La curvatura de la córnea

26 noviembre 2019

Hernán Cortés entre la leyenda negra y la reivindicación histórica



El pasado lunes se presentó en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés el ensayo “Hernán Cortés. Gigante de la historia” en la que participaron el autor Ramón Tamames y Palmira Vélez especializada en la Historia de América como profesora de la Universidad de Zaragoza.
La profesora Vélez comenzó el acto con un elocuente “Don Ramón” dirigido al autor de la obra en un elocuente gesto de respeto hacia un fructífera vida académica que se asienta en un mítico libro sobre la estructura económica de España que Tamames que, publicado en 1960, se convirtió con el paso de los años en un título imprescindible. Pero Vélez también recordó la amplia actividad de Tamames que lo ha convertido en uno de esos cíclopes intelectuales que, más allá de cualquier tipo de disputa, fue diputado en las Cortes Constitucionales, divulgador de alto nivel a través de sus trabajos académicos, en revistas, diarios, radio, televisión y medios digitales que lo han llevado a pertenecer desde 2013 a la Academia de Ciencias Políticas.
Tras la breve glosa del personaje la profesora Vélez reseñó el libro que allí nos había reunido y, bajo la premisa de que la historia es interpretación, el libro tiene como objetivo conformar un marco global de alguien tan polémico en España y América como Hernán Cortés para acabar con las medias verdades y abordar, desde las dos orillas del Atlántico, los acontecimientos históricos que protagonizó el extremeño.
La profesora puso el acento en el hecho de que el libro ni es un semblanza ni una  biografía, es ante todo un ensayo poliédrico que alejado de rigideces académicas tiene la virtualidad de mirar al futuro para reflexionar y proyectarlo hacia el futuro. Una tarea solventada con talento, agilidad en la pluma y la honestidad necesaria para mostrar los claroscuros y las contradicciones de un adelantado de la modernidad porque escribir sobre Cortés no es fácil porque, aunque amarlo es imposible, también lo es no admirarlo.
Ramón Tamames tomó la palabra y comenzó haciendo un breve repaso sobre las grandes biografías que se han publicado de Cortés. Comenzó por Prescott y la gran virtualidad de hacer llegar la figura del conquistador al mundo anglosajón. Alabó la tarea de un Madariaga que se hace imprescindible al trabajar en su obras personajes como Colón y Bolivar, del que hay que saber más, subrayó, para alejarlo de deidad en que lo han convertido los movimientos chavistas y recomendó acercarse también a través de Vargas Llosa y “Gabo”. El mejicano Vasconcelos hizo de Cortés la padre de la nación mejicana cuando, más allá de los Aztecas, configuró el espacio de Nueva España. Hasta la del hispanista Hugh Thomas que tras años de estudio en los archivos confeccionó una maravillosa narración que el propio autor calificaba de incompleta porque la faltaba la guinda del estudio del juico de Residencia de Cortés, o como reza la Wikipedia, ese procedimiento judicial del derecho castellano e indiano, que consistía en que al término del desempeño del funcionario público se sometían a revisión sus actuaciones y se escuchaban todos los cargos que hubiese en su contra para demostrar la honestidad del enjuiciado. Un material de archivo que está a la espera de algún vigoroso historiador.
Tamames calificó a Cortés como hijo de los tratados oceánicos de Alcaçovar y de Tordesillas que estableció la división del globo mediante una frontera tanto el mar como la tierra y  que, aunque determinó la actual configuración de América del Sur, en día de su firma era tan solo la posibilidad de un continente desconocido al que la bendición del papa español Alejandro VI soñaba con evangelizar.
Tamames recordó que la escuela de conquistadores se dividía entre viajar a Europa o las Indias. Cortés se decidió por el Caribe y el paraíso de los indios en Cuba, Puerto Rico y Jamaica. Aquello era el paraíso donde los nativos vivían insertos en una naturaleza que se vio asaltada por el trabajo en las minas y las grandes epidemias de enfermedades como la viruela o el sarampión que provocaron un colapso demográfico en cuarenta años que hizo pensar a Cortés en que la construcción de lo que sería Nueva España en la península de Yucatán precisaría de una actuación diferente. A partir de este momento, el autor se dedicó a destacar algunos aspectos de la figura de Cortés, al que además de conquistador, asigna la etiqueta de empresario y como, después de su vida de encomendero en Cuba donde podría haber vivido el resto de sus días, se empeñó en explorar el Yucatán en busca de oros y esclavos en un viaje en el que la autoridad le había prohibido expresamente la tarea de poblar el territorio. Pero Cortés tras comprar once naves a las que avitualló, armó y dotó de marineros para conformar la ciudad de Veracruz como la primera gran ciudad europea en América y auto legitimarse como mandatario del lugar, era el gesto de un soldado valiente que convivió ocho meses con Moctezuma en el cargo de emperador, y quién sabe cuánto hubiera cambiado la historia si ese periodo se hubiera alargado en vez de llegar a la noche triste con la derrota sufrida por los soldados españoles de Hernán Cortés y sus aliados a manos del ejército mexica  en las afueras de Tenochtitlan, hoy Ciudad de México. Pero Tamames también habla de Cortés como el gran diplomático y estadista que construye un estado de costa a costa apoyado por unos buenos capitanes.
Tras las palabras del autor se vislumbraba un interesante coloquio con el público que tuvo que recortarse ante la ineludible ceremonia de la firma de una gran pila de libros que se había diluido en manos de futuros lectores.

