La curvatura de la córnea

16 agosto 2019

Un mínimo testamento


Una ventana cerrada alrededor de las soluciones
para comprobar que juzgar siempre es público.
Un mundo bajo la apariencia de un transeúnte
que se dedica a la apariencia de responder.
El contexto que, sin hablar, se sumerge revelador.
Notarios o personas ¿Qué hay detrás de ellos?
La comparación parece peculiar pero, el vendaval de la filosofía,
como la auto descripción de dos moscas, genera movimientos maestros.
Cualquier persona que cree morir extrema ciertas peleas.
No se trata de transeúntes que escriben imágenes de salida, descanso o amistad,
ni de abogados borrachos de consenso, tiempo y convivencia.
Se trata de la arquitectura del arrepentimiento, una guerra sin razón, una escuela de problemas que, a las pocas horas de regresar al pasado, responde sin posibilidad temporal mientras el futuro, demoledor y violento, abre camino a lo que será recuerdo:
Al otro lado, un mínimo testamento.

Etiquetas:

14 agosto 2019

El Globo


Cuando terminé el turno de noche la luna todavía estaba allí. Una luna que, sin lograrlo, quería ser luna llena y sin embargo tenía luz suficiente para iluminar las calles vacías de mediados de Agosto y ocultar las lágrimas con las que San Lorenzo nos recuerda que existe un universo más allá de la rotación y la traslación, un universo dónde el polvo de estrellas se transforma en espectáculo. Una luna que silbaba a ritmo de swing. El fenómeno me pareció tan extraordinario que detuve la moto sobre el puente de Las Fuentes y entonces me di cuenta que las aguas del rio Ebro rasgueaban al ritmo manuche y así, entre la luna y el rio, mientras mis oídos sintonizaban los aromas de Django Reinhardt y Stephane Grappelli, los pies, como precalentamiento para el baile, ya estaban marcando el compás cuando ante mis ojos, en el horizonte, allá donde el crepúsculos pinta el cielo de rojo, apareció un globo aerostático mecido por un cierzo amable, ligero y servicial, el viento imprescindible para mecer la cesta del globo poblada de violines, contrabajos y guitarras, cuerdas viajeras afinadas para esparcir la felicidad que proporciona una escala de corcheas. Entonces recordé la gran noticia: El II Festival Folclore Vivo-Cultura Contra la Despoblación incluía dos conciertos sobre un globo aerostático cautivo en Las Parras de Martín y en Utrillas. Pero mis ojos, el río y la luna eran testigos de que el globo había decidido romper con su cautividad para expandir jazz, swing y folk más allá de un paisaje de Teruel que a veces parece rudo, a veces verde y a veces agua.
El globo, en decidida dirección Este, sobrevoló mi cabeza y, sin dudarlo, lo seguí a bordo de una moto de 125 centímetros cúbicos con la melancolía hillbilly de quien añora cantes de ida y vuelta entre la cumbia, el bolero y el cha-cha-cha.  Seguí la estela del globo por el camino de Cantalobos hasta donde las cigüeñas se han instalado para todas las estaciones del año y allíl, en uno de los meandros del rio me sorprendió un sol que, ni sonrosado ni amarillo, borró la luna jazzera, el globo musical y la felicidad folk de mi body.
Regresé a casa cabizbajo y preocupado hasta que prendí la radio y el locutor del boletín informativo entonaba una noticia que estaba convulsionando el planeta musical: Desde todos los puntos cardinales del globo terráqueo llegaban noticias de como un globo aerostático regaba de semifusas las orillas zydeco del rio Mississippi, de pizzicatos de tangueros el estuario del rio de la Plata, y una rueda de blues que nace Mi  en el lago Michigan y fluye por el rio Chicago para terminar en Si7, mientras en las aguas del Danubio sonaba un vals multicolor hasta que los Balcanes le dan al río canciones para bodas y funerales que desembocan en el mar Negro. El locutor, cuya voz había dejado de ser informativa para tornar jotera de las Cuencas Mineras, anunciaba que el fenómeno del despegue y vuelo del globo aerostático se iba a repetir el 14 de agosto en las orillas del rio Parras, al ladito del Chorredero y muy cerca de una era donde la media noche trae brujas y duendes con ganas de danzar. Allí, en una aldea de quince habitantes que se llama Las Parras de Martín, un Globo Folk será el hechicero que, a veces a contratiempo y a veces a compás, transformará  el sístole y diástole de tu corazón en un percusionista de castañuela, pandero y música de raíz.

