejerció de Federer con intervenciones certeras, elegantes y demostrando variedad en el juego. Al otro lado de la pista Lerín era McEnroe, brillante en las réplicas, siempre dispuesto a romper el ritmo del encuentro con una bolea irónica o un giro de muñeca capaz de modificar la trayectoria de la conversación hacía anécdotas tan interesantes como sabrosas. El autor puso el pundonor de Nadal, subió a la red para cortar el juego cada vez que lo consideró oportuno, marcó el tiempo de la contienda con sus intervenciones y contestó con sinceridad todas las bolas que le llegaron.
Berges señaló que “Todo lo que se llevó el diablo” es un ensayo sobre las misiones pedagógicas que, durante los primeros años treinta, intentaron llevar la cultura al medio rural dónde el analfabetismo era norma.
El autor apuntó que la función de las misiones pedagógicas era mostrar a los ciudadanos la riqueza cultural que les pertenecía. Por eso llevaban réplicas de los cuadros del Museo del Prado, para que las gentes sintieran esas obras de arte como propias. También había una finalidad claramente política: Deshacer la idea de un República urbana y llevar a los pueblos una visión diferente de la vida, la cultura y la política, y así contrarrestar la voz de la Iglesia y los Alcaldes
Pérez Andújar explicó que la pedagogía se hacía mediante la proyección de películas, representaciones de teatro de fantoche con títeres fabricados en cada uno de los pueblos, el gramófono y las bibliotecas escolares dónde se podía encontrar diccionarios, atlas y novelas de Dickens, Galdos, H.G. Wells; y también libros de política.
Berges volvió a su enumeración y afirmó que “Todo lo que se llevó el diablo” es una novela picaresca que enlaza con el Lazarillo. Lerín estuvo de acuerdo y añadió que además es una novela de trayecto similar al Quijote, a Delibes y Cela. Una novela ibérica dónde la crueldad vuela sobre la historia, una violencia que se practica con los animales. En es contexto alabó la capacidad de expresión del Pérez Andjújar por la utilización de una lengua castellana que se está perdiendo. El autor apostilló que la novela estaba escrita con el idioma de su casa y del pueblo en el que se crió. Lerín también destacó el uso de la ironía antes de contar la rocambolesca manera de conocer al autor.
Lerín iba hacía los estudios de Barcelona TV, que al parecer estaban en un descampado perdido de la mano de Dios. El caso es que se cayó en un socavón hasta que a las dos horas aparecieron dos cabezas en su auxilio, una de ellas era la de Pérez Andújar que se emocionó y le plantó dos besos porque Lerín se parecía mucho a su tío Antonio.
Berges citó a los personajes aprovechando el viaje pedagógico y picaresco que hace un lobero a lo largo de la novela. Citó, entre otros, un pistolero, un etnógrafo que busca romances y cuentos, los actores de La Barraca y el lañador, un artesano ambulante que arregla los enseres de la cocina con barro o porcelana. También apuntó que la novela es un catálogo de literatura popular, de kiosco. Y esa fue, apostilló el autor, otra de las intenciones de las misiones pedagógicas: Llevar los clásicos hasta la categoría de lo popular para formar parte del entretenimiento. Berges afirmó que el western cabalga mimetizado en esta novela que el autor calificó de neorrealista en el sentido berlanguiano de cura, maestro y alcalde. La referencia de una infancia cuando en las películas salían actores de la talla de José Sazatornil.
Lerín, en ese mundo de las influencias abogó por rescatar la frase gloriosa que todo escritor mediocre atesora para juntarlas todas convenientemente y ponerlas en un lugar preeminente de la literatura, todo con dos finalidades que él confeso practicar: Plagio Sin Fronteras y robar sin camuflajes
También se habló de un dibujante en camioneta. De los detallados informes que los maestros de las misiones pedagógicas redactaban y que fueron alimento para el autor. Del campo a traviesa. Del escepticismo de la condición humana cuando se critica que el mundo no se cambia desde la cultura, que antes hay que cambiar las condiciones sociales y económicas. De las diferencia entre el barrio de Las Delicias de Zaragoza y Sant Adriá del Besós dónde se crió Pérez Andújar. El poeta David Mayor preguntó por la diferencia entre escribir desde una perspectiva personal o hacerlo desde lo comunitario. Victor Juan, director del Gran Museo Pedagógico de Huesca, resaltó las ambiciones educativas que mantienen en la actualidad una generación que vio truncado su futuro por una guerra. Y de muchas otras cosas, que eso tiene de bueno asistir a una conversación entre gentes que además de conocimientos, tiene el buen gusto de contarlo con las nobles maneras de la conversación.
El resumen final estuvo en las palabras de Javier Pérez Andújar: “Todo lo que se llevó el diablo” es una novela que va de salvarse por los libros.




