La curvatura de la córnea

12 junio 2026

No necesito un nombre para ser mascota

 



El arte de alzar la voz

Ana Cotoré parte de la ley aristotélica de la contigüidad para cambiar la mirada del espectador sobre el desarrollo de las artes escénicas. Cuando dos cosas ocurren juntas, la aparición de una traerá la otra a la mente. Ese es el punto de partida para comprobar como el binomio belleza-sufrimiento es un elemento significativo en el proceso de producción y comercialización de cualquier espectáculo. La representación tiene una enorme carga de teatralidad gracias a la hibridación de lenguajes que construyen cuatro cuadros y un epílogo.

El comienzo quiere ser la belleza de una elegante coreografía bajo la luz satinada que deriva en el tormento de un devastador primer plano audiovisual. La pantalla vuelve a ser la protagonista en la tristeza sórdida de una realidad subterránea que se hace presente en un vestido azul saturado por la claridad expresionista. Entonces la carne se libera de la cárcel de tela, y busca en la tierra el ritmo básico hasta alcanzar la cadencia de una rave de iluminación estroboscópica que define con precisión cada movimiento. El impacto emocional del cuerpo se concreta mediante la palabra, y la inteligencia de aunar el lenguaje científico con las volteretas de la ironía, reposar la gravedad de la denuncia, y transformar la experiencia personal en una reflexión crítica para mostrar un nuevo binomio. Los que tienen la sartén por el mango que se aprovechan de los trabajadores en precario, y los que sufren abusos emocionales y vejaciones laborales a costa de su vocación artística.

El epilogo es un drama de lentejuelas sobre silla vieja, imágenes de humor canino, y una divertida metáfora entre la protesta actual y la cultura pop de la tele de los ochenta, cuando la duda era elegir entre ser la mala de pelucón negro o la heroína rubia de melena ondulada.

 

‘No necesito un nombre para ser mascota’

Calificación: 4 estrellas

 

Creación, coreografía, textos, interpretación y vestuario: Ana Cotoré. Mirada externa, fotografía y vídeo: Álvaro Murillo. Diseño de luces: Víctor Longás. Realización y postproducción audiovisual: Víctor izquierdo y Laura Arnaiz. Maquillaje y fxs vídeo: Julianna Garza. Asistencia en rodaje de vídeo: Lucrecia Pierpaoli.

Domingo 7 de junio de 2026. Teatro del Mercado.

Crítica de la obra de teatro 'No necesito un nombre para ser mascota': el arte de alzar la voz


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