Etiquetas: ,

04 junio 2019

Sentimientos religiosos o la distancia entre lo humano y lo divino


El lunes 13 de mayo una persona atacó la obra “Con flores a María” de la artista Charo Corrales. El cuadro formaba parte de la exposición Máculas sin remedio en la Diputación de Córdoba. La hermandad de la Inmaculada Concepción de Córdoba estudiaba interponer medidas legales mientras  los partidos políticos PP, Ciudadanos y Vox había exigido la retirada de la muestra por ofender los sentimientos religiosos de los católicos al representar a la Virgen María levantándose el manto y dejando ver su zona genital, lo hacían en base al artículo 525 del Código Penal[i]. Por su parte, la autora de la obra declaró después de la agresión que la mujer del cuadro no era la Inmaculada tocándose que, en realidad se trataba de un fotomontaje de su autorretrato trabajado sobre la pintura de Murillo “Inmaculada Concepción de Aranjuez” con la intención de reivindicar la sexualidad femenina, que nunca había tenido la intención de ofender a la religión católica, sino visibilizar una revisión sobre los estereotipos de la sociedad patriarcal, y terminó la reflexión de que la exposición no estaba instalada en la puerta de una iglesia, sino en una sala de exposiciones y por lo tanto en un ámbito más cultural que religioso.

En los próximos párrafos les invito a viajar por la historia de la religión católica para recordar que sus dogmas de fe están mucho más cerca de Roma y lo humano, que de Jesucristo y lo divino. Y para ese propósito parto de un profundo respeto por las creencias religiosas a las que me voy enmarcar dentro de la definición del antropólogo Jan Van Baal (1909-1992)  "Todas las nociones e ideas explícitas e implícitas aceptadas como verdaderas que remiten a una realidad que no puede ser verificada empíricamente"

La religión católica se encuentra dentro de las Tres Religiones del Libro cuyo conjunto explicativo, como resume Amelia Valcárcel, tiene su origen en el Creciente Fértil, de dónde comparten históricas mítico-explicativas en torno a la tierra habitable, el jardín original y la expulsión del mismo, el diluvio universal y otros relatos que han terminado por hacer su propio camino de manera que, siendo el judaísmo la más antigua, tanto el cristianismo como el islamismo tienen muchas cosas en común.

El fundador del cristianismo es un profeta hebreo llamado Jesús y la información esencial que disponemos sobre su vida se encuentra en los Evangelios que, leídos críticamente por el catedrático de Filología Griega Antonio Piñero, nos trasladan una imagen de Jesús como la de un trabajador manual y maestro autodidacta de las Escrituras sagradas judías que predijo la inmediata venida del Reino de Dios sobre la tierra de Israel.

Hay que recordar que tan solo 4 evangelios de todos los escritos en la antigüedad tienen la consideración de canónicos, es decir, los textos que Iglesia ha reconocido como aquellos que transmiten auténticamente la tradición apostólica y están inspirados por Dios. El canon, que se remonta al siglo II, fue confirmado en el siglo IV en los concilios de Hipona y de Cartago, para elevarse al rango de dogma de fe en el Concilio de Trento (1545-1563). El canon está formado por los Evangelios de Marcos que, escrito en Roma esta datado entre los años 68-73. Se supone que el de Mateo es el único escrito en Palestina en torno a los años 70-100. El evangelista Lucas es un griego no judío que no conoció a Jesús y, como discípulo de Pablo, escribió su evangelio entre los años 80-100. Juan tenía 17 años cuando se celebró la última cena y escribió su evangelio entre los años 90 y 110. Todos están escritos en griego y ninguno proviene directamente de Jesús. A estos textos hay que añadir los Hechos de los Apóstoles, trece cartas de Pablo, la carta a los judíos, la carta de Santiago, las dos de Pedro, las tres de Juan, la de Judas y el Apocalipsis, lo que hacen un total de veintisiete obras.

Los seguidores de Jesús creyeron que era el Mesías anunciando la profecía que salvaría al pueblo de Israel y, tras su muerte, se plantearon dos modelos: Por un lado estaban los que defendía que la salvación solo era posible dentro de la religión judía y ponían en valor que Jesús, lejos de atender a los griegos y otros gentiles, solo había predicado en Palestina, este fue el cristianismo que conoció Mahoma. La segunda opción estaba encabezada por Pablo y defendía una doctrina en la que Jesús era el hijo auténtico de dios vino a este mundo a redimir a todos los seres humanos dentro de un marco temporal muy corto, porque según Pablo, la aparición del Mesías indicaba que el fin de la historia estaba muy cercano. La irrupción de Pablo es fundamental porque con él se rompe la relación de continuidad con el Jesús histórico al plantear dos cuestiones que encajan perfectamente con el pensamiento grecorromano de la época. La primera es que Jesús, como hijo de Dios, también era dios, del mismo modo que Apolo era dios por ser hijo de Zeus. La segunda es su marcado carácter universalista, porque  la redención de Jesús implica a toda la humanidad y no solo al pueblo de Israel.

Como nos recuerda Diez de Velasco, el triunfo del modelo paulino es un paso fundamental porque supuso una adaptación del mensaje de Jesús a los ámbitos no judíos y así, el mensaje cristiano se imbricaba en la cultura más prestigiosa del momento y a su modo de entender la religiosidad y la divinidad. Sin embargo, el momento fundamental para la consolidación del cristianismo de produjo cuando se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano.