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26 abril 2009

Tardes de Blog: La arquitectura de tus huesos

La sexta edición de Tardes de Blog en la librería El Pequeño Teatro de los Libros contó con la presencia de Luisa Miñana. La charla comenzó con un pequeño viaje a la biografía de nuestra invitada. Luisa nació en la Plaza Real de Barcelona y no pude por menos que confesarle mi devoción por ese lugar, por las farolas de Gaudí, por los magníficos soportales y porque allí me tomé mi primer Doner Kebab en suelo hispano, pero claro, ella puntualizó que la plaza de su infancia era muy diferente a la que yo descubrí.
Recordamos a sus padre, dos oriundos del valle del Jalón que se conocieron en las esperanzas de la inmigración y que tras el periplo oriental propiciado por el desarrollismo ibérico de a mediados del siglo pasado, se instalaron en el popular barrio zaragozano de San José dónde Luisa pasó la infancia al lado del Canal Imperial de Aragón y eso, como confesó, “es un referente”, aunque en la actualidad se define como “acturiana”, un término netamente local y que nada tiene que ver con la cordillera cantábrica. El barrio del Actur es otra cosa en esta Zeta, un barrio que se asentó sobre la huerta y que por la noche adopta el espejismo de gran urbe internacional con su propia catedral
gótico-comercial que hace bien poco ha sido rematada en su cabecera con dos imponentes torres.
Nos habló de la pasión de una recién licenciada en Filosofía y Letras, unos amigos y un ford fiesta azul con dos chicos delante y tres chicas detrás recorriendo las tierras aragonesas con la ilusión de catalogar parte de su patrimonio artístico. De aquellos viajes surgieron varias tesinas y la necesidad de rellenar con la imaginación de la novelista los huecos vacíos que la historia no podía explicar, así nació la novela “
Pan de oro”, que pasado el tiempo dio nombre al primer blog de nuestra invitada.
Luisa nos habló de la fascinación inmediata y explosiva que sintió con el descubrimiento de Internet, de como atisbó grandes posibilidades para utilizar esta nueva herramienta como vehículo en la comunicación inmediata y sin fronteras, y como un nuevo formato para la relación cultural entre ciudadanos. La idea se consolidó con la llegada de las bitácoras y la magnífica oportunidad de convertir a los usuarios de la red en generadores de contenidos culturales. En esa tarea de vestir con decencia los marea de Internet Luisa gestiona su
blog personal, se encarga de coordinar y editar la revista digital “El cronista en la red”, realiza una impecable labor social y de concienciación con “Un blog para Daniel”, esta a puntito de salir un poemario en formato libro titulado “Las esquinas de la luna” y, además de trabajar en el Gabinete de Comunicación de la DGA, visitó el pasado sábado las Tardes de Blog para hablarnos de “La arquitectura de tus huesos”, una “instalación literartística” que nace con vocación “rayuelistica” para que el lector elija el rumbo y la deriva de su lectura y mucho más.
El origen esta en la preparación de textos para la edición de un libro. La desventura del proyecto editorial se transformó en la ventura de apostar por un formato nuevo que Luisa llama “libro-blog” y que atiende a dos factores estilísticos fundamentales: Fragmentación y vitalidad.
