La curvatura de la córnea

24 junio 2009

LaMima

Cuando Nacho Escuin me ofreció coordinar Las Tardes de Blog en El Pequeño Teatro de los Libros no tuve dudas sobre quien sería la primera invitada.
Quedé con ella vía correo electrónico en una cafetería y, aunque no nos conocíamos, nos reconocimos a la primera. Recuerdo la amplitud de su sonrisa, de esas sonrisas que te abrazan y ya no te sueltan, como sus palabras.
LaMima comenzó a hablar y todo fue un no parar, ella de parlotear y yo de admirar tanta pasión comunicadora para hacerme comprender que significa ser madre de una niña con acondroplasia.
En medio de aquellas maravillosas parrafadas, LaMima alargaba su mano derecha y tocaba mi antebrazo, creo que lo hacía para cerciorarse de que estaba vivo, que no había caído en un estado de catalepsia, que todavía respiraba entre el maremoto de anécdotas graciosas, términos médicos y chascarrillos domésticos, mediáticos y educativos.
Después de dos horas, mi cortado seguía enfriándose sobre la barra cuando ella miró su reloj, se dio cuenta que llegaba tarde al trabajo, me dio dos besos, se fue volando y antes de salir de la cafetería gritó: “Tenemos que volver a quedar que no me has contado nada de ti”
LaMima no inauguró Las Tardes de Blog en El Pequeño Teatro de los Libros por algunos problemas con las fechas, lo hizo mas adelante. Fue un día memorable con
una maravillosa conversación, como esa otra que tuvimos en un bar del Centro Comercial de Grancasa cuando descubrí en su mirada que, aunque ella estuviese dispuesta, había preguntas que yo no tenía derecho a formular.

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23 junio 2009

Antes y después de la tecnología

“Los Premios Romper Barreras son una iniciativa de Toshiba y BJ Adaptaciones para premiar aquellos proyectos que ayuden a mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad mediante el uso de la tecnología.”

“Antes y después de la tecnología” es el proyecto que el Centro de Educación Especial Rincón de Goya ha presentado Los Premios Romper Barreras. Un mensaje audiovisual para evidenciar que el uso de la tecnología puede mejorar la calidad de vida del alumnado, hacer de la tecnología algo sencillo que nos ayuda en el día a día, un guiño que homenajea al cine para explicar las diferencias entre el antes y el después de la tecnología.

Bajo esas premisas, el Centro de Educación Especial Rincón de Goya se ha presentado al concurso con el video titulado “Antes y después de la tecnología”. Un excelente trabajo audio visual que nos muestra como el uso de la tecnología puede mejorar la calidad de vida del alumno, lo hace utilizando guiños al mundo del cine, de una manera divertida y amena nos explica el salto cualitativo que significa el uso de la tecnología a la hora romper barreras:



Espero que te haya gustado, porque la finalidad de esta entrada es invitarte a votar este proyecto y, entre todos, hacer que los alumnos y profesores del Centro de Enseñanzas Especiales Rincón de Goya se lleven la dotación económica del premio para ampliar y mejorar los medios con los que cuentan.

El sistema es muy fácil.
1º Pincha aquí.
2º Solicita la contraseña
3º Comprueba que te llega un mensaje con la contraseña. Tienes que estar atento porque a veces el mensaje entra como spam.
4º Vuelve a la página del concurso y vota usando la contraseña que te han enviado.

Informa a todos tus contactos de este proyecto y anímales a votar.