El emperador Diocleciano subió al trono en el año 284 y se empeñó en un rearme moral en base a la religión tradicional romana, sin embargo, este objetivo se encontró con el obstáculo de una iglesia cristiana bien organizada cuyos miembros estaban ya insertos en todas las esferas de la administración y del ejército, lo que indujo a Diocleciano a  dictar un edicto en el año 303 para eliminarla. Esta situación se prolongó hasta el 311, cuando Galerio, convencido del poco éxito de las medidas violentas, publicó un Edicto de Tolerancia por el que se permitía el libre ejercicio de la religión cristiana.

El acceso al poder de Constantino cambió totalmente el rumbo de la historia de Roma y del cristianismo cuando, tras su ferviente conversión en el  año 312, promulgó el Edicto de Milán en el que se establecía la libertad de religión en el Imperio Romano y tres años más tarde convocó el concilio ecuménico de Nicea.

La transformación del cristianismo se realizó en el marco de los concilios que serán la referencia de una iglesia confesionalmente cristiana en la que el emperador lo será por la gracia de Dios. En el concilio de Nicea del año 325 se diseñaron las bases de la nueva religión con un calendario festivo, la condena arrianismo que defendía la esencia humana de Jesús y se adoptó el dogma de la Santísima Trinidad compuesta por Padre, Hijo y Espíritu Santo.

El 28 de febrero del año 380 el emperador Teodosio decretó el Edicto de Tesalónica, según el cual el cristianismo pasó a ser la religión oficial del Imperio Romano. Este acontecimiento marcó una nueva época de influencia de la iglesia con las altas esferas del poder que iría aumentado poco a poco hasta hacerse omnipresente tanto en Occidente como en Oriente.

Dogmas sobre María

Díaz de Velasco nos recuerda que fue en el concilio de Efeso en el año 431 donde se discutió si la Virgen María podía ser invocada como Madre de Dios, es decir, de la parte divina de Jesucristo o solamente como su madre humana. Esta decisión era fundamental para determinar el estatus de María con respecto a su propia divinidad. Una vez aceptada a María como la Madre de Dios, el cristianismo se feminizó oficialmente y el culto a Virgen provocó un extraordinario vehículo de conversión.

El segundo dogma en torno a la figura de la María es el de la perpetua virginidad y está datado en el Concilio de Letrán del año 649 donde se aseguró que María fue Virgen antes, durante y perpetuamente después del parto.

La gran ruptura dentro de la iglesia católica se produjo  en el siglo XVI con la llamada Reforma protestante y el enfrentamiento por dos puntos clave en cuanto a la doctrina: El primero es que el hombre se justifica por la fe y su salvación no depende de sus obras, sino por la gracia misteriosa de Dios. El segundo dice que la autoridad de la Biblia es superior a la autoridad de la Iglesia y, por lo tanto a la del papa, puesto que solo la Biblia contiene la palabra de Dios. De esta manera, y vuelvo a Díaz de Velasco, la figura de María para la iglesia reformada pierde los caracteres que se le habían otorgado en el concilio de Efeso, redimensiona su figura a los relatos bíblicos y su culto en esa nueva iglesia protestante se minimiza o desaparece. Algo parecido ocurre con todos los santos.

El tercer dogma es su Inmaculada concepción que se celebra cada 8 de diciembre como recuerdo al mismo día del año 1854 cuando el papa Pío IX proclamó que la Virgen María, por la gracia de Dios, fue preservada del pecado desde el momento de su concepción

El cuarto y último dogma, al menos por el momento, es el de la Asunción a los cielos que data del 1 de noviembre de 1950, día de todos los Santos, cuando el papa Pío XII proclamó en la Plaza de San Pedro en Roma que la Virgen María había ascendido a los cielos y a la gloria celestial en cuerpo y alma. Para ilustrar este acontecimiento podemos leer las palabras que Julián Cortés Cavanillas, corresponsal en Roma del diario ABC, escribió al día siguiente del evento:

Un Dogma que, como ha dicho esta mañana un magnífico escritor, desde hace mil quinientos años la catolicidad ha sentido que la carne de la que nace Jesús no podía corromperse, y por eso la plebe, los Pontífices, los poetas, los pintores, las músicas gregorianas, las músicas de los extraordinarios maestros, han celebrado, sin la menor sombra de duda este misterio último de la inocencia y de la gloria, del amor que vence a la muerte, de la carne pura y de la luz eterna

Si volvemos al artículo 525 del Código Penal cuyo texto prevé penas para aquellos que hagan escarnio de los dogmas, creencias, ritos o ceremonias de una confesión religiosa y, aún con la consideración de que se establece como requisito la intención ofensiva, estos hechos deberían examinarse, y tomo la idea de la magistrada Victoria Rosell, bajo la luz de la Constitución y en clave de un derecho fundamental como es la libertad de expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. Porque una eventual condena con respecto a un derecho fundamental no puede depender ni de los sentimientos de cada creyente, ni de la creencia imperante, eso sería un riesgo evidente para la seguridad jurídica porque, al fin y al cabo, nos encontramos ante una imagen que provocará respuestas diferentes en diferentes personas porque sus sentimientos son estrictamente personales y por lo tanto extremadamente subjetivos.

