La curvatura de la córnea

03 noviembre 2016

La crisis de la libertad en la democracia de 1978. Una conferencia de José Antonio Zarzalejos

Imagen tomada del heraldo.es

El periodista y escritor, José Antonio Zarzalejos, inauguró el  miércoles 3 de noviembre el ciclo de conferencias organizado por la Obra Social de Ibercaja y la entidad financiera para celebrar el 140 aniversario de la apertura de la primera oficina. La ponencia se sitúa bajo el ciclo titulado 'Las crisis de libertad en la democracia de 1978'
Zarzalejos comenzó su charla estableciendo tres claras premisas: Sus palabras no se atienen a la línea editorial de ningún medio, su pretensión pasa por decir la verdad sin caer en espacios comunes y todo ello en una época que no se caracteriza por la complacencia. Un espacio político que viene de la dictadura autoritaria de Franco y una transición modélica cuyos méritos, afirmó el ponente, se quieren derribar frente a los poderes convencidos de su autenticidad. Una autenticidad que Zarzalejos sitúa en Bilbao en los tiempos en los que él tenía 21 años y su ciudad natal estaba duramente amenazada por el terrorismo hasta impedir la pasión por la libertad de la ciudadanía. Y recuerda los pasos que dio la transición cuando en 1977 los terroristas salieron a la calle gracias a la Ley de Amnistía, se aprueba en 1978 la Constitución y en 1979 el País Vasco tiene por primera vez un estatuto que es referente histórico en cuanto al reconocimiento político de un Euskadi con más libertad, concierto económico, sanidad, sistema educativo en euskera mediante las ikastolas y un largo etcétera de competencias. Mientras tanto la banda terrorista ETA asesinó entre 1975 y 2011 a 829 personas a las que tenemos que añadir secuestros, chantajes y una diáspora que afectó a 300.000 personas.
El terrorismo, continuó Zazalejos, nos llevó hasta la segunda crisis de la democracia con el golpe de estado que parte de las Fuerzas Armadas llevaron a cabo en 1981 empujadas por la justificación de azote terrorista en los años de plomo cuando algunos meses se contaban con 100 muertos. El ambiente de pesadumbre en el País Vasco, Sevilla o Zaragoza llevó al partido socialista hasta el poder que cerraba una transición con el referente y la legitimación de las urnas que, pese al golpismo y el terrorismo, funcionó al borde del precipicio. Y ahora, pasados los años, el ponente recuerda el “vergonzoso” discurso de EH Bildu en la sesión de investidura del Presidente Rajoy como segunda fuerza política en el País Vasco. En este punto, Zarzalejos, recomienda la novela “Patria” de Fernando Aramburu como la derrota literaria de ETA aunque el miedo que generó el terrorismo todavía no se ha superado porque, más allá de cualquier acción puntual y personal, falta la asunción de la culpa. El País Vasco, afirmó el ponente, sigue sin libertad y puso un ejemplo reciente cuando el Correo de Bilbao publicó un cuadernillo en el que relevantes personas de la vida vasca daban su opinión sobre lo que se hizo y lo que se debió hacer con respecto al terrorismo y, más allá de los que contestaron al requerimiento del periódico, muchas personas declinaron dar su opinión, y ese gesto lo interpreta Zarzalejos como definitivo y lo relaciona con la intervención del portavoz de EH Bildu en la sesión de investidura del presidente Rajoy.
Zarzalejos insiste en la idea de que, frente a la lacra del terrorismo, las fuerzas políticas deben poner en valor el capítulo II de la Constitución (Derechos y Libertades) y la autenticidad de la transición. Para terminar con este punto de su conferencia, Zarzalejos recordó que el terrorismo de Estado con la organización de los GAL tan solo supuso el alargamiento de la vida de ETA durante diez años más porque tuvo una justificación a la que agarrarse, mientras tanto, la respuesta democrática fue que un Ministro, un Secretario de Estado y un General de la Guardia Civil pasaron por la cárcel, de manera que, como ocurrió con los golpistas, el Estado de Derecho funcionaba frente a las crisis, permitió que la izquierda llegara al poder con una mayoría absoluta que convivió con la monarquía, e instauró de hecho un sistema bipartidista y de alternancia.