La fragmentación viene determinada por la mezcla de géneros que van desde la memoria histórica hasta la literatura de viajes pasando por veredas costumbristas, la sucesión de todo tipo de longitudes que los expertos determinaran si son relatos o microrelatos, el maridaje de verso y prosa, la incorporación de otro autor como
Fernando Sarría y el aliño visual de las estructuras de Calatrava fotografiadas por Miguel Ángel Latorre.
Le pregunté por los motivos de tanta variedad y ella me respondió que, si ahora mira hacia atrás, comprueba que “La arquitectura de tus huesos” ha sido el banco de pruebas para gustar, medir y olfatear el tono que va a presidir sus obras futuras, las mil puertas que han sido necesarias abrir para meditar cual va a ser el paso siguiente en el “tono” de su obra literaria.
El otro concepto que sustenta el proyecto es vitalidad, lo eterno, lo imperecedero del formato. Si todas las mezclas citadas con anterioridad nos hablaban de las características clásica de los que podría haber sido libro, el factor que cambia por completo la idea original de este proyecto es su edición en formato de blog. Una bitácora en la que cada semana se ha colgado un capítulo hasta llegar al final, pero que, sin embargo sigue viva gracias a la zona de comentarios, ese lugar dónde los lectores pueden entrar en relación con la obra, opinar sobre ella y abrir nuevos caminos, nuevas propuestas para navegar en la red y ampliar las bifurcaciones. Una posibilidad que la autora incentiva en cada una de las entradas con enlaces hacía otros lugares que nos muestran lo simbólico del texto, nos ayudan a situar geográficamente la acción, nos muestran - mediante música o imágenes - las influencias culturalares de la autora y nos señalan las motivaciones o las consecuencias de los textos. De esta manera el viaje por “La arquitectura de los huesos” se dibuja como un enorme árbol por el que trepar, el deleite de comenzar la lectura por cualquiera de sus ramas y dejarse llevar en la aventura de recorrer todo el laberinto que intuimos pero que somos incapaces de abarcar. Una nueva manera de leer que, según puntualizó Luisa, no difiere tanto de la manera clásica de lectura que también esta plagada de saltos imaginativos propiciados por nuestra propia experiencia, la novedad fundamental es que este libro-blog permite orientar los pasos hacía donde nos invita la autora, y hacía cualquier lugar que proponga el resto de los lectores. Lo moderno del formato radica en la variedad de las oportunidades pero permanece la clásica función activa del lector, del buen lector de historias.
Existe la posibilidad de conseguir el texto completo de “La arquitectura de tus huesos” en formato
.pdf - más de tres mil descargas hasta ahora - pero, después de todo lo expuesto, la autora recomienda sumergirse en las aguas de la bitácora de forma on line. Si de algo vale mi consejo, que para eso he probado ambas modalidades, yo estoy de acuerdo con Luisa: Pincha aquí, confecciona tu propio itinerario, disfruta del viaje y deja huella, entonces notarás la gratificante sensación de contribuir a mantener viva esta “instalación literartística”
El evento terminó con broche de oro: Elena Val y Susana Mazo tuvieron la amabilidad de regalarnos con su voz algunos de los muchos matices que contiene la escritura de Luisa Miñana.
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Fotografías: Migue