Documentación

Díez de Velasco, Francisco. Breve historia de las religiones. Alianza Editorial. Madrid, 2014.

Filoramo, Giovanni y otros. Historia de las Religiones. Crítica. Barcelona 2012.

Piñero, Antonio. “En el Cristianismo primitivo casi nada es como parece.” Claves de la Razón Práctica. Mayo-Junio 2019: 42-49

Valcárcel, Amelia. “Catedrales incendiadas.” Claves de la Razón Práctica. Mayo-Junio 2019: 12-19

Cortes Cavanillas, Julian. “Medio millón de fieles llegados a Roma” ABC. 2 Nov 1950 [última consulta]. http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1950/11/02/019.html 25 May 2019.

Hogar de la Madre. “Los cuatro dogmas de María” Ago 2014 [última consulta] https://www.hogardelamadre.org/es/noticias/2014/1056-agosto/6130-los-cuatro-dogmas-de-la-virgen-maria 25 May 2019.

Rosell, Victoria. “Un juicio en carnaval.” El País. 16 Feb 2016 [última consulta].https://elpais.com/politica/2016/02/16/actualidad/1455649495_478836.html 25 May 2019.

Sopeña, Gabriel. “Apuntes personales del autor del texto de la asignatura Historia de las Religiones”. Universidad de Zaragoza. Curso 2016-2017



[i] Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias” Para los juristas queda el debate sobre la metodología para valorar de manera objetiva si se ha ofendido un sentimiento.

Etiquetas: , ,

26 mayo 2019

Entre recuerdos y ternura o el tronchante espectáculo que también emociona



El pasado sábado 25 de mayo visité La Casa del Circo de Zaragoza y la primera impresión fue sensacional gracias a una preciosa taquilla de material reciclado, tras la que se situaba la sonrisa de una amable taquillera con su chaqueta de jefe de pista y que nos atendió a las mil maravillas.

El espacio teatral que se abrió a nuestros ojos llegaba hasta el  cielo de un trapecio y hasta la tierra de un perchero, dos bancos y una mesa con seis madalenas. El espectáculo se retrasó el tiempo suficiente para que tarareáramos en voz bajita aquello de que empiece ya que el público se va, la gente se cabrea y el público se mea. Pero justo entonces se atenuaron las luces, apareció Jano con un plumero y los átomos de mi cuerpo modificaron su condición hasta dejarme sentado bajo la carpa del primer circo que visitó mi pueblo cuando un payaso de nariz colorada me disparó con una pistola de agua, golpeó mi cabeza con una escoba y me hizo reír hasta tener agujetas en las tripas.

La compañía Kenser representaba “Entre recuerdos y ternura”, un espectáculo desternillante que cumplió con el objetivo de unir dos universos: El formado por los abuelos, los padres, los tíos o en definitiva los que ahora somos adultos y nacimos en la era analógica de cuando la vida, las costumbres y hasta la música era y se percibía de una manera muy diferente a ese otro universo formado por los niños digitales del siglo XXI que, aunque a veces nos parezcan extraterrestres, en realidad siguen siendo cachorrillos humanos porque , aunque es cierto todo ha cambiado…, bueno…, todo no ha cambiado: Los payasos Jano, Kiny y Serrucho siguen entre nosotros como siempre fueron los payasos.  Kiny y Serrucho, el cara blanca y el bufón, el Clown y el Augusto, la racionalidad frente la imaginación, el orden frente a la transgresión, las confusiones del lenguaje o la más bella coreografía de danza clásica. Jano brillante en las pantomimas, los malabares y las mil maneras de ponerse un sombrero Sin embargo, lo más interesante de este espectáculo es sentir con el corazón que, más allá de la imprescindible diversión y carcajada, existe un hilo que une el mundo de los adultos y de los niños, caminos y sentimientos que van de la nostalgia de un acordeón a la alegría de unas campanillas, de la tristeza de un abrigo ajado a la esperanza de colorida de una flor.

Etiquetas: , , , , ,

17 mayo 2019

La geometría del trigo en un país en llamas



Mientras la compañía de Producciones Teatrales Contemporáneas amasaba la geometría del trigo sobre el escenario del Teatro del Mercado, por mi cabeza pasó varias veces un recuerdo que en realidad pertenece a Santiago Auserón. El cantante de Radio Futra confesó en su libro “Raíces sonoras” como, en los viajes veraniegos que hacia el grupo de un lado a otro de la península ibérica, solían transitar por carreteras bordeadas por la tradicional quema de rastrojos. Aquella imagen era tan potente que terminó encabezando el tercer disco de la banda publicado en el año 1985 con el título “De un país en llamas”, que tomo prestado para enriquecer el titular este texto.