¿Qué es España? Se preguntó Zarzalejos para afirmar que la cuestión territorial parecía haber quedado zanjada en la Constitución hasta que Ibarreche plateó la crisis del 2005 con la pretensión de que Euskadi alcanzase un estatus de Comunidad Libre Asociada que abría la puerta a una especie de Confederación, una idea deslegitimada en las Cortes Generales y que le costó el puesto de Lendakari, esa posición nacionalista estaba relacionada con una realidad: ETA había deslegitimado la independencia para décadas. Por lo tanto, la crisis territorial se ha trasladado a Cataluña que ha dilapidado su papel de bisagra en el juego bipartidista a nivel estatal para lanzarse a un proceso soberanista que, afirmó Zarzalejos, proviene de la crisis económica con una huida hacia adelante cuando, y regresa a 1977, el Estado ya reconoció la legitimidad de la Generalitat al permitir el regreso del President Tarradellas, es decir, España ya reconoce las instituciones catalanas antes de la aprobación de la Constitución. Pero, ¿Cómo debe abordar el Estado la cuestión catalana? Y Zarzalejos reconoce algunos errores como que después de tramitar un estatuto y aprobarlo en plebiscito en 2005, tenga que ser el Constitucional el que lo enmiende en el 2010. Errores graves del PP y su inmovilismo, y errores graves del PSOE y esa afirmación de aceptar cualquier cosa que venga de Cataluña, una posición, subraya Zarzalejos, que no partía de posiciones nacionalistas, sino que era originaria de socialistas como Maragall. Zarzalejos defiende un no al referéndum soberanista por ser inconstitucional pero afirma que hay que buscar en la política para reacondicionar Cataluña a España porque, también es cierto que la Constitución Española ha sido la menos modificada en el ámbito europeo y, por lo tanto, nos encontramos ante un texto muy poco versátil y que debería adaptarse para las nuevas realidades sociales.
Zarzalejos, frente a lo que denominó crisis del populismo, afirmó que cuanto más profundizaba en el tema más confuso se sentía, sin embargo, definió el fenómeno como la excrecencia de la pereza democrática y la falta de autenticidad de los sistemas representativos que vicia la relación entre elegidos y elegibles. No tengo elementos de prueba, siguió el ponente, para suponer que algunos partidos de corte populista tengan políticas de recortes de las libertades, sin embargo expresiones neo lingüísticas como el concepto “arriba/abajo” los iguala a los populistas de la derecha europea y su defensa del nacionalismo. El populismo en España no es antidemocrático pero su propuesta pretende romper la representatividad a cambio del plebiscito, alentar desde la izquierda amistades con el independentismo catalán y vasco (véase los aplausos en el Congreso a ERC y EH Bildu), ambas pretensiones, afirmó Zarzalejos, no son buenos precedentes porque, aunque no agreden a la libertad, su modelo nos lleva a una situación política diferente: A un vuelco de la transición.
El populismo también se caracteriza por el uso de significantes vacíos como si la independencia de Cataluña, por si misma, fuera a traer una vida mejor, o el concepto “arriba/abajo” que se presenta como una hostilidad en el seno social como pretexto para buscar una democracia plebiscitaria.
Y en este punto tuve que dejar la conferencia porque algunos problemas técnicos con mis notas y la proximidad de la hora para ir al cine al precio del día del espectador me obligaron a abandonar el salón de conferencias, sin embargo, he encontrado en aragondital.es un breve resumen del trocito de conferencia que yo me perdí y que viene firmado por la periodista Ana Escorihuela Casado, así que ya ven ustedes, me cobijo bajo el placer del copiar y pegar y que ustedes lo disfruten:
"Es bastante posible que Rajoy siga siendo el mismo Rajoy de los últimos años, que seguirá generando expectativas imposibles de cumplir", ha señalado el escritor. Zarzalejos ha destacado que es la primera vez que va a gobernar un equipo que cuenta solo con 137 escaños y ningún socio de gobierno. 
"Esto va a significar que desde un punto de vista optimista tanto el Ejecutivo como los partidos de la oposición van a estar en una posición muy débil, por lo que a todos los va a interesar negociar, porque lo necesitan", ha apuntado. 
Zarzalejos ha pronosticado que la legislatura durará cerca de tres años, ya que antes, ha dicho, "parece pronto como para que el resto de formaciones, todas, hayan resuelto sus problemas internos y sean partidos fuertes con opciones de gobernar". 
Cómo conclusión de su disertación, Zarzalejos ha afirmado que "la libertad no es una sino es la sinergia de todas las que están constitucionalmente reconocidas ejercidas individual y colectivamente con conciencia de los límites que están en la libertad de los demás. No hay libertades como tal sino libertad como un concepto vinculado a la ciudadanía desarrollada esta con un sentido ético sometida a la ley".