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21 junio 2009

Cristina Verbena en El Pequeño Teatro de los Libros

Cristina Verbena llegó con sus pasos de tierra que a veces parecían de aire, se sentó delante de la mesa que sueña con ser escenario y esperó a los niños entre adivinanzas de cama, sol y luna.
¿Cuándo fue la última vez que estuviste en un bosque? La pregunta de la cuentera sería retórica pero a mí me dejó suspendido en un pensamiento: No supe contar, ni ayudado por los dedos, cuanto tiempo ha pasado desde la última vez que estuve en un bosque. Tras esta reflexión urbanita, no me extrañó que los habitantes de los bosques del siglo XXI hayan cambiado tanto como para que entre sus sombras convivan, además del tradicional lobo feroz, una gallina que corren detrás de una oveja, que a su vez corre detrás de un cerdo.
Bosques con caminos de tierra que atraviesan la espesura y llegan hasta una casa de piedra donde una vieja revieja parecía lo que no era con verrugas en la nariz, ropajes negros y los andares renqueantes de quien ha vivido muchos años. Ella aprovechó el miedo que le tengo a las brujas, me paralizó, se acercó hasta mis orejillas y me contó la historia muda de un dragón que soñaba con el oficio de tobogán.
Bosques que se desparraman sobre un acantilado, o descansan al borde de una playas donde una barquita me invitó a navegar entre las preguntas a las que todo buen detective se tiene que enfrentar ¿Cuándo, cómo, quién y por qué puso sal a la mar?
Bosques habitados por mega súper madres chillonas, de esas que siempre quieren tener la razón, madres con libros en las manos que ellas creen collares, cinturones y acordeones. Libros mutantes que se despliegan, se estiran y encogen, libros juguetones para cubrir la calva de los papas, historias dobladas que terminan en cualquier página y comienzan en cualquier lugar. Libros que no lo parecen pero que si lo son.
Bosques habitados por elefantotes con ritmo de tambaleo, jirafas de cuello largo y elefantitos tambarileros, chispas de trabalenguas cortitos, largos y de postín y entre unos y otros, María Sarmiento que fue a cagar y se la llevo en viento.
Cristina Verbena guarda todos esos bosques y unos cuantos más en una caja de madera que lleva de aquí para allá. El sábado pasado estuvo en El Pequeño Teatro de los Libros con sus andares saltarines de aquí para allá y a la pata coja, con sus ojos de anemia que irradian felicidad y la jacarandosa virtud de una garganta que habla como las liebres, protesta como un hipopótamo y canta con la dulzura oriental de quien disfruta con cada una de las palabras que conforman sus cuentos, que uno no sabe muy bien si nacen verbeneros, africanos o bajo el delantal de su abuela.
Dicen por ahí que si estas atento, se la puede ver debajo de las choperas a la vera de los ríos, a la sombra de los pinos mientras refresca el gaznate con agua de búcaro, o en el centro de un corro formado por niños con orejas de escuchar, ojos de ver y latidos del corazón para imaginar bosques con gallinas, viejas enlutadas por mil historias y un capitán barbudo capaz de salar el mar.

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30 abril 2009

Tardes de Blog: La arquitectura de tus huesos (video)

Chesus Yuste ha editado un video de seis capítulos con la visita de Luisa Miñana y su bitácora “La arquitectura de tus huesos” a las Tardes de Blog en la librería El Pequeño Teatro de los Libros
Lo puedes ver pinchando aquí.