Si la geometría es el estudio de las propiedades y de las medidas de las figuras en el plano o en el espacio, la geometría del trigo de Alberto Conejero es un viaje a través de dos planos: El primero es el eje geográfico Norte-Sur. El segundo es un salto temporal entre la España de la transición y la actualidad. Dos trayectos entre curvas y vericuetos, desde  el pasado hasta el presente y con la mirada puesta en un futuro que no será el que habíamos imaginado y así, confeccionar una cartografía de los sentimientos gracias a unos personajes que atesoran la virtud de dibujar polígonos, triángulos y cuadrados para relacionarse en un campo espacio-temporal donde los perímetros se convierten en volumen de recuerdos. Todo un universo construido sobre un texto inspirador, como si la vida se pudiera contar en endecasílabos rematados por una coda final, una palabra o una idea que rompen con la realidad para dar un salto poético que me atrevería a calificar de lorquiano.

La trama argumental tiene la virtud de desplegarse a poquitos para generar curiosidad hasta que un pellizco la sacia, y entonces nace la preocupación por el devenir de unos personajes que han terminado por abandonar las tablas del escenario para cobijarse en el corazón del espectador.

La dirección de la obra soluciona con sencillez la simultaneidad de los planos temporales y sentimentales gracias a una escenografía de dos bancos enfrentados por la que los actores realizan una coreografía para transitar de una escena a otra mientras, plantada en una tierra ocre, una precisa verbalización del texto retrata a dos generaciones: La de nuestros padres que viajaron desde cualquier territorio que ahora podemos resumir como “El Sur”, y que lo hicieron a la búsqueda de cualquier “Norte” como la tierra prometida para un futuro mejor. La generación posterior hace el viaje inverso para encontrar la respuesta a preguntas esenciales como ¿quiénes somos? o ¿de dónde venimos?

Dentro del buen trabajo actoral me gustaría destacar a Zaira Montes en el papel de Beatriz porque, cada vez que su mirada y su voz saltaron por encima de la cuarta pared, sentí como el aliento de emoción me alimentaba.

El telón de fondo de la función es una grieta por la que, como decía Leonard Cohen, tarde o temprano brotará la luz para que los dos binomios geográfico y geométrico, narrativo y sentimental terminen por confluir y entonces, solo entonces, se vislumbra la gran virtud de esta función de teatro: La posibilidad de que un relato que pertenecía al recuerdo de la madre del autor se convierta en una representación teatral que te invita a trasladar cualquier relación narrativa-espacio-temporal de tu propia geografía vital y así, gracias a la reflexión de cada espectador, hacer un viaje geográfico y sentimental para generar un nuevo relato de su vida, de sus recuerdos o de esas historias mil veces contadas al calor del hogar y, de esta manera, cuando la representación termina en una atronadora ovación, es un buen momento para recuperar las palabras del autor y director Alberto Conejero cuando afirma que la geografía del trigo es un lugar de encuentro que solo busca reafirmar el camino antes que las certidumbres.

Etiquetas: , , , ,

13 mayo 2019

La radiografía clown de Calígula


La compañía Nasú Teatro estrenó el pasado 3 de mayo la obra Calígula basada en un texto que Albert Camus publicó en 1944. El programa de mano recordaba que la intención de la compañía era presentar una fábula sobre el poder absoluto y como una sociedad se pone en manos de la tiranía como una forma de autoritaria sin limitación en el poder y que se ha manifestado a lo largo y ancho de la historia. Cuando Camus publicó este texto la implantación de las ideas nazistas era mucho más que probable y por eso es fácil deducir el influjo de esa amenaza durante una época que Karl Kraus calificó como “Los últimos días de la humanidad” En este punto es importante hacernos una pregunta clave: ¿Por qué acudir a la figura de Calígula para ejemplificar el ejercicio de un gobierno tiránico caracterizado por el abuso sobre personas e instituciones?

Cayo Julio César Germánico nació en el año 12 y pasó su infancia en un campamento de rudos legionarios mientras su padre lo vestía de soldado para alegrar a la tropa. El tenebrismo implícito que la historia nos ha legado en la palabra calígula se diluye si recordamos que en realidad, en lugar de un nombre propio, se corresponde con un apelativo que proviene del término caligae o las botas militares reglamentarias y que podríamos traducir como “botitas”

Calígula  fue aclamado emperador con tan solo veinticuatro años y su asesinato se produjo tan solo cuatro años después de acceder al trono, algo que era impensable durante los primeros años de su reinado que se caracterizó por la tranquilidad incluso, como nos recuerda Isaac Asimov en su historia del Imperio Romano,  con el regocijo para quienes se aprovecharon de la alegría en el gasto hasta que todo cambió de repente y, en lugar de colaborar con el senado o distribuir donativos entre el ejército y la plebe, centró sus preocupaciones de emperador en acumular honores propios de un dios y dirigir los privilegios del poder hacia una deriva despótica, arbitraria y cruel que incluía ajusticiamientos senatoriales para acceder a sus fortunas, o una política extravagante y caprichosa como hacer senador a su caballo y que nos llevaría a la siguiente pregunta ¿Calígula fue tan monstruoso como se le ha descrito?