Etiquetas: , , ,

10 abril 2012

Letra y Música con Octavio y Saldaña

El ciclo de Letra y Música organizado por la Asociación Aragonesa de Escritores en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés, con la coordinación de Mónica Gorenberg, dedicó su jornada de ayer al pop aragonés, y lo hizo con un cartel muy interesante: En primer lugar las palabras de Octavio Gómez Milián y para concluir la guitarra y la voz de Juan Luís Saldaña.

Octavio Gómez Milián es, sin lugar a dudas, una de las voces con más autoridad para hablar del pop en general y del aragonés en particular. Según circula por las redes sociales, su próxima e inminente publicación será un diccionario de grupos aragoneses en el que trabaja desde hace tiempo.
El poeta abrió su conferencia con una máxima: En Aragón nos destacamos porque las letras de las canciones suelen tener un potente peso literario dentro de la aparente sencillez del pop como estilo musical. Una confluencia que ha durado más de treinta años.
El conferenciante viajó hasta los setenta y recordó como la estirpe de los cantautores modificó la música ligera con un poso de literatura y compromiso político que, tras la muerte de Franco, derivó en la movida de la ironía, lo liviano y lo festivo para rimar toalla con playa, o esa otra de Joaquín Carbonell que nos cantaba lo bonita que era la peseta. Fue precisamente en ese periodo cuando se fraguaron los inicios de la obra musical de dos aragoneses con una elevada exigencia literaria en los textos de sus canciones.
Ángel Petisme, acompañado de Ángel Guinda, desde la diáspora madrileña y Gabriel Sopeña que, afincado en Zaragoza compuso durante los noventa y junto al desaparecido Mauricio Aznar, temas que cruzaron fronteras como “Apuesta por el rock and roll”. Milián puso en valor que Sopeña, para subrayar la importancia poética de sus letras,  las publicó en Olifante recogidas a modo de poemario bajo el título “La noche del becerro” Canciones dónde la lírica, exenta de intelectualismos, engarzaba perfectamente con la música dentro de un estilo al que Milián bautizó con la brillante etiqueta de “Country de los Monegros”, un espíritu a caballo de Cash y Dylan, donde el camino es más importante que el destino, estilo de carretera para grandes letristas como José Lapuente de los Proscritos o Jesús López de Malamente, músicos con la fuerza de influir en autores literarios. Esa fue una de las características de los noventa cuando escritores como Ray Loriga y Benjamin Prado, o Chuse Izuel y Felix Romeo en Aragón, incorporaron a sus textos las bandas sonoras de sus vidas. Una confluencia que terminará por hacerse natural en los años dos mil.
(Entonces recordé que Santiago Auserón, zaragozano de cuna, ha publicado en estos días las letras de las canciones que ha escrito bajo el heterónimo de Juan Perro. Lo digo por si la coordinadora de este ciclo tiene a bien recoger la recomendación)
Octavio Gómez Milián regresó a los noventa de Gabriel Sopeña cuando introdujo a Loquillo, que había roto con Sabino Mendez como letrista habitual de los Trogloditas, en la musicación de poetas actuales como Gil de Biedma o Luís Alberto Cuenca, territorio acallado desde los tiempos de Paco Ibáñez y Serrat.
Los mismos años noventa que cayeron, tras los cardados y las hombreras de los ochenta, en el desierto de grupos y más grupos cantando en inglés. Pero en esa batalla todo no estaba colonizado. En una pequeña aldea resistía el brillante ingenio de una banda aragonesa que se llamaba El Niño Gusano con Sergio Algora a la cabeza, un brillante autodidacta capaz de compaginar de manera maravillosa música y literatura y además, separar por convicción su carrera musical de la literaria.
El final de la charla se llenó con nombres de formaciones actuales, desde Antonio Romero y sus letras para Domador, el spoken word (que algunos llaman rock recitado) de Justo Bagüeste y Javier Carnicer, o Julio Donoso, hasta el pop poético de Ana Muñoz y Luisiana. Nuevas generaciones que se acercan a la creación con un método mucho más interdisciplinar, jugando con todos los medios tecnológicos y de comunicación con los que disponen en la actualidad.
Lo descrito ni puede ni pretende condensar la brillante intervención de Octavio Gómez Milián que demostró conocimiento y pasión ante el fenómeno de lidiar música y literatura.
Era la hora de Juan Luís Saldaña. Subió al escenario con la pelambrera ligeramente alborotada y aspecto de desaliño descuidado que tanto me gusta. Para mi regocijo mitómano cuando se colgó la guitarra al hombro me encontré ante la imagen rediviva de Fran Perea. Pero no se asusten, el actor malagueño ha sobrevivido a su nefasto paso por Los Serrano y tiene otra vida al otro lado de las seis cuerdas, como Juan Luís Saldaña que, superviviente a los egos y la creatividad de Nubosidad Variable –en palabras de Gómez Milián: El grupo que no pudo o no quiso reinar- nos regaló una excelente sesión de versiones pop con el talento de quienes, como pontificaron los jurados de Operación Triunfo, Tú si que vales y Número 1, aunque no canten bien tienen la capacidad de transmitir emociones. Y eso fue lo que hizo Saldaña. Agarró los cuatro acordes del pop, susurró al micro, bajó los tonos de las melodías para esquivar la peligrosidad de algunas notas agudas y nos acarició con pasajes infinitos de jefes tortugas, orbitas celestiales y algún himno fallido para generaciones al borde de la frustración. Pero Saldaña no sería Saldaña sin sus frases, esos misiles que brotan de no se sabe dónde, píldoras para proclamar que lo más grande nace de lo pequeño y esa relación directamente proporcional entre la longitud de la falda de Eva Amaral y su talento. Saldaña, como yo, todavía espera ese disco memorable del dúo zaragozano y el bendito día que Bunbury decida ser Tom Waits.