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26 abril 2009

Tardes de Blog: La arquitectura de tus huesos

La sexta edición de Tardes de Blog en la librería El Pequeño Teatro de los Libros contó con la presencia de Luisa Miñana. La charla comenzó con un pequeño viaje a la biografía de nuestra invitada. Luisa nació en la Plaza Real de Barcelona y no pude por menos que confesarle mi devoción por ese lugar, por las farolas de Gaudí, por los magníficos soportales y porque allí me tomé mi primer Doner Kebab en suelo hispano, pero claro, ella puntualizó que la plaza de su infancia era muy diferente a la que yo descubrí.
Recordamos a sus padre, dos oriundos del valle del Jalón que se conocieron en las esperanzas de la inmigración y que tras el periplo oriental propiciado por el desarrollismo ibérico de a mediados del siglo pasado, se instalaron en el popular barrio zaragozano de San José dónde Luisa pasó la infancia al lado del Canal Imperial de Aragón y eso, como confesó, “es un referente”, aunque en la actualidad se define como “acturiana”, un término netamente local y que nada tiene que ver con la cordillera cantábrica. El barrio del Actur es otra cosa en esta Zeta, un barrio que se asentó sobre la huerta y que por la noche adopta el espejismo de gran urbe internacional con su propia catedral
gótico-comercial que hace bien poco ha sido rematada en su cabecera con dos imponentes torres.
Nos habló de la pasión de una recién licenciada en Filosofía y Letras, unos amigos y un ford fiesta azul con dos chicos delante y tres chicas detrás recorriendo las tierras aragonesas con la ilusión de catalogar parte de su patrimonio artístico. De aquellos viajes surgieron varias tesinas y la necesidad de rellenar con la imaginación de la novelista los huecos vacíos que la historia no podía explicar, así nació la novela “
Pan de oro”, que pasado el tiempo dio nombre al primer blog de nuestra invitada.
Luisa nos habló de la fascinación inmediata y explosiva que sintió con el descubrimiento de Internet, de como atisbó grandes posibilidades para utilizar esta nueva herramienta como vehículo en la comunicación inmediata y sin fronteras, y como un nuevo formato para la relación cultural entre ciudadanos. La idea se consolidó con la llegada de las bitácoras y la magnífica oportunidad de convertir a los usuarios de la red en generadores de contenidos culturales. En esa tarea de vestir con decencia los marea de Internet Luisa gestiona su
blog personal, se encarga de coordinar y editar la revista digital “El cronista en la red”, realiza una impecable labor social y de concienciación con “Un blog para Daniel”, esta a puntito de salir un poemario en formato libro titulado “Las esquinas de la luna” y, además de trabajar en el Gabinete de Comunicación de la DGA, visitó el pasado sábado las Tardes de Blog para hablarnos de “La arquitectura de tus huesos”, una “instalación literartística” que nace con vocación “rayuelistica” para que el lector elija el rumbo y la deriva de su lectura y mucho más.
El origen esta en la preparación de textos para la edición de un libro. La desventura del proyecto editorial se transformó en la ventura de apostar por un formato nuevo que Luisa llama “libro-blog” y que atiende a dos factores estilísticos fundamentales: Fragmentación y vitalidad.
La fragmentación viene determinada por la mezcla de géneros que van desde la memoria histórica hasta la literatura de viajes pasando por veredas costumbristas, la sucesión de todo tipo de longitudes que los expertos determinaran si son relatos o microrelatos, el maridaje de verso y prosa, la incorporación de otro autor como
Fernando Sarría y el aliño visual de las estructuras de Calatrava fotografiadas por Miguel Ángel Latorre.
Le pregunté por los motivos de tanta variedad y ella me respondió que, si ahora mira hacia atrás, comprueba que “La arquitectura de tus huesos” ha sido el banco de pruebas para gustar, medir y olfatear el tono que va a presidir sus obras futuras, las mil puertas que han sido necesarias abrir para meditar cual va a ser el paso siguiente en el “tono” de su obra literaria.
El otro concepto que sustenta el proyecto es vitalidad, lo eterno, lo imperecedero del formato. Si todas las mezclas citadas con anterioridad nos hablaban de las características clásica de los que podría haber sido libro, el factor que cambia por completo la idea original de este proyecto es su edición en formato de blog. Una bitácora en la que cada semana se ha colgado un capítulo hasta llegar al final, pero que, sin embargo sigue viva gracias a la zona de comentarios, ese lugar dónde los lectores pueden entrar en relación con la obra, opinar sobre ella y abrir nuevos caminos, nuevas propuestas para navegar en la red y ampliar las bifurcaciones. Una posibilidad que la autora incentiva en cada una de las entradas con enlaces hacía otros lugares que nos muestran lo simbólico del texto, nos ayudan a situar geográficamente la acción, nos muestran - mediante música o imágenes - las influencias culturalares de la autora y nos señalan las motivaciones o las consecuencias de los textos. De esta manera el viaje por “La arquitectura de los huesos” se dibuja como un enorme árbol por el que trepar, el deleite de comenzar la lectura por cualquiera de sus ramas y dejarse llevar en la aventura de recorrer todo el laberinto que intuimos pero que somos incapaces de abarcar. Una nueva manera de leer que, según puntualizó Luisa, no difiere tanto de la manera clásica de lectura que también esta plagada de saltos imaginativos propiciados por nuestra propia experiencia, la novedad fundamental es que este libro-blog permite orientar los pasos hacía donde nos invita la autora, y hacía cualquier lugar que proponga el resto de los lectores. Lo moderno del formato radica en la variedad de las oportunidades pero permanece la clásica función activa del lector, del buen lector de historias.
Existe la posibilidad de conseguir el texto completo de “La arquitectura de tus huesos” en formato
.pdf - más de tres mil descargas hasta ahora - pero, después de todo lo expuesto, la autora recomienda sumergirse en las aguas de la bitácora de forma on line. Si de algo vale mi consejo, que para eso he probado ambas modalidades, yo estoy de acuerdo con Luisa: Pincha aquí, confecciona tu propio itinerario, disfruta del viaje y deja huella, entonces notarás la gratificante sensación de contribuir a mantener viva esta “instalación literartística”
El evento terminó con broche de oro: Elena Val y Susana Mazo tuvieron la amabilidad de regalarnos con su voz algunos de los muchos matices que contiene la escritura de Luisa Miñana.
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Fotografías: Migue

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20 abril 2009

Bilbao-Varekai


En el lenguaje romaní de los gitanos, Varekai significa “dondequiera”. La pasión varekai llevó al Cirque du Soleil junto a la ría de Bilbao para recordarnos que el alma circense atesora esa manera de vivir.
Durante unas semanas, allí dónde antes había astilleros y altos hornos, se cuenta la historia de un hombre que fabricó sus propias alas para aprender a volar. El vuelo sólo le alcanzó para encontrarse con una criatura capaz de enamorarlo. Ocurrió en un bosque de cañas, un laberinto habitado por seres aéreos, saltimbanquis, malabaristas, danzantes, criaturas marinas y la capacidad catártica del humor por el humor. Dos horas y media de magia, el tiempo necesario para volver a confirmar que el Circo es el mayor espectáculo del mundo. Fue emocionante viajar a un universo al que sólo pude llegar por inmersión, me zambullí en sus aguas sin prevenciones adultas y descubrí alborozado al niño que todavía llevo dentro.
Aprovecho esta ventana al mundo para dar las gracias a todos los artistas que me han recordado la importancia de sentir la piel erizada, la boca abierta y el agradable dolor de aplaudir hasta la extenuación. Todo eso ha sido posible en un mundo llamado Varekai.