Antes de responder hay que atender a la opinión de la historiadora Mary Beard cuando nos recuerda que estas historias se escribieron años después del asesinato del emperador y, aunque sería ingenuo pensar en un Calígula bondadoso, es muy posible que nos encontremos ante una mezcla de hechos fiables aderezados por la exageración, y cierta deliberada malinterpretación porque el asesinato de Calígula, relatado por Josefo, era un gran novedad como magnicidio: Era la primera vez que un reducido escuadrón de militares pretorianos asesinaba al emperador a puerta cerrada e, inmediatamente, ellos mismos designaran a su sucesor. El Senado, mientras tanto, dispuestos a honrar a los que habían matado al tirano, atisbaba abandonar la época imperial para regresar a la época republicana, unos pensamientos a los que renunciaron en breve gracias a los temores que suscitaba una Guardia Pretoriana que, además de tener una pobre opinión sobre las capacidades del Senado, ya había elegido a Claudio como el nuevo emperador que, aunque tuvo una mejor reputación histórica que su antecesor, tiene un sombrío elenco de 35 senadores y 300 ecuestres condenados a muerte durante su mandato. Es decir, y vuelvo a Mary Beard, puede que Calígula fuera asesinado porque era un monstruo, pero también es posible que se le convirtiera en un monstruo porque fue asesinado.

La adaptación que Alonso Pablo ha realizado sobre el texto de Albert Camus se sustenta, como reza en el programa de mano, en la idea narrativa de la fábula y, teniendo en cuenta la dosis de ficción que contiene cualquier relato histórico, el mecanismo narrativo de la fábula tendría como objetivo una intención didáctica que se manifestaría en una moraleja final, así la función de teatro se convierte en una excusa para reflexionar. Sin embargo, y vuelvo al programa de mano, la intención del adaptador no termina de alinearse con esa intención final de cualquier fábula y deja al espectador la capacidad de decisión sobre cómo debería afrontar la obra que está a punto de ver: “A lo mejor esta historia te da que pensar, pero eso es cosa tuya. Lo nuestro es poner lo mejor de nuestra parte para contar la historia de Calígula como nunca te la habías imaginado” Y Nasú teatro cumple con su palabra cuando todos los elementos visuales nos ayudan a recordar que existieron otros poderes absolutos a lo largo de la historia: El magnífico diseño escenográfico de Óscar Sanmatín con sus estandartes y un trono móvil de dimensiones medievales. El excelente vestuario de Miriam Doz con aires franceses de la época del Rey Sol y las casacas militares que nos evocan épocas de zares. A eso añadan un gran trabajo actoral del todo el elenco,  en este punto me gustaría destacar la labor de Luís Rabanque con un Helicón sobresaliente en intención verbal y gestual. Todos estos brillantes elementos se pone a disposición de la gran apuesta de la función que, sin lugar a dudas, es construir el discurso narrativo  bajo el entoldado del clown, una figura que, como nos recuerda Jesús Jara, tiene un objetivo claro y sencillo: Divertir, entretener y hacer reír, esa aptitud positiva tiene una función muy importante: Conseguir mantener la fe en nosotros mismos, en el ser humano con sus virtudes y sus defectos. El clown, como decía Chaplin, es una buena herramienta para activar el sentido del humor y revelar como en el exceso de seriedad se esconde lo absurdo. Esa era la función esencial de los bufones que, con licencia para ridiculizarlo todo, se reían hasta de los reyes pero, en el caso de este Calígula de la compañía Nasú, yo no aprecié ese fenómeno, al contrario, durante toda la función tuve la sensación de que las narices de clown, en lugar de desvelar lo ridículo o lo injusto de los acontecimientos, tan solo los diluía, lo que debería ser revelador, clarividente y guía, en lugar de desenmascarar el alma de los personajes, extendía un velo que impedía percibir en toda su crudeza las característica esenciales de los arquetipos humanos que el texto va desgranando: Desde el tirano, hasta los temerosos pasando por el listillo que sabe medrar y sobrevivir a la sombra del poder y, por ese camino, sentí como la función se alejaba de las intenciones del texto de Camus hasta que, en una de las escenas, los payasos se quitaron las narices, se sentaron al borde del escenario y sus voces sonaron naturales, diáfanas, unas pocas frases que cruzaron el patio de butacas para llegarme limpias, nítidas, esclarecedoras y, en ese instante, me pregunté por qué ese no era ese el tono general de la función, que tal vez por ese camino  mucho más directo hubiera sido más fácil diseccionar la figura del tirano que, al borde la muerte, todavía gritaba “Estoy vivo” Y es cierto, querido e improbable lector, que si abrimos un poco los ojos y las orejas, tal vez descubramos que en el mundo que nos rodea todavía perviven tiranos vivitos y coleando. Algunos en lo más alto del poder salen en la tele y los titulares de prensa, pero hay otro tipo de tiranitos de baratillo que, muy cerquita de nosotros, abrazan el micro poder que las circunstancias han otorgado para gestionarlo como si fueran los Neo-Emperadores del Imperio Romano.