Etiquetas: , , ,

08 noviembre 2011

¿Qué tiene que contarnos Mayte Salvador?

El Ámbito Cultural de El Corte Inglés acogió en el día de ayer, dentro del ciclo conocer a… -coordinado por Javier Millán-, el estreno del cortometraje “¿Qué tienes que contarnos? Un trabajo de Impacto Producciones con guión y dirección de Raúl Guíu, y protagonizado por la periodista Mayte Salvador.

Les seré franco. No voy a hablar de este cortometraje porque cualquier desliz, una pequeña insinuación, el más mínimo spoiler puede resultar nefasto a la hora de su visionado. Sin embargo, les diré que Mayte Salvador, la pueden escuchar todas las mañanas en Radio Ebro, hizo una apasionante defensa del oficio de periodista que, precarizados por la crisis y atrapados en las garras de las empresas de comunicación y su voraz apetito económico, se ven abocados a sobrevivir, sobre todo en la televisión, en unos medios que deterioran sin escrúpulos esa máxima de informar, formar y entretener.

Una pelea por la audiencia donde todo vale. Esta deriva en la baja calidad de los productos de entretenimiento e información sólo tiene una solución: La movilización del espectador. Es muy fácil cambiar de canal para, después del desesperante panorama TDT, pulsar el botón OFF del mando a distancia, conectar la luz de la mesa camilla y, como dijo Groucho Marx, abrir un libro (“Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.”) Y me atrevo a añadir: conectar la radio, pinchar un disco, escribir un cuento, editar un video, cantar una canción o recitar un poema. Aunque ya saben, consejos doy que para mi no tengo.

Etiquetas: ,

16 septiembre 2011

Presentación de “El Castillo de Sora”, un libro de Marisancho Menjón

El Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza acogió en el día de ayer la presentación del libro “El Castillo de Sora”, editado por la Institución Fernando el Católico, promovido por la Asociación Castrum Valdejassa y escrito por Marisancho Menjón.