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06 abril 2009

Los viajes de Marta, Marcos y Carmelo


Durante el mes de marzo se celebraron en el barrio de Las Fuentes unas jornadas interculturales organizadas por la Asociación de Vecinos.
La Fundación Tranvía, entre otras muchas actividades, organizó un encuentro con a Marta, Marcos y Carmelo, tres viajeros incansables que nos contaron sus andanzas por el mundo gracias a un cuaderno en el que apuntan los lugares por los que pasan, sus peculiaridades geográficas, las gentes que los habitan y sus costumbres.
Nuestros amigos comenzaron su relato por América del Norte. La tierra de las grandes llanuras dónde todavía subsisten pueblos como los Pocaplumas y sus vecinos los Plumaninguna, dos tribus con la capacidad mágica de hablar con el sol, la luna y los animales.
La charla continuó con una clase de baile. Los tres viajeros movieron sus cuerpos al ritmo sinuoso de la danza del vientre que aprendieron en Marruecos, la tierra de los Zocos dónde el olor de las especias impregna a mercaderes, turistas y a las viejas contadores de historias de la plaza Djemaa el Fna.
La siguiente etapa nos llevó hasta el sur del Sahara, un viaje entre dunas y el siroco, un viento que grita los lamentos de los que han perecido en el intento de cruzar este océano de arena.
El clima tropical que disfrutan los Yoruba entre Gambia y Senegal fue irresistible tentación para, desprovistos de todo tipo de atadura en lo que a calzado y vestimenta se refiere, vivir por unos días como sus anfitriones, así que nuestros tres amigos, por aquello de aclimatarse a las costumbres de los lugareños, también se desnudaron.
Magüel Guleyma era el jefe de la tribu y les explicó como la falta de lluvia durante más de un lustro les empezaba a causar problemas, los campos se secaban y el agua escaseaba para cocinar, beber y bañarse. Aquella noche se celebró una liturgia con bailes y canciones, rituales ancestrales para llamar a las nubes. Marta, para ayudar a sus amigos, cantó una tonada que aprendió de niña, al momento se unieron Marcos, Carmelo y todos los habitantes del poblado. Pero ni las canciones de los Yorubas, ni las que adornaron la infancia de nuestros amigos, consiguieron que las nubes volvieran a dar vida a los campos de África.
El viaje continuó hasta China, allí les esperaba Chuan-Li, un viejo amigo de Marcos, de cuando los dos trabajaban hombro con hombro en una empresa textil del cinturón industrial de Barcelona. Chuan-Li les enseñó una ínfima parte de los 7.300 kilómetros de La Gran Muralla, los secretos milenarios de la gastronomía de su país y el manejo de los palillos como sustitutos para el cuchillo, la cuchara y el tenedor.
El saltó final nos llevó hasta Oceanía. Los tres viajeros nos hablaron de una gran isla donde habitan los koalas, los canguros y los maoríes, unos furiosos aborígenes que les enseñaron el Haka, la danza que utilizan para asustar a los enemigos.
Marta, Marcos y Carmelo terminaron su aventura en las antípodas. Se despidieron a toda prisa de niños y adultos, y partieron veloces hacía el aeropuerto dónde les esperaba un avión con destino en Groenlandia. Se fueron con la promesa en los labios de volver al barrio para contarnos un nuevo cargamento de historias que nos hablan de otras gentes, otros lugares, otros pueblos que también están aquí, al girar la esquina.

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30 marzo 2009

El Zasca de la Bacaladera

Paco Peco, David-Panda de Tolos y Javier López Clemente
Fotografía: Reyes


Luís Felipe Alegre había dejado constancia de cómo unos excelentes versos, en este caso de Ángel Guinda, toman otra dimensión en la voz y la palabra de un artista de su talla. Broche de oro para una noche de poemas en La Campana de los Perdidos.
Tras la lección magistral llegó la conversación en trío con Paco Peco y David-Panda de Tolos. Una de esas conversaciones trasversales dónde los temas van y vienen sin orden ni concierto, arrullados a la fogosidad de la verborrea propiciada por abundantes rondas de líquidos espirituosos. Ese ambiente de camaradería propició una espeluznante confesión existencialista: “El Cacaolat me fundió la vida” Fue un trallazo. La frase nos llevó hasta un flash back lácteo playero infantil que humanizó el perfil de francotirador literario que adorna a su autor: Paco Peco, un tipo de hechuras fornidas, guapura en el rostro y una sonrisa malévola, que ha ganado presencia desde que se cortó los tirabuzones bisbalíes, y que le valdría para arrasar en cualquier serial televisivo de esos que se emiten después del telediario de las tres de la tarde.
Yo también tuve mi momento retro cuando recordé la incorporación del dinero de plástico en el negocio de las meretrices y como las troqueladoras manuales de recibos pagados con tarjetas de crédito, bautizadas con el nombre de “bacaladeras”, irrumpieron en los locales de ambiente, en los bolsos de algunas chicas de alterne que ejercían su trabajo por libre y, con el paso del tiempo, en manos de la Benemérita para cobrar in situ las multas de tráfico.
David-Panda de Tolos recicló todo ese material “bacaladero” y escribió un poema al que he tenido el atrevimiento de titular “El Zasca de la Bacaladera”:



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25 marzo 2009

¡Nos casamos!