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02 noviembre 2016

La estela desubicada


El profesor Picazo propuso, como práctica para comenzar el curso, una visita al Museo Provincial de Zaragoza. Se trataba de elegir una pieza o conjunto expositivo perteneciente al período histórico de la Protohistoria y confeccionar un pequeño trabajo y yo me decidí por una estela funeraria del Bronce Final de piedra arenisca que procede del La Tiña del Royo en la población zaragozana de Luna, una pieza descubierta durante unas labores agrícolas y donada al museo por Antonio Pérez Labarta.
Elegí la estela de Luna porque la técnica de grabado de incisiones o cortes, que ya podemos encontrar en el Paleolítico realizadas con buriles de sílex, se extendía hasta la Edad del Bronce y me pareció interesante mirar la piedra pensando en el útil que se utilizó para grabarla, quizás una herramienta de cobre o bronce que no podemos ver porque nuestros ojos solo pueden observar las huellas tecnológicas de la herramienta, y quizás por eso podemos pensar en el hombre que está detrás de ella y en la historia que nos quiere contar.
La sorpresa fue que la estela está situada en la primera sala expositiva del pabellón denominado “Antigua” y bajo el título “Prehistoria. Cazadores y recolectores (140.000 – 750 a.C.)” Ya es un error cronológico que coincidan los conceptos “Antigua” y “Cazadores Recolectores“, pero además es el propio museo el que cae en contradicción cuando la estela se presenta, en el cartel general de la sala, como un reflejo del pleno nacimiento urbano durante la Edad de Bronce I entre el 800 y el 1250 a.C.) y por fin, en la información que acompaña a la pieza, se ajusta mucho más su cronología hasta situarla en el 900 a.C.
Pero el olvido más importante desde el punto de vista histórico va mucho más allá de una determinada organización cronológica de los materiales expuestos en el museo. El simbolismo y la función de las estelas de guerrero en la Península Ibérica forma parte de un debate que, como señala Martín Almagro, más allá de su función real que podría ser funerario, marcador territorial, hito de las rutas comerciales o conmemorativo de la ascensión de algún jefe local, la importancia de las estelas de esta época está relacionada con una sociedad indígena organizada que interacciona con los fenicios recién llegados hasta conseguir la primera integración en la cuenca mediterránea de aculturación de las poblaciones peninsulares o, si atendemos al estudio que Amparo Fernández Grande ha realizado sobre los escudos redondos y escotados como el que vemos en la estela y que llegan “con los pueblos venidos del Mediterráneo en busca de minerales y consolidación de mercados”
José María Blázquez ha centrado su estudio sobre la lira que ocupa la parte inferior de la estela y nos recuerda como M Bendala cree que este instrumento musical es una “phornyx griega, de época geométrica y que sería un nuevo argumento, a los expuestos por él, de una antigua llegada de gentes de raigambre griega, interpretadas en sentido amplio, y restando protagonismo a los fenicios.” Blázquez trae esta opinión a colación para mostrar su descuerdo y recordarnos que “el paralelo más próximo para la lira de Luna lo ha suministrado una terracota fechada en el siglo VIII a.C. procedente de Ashodod en Palestina, que está mucho más cercana que todos los instrumentos musicales del período geométrico griego y arcaico”
Estas dos breves pinceladas en torno a la iconografía de la estela de Luna (escudo escotado y lira) nos sugieren con claridad que la importancia de la pieza va mucho más allá de la breve nota que la acompaña, por lo tanto creo que es necesario una nueva disposición espacial que deje clara una cronología que nada tiene que ver con los cazadores recolectores, además de una narración museística que recoja los ecos de aquellos que vinieron del Mediterráneo Oriental hasta la Península Ibérica en busca de los minerales necesarios para sustentar el cambio tecnológico que nos llevó del uso de la piedra a la manufactura de los metales.
Bibliografía
Hernando Grande, Amparo. “Representaciones del escudo en la península Ibérica: Escudos en estelas” [última consulta] https://www.uam.es/otros/cupauam/pdf/Cupauam03/310.pdf 15 de octubre 2016
Blázquez, José María. “Las liras de las estelas hispanas de finales de la Edad del Bronce y su origen fenicio” 2007. [Última consulta] http://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmcj67w8 15 de octubre 2016.
Almagro Martín, y otros. Protohistoria de la Península Ibérica. Madrid: Ariel, 2008