Manuel Muñoz recordó el camino que recorrió la asociación, asentada en la localidad de Castejón de Valdejasa para, después de la desolación de comprobar como nadie se presentó a la convocatoria de una beca de investigación, encontrarse con la autora.

Luís Zueco, de la asociación de los amigos de los castillos de Aragón, puso en valor el minucioso trabajo de investigación que sustenta este libro de historia, así como la audacia y la inteligencia de la autora que viene avalada por su larga trayectoria de publicaciones sobre la cultura y el patrimonio aragonés.

Marisancho Menjón agradeció la fantástica oportunidad que se le brindó cuando le ofrecieron la elaboración de este libro porque, como natural de Tauste, su relación con el Castillo de Sora está estrechamente ligada a cuando, “de moceta”, el Castillo suponía la aventura de una excursión al misterio de sus oquedades y a una pregunta muy de la comarca: “¿Quién no ha ido a Sora a tirar piedras?” Esta cercanía geográfica y sentimental proporciona al libro, además de la argamasa de la solvencia histórica, la chispa de la energía vital que suministran los espacios ocupados en la juventud. También confesó lo agraciada que se sentía en el terreno profesional porque, pese a la importancia del Castillo en el devenir de la zona, casi nada se ha escrito sobre él, un misterio del destino que permitió a la autora pasarlo “cañon” en su trabajo de indagación porque muchos de los acontecimientos iban a ser contados por primera vez.

La autora abandonó estas sugestivas disquisiciones personales y volvió al refugio del Power Point para ponerse académicamente interesante entre orígenes islámicos, vestigios renacentistas y un pantallazo de Google Maps sobre la tela del proyector. Marisancho se levantó e indicó algunas localizaciones geográficas mientras la luz del proyectó bañó su vestido negro y modificó la orografía de la zona baja de las Cinco Villas al arrullo de su voz. El instante fue muy breve y la historiadora regresó con presteza al resguardo de los datos hasta que Violante de Luna, mujer de una pieza, devolvió el brillo a los ojos de la autora y los Villahermosa, los jesuitas o el secuestro de un pastor. La exposición, ajustada a los hechos probados, buscaba la pulsión de los personajes que recorren este libro. Hubo momentos en los que sentí como Marisancho Mejón se debatía entre contarnos la verdad histórica o dejarse llevar por las rendijas de las hipótesis para rellenarlas con la fuerza creadora de la literatura. “El Castillo de Sora” es un excelente libro de historia pero la voz de su autora, o eso me pareció, esconde el pulso de una novelista con el deseo de inventar un relato dentro de la historia.

La autora afirmó que se sentiría muy contenta si alguien continuara la labor histórica que la brevedad de este libro deja abierta. Apuntó que a ella, apasionada por la investigación de legajos y andariega de los territorios sobre los que escribe, le gustaría levantar la vista de los papeles y los riscos para hablar con la gente del entorno. Una recolecta de testimonios que plasmen como esta fortificación afectó al desarrollo de sus vidas. Esta afirmación tal vez desvelé una necesidad vital de Marisancho Mejón: Regresar a los días en los que subía al monte Guanzo para tirar piedras contra el cierzo y soñar la milenaria historia del Castillo de Sora.

Etiquetas: , ,

25 junio 2011

Presentación del libro: Cómo escribir el guión de un cortometraje


El Ámbito Cultural de El Corte Inglés acogió la presentación del libro “Como escribir un guión para un cortometraje” (ALBA) de Fernando Marin. La introducción, tras una estuvo a cargo de Javier Millán. El responsable de “Impacto Producciones” subrayó el la vocación de guía de un libro pensado guionistas noveles. Una herramienta necesaria para la salud del productor que se enfrenta todas las semanas a la lectura de varios guiones que adolecen de escasa originalidad, tienen una vaga estructura narrativa y suelen emular experiencias personales en bares y otros tugurios de marcado cariz nocturno. El libro responde a las dudas que se suscitan en la actual eclosión del corto donde, gracias a la revolución tecnológica, cualquiera puede rodar, pero donde muy pocos son capaces de contar una historia interesante que pueda llegar a espectadores tan variopintos como los que visitan los Festivales de Fuentes de Ebro, Cannes o las páginas especializadas en Internet.