Fotografía: Migue


Antonio y Vanesa iniciaron su compromiso el 3 de septiembre de 1999, ese día empezaron como pareja, un noviazgo que culmina hoy con esta ceremonia matrimonial. Ellos han decidido comprometerse en público y nos han invitado a todos los presentes a reunirnos en esta sala de Ayuntamiento de Alagón para ser participes de esa ilusión, para que nuestra compañía se transforme en un potente impulso que les ayude a enfrentarse con esta nueva etapa de sus vidas, para certificar la grandeza que define la esencia del matrimonio: La libre elección de una pareja y con ella construir el futuro.
Pero además de un futuro esperanzador, Antonio y Vanesa forman parte de nuestra memoria, seguro que todos nosotros tenemos un recuerdo dónde ellos son los protagonistas. Algunos evocaran bailes y juergas, las madres irán mucho más lejos: Al primer día del colegio, a las nanas o incluso al paritorio. Yo también tengo los míos.
El primer recuerdo que conservo de Vanesa es muy moderno, un recuerdo cinematográfico. La escena transcurre en una de las mesas del Burger King del Centro Comercial de Grancasa, estamos esperando para ver una película cuyo título he olvidado, sin embargo, recuerdo a la perfección el desparpajo de su juventud, la alegría contagiosa de sus opiniones y una estimulante ilusión por comenzar un tramo nuevo es sus estudios.
De Antonio tengo un ciento, pero me quedo sin dudarlo con las tardes de sábado de cuando tenia tres años y se arrastraba por el pasillo entre lloros para reclamar la atención de su madre, era capaz de hacer aquel recorrido una y otra vez mientras el resto de la familia intentábamos obviar sus lamentos de metirijilla y disfrutar de la película de la tele.
Y ahora que estamos instalados en el recuerdo, me gustaría sumar toda la energía sentimental, la alegría y la jovialidad que genera la celebración de esta boda para recordar a todos aquellos que no están entre nosotros, aprovechemos este impulso de cariño, amor y amistad para mantenerlos presentes en nuestra memoria. Yo recuerdo a dos de los míos.
Mi primer recuerdo es para mi padre, el abuelo materno de Antonio se casó con Rosario, que aún anda por ahí, en un matrimonio que duró sesenta años, un record a batir en la familia.
El segundo recuerdo tiene que ver con una foto que hice en Santa Pola en el mes de agosto de 1990 y que tengo junto al ordenador en el que he escrito estas líneas. Mi cuñado esta sentado sobre las piedras de un rompeolas, a su lado, mi sobrino levanta la mano derecha en lo que parece el inicio de un salto. Ambos se miran ajenos al objetivo fotográfico que los inmortaliza, los dos sonríen, y me gusta pensar que Antonio, el novio de mi hermana que tantas veces me llevó en brazos, nos mira desde vaya a saber usted que rompeolas y une su sonrisa a la de todos nosotros para celebrar la boda de su hijo.

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15 marzo 2009

Tardes de Blog con La Casa de Zitas


La quinta edición de Tardes de Blog recibió la visita de los componentes de La Casa de Zitas , una bitácora recién nacida con el impulso de doce creadores: Javier Bellosta, Luís Roser, Belén López, Rosa Ruíz, Flor Moreno, Paco Peco, Retruécano de la Hipérbole, Norberto Fuentes, Esther Andaluz, Montse Grao, Pepe Montero y Sagrario Manrique.
Los siete últimos de la lista acudieron a la cita con El Pequeño Teatro de los Libros para contarnos la gestación de una criatura que nace de la necesidad física de dar un giro de tuerca a las tradicionales tertulias literarias, reuniones de creadores o comanditas de barra de bar, un impulso sanguíneo, un paso adelante que tratará de aunar todos esos formatos de antaño para reunirnos en uno sólo, un cambio genético para crear una especie nueva capaz de propiciar estrechas relaciones entre las diferentes artes, una simbiosis libérrima dónde la creatividad sea el único peaje para una autopista abierta a todo tipo de relaciones y proyectos, tanto externas como internas, propuestas propias y las ventanas abiertas para aceptar cierzos de otros lugares, vientos de afuera que penetren en las entrañas de La Casa de Zitas para preñarla de proyectos bastardos que serán queridos como propios. Un lugar pensado para dinamizar un extenso abanico de actividades como conferencias y charlas OFF con todo tipo de artistas, ediciones de video, exposiciones, talleres, acciones urbanas y el permanente interés por dar voz a aquellos que por, vaya-usted-a-saber-los-motivos, están alejados de los habituales canales de distribución de los productos culturales.
Una batalla con tantos frentes requiere de una guarida, un lugar dónde fijar la identidad del grupo, un faro en medio de la abigarrada geografía de la ciudad, un espacio dónde esta idea se sustente, un piso con paredes, puertas abiertas, escalera, dirección postal, recogida de basuras y una portera que se llama Conchi, pero para conocerlos tendremos que esperar al imprescindible triada de lavado de cara, manita de pintura y un estilismo decorativo que refleje la personalidad de estos doces valientes que se van a lanzar a la aventura de “dinamizar, impulsar y apoyar todo tipo de actividades culturales” Una docena de mentes dispuestas a trabajar por un proyecto del que la bitácora sólo será la referencia publicitaria de todos los caminos que nos proponen transitar: Instalaciones, “fiestorras”, teatro, fotografía. Doce almas en permanente estado de ebullición, con ganas de expresarse en disciplinas como la poesía, la pintura y el relato breve. Zitas de doce en doce que navegan por el candente territorio de lo que Esther Andaluz calificó de “anardisciplina” y que yo vislumbró como todo lo chispeante de lo anárquico y todo lo eficaz de la disciplina. Una apuesta que, como escribió Montse Grao, se encuentra “Al final de la escalera, construida entre musas e ideas encumbradas. Como una nube” Y precisamente con Montse tuve la ocasión de saldar una deuda que contraje durante Expo Zaragoza 2008, un compromiso que había queda pendiente y que saldé al terminar las Tardes de Blog bailando con ella y la música de Juan Luís Guerra.
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Gracias a Vicente del Bar Miguel (Silvestre Pérez, 8) por prestarnos las sillas para que nuestros invitados estuvieran lo más cómodos posible.