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23 octubre 2016

Milagro, o el amor después de la resurrección



Aunque a veces ocurren sucesos extraordinarios sin la intervención divina, el milagro casi siempre está asociado a Dios gracias a prodigios como la resurrección de Lázaro que Juan el Evangelista cuenta con cierta parquedad en el guión:

"Dicho esto, gritó con todas sus fuerzas:
—¡Lázaro, sal fuera!
El muerto salió, con vendas en las manos y en los pies, y el rostro cubierto con un sudario.
—Quítenle las vendas y dejen que se vaya —les dijo Jesús."
A este pasaje de la Biblia le falta que Lázaro, recién regresado del mundo de los muertos, diga una buena frase para terminar la escena en todo lo alto. Afortunadamente eso no le ocurre a Luís Miguel González Cruz cuando resucita a Enma en una de las escenas de la función que estos días se representa en el Teatro de la Estación, porque si algo tiene “Milagro”, son palabras.
La muerte suele ser el final de la vida, y la vida no anda lejos de ser el resultado de un puñado de recuerdos elegidos con mucho cuidado, una selección que nos permita ordenar, comprender y al fin justificar todas estas horas en este valle de lágrimas y de algunas alegrías. La ventaja que tiene el teatro es que esa fórmula se puede alterar y González Cruz juega a resucitar a quien ya ha muerto por el simple placer de ver como se enfrenta a una vida sin recuerdos, porque recordemos que la vida sin recuerdos es muy poca cosa, nosotros somos nuestros recuerdos y los recuerdos que los demás guarden (o no) de nosotros. Por eso Enma, cuando vuelve a la vida, no es Enma, o si lo prefieren una Enma diferente con la maleta vacía de recuerdos y con la disposición a recuperarlos, o no ¿por qué…? ¿es posible recuperar todos los recuerdos? ¿somos capaces de volver a trazar nuestra vida siguiendo la misma senda, calcar las mismas decisiones y enamorarnos de la misma persona? Es cierto que la idea de recuerdo e identidad ponen en marcha la acción, pero es el amor el músculo que la hace caminar. “Milagro” es una obra de amor ¿y quién sabe si el nuevo caminar de Enma, como Lázaro desposeído de vendas y sudario, será el camino del amor establecido antes de morir?
La salud y el cuerpo de Enma tras regresar de la muerte cumplen perfectamente los cánones establecidos por la medicina y tan solo precisa un poco cognitivo para rellenar con recuerdos nuevos los huecos que han dejado los recuerdos olvidados. Pero eso no es suficiente. Enma necesita amar y a su lado tiene a dos candidatos dispuestos a conseguir esa meta: El amor que ya lo fue y el amor frustrado que nunca llegó a ser. Enma se enfrenta a una de esas decisiones que se toman en la vida y que la resurrección le permite cambiar. ¿Cambiará Enma de amor?
En la batalla por el nuevo corazón de Enma no queda sitio para el recuerdo, porque el amor no vive de canciones pasadas de moda, ni de besos robados a la luz de una farola, porque el amor, al contrario que la vida, solo vive en el presente, en el amor no valen los recuerdos, el amor es líquido de vino en el paladar, carmín húmedo en los labios, el amor se desangra sobre la copa del deseo y se consume en el acto como si el amanecer no llegara jamás. Pero el amanecer llega cada nuevo día y el amor, presente y latido, se convierte en olor a café y tostadas, esa dicha de vivir todos cada uno de los momentos sin pensar en las promesas de futuro y sin las ataduras del pasado. Y Enma en eso tiene suerte porque descubre, un segundo antes de que la luz de escena se vaya a negro, que el amor es presente y nada más.
El Teatro de la Estación cumple veinte años en las tablas y lo celebra con esta nueva coproducción junto a los madrileños Teatro del Astillero con un texto de Luís Miguel González Cruz repleto de frases que unas veces son redondas, otras elípticas pero siempre sugestivas hasta en la avalancha de acrónimos, un texto que surge vivo en los actores Javier Anós y Chema Ruíz para teñirse de granate en los labios y las uñas de los pies de una espléndida Maribel Bravo a la que solo tienes que seguirle el brillo de los ojos para caminar junto a ella y enamorarte de su ganas de amar.
“Milagro” es una de esas funciones donde la palabra ocupa casi todo el espacio, las palabras como medio de comunicación, palabras frente a frente, sin bajar la mirada y con una copa de vino en la mano, eso que parece un milagro, es en realidad el amor.