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16 abril 2009

Presentación de “Orbita” en la FNAC

Un trasbordo equivocado en el transporte público me hizo llegar un poco tarde a la presentación en la FNAC de “Orbita”, el último libro de Miguel Serrano Larraz (Zaragoza 1977). La sala estaba llena, uno de esos días en los que da gusto sentir como el calorcito humano se suma a los grados centígrados aportados por los focos que circunvalan el foro fnacquiano.
José Luis Calvo Carrilla hablaba desde la mesa de invitados y confieso que en esos primeros minutos estuve demasiado preocupado por desembarazarme del abrigo empapado, colocar el móvil en silencio y atisbar de pasadillo y con disimulo todo lo granado de la audiencia. Con tanto quehacer poco les puedo contar de lo dicho por el primer compareciente que terminó su intervención con una salva de aplausos. En la pausa descubrí entre el público al periodista Sergio del Molino. Me puse a cien. Sentí con claridad la excitación que anunciaba el gustito de un combate dialéctico de altos vuelos.
El pasado 13 de abril Sergio del Molino escribió una reseña sobre “Orbita” en “De reojo”, el nuevo blog literario alojado en las páginas digitales del Heraldo de Aragón. La brillante nota comenzaba por disentir, desde la amabilidad y el respeto, con las tesis propugnadas por el escritor Manuel Vilas en prólogo del libro a la hora de situar, definir y analizar la obra de Miguel Serrano.
La situación era interesantísima: Sergio del Molino de pie con camisa blanca y barba todavía rebelde. En frente, al otro lado, a la máxima distancia posible y a punto de tomar la palabra, Manuel Vilas con camiseta negra y puntiagudas botas de piel de serpiente. El duelo estaba servido.
Manuel Vilas asignó a la obra de Miguel Serrano la condición local de esa corriente de la nueva literatura que se ha dado en llamar “afterpop” y que busca narrar el presente histórico de una sociedad en constante cambio, determinado en muchas ocasiones por los avances tecnológicos. Una postura que defendió bajo premisas temporales. El tiempo, como en otras épocas, determina la forma de narrar, del mismo modo que la novela del siglo XX rompió con la formalidad de la novela del siglo XIX, no cabe otra posibilidad: La novela del siglo XXI romperá con las formas del siglo precedente. En ese terreno recordó la “obcecación” de algunos por empeñarse en no ver esos cambios, y asignar a las historias contadas en la actualidad y sobre la actualidad, referentes del pasado.
A esas alturas de la intervención yo estaba a cien: Atendía a las palabras del Manuel Vilas, miraba con el rabillo del ojo las reacciones de Sergio del Molino y recordaba sus opiniones sobre la novela.
Sergio del Molino define “Orbita” como un libro iniciático, el clásico viaje hacia el descubrimiento del mundo, de la vida y, por lo tanto, un trayecto que nos habla de la nostalgia del pasado, aunque sea tan cercano, antes que mostrarnos el rabioso presente. El periodista califica los textos de este libro como vanguardistas, entre otros motivos, por la maestría que ha utilizado Miguel Serrano para construir con la precisión del relojero unos relatos con excelente sabor literario, “una delicada y elegante narración”.
Sufrí/disfruté la máxima tensión cuando Manuel Vilas terminó su intervención, atronaron los aplausos y se abrió el turno de preguntas. Fijé la mirada en Sergio del Molino. Estaba inmutable, como esos jugadores de póker que ahora se pueden ver en las noches catódicas de la TDT. Los segundos pasaban. En su rostro quise ver al forajido que elige el armamento adecuado para comenzar el duelo. Ahí lo deje. Volví a Vilas enfundado en negro, impasible, esperando en el tercio como los buenos maestros: Dispuesto a salir al centro del la polémica con la tranquilidad de la experiencia y el dominio de la materia. Deseché el símil taurino y regresé al Far West. Sergio no movía ni un músculo, hasta que de improviso su mano derecha se introdujo en el bolsillo del pantalón para empuñar un inofensivo teléfono móvil. Regresé a Vilas, en la recámara aún quedaba la reacción del poeta que, en lugar de saltar por encima de la mesa y buscar la boca de su rival intelectual, se difuminó entre los presentes. El silencio diluyó los aplausos. El duelo dialéctico con el que había soñado se esfumó antes mis narices mientras la presión sanguínea aligeró de tensión mis partes más lúbricas. Fue entonces cuando Miguel Serrano desenfundó del bolsillo interior de la chaqueta una pluma sin estrenar y, en un alarde de simpatía, retó a los presentes: Estoy dispuesto a firmar ejemplares hasta terminar con la tinta.
Mis ánimos estaban tan desairados que renuncié a la poblada fila de futuros lectores con el propósito de adquirir “Orbita” el próximo 23 de abril durante la celebración del Día del Libro. Espero encontrar a Miguel Serrano en alguno de los tenderetes que libreros y editores van a montar en el Paseo Independencia, me gustaría preguntarle como va el nivel del cartucho de tinta de su pluma.