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11 marzo 2009

Bilabial

La primera vez que oí hablar de Bilabial fue alrededor de unas costillas de cordero, unos vasos de vino y la excelente compañía de Miguela Feria, Patricia Shelly y Eleva Val. José Ramón Alba nos contó la historia de un texto escrito con vocación de lectura pública y como, tras el cambio de los gestores en la administración municipal, terminó olvidado en un cajón. No me digan si fueron las chuletillas, el tinto o los efluvios nocturnos de la amistad el calor de un bar, el caso es que nos conjuramos para que Bilabial viera la luz, una obra de teatro que, como dice el autor, “es una revisión, en clave distendida, de los arquetipos femeninos que nuestra sociedad ha ido heredando desde el principio de los tiempos. Unos arquetipos bien señalados en ese “Libro de los libros” y que han transcendido hasta determinar el comportamiento de gran parte de nuestras sociedades. Bilabial es la Biblia. Bilabial es la mujer. Bilabial es el recorrido por una historia que no ha cambiado tanto como debería haberlo hecho.”
El calendario nos brindó la cercanía del domingo 8 de marzo, día de la mujer trabajadora, como coartada formal para realizar una lectura dramatizada, con intención de una actividad ciudadana. El emocionante trayecto comenzó en la palabra escrita y terminó ayer sobre la mesa mágica que corona
El Pequeño Teatro de los Libros y frente a los atriles del Teatro de la Estación. Fue la culminación a un interesante itinerario jalonado por aportaciones al texto original, por lecturas previas para definir los matices vocales de los personajes y por deliciosos ensayos con las verdaderas protagonistas de esta historia. Diez mujeres dispuestas a ofrecernos su voz y el compromiso de llevar hacía adelante este proyecto. Ellas son las verdaderas protagonistas de esta historia:

Laura Alares
Chelo Carboné
Irene Cisneros

Claudia Couceiro


Laura de la Riva


Carolina Kuhl

Susana Mazo


Aida Parada

Patricia Shelly



Elena Val





Autor y Dibujo: José Ramón Alba









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Fotos Migue

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03 marzo 2009

V Encuentro El Señor de los Anillos

Dicen las malas lenguas que nos reunimos para pasar quince horas cocinando, comiendo y bebiendo. Es falso, aunque también disfrutamos de las tortillas de patatas, de las lonchitas de jamón, de los triángulos de queso, de las alitas de pollo al curry, de las albóndigas con salsa de soja, de las fajitas picantes de no pregunten el qué, de las ensaladas verdes, mixtas y de espárragos, de los vinos tintos, claretes y blancos de diversas procedencias, de la cerveza, del café, de la fruta cortada en tiras fresquitas, de un pastel cordobes en honor a San Rafael, de bombones, pistachos, y cacahuetes, el motivo de reunirnos fue volver a disfrutar, unos más que otros, de la versión en DVD de El Señor de los Anillos.
La emoción me visitó de nuevo y me gustó reencontrarme con ella en las escenas que muestran el valor de los elegidos, cuando el honor inspira las palabras justas y adecuadas, esas que los simples mortales somos incapaces de articular ante la presencia imponente de la muerte. Me sentí muy bien cuando el amor brotó de la pantalla y tembló mi espíritu ante la renuncia de lo que nos es dado a cambio de un sentimiento que merece lo mejor de nosotros porque si no es así, ¿para qué amamos? De nuevo reflexioné sobre la insignificancia de nuestra presencia y la inmensa contradicción de enfrentarnos a la responsabilidad de saber que el destino se forja con las decisiones que cada uno de nosotros adopta: El vértigo de elegir es el camino más difícil, pero es el único camino posible, la indiferencia y los ojos vendados sólo nos conducen al abismo dónde los poderosos destruirán todos nuestros sueños.
Por eso me gusta regresar una vez al año a la versión que Peter Jackson nos regaló de El Señor de los Anillos, por eso, y por ver la carita de los cuatro tipos y las tres señoritas que encabezan esta entrada




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27 enero 2009

Carmen París: Composición y mercado musical.