Fernando Marín tomó la palabra y confesó que había fraguado su personalidad literaria en el ámbito de la novela y el relato. Su desembarco en el guión para cortos llegó con un encargo. Fue entonces cuando descubrió que, frente a todo lo publicado para confeccionar un guión para largometrajes, nada había editado específicamente para cortos. Por eso, a partir de su propia experiencia, y de la confección de apuntes para cursos de la Escuela de Escritores de Madrid, decidió publicar esta obra, con marcado carácter didáctico, para aquellos escritores que han decidido contar historias en menos de 15 minutos. Un manual que huye de lo teórico para profundizar en los aspectos prácticos que van desde el chispazo de la idea que surge de un sueño, una noticia, la observación de la vida o el desarrollo de un encargo externo; hasta la importancia de dotar a esa primera imagen de un tema que nutra la historia y la lleve a los terrenos del amor, la política o vaya usted a saber.

El carácter breve del corto exige reducir las escenas, los personajes y el presupuesto. Olvida los finales abiertos o melancólicos. El mejor final para un corto es la solución cerrada del conflicto que se plantea. Y se volvió a subrayar la importancia de contar historias, y hacerlo pensando que el texto final, con independencia del cual sea su origen, será el manual de trabajo para los diferentes equipos de trabajo que constituyen el rodaje de una película, gremios tan diferentes como el director, los electricistas o maquillaje y vestuario. Por eso las escenas deben huir de un lenguaje excesivamente literario para centrarse en narrar con tensión dramática y sin ambigüedades.

Aproveché el turno de preguntas para interrogar a Fernando Marín sobre la necesidad de tener conocimientos técnicos sobre la manufactura del cine para escribir un guión. Su respuesta fue contundente. Olvídate de los tipos de plano, el travelling y los efectos sonoros. Escribe un guión literario y después será muy interesante, en algunas ocasiones, compartir charla con los puntos de vista del productor y el director. En otros proyectos el perfil definitivo de la historia se consigue en un guión técnico donde se definen los aspectos audiovisuales de la historia que, por regla general, casi siempre difieren de cómo la imaginó el guionista.

Al hilo de esta respuesta, repregunté por lo habitual que era en el cine español que el director de un largometraje dirija sus propios guiones. En el mundo del cortometraje, afirmó Fernando Marín, esa costumbre esta mucho mas acentuada y, tal vez porque son proyectos pequeños, es muy habitual que la idea, el guión, las funciones de producción y el trabajo de director recaigan sobre la misma persona. Un círculo cerrado que impide el debate creativo, un ejercicio muy saludable porque otras visiones pueden aportar puntos de vista que enriquezcan la historia, y esa es también la función de un guionista, ser capaz de asimilar nuevas modificaciones para insertarlas en el guión y mejorar el resultado final.