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21 octubre 2016

Los radicalismos políticos en Europa: una charla entre Daniel Innerarity e Íñigo Errejón


“T. W. Hutchinson, en un libro ya casi viejo, nos recordaba una frase de Popper que el Gobierno debería tener presente a la hora de formular su política económica para 1979: «El progreso depende de la claridad con que concibamos nuestros fines y del realismo con que los hayamos elegido.» Claridad y realismo en los objetivos.”

(Ernest LLuch. 21 de octubre de 1978. El País)


La Fundación Ernest Lluch en colaboración con el Caixa Forum de Zaragoza han organizado unas jornadas bajo el título “Los radicalismo políticos en Europa”. La primera de las sesiones se celebró ayer jueves 20 de octubre de 2016.
La presentación corrió a cargo de Joan Majó i Cruzate que, en su condición de Presidente de la Fundación y por ser la primera vez que esta institución celebraba uno de sus actos en Zaragoza, recordó que la pretensión de estas jornadas pasaba por ser una herramienta útil en la actualidad dentro de los campos que interesaban a Ernest Lluch antes de su asesinato por la banda terrorista ETA y que van desde la economía, la política, la sanidad y lo deportivo, momento que Majó aprovecho para hacer un guiño a la pasión barcelonista de Lluch y al resultado de la Liga de Campeones del día de ayer con un victoria culé de 4-0 sobre el Manchester City entrenado por el ex jugador y ex entrenador barcelonista Pep Guardiola.
El formato de las jornadas es el del diálogo que no pretende ni debatir ni enfrentar, tan solo busca el intercambio de ideas sin la participación de un moderador. En esa tesitura se invitó a los dos participantes a una charla que contenga los conceptos de amenaza, radicalismo y sociedad.
Los participantes en el diálogo son Daniel Innerarity (Catedrático de Filosofía Política de la Universidad del País Vasco) e Iñigo Errejón (Doctor de Ciencias Políticas y número 2 de la formación política Podemos)
El comienzo del diálogo dejó en penumbra las butacas del público, así que las notas que pude tomar es posible que sufran de esa venda y, como diría Serrat, de algunos lapsus en los que quedé colgao en las alturas de una nutritiva conversación y sus peripecias.
Innerarity rompió el hielo situando la cuestión en un escenario donde encontramos sociedades exasperadas y perplejas sometidas a unos procesos brutales de transformación de las condiciones de vida en los que tienen poco poder de intervención. Una irritación social que debería se transformadora y entonces acudió al ejemplo de Estados Unidos cuando, ante la crisis financiera del 2008, surgieron dos reacciones de marcada diferencia política: Por un lado el movimiento de izquierda "Occupy Wall Street" y por la derecha la aparición de “Tea Party”. Movimientos sociales nuevos frente a los dos actores tradicionales que pululan por la política en los países occidentales bajo una de estas dos premisas: O administrar sin entusiasmo el sistema, o cabalgar sobre promesas incumplidas, posiciones que en el marco de la política francesa, Innerarity situó con ironía en los países de Hollandia y Lepenia
Errejón aceptó el reto y, tras defender el diálogo frente a la dictadura de los titulares, vino a decir que los grandes males que amenazan nuestra democracia no tiene que ver con el radicalismo, sino que parten de la incertidumbre como colectivo, de la dificultad de saber cómo va a ser el futuro a la que se añade la carencia de un relato que nos cuente como vamos a hacer ese camino hacía una mejora colectiva. En definitiva, del vaciamiento de la democracia donde las cuestiones importantes no se dirimen en los Parlamentos, las grandes decisiones se toman por élites que no se presentan a las elecciones, por lo tanto, la amenaza y lo verdaderamente radical es que la situación siga como hasta ahora: Con el común cumpliendo con sus obligaciones mientras los de arriba viven en una orgía de poder que pretende la cancelación de la soberanía popular y de paso, amenazar la cohesión social. De esta manera, si además de que las grandes cuestiones se plantean en ámbitos muy alejados de los ciudadanos, le sumamos el factor de la desigualdad en las rentas, el resultado ha sido unas sociedades fragmentarias sin el pegamento de un relato común que haga frente a unas instituciones débiles con los poderosos y que no se sienten deudoras de la emancipación de los pueblos. Esta deriva nos lleva hasta la oligarquía de un autoritarismo liberal con votaciones pero sin democracia. Porque la democracia es mucho más que introducir una papeleta en la urna, no es posible la democracia si sientes miedo en el trabajo, o frente las multinacionales o ante los medios de comunicación. Si sumamos la falta de pegamento en el relato social y unas instituciones débiles, el resultado es la llegada del radicalismo.