Fotografía Migue


Carmen París nos regaló en el día de ayer una charla sobre composición y mercado musical. El encuentro tuvo lugar en el Centro Cívico Joaquín Roncal dentro de la programación de la Semana Musical Aragonesa.
Carmen París llegó fresca, con desparpajo, con la gracia personalísima que a uno le viene de cuna o no le viene, muy sonriente y cercana. Miró a la concurrencia a los ojos, se mostró sincera, natural, cero artificio y mucha inteligencia, la inteligencia se le salía por los ojos que a mi me parecen verdes y por esa boquita alargada que atesora una virtud que yo adoro en muchas mujeres capaces de cambiar de dirección en cada uno de los cruces de una conversación con la facilidad de quien esta segura de no perder ni el hilo, ni la orientación.
Comenzó por contarnos su llegada a Utebo, un pueblo muy cerquita de Zaragoza, y de como algunos padres contrataron a un pianista para que los zagales tuvieran clase de música, en este caso el profesor fue el pianista del Plata, el último café cantante – recientemente reestrenado – que hubo en España. Esa particularidad explicaría el inconfundible aroma cabaretero que se respira en todas y cada una de las actuaciones en directo de Carmen Paris. Nos recordó su participación en el coro de la parroquia; en bodas, bautizos y comuniones, zarzuelas en teatros y boleros en orquestas, rockista de banda y alumna del Conservatorio hasta que la expulsaron por heterodoxa, una cualidad que a la postre fue fundamental en su éxito.
Alertó sobre la escasa presencia de mujeres creadoras frente al habitual ejercicio de la interpretación y abogó por más presencia de mujeres compositoras, productoras, y en cualquiera otra faceta de las que conforman el proceso creativo de fabricar canciones.
Hizo un alegato por aumentar la influencia y la aportación de las músicas de raíz a la evolución sonora que este país necesita para, entre otras cosas, conseguir manufacturar productos discográficos que se alejen de los estándares anglosajones que promueven las discográficas y del martirio de las radio fórmulas en particular y medios de comunicación en general. La lucha contra estas maquinarias tan potentes es muy difícil porque ellos son los que controlan todos los aspectos comerciales del negocio. Para intentar remediar tanta tabla rasa sólo queda un camino: La Cultura. Y para eso ese necesario una educación que contemple la música, y el resto de las artes, como materias importantes a la hora de dotar al ciudadano medio de los conocimientos que le lleven a disfrutar de la música como parte de su identidad cultural, en lugar de ver un producto más de la vorágine consumista.
En lo creativo se decantó por una reivindicación de lo folklórico y lo coplero que propicie una catarsis que nos permita olvidar todo lo que de descacharrante tuvieron en el pasado por contaminaciones políticas de cuando las noticias eran en blanco y negro. Una rémora que poco a poco tenemos que olvidar.
Cuando llegó el turno de las preguntas tuve la ocasión de darle las gracias por ayudarme a salir del armario, musicalmente hablando. En el verano de 1982 vine a Zaragoza para matricularme en el Instituto, aproveché la jornada para ir a R3, una tienda de discos que estaba en El Tubo, al ladito del Café Cantante El Plata. Compré tres vinilos: “Rock and Roll Animal” de Lou Reed y dos “Grandes Éxitos” uno de Concha Piquer y otro de María Dolores Pradera. Del primero hablé muchos con mis amigos que se debatían entre el heavy, los retazos de la época gloriosa del rock sinfónico y la llegada de la new wave, de los otros dos guardé un silencio cobarde hasta que veintipocos años después, cuando Carmen París ya era famosa a nivel nacional y una referencia musical en la ciudad, leí que a ella también había ocultado su aprecio por la música de María Dolores Pradera y ¡que ya estaba bien eso de esconder nuestros gustos musicales por miedo a parecer poco modernos! Y eso hago desde entonces, si algo me gusta lo digo y sanseacabó la monserga de aparentar.
Mi pregunta a Carmen París fue un viaje al pasado, quería que me contase esa peripecia de trabajar con Chano Domínguez en unas grabaciones que le sirvieron de pasaporte para entrar en la multinacional que finalmente lanzó su primer disco (Pa´mi genio) con una producción diferente a la que ella soñaba (y eso que a mi me gustó muchísimo), pero ¡ay, el destino! El disco triunfó mucho más de lo que nadie se esperaba y alguien tuvo la feliz idea de buscar en los archivos y sacar al mercado aquella primigenia grabación con Chano Dominguez. ¿Cuánto sufre el artista cuando se enfrenta esos peajes que la industria el pide? ¿Cuantos pelos hay que dejarse en la gatera que da acceso a una multinacional?. Ella sonrió y confirmó su inteligencia con una respuesta que fue más o menos así: Se trata de negociar, yo era una recién llegada y no podía poner todas las condiciones, me quité a rosca la boina de tozuda que traía de esta tierra y conseguí un disco muy de mi gusto, aunque “Pa´mi genio” tiene cosillas que yo no las hubiera grabado así.
Si uno revisa la trayectoria musical de Carmen París, y ha tenido la suerte de verla en directo ni-me-acuerdo-las-veces, es fácil concluir que acertó de pleno en aquella negociación.