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15 marzo 2009

Tardes de Blog con La Casa de Zitas


La quinta edición de Tardes de Blog recibió la visita de los componentes de La Casa de Zitas , una bitácora recién nacida con el impulso de doce creadores: Javier Bellosta, Luís Roser, Belén López, Rosa Ruíz, Flor Moreno, Paco Peco, Retruécano de la Hipérbole, Norberto Fuentes, Esther Andaluz, Montse Grao, Pepe Montero y Sagrario Manrique.
Los siete últimos de la lista acudieron a la cita con El Pequeño Teatro de los Libros para contarnos la gestación de una criatura que nace de la necesidad física de dar un giro de tuerca a las tradicionales tertulias literarias, reuniones de creadores o comanditas de barra de bar, un impulso sanguíneo, un paso adelante que tratará de aunar todos esos formatos de antaño para reunirnos en uno sólo, un cambio genético para crear una especie nueva capaz de propiciar estrechas relaciones entre las diferentes artes, una simbiosis libérrima dónde la creatividad sea el único peaje para una autopista abierta a todo tipo de relaciones y proyectos, tanto externas como internas, propuestas propias y las ventanas abiertas para aceptar cierzos de otros lugares, vientos de afuera que penetren en las entrañas de La Casa de Zitas para preñarla de proyectos bastardos que serán queridos como propios. Un lugar pensado para dinamizar un extenso abanico de actividades como conferencias y charlas OFF con todo tipo de artistas, ediciones de video, exposiciones, talleres, acciones urbanas y el permanente interés por dar voz a aquellos que por, vaya-usted-a-saber-los-motivos, están alejados de los habituales canales de distribución de los productos culturales.
Una batalla con tantos frentes requiere de una guarida, un lugar dónde fijar la identidad del grupo, un faro en medio de la abigarrada geografía de la ciudad, un espacio dónde esta idea se sustente, un piso con paredes, puertas abiertas, escalera, dirección postal, recogida de basuras y una portera que se llama Conchi, pero para conocerlos tendremos que esperar al imprescindible triada de lavado de cara, manita de pintura y un estilismo decorativo que refleje la personalidad de estos doces valientes que se van a lanzar a la aventura de “dinamizar, impulsar y apoyar todo tipo de actividades culturales” Una docena de mentes dispuestas a trabajar por un proyecto del que la bitácora sólo será la referencia publicitaria de todos los caminos que nos proponen transitar: Instalaciones, “fiestorras”, teatro, fotografía. Doce almas en permanente estado de ebullición, con ganas de expresarse en disciplinas como la poesía, la pintura y el relato breve. Zitas de doce en doce que navegan por el candente territorio de lo que Esther Andaluz calificó de “anardisciplina” y que yo vislumbró como todo lo chispeante de lo anárquico y todo lo eficaz de la disciplina. Una apuesta que, como escribió Montse Grao, se encuentra “Al final de la escalera, construida entre musas e ideas encumbradas. Como una nube” Y precisamente con Montse tuve la ocasión de saldar una deuda que contraje durante Expo Zaragoza 2008, un compromiso que había queda pendiente y que saldé al terminar las Tardes de Blog bailando con ella y la música de Juan Luís Guerra.
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Gracias a Vicente del Bar Miguel (Silvestre Pérez, 8) por prestarnos las sillas para que nuestros invitados estuvieran lo más cómodos posible.

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12 febrero 2009

Ana Muñoz presentó “Solo para la noche”