Etiquetas: , , , , ,

22 abril 2019

Lehman Trilogy o la historia del capitalismo



La compañía Barco Pirata presentó en el Teatro Principal de Zaragoza la obra Lehman Trilogy, una pieza original de Stefano Massini de cinco hora de duración, a la que Sergio Peris-Mencheta ha añadido el subtítulo de Balada para sexteto en 3 actos para confeccionar ciento cincuenta minutos de buen teatro con dos descanso de quince minutos que ayudan a digerir tanta información.

Lehman Trilogy es una representación monumental gracias la consistencia de un texto que tan pronto se acelera en un monólogo que expone conceptos económicos y sociales, como se remansa en la repetición de frases para asentar ideas, palabras que se suman a la acción dramática sustentada en una eficaz escenografía dispuesta como una caja de sorpresas, un mecano para subir, bajar, entrar y salir, o dar vueltas y vueltas bajo una iluminación sepia que nos trae aromas de añoranza, al menos hasta la luz blanca nos avisa que ha llegado el siglo XXI. El vestuario subraya a los 120 personajes que desfilan delante de nuestras narices. Toda una maquinaria teatral que, además de precisar un excelente equipo entre bambalinas, se pone al servicio del magnífico trabajo de seis actores Pepe Lorente, Leo Rivera, Víctor Clavijo, Aitor Beltrán, Darío Paso y Litus Ruiz que lo largo de tres horas, que recitan, cantan, bailan, tocan instrumentos, ejecutan con precisión multitud de detalles y hacen suyo el espacio escénico para que fluyan con nitidez cada uno de los más de 120 personajes que desfilan delante de nuestras narices en un carrusel coreográfico apoyado en pequeños matices de vestuario, atrezo y la modificación de las voces que van de un personaje al narrador para detenerse en una deliciosa banda sonora con canciones que van y vienen del mundo hebreo con coros religiosos yidis o música profana klezmer, hasta un repaso a esos sonidos anglosajones de los que hemos bebido una y mil veces desde el ragtime a los espirituales, o del rhythm and blues a Dylan y Beatles. Lehman Trilogy es una apabullante representación teatral que nos cuenta los 163 años de historia que van desde el desembarco en Nueva York del primer Lehman hasta el 15 de septiembre de 2008 cuando Lehman Brothers anuncia su bancarrota y desata la mayor crisis financiera de la historia. Pero antes de analizar los tres capítulos de esta función, permítanme abrir un prólogo que sirva breve introducción capitalista.

Prólogo: Elogio del dinero

Corría la mitad del siglo XVII cuando el filósofo John Locke defendía el concepto de propiedad como un derecho fundamental para determinar la condición política de ciudadano, dotar al individuo de la supremacía moral que legitima la desigualdad mediante la acumulación de riquezas y la explotación del trabajo porque, aunque Locke acepta que la tierra y sus frutos fueron entregados originalmente a la humanidad en común, sin embargo convierte la propiedad en un derecho individual: Si la tierra y sus productos fueron entregados a los hombres para su sustento y bienestar, el trabajo es el medio para apropiárselos. Locke nos habla de una apropiación individual que tiene una limitación pensada para los productos perecederos: No se puede acaparar para evitar la putrefacción. Sin embargo este límite quedó superado gracias al dinero que permitió aumentar la capacidad de producción para, mediante la creación de mercados, vender los productos excedentarios de la tierra y evitar su deterioro. Esta producción de excedentes para venderlos fue el primer paso para determinar la  validez a la relación salarial mediante la cual un hombre puede adquirir legítimamente el trabajo de otro. Para Locke, el trabajo de un hombre es tan indiscutiblemente propiedad suya que puede venderlo libremente a cambio de un salario y así, se convierte en propiedad del comprador, el cual queda entonces autorizado a apropiarse del producto realizado con el trabajo del otro para venderlo.

Primera Parte: Los tres hermanos o el comercio

Entre 1815 y 1860 más de cinco millones de europeos emigraron a Estados Unidos, los hermanos Lehman entre ellos. Henry, alias La Cabeza; Enmanuel, alias El Brazo y Mayer El Mediador y el más inteligente de los tres judíos alemanes que desembarcaron en Nueva York primero para comerciar con telas, después para comprar y vender algodón en crudo y más tarde, por aquello de adaptarse a las desgracias, hicieron negocio adelantándose a la propia llegada de la cosecha. Este trío que comienza la función es muy potente, ellos tienen en sus venas el espíritu de los pioneros y por eso nos caen bien, sus negocios van de vender más caro de lo que compran, trabajan con productos manufacturados que llevan del punto de fabricación hasta el usuario, son la esencia del comercio mercantil.