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25 enero 2009

Tardes de Blog: José María Ariño

Fotografía de Migue


La Tercera edición de Tardes de Blog en El Pequeño Teatro de los Libros tuvo como invitado a José María Ariño Colas. La conversación con el editor de la bitácora «josemarco» resultó muy interesante. Siempre me ha gustado escuchar a quienes tienen algo que decir, algo que contar y si además, como en este caso, esta bien dicho, no sólo por la utilización de las herramientas del lenguaje oral, también por la chispa en la mirada y el preludio que la felicidad refleja en el rostro. Esas fueron algunas reacciones que sentí en mi invitado durante nuestra charla. José María se trasladó con gozo al pasado, desgranó su convicciones pedagógicas con gesto responsable y relató algunas de sus vivencias con chispeante mirada. Una gozada.
Diversidad. Quizá esa la mejor palabra de define la bitácora de José María, un espacio dónde conviven múltiples temáticas: Aragón, pueblos, literatura, viajes, deportes, personajes ilustres, impresiones, educación, sociedad, ecología, cultura y arte
. Diversidad y Aliaga. Aliaga surge una y otra vez como pueblo de verano, de invierno, refugio, atalaya y tesoro de identidad.
José María Ariño Colas nació en Aliaga (Teruel) en 1953, dejó el pueblo a la edad de once años para estudiar en los Maristas de Barcelona. Esa primera nota biográfica, junto a su pasión por el escritor vallisoletano Miguel Delibes, me sirvió para trazar un paralelismo entre la marcha de David, el Mochuelo en la novela “El Camino” y la propia experiencia del invitado. José María nos contó como una vez decidida su partida, fue de gran ayuda el contemplar la experiencia de otros zagales del pueblo más allá de las revueltas del río Guadalope y, aunque los cambios de aire, la novedad y lo desconocido, siempre se presentan como pequeños obstáculos, su voluntad por ganar otros horizontes y otras metas fueron decisivas a la hora de partir. Acompañado por otros mochuelos del pueblo: Una carrera en taxi hasta Alcorisa, de allí en autobús hasta Caspe, dónde cogió un tren con la velocidad de la época hasta Barcelona. Día y medio de viaje con destino a un internado de los de antes, de los de llegar con los olores del final del verano y pasar en sus aulas todos los meses hasta que la primavera traía los exámenes finales y la vuelta a casa. Fue un buen momento para recordar la similitud de las añoranzas entre nuestro invitado y el periodista y escritor Miguel Mena cuando pone sus ojos en la línea ferroviaria que unía Zaragoza y Utrillas. Una evocación que nos sirvió para imaginar a la Comarca de las Cuencas Mineras atravesada por el ferrocarril que nunca llegó a funcionar entre Teruel y Alcañiz y del que sólo quedan algunos vestigios arquitectónicos. Una infraestructura que tal vez hubiera cambiado el destino de abandono de tantos pueblos y de tantas gentes.
José María tras cursar Magisterio, se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad Central de Barcelona, ejerció la docencia en la otrora EGB y terminó por dar el salto a la enseñanza media. En 1984 se instaló en Zaragoza. Un viaje de ida y vuelta. Tras el regreso a Aragón, comenzó a escribir en la revista Trébede como crítico literario hasta que la publicación desapareció y Jose María tuvo el acierto de contactar con la prestigiosa revista Turia, en la que todavía colabora confeccionando reseñas sobre libros de ensayo.
Caminando por tierras de ensayo nada mejor que preguntar al invitado por su tesis doctoral publicada por la Institución Fernando el Católico bajo el título: “Recuerdos y bellezas de España. Ideología y estética” Este trabajo, nos contó, es un acercamiento a los escritores románticos que intentan rescatar los monumentos artísticos del olvido, las guerras y el abandono. José María tuvo la ocasión de presentar su tesis en el programa “Borradores”, que Antón Castro dirige y presenta en Antena Aragón. Mi pregunta versó sobre los aspectos técnicos, y ocultos al espectador, de cómo es la liturgia de hacer “tele”, pero la respuesta fue mucho más amplia y el invitado aprovechó para glosar con admiración y respeto el trabajo que Antón Castro, un gallego afincado en Garrapinillos, esta haciendo por la cultura aragonesa.