Innerarity subrayó que, precisamente ante esa debilidad institucional frente a los poderosos, las gentes que rodearon el Parlamento lo que de verdad pretendían era, precisamente, defenderlo porque, si bien es cierto que la democracia funciona, lo que no funciona es la política como herramienta para articular un mensaje. El cuerpo social ha demostrado que sabe decir NO y paralizar o disminuir problemas tan acuciantes como los desahucios, minimizar algunos recortes en sanidad, pequeñas intervenciones generadas en torno a una dinámica de protesta, muchos actos puntuales que no terminan de articular una propuesta alternativa más allá de destilarse en una soberanía negativa de saber contra lo que se va a votar, y a las que les falta un discurso político que permita una intervención duradera que vaya mucho más allá del ckicktinismo de ordenador que permite tomar multitud de microdecisiones que terminan por ser irrelevantes,
Errejón tomó el envite para afirmar que la democracia no es un todo o nada, que los criterios clásicos para definir una democracia han cambiado, ya no se trata de democracia si o democracia no, ahora nos enfrentamos a un problema de intensidad y calidad democrática porque, y regresamos al miedo, el miedo ante el capricho del que manda nos extirpa la ciudadanía, mientras los poderosos imaginan una democracia sin pueblo incapaz de ir más allá de su condición de consumidor y votante cada cuatro años. En los países europeos se impone la idea de que se ha alcanzado un estadio de desarrollo que implica el destierro de las pasiones en la esfera de la política, se trata de una elección racional donde operan los mismos mecanismos que en el mercado hasta enlazar con la teoría del fin de la historia de F. Fukuyama, un tiempo de postpolítica cuya única preocupación es gobernar bien mediante una escuela de gestión pública. Este desarrollo político deja fuera la emoción y nos condena a un mismo modelo de sociedad con diferentes formas de administrarla, un mantra ha terminado por reducirlo todo al mensaje de: Las cosas se hacen así porque es lo único técnicamente posible y así, por el camino de las decisiones profesionales, convertir las distintas posiciones del debate político en una simple cuestión técnica: Economistas frente a una pizarra en la pantalla del televisor que, como los curas de las misas en latín, fabrican un lenguaje críptico que el pueblo desconoce y, mientras la alquimia ocupa la franja share de nuestro tiempo, se nos permite grandes discusiones sobre la identidad nacional para que, inmersos en esa deriva sin fin, olvidemos que somos una comunidad de ciudadanos. Y es en estas circunstancias cuando  surgen los radicalismos nacionales identitarios de extrema derecha que, pertrechados de una solución facilona sitúan en el primer plano del debate la defensa de una supuesta identidad nacional. Y es entonces cuando Errejón mostró su orgullo por la aparición de Podemos que, dentro de una fase embrionaria, hablando en términos históricos, ha permitido una propuesta progresista para modificar el país y reequilibrar la balanza hacia un ámbito muy alejado del radicalismo nacional e identitario, para pasar de la protesta a la construcción de un proyecto articulado sobre el concepto "nosotros - ellos" de un grupo que pretende el interés general, y para conseguirlo pone en evidencia la contraposición pueblo-élites, abajo-arriba que ejerce un papel divisorio en la representación del espacio social.
Innerarity tomó la palabra con rotundidad: Plantear la dicotomía social de arriba las élites y abajo el pueblo es simplista. Ese no es el problema porque nos encontramos ante un dilema estructural. No se trata de que las élites nos aparten de las decisiones políticas, lo que ocurre es que hay una contraposición estructural entre lo que hay que hacer y lo que la gente quiere hacer porque, mientras los economistas ponen opacidad para dejar al pueblo fuera de la discusión, es necesario recordar a los nuevos dirigentes al menos dos cosas: que no son el pueblo, que tan solo lo representan, y que plantear unas élites perversas frente a la masa inocente del pueblo es una dicotomía que no funciona porque de un pueblo tan bueno no podría surgir una élite corrupta, y tal vez por eso, algo tan imprescindible como acercar la política y las instituciones al pueblo es una tarea mucho más difícil de lo que parece.