Ana Muñoz presentó ayer su primer poemario en solitario titulado “Solo para la noche”. Una respetable cantidad de poetas locales se reunieron en los estrechos pasillos de la librería Antígona de Zaragoza, durante un momento imaginé la sangría literaria que podría haber provocado la intervención guerrillera de algún comando poético subversivo con la malsana intención de eliminar de una sola tacada a buena parte de las mejores plumas de Zeta, si señores, el Comandante Vilas, como patriarca de toda una generación de poetas, también estaba allí.
Manuel Martínez Forega tomó la palabra en primer lugar, lo hizo en calidad de responsable de Lola Editorial. Recordó el día que conoció a la poeta, hace casi un año, un flechazo que San Valentín le lanzó en un recital poético que se celebró en el Forum de la FNAC. Fue la contundencia del poema “Cape Noctem” el que le decidió a contactar con Ana Muñoz para ofrecerle la colección “Libros de Berna”. “Sólo para la noche”, según su editor, “se ejercita a través de una sinceridad tan poco común que despereza cualquier ánimo, sobrecoge cualquier inadvertencia y delimita con contundencia las dimensiones del dolor, de la desnudez del ánima y de la indiferencia, asuntos en absoluto proclives a ser cultivados por las corrientes del bienestar y la complacencia asépticas de tantas escrituras recientes. Un libro que desmiente todo prejuicio sobre la revelación de la intimidad.”
Octavio Gómez Milián fue el segundo en intervenir. Comenzó por mostrar el cariño hacía la autora con un par de besos. Recordó que fueron los ojos de la poeta los que le atraparon nos se sabe muy bien si en un concierto de guitarra electroacústica, en la presentación de un libro o en la pista de baile donde Dios tiene un mar. Octavio puso el acento en la virtud de la autora para combinar referencias cultas con influencias pop, en una habilidosa mezcla dónde ambos elementos se dejan ver pero no molestan al lector. El autor de “Ciudad de Mármol” dio paso a Ángel Gracia, un gesto que consolidó a esta pareja de poetas como dúo para presentaciones de libros. El estreno de este brillante binomio comenzó con el poemario “Quince Días de Agosto” de Carmen Ruíz y ha continuado con “Sólo para la noche” de Ana Muñoz. El mecanismo en ambos casos ha ha sido el mismo: Octavio Gómez Milián sale en primer lugar para tratar los asuntos biográfico-anecdótico-sentimentales, Angel Gracia toma el relevo y hace lo propio con la arquitectura formal de los poemas. Octavio, llevado por su ascendente musical, bautizó esta relación con el apelativo de “El Dúo Dinámico”, sin embargo, desde estas líneas me gustaría acercar la sardina nominativa al ascua cinematográfica, más bizarra y cincuenta por ciento local de Fernando Esteso y Andrés Pajares.
Ángel Gracia comenzó su intervención recordando sus horas de currante y silencio entre los anaqueles de la librería Antífona, así que, perfecto conocedor del albero que pisaba, anduvo sobrado de empaque y hechuras, inteligente en el chascarrillo que le ayudó a separar el ala occidental de los asistentes al acto - chicos barbudos y chicas vestidas de negro, – del ala oriental dónde los arremolinábamos los más talluditos, la diversidad del público le sirvió para justificar su indecisión en el siempre peliagudo ejercicio de elegir el tono de su intervención. La afirmación resultó un excelente arranque por aquello de la empatía con quien, pese a mantener la palabra con brillantez, confiesa su debilidad ante la responsabilidad del discurso. Ángel percibió el calor del público, se creció y se fue a los medios dónde trenzó con humor fino todo lo académico de sus notas. Nos hizo reír con la naturalidad del showman que domina los terrenos en este tipo de eventos literarios.
Ana Muñoz tomó la palabra, esbozó una pequeña rueda de agradecimientos y con cada nombre el incremento imparable de la emoción que llegó hasta la garganta y nada más. La poeta calló para frenar las lágrimas. Entonces me di cuenta: La falda demasiado beige, la camiseta de tirantes negra, negra la rebeca punto y, como no pude ver sus zapatos, los imaginé del color de las natillas. Faltaba el rojo. El rojo de los zapatos de tacón de la artista que pisa con fuerza el escenario, la chica rubia de rojo, rabiosos labios rojos de poeta, colorete rojo, rojo pañuelo, o la uñas rojas. Faltaba el rojo.
Ángel Guinda se unió a la fiesta, que para eso ha adoptado a la poeta en calidad de sobrina. Leyó un poema a dúo con la autora, pero antes nos remitió a las páginas culturales del Heraldo de Aragón en las que se publicará por escrito lo dicho mil veces y que ayer tarde no contó.
La presentación terminó con las canciones de Lousiana, proyecto musical en el que Ana Muñoz y Luís Nuboso han unido nombres y talento. La poeta, con solo agarrar su guitarra, venció el azaroso pudor que tan brillante presentación le estaba produciendo. Los dos primeros temas sirvieron para caldear su voz que poco a poco ganó en consistencia, cuerpo y potencia hasta que, liberada del solfeo y las seis cuerdas, se nos mostró cálida, versátil y muy interesante. Excelente el acompañamiento musical y sólo un pequeño pero, las manos de la poeta, alejadas de los trastes, no pueden terminar cautivas de los bolsillos, de dónde sólo salieron para tocar las palmas finales de un compás que se me antojó por tangos, queremos ver esas manos para que nos cuenten y acaricien.
Ana Muñoz, una vez finalizada la presentación, escribió una dedicatoria en mi ejemplar de “Sola para la noche”, en la que recordaba una tarde del verano ExpoZaragoza cuando sus zapatos rojos de altísimo tacón se bajaron del escenario para pasearse dentro de una bolsita de plástico, y yo, todavía hipnotizado por la escucha de sus versos, me atrevía a mirarla a los ojos.

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