Etiquetas: , , ,

04 enero 2011

Suegras. Retratos breves sobre el gran enemigo o el aroma de hierba buena

Cualquier yerno o nuera que se precie atesora una buena anécdota sobre su suegra. La ventaja de los escritores es que pueden inventárselas. Eso debieron pensar los responsables de Ediciones Nuevos Rumbos cuando decidieron publicar un libro titulado “Suegras. Retratos breves sobre el gran enemigo” que se presentó el pasado 30 de diciembres en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza.
El editor José María Pérez Collados tomó la palabra en primer lugar y afirmó, con alegría de contagio, que la editorial había llegado para quedarse y auguró nuevas presentaciones. Resaltó la gestación de las ilustraciones como la culminación de un diálogo con el texto. Un trabajo que ha transformado el libro en objeto precioso gracias a: Soledad Alonso, Quinita Forgué, Marta Guerras, Reyes Guijarro, José Herrera, Palmira Morán, Gonzalo Peralta, Lía Vega y Carlos Velázquez.
Un sainete interrumpió sus palabras. Sobre el estrado una suegra de rebeca y collar de perlas que, enérgica y muy suya, recriminó a hija y yerno la forma de vestir y la mala educación de su nieta. La hija, acostumbrada a estos lances domésticos, maniobró para llevar el enojo de su madre hasta el territorio de la chacha y la niñera. Ustedes ya saben de qué hablo… esa manipulación sentimental de los hijos para que la abuela se sienta útil de vez en cuando.
La intervención del autor Santiago Gascón llegó con la sonrisa en los labios de quien está encantado al encontrar entre el público que llenaba el aforo, un jardín de suegras. Nos contó que había pasado la Navidad con la familia, incluida su suegra y la perra de una cuñada que se quemó en la lumbre del hogar, una de esas anécdotas que se recordarán en los momentos más entrañable de su familia. Se confesó amigo de tres ratos del editor, una cantidad suficiente de amistad para tomar un avión y presentar el segundo libro de este proyecto editorial al que Gascón dio la enhorabuena por el mimo de los editores para con los autores, una actitud amorosa que siempre termina por disfrutar el lector.
Olga Bernad lo puso en contacto con la editorial cuando le contó que había recibido el encargo de escribir sobre suegras justo después de entregar su móvil, con lista de contactos y SMS´s incluidos, a la suya. Eso es una historia le dijo Santiago, pero entre veras y bromas no descubrió si alguno de los dos utilizó ese material para confeccionar su relato.
Gascón advirtió la notable diferencia entre el sonido español de suegra, que casi suena a rugido, frente a la delicadeza del francés que la nombra “bella dama” Yo lo he intentado y se lo recomiendo ¿Imagínese llamando bella dama a su suegra? Es mucho más fácil recrear una escena de una película de Woody Allen donde una chica guapa aboga por la dificultad de vivir en familia si a la pareja se le suma una mujer que nadie ha elegido.
Para Santiago Gascón este libro es una taxonomía de las suegras dónde podremos encontrarlas de todos los gustos, desde ángeles hasta brujas; ambientadas en todos los estilos literarios desde el teatro hasta el humor negro y monegrino. Textos de distintos colores dónde las suegras salen bien paradas de ese disparadero creativo sin explotar.
El autor puso sobre la mesa su condición de psicólogo para recomendarnos la receta que mantendrá nuestra la salud mental frente al avance de las suegras, esas grandes mujeres que en el fondo nos adoran. Tome nota: El esfuerzo tiene que ser constante en el tiempo, modere la lengua y tenga a la suegra de su parte, en caso contrario es mejor conservarla a 1.500 Km. de distancia. Aunque confesó que él no podía quejarse porque sus cuatro ex suegras siguen reprochando a sus hijas que lo dejaran escapar.
Una mujer en escena vomitó el monólogo vomitado de cuando los sueños impregnados de odio salen por la ventana, y esa imposibilidad de querer a algo tan concreto como una suegra.
José Gastón, tras agradecer a los actores que había dado vida al sainete del principio –basado en su texto- como al soliloquio que le precedió, escrito por Olga Bernad, no quiso que nadie se llevara a engaño: En este libro lleno de suegras imaginarias domina lo despreciable. Es una cuestión de tiempo porque las historias siempre las cuentan quienes perduran, y lo normal es que los escritores sobrevivan a las suegras y hagan gala del dicho “familiar con u, pa´tú” No hace falta pensar mucho para dar con ese otro familiar que contiene la última de las vocales.
El autor confesó que, sin pretensión de crítico, había elaborado una lista con el amplío catálogo de suegras y sus características reflejados en el libro. Enumeró a sus compañeros por orden de aparición y excusó decir nada de su relato.
Antón Castro la ensalza hasta calificarla como bordadora de estrellas. Olga Bernad muestra la incomprensión del silencio. Joaquín Beeme la cataloga de controladora y mal bicho. Adolfo Ayuso describe la nostalgia. Maruja Collado hace una relación de suegras pero todas despreciables, hasta la cariñosa, que es la peor. Fernando Lalana nos asusta con sexos reales e irreales. Jonatan Valenzuela se detiene en la viuda negra. Luís Arturo Pérez Collados muestra la influencia de los amigos, esa presión que nunca terminas de saber si es buena o mala. José Dumas nos hará llorar con la trágica sensibilidad de la dureza. Santiago Gascón hace una pirueta somarda y María Pérez Collado mira hacia los problemas sociales.
Gastón terminó con un consejo para futuros lectores del libro: No se lo lean de golpe, dosifiquen su dosis y a disfrutar de a poquitos.
La presentación terminó con el monólogo de un yerno disgustado que huye cobarde ante la presencia amenazadora de su suegra que, chateando, chateando, organiza una revuelta ante tanta injusticia familiar. Así que mantengan la guardia en alto, tal vez su suegra sea la punta de lanza de la próxima algarada social, lo tienen fácil: ¿Qué ocurriría en este país si las suegras - en su condición de abuelas - no se hicieran cargo de los hijos de sus yernos y nueras, a los que ellas sólo ven como nietos?
Y les dejo, que estoy calentando un cocido que ha dejado esta mañana mi suegra en la nevera. La casa flota en aroma de hierba buena.

Etiquetas: , , , , ,