Errejón — tras recordar las palabras de Álvaro García Linera, que fue vicepresidente de Bolivia: En la oposición todo es política y en el gobierno todo economía — se lanzó a exponer la teoría de Ackerman sobre las épocas frías y calientes. En épocas frías prima las instituciones y la estabilidad mientras que en las épocas calientes se acentúa el principio de lo popular que no está bien representado y necesita agitar la política para ganar en representatividad. Con esta premisa, el error tradicional de la izquierda es el de aspirar a que la fase caliente se convierta en permanente sin embargo, afirmó Errejón, la movilización permanente no es posible, o en palabras de Oscar Wilde "El socialismo está bien pero te quita muchas tardes"
Un buen ejemplo de momentos calientes y fríos sería la disposición de la historia cercana entre la transición y la institucionalización. En la actualidad se reclama un nuevo ciclo de este tipo que, si se está repitiendo, no es porque tengamos a unos malvados en el poder político, sino porque se debe conformar una movilización popular en torno a unos mitos, canciones y otros enseres emocionales capaces de construir el relato de una época caliente. Es en esa tesitura donde se puede aplicar la metáfora de la dicotomía arriba/abajo para definir como los pocos que ostentan el verdadero poder se auto representan mientras se olvidan de los intereses de la mayoría. En realidad es una noción política que enfrenta a las élites (“ellos”) con un “nosotros” que puede estar compuesto por diferentes opciones políticas que, para huir del populismo, deberían asumir las limitaciones de lo que se puede hacer una vez alcanzado el poder político y entonces ser conscientes de que, si para  conseguir avances sociales muy pequeños es necesario una ingente acumulación de esfuerzo popular, a los poderosos les es suficiente despolitizar la realidad con el mensaje “esto es lo único que se puede hacer” y con esa facilidad alcanzar sus objetivos con un esfuerzo mínimo. Es una táctica que los conservadores llevan haciendo desde que Thacher en los años noventa acuñó el concepto: "There is not alternative"
Innerarity apuntó que, el incumplimiento de las promesas es mucho más peligroso que la falta de alternativa porque nos lleva hasta un horizonte de frustración que imposibilita la gestación de un cambio. En ese sentido sería importante olvidarnos de esa ley no escrita que tilde de claudicadores a los que buscan un pacto, mientras los que no están dispuestos al pacto se autoproclaman guardianes de las esencias.
Errejón afirmó que el cambio nunca llega si esperamos a que todo se ponga lo suficiente mal para reaccionar, y sin embargo señaló que las herramientas para un cambio son las ideas, la política y dos cuestiones previas: 1 Incapacidad manifiesta de los que gobiernan (Es muy difícil provocar un cambio radical si el gobierno cumple mínimamente con sus funciones) y 2 que los desposeídos sientan que se puede cambiar lo existente mediante un proyecto potencialmente victorioso. Lo importante, teniendo en cuenta estas premisas, no es el punto donde se va a producir el cambio, lo realmente importante es el “mientras tanto” y la capacidad para cambiar las cosas en el presente.
Mis notas terminan aquí, con este canto a una realidad política tangible y transformadora de la sociedad, justo cuando la luz regresó a la zona de butacas de la sala de conferencias y los dialogantes se dispusieron a responder a una batería de preguntas realizadas por el público, entonces guardé la Moleskine para, libre de cabalgar sobre las enrevesadas líneas que trazaba mi bolígrafo, detenerme en el uso de la palabra que no huye, el verbo elocuente que construye frases diáfanas con la finalidad de construir un marco comunicativo por el que circulan la pasión, las ideas y algún chascarrillo para desengrasar.


El diálogo entre Innerarity y Errjeón duró una hora de reloj que se pasó en ese periquete delimitado por las ganas de comunicar y contar una realidad compleja mediante un discurso donde prima la claridad en la exposición de ideas en busca de una verosimilitud que emocione hasta poner en marcha la maquinaria social que haga efectiva la modificación de las relaciones políticas, económicas y culturales propias de este inicio de siglo tan convulso como excitante.

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Gracias a Oscar López Acón por pasarme sus notas, gracias a ellas he conseguido perfilar con mayor precisión algunos de los pasajes de este texto.

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