Segunda Parte: Padres, hijos e intermediarios

La segunda generación Lehman divide sus esfuerzos, mientras la verborrea de Philip se convierte en la piedra angular de sus negocios; las preguntas y las dudas de Herbert lo llevaran hasta la política. Philip tuvo el olfato suficiente para determinar que el negocio ya no estaba en la compra y venta del algodón o de los bienes de equipo necesarios para su cultivo, recogida o comercialización. El negocio del siglo XX pasaba por olvidarse del comercio para convertirse en los intermediarios que obtienen el dinero necesario para invertirlo en las acciones de grandes compañías que podían construir el Canal de Panamá, unir con el ferrocarril las dos costas norteamericanas o fabricar desde un Ford T hasta un paraguas, en realidad da igual que es lo que se fabrica o se construye porque el valor del negocio ya no estaba relacionado con la diferencia de precio entre la compra y la venta, el negocio estaba en las acciones: Papeles cuyo valor estaba determinado por la palabra sagrada del mercado de valores, un mercado donde los productos como el carbón, el algodón y el café, o las manufacturas como las vías, los vagones o los paraguas habían sido sustituidos por la verborrea de Wall Street capaz de dictar el valor de las cosas. Pero el sueño se rompió en el  crack de 1929, cuando la tercera generación Lehman capeó la crisis de la pérdida de valor de las acciones lanzándose hacia el capitalismo de guerra mundial que se prolongó en una guerra fría frente a un enemigo inventado que aseguraba el aumento del negocio del armamento hasta derribar la moralidad comercial de los primeros Lehman, a los que ya echamos de menos.

Tercera Parte: El inmortal o el infierno financiero

Bobby Lehman murió sin herederos en 1969 y con él acabó la saga familiar, por lo tanto la función abre paso a otros personajes desalmados, anónimos, desagradables, oscos, ya no hay ni rastro de ternura, finura o amor, la música y la melodía dejan paso al exabrupto, la palabrota, el grito y, sin embargo, el negocio financiero es el banquete más grande jamás imaginado gracias a que la empresa seguía siendo una de las más importantes del país hasta que el lunes 15 de septiembre de 2008, Lehman Brothers se declaró oficialmente en bancarrota tras 158 años de actividad en los Estados Unicos. Y es en este punto donde la función dejó de ser todo lo didáctica que a mí me gustaría, porque si hasta ese momento, la explicación de los cambios en los negocios de los Lehman se había producido con brillantez expositiva y teatral, en este caso, todo se queda en un claro oscuro que, si mi improbable lector me permite, voy a recordar.

Todo comenzó durante los años ochenta y noventa del siglo pasado cuando los gobiernos neoliberales, encabezados por Reagan, alimentaron el mercado de hipotecas reduciendo los requisitos para acceder al crédito y desregularizaron la industria de servicios financieros para permitir a los bancos que intervinieran en Wall Street y, de esta manera, se permitió que las instituciones financieras no sustentaran sus balances en relación a los depósitos de sus ahorradores, sino que se concedían prestamos entre sí para vender los créditos hipotecarios como valores de mercado y, de esta manera, transferir el riesgo a quienes invertían en ellos. Los bancos de inversión compraron grandes cantidades de estos activos que posteriormente trocearon en pequeños paquetes y los empaquetaron en unas cajitas muy brillantes que ocultaban su contenido tóxico para venderlos a terceros por todo el mundo, un mecanismo fraudulento que se apoyaba en el aval de confianza y garantía que las grandes corporaciones de calificación aportaban a esas inversiones. El cuento de la lechera terminó de repente y todo el capital invertido se convirtió en una gran bola de deuda que infectó el sistema hasta provocar una crisis financiera universal de la que todavía no hemos terminado de salir.

Epilogo

Ya he resaltado la brillantez teatral de la obra pero, no nos engañemos, cualquier espectador que acuda a esta función se verá abocado al gran dilema, ¿nos encontramos ante un discurso anticapitalista, o todo lo contrario? Algunos verán una clara conexión entre los Lehman originarios y los fondos buitres o las hipotecas basura creciendo al calorcito de la avaricia como pilar fundamental del sistema. Sin embargo otros espectadores subrayaran y pondrán en valor las diferencias entre el capitalismo comercial de compra y venta, el capitalismo de intermediación para garantizar grandes inversiones de carácter público o privado, y el neocapitalismo salvaje y sin prejuicios que pretende transformar el consumo necesario de productos en una especie de decisión vital que transforme al ciudadano en un consumidor alienado por productos que vayan más allá de sus necesidades físicas  o intelectuales. Pero es que esa una de las esencias del teatro, que la representación traspase el hecho teatral para convertirse en una máquina de lanzar preguntas, cuyas respuestas sean camino de reflexión, y a esa tarea es a la que le invito, querido e improbable lector: ¿Usted qué piensa del capitalismo

Etiquetas: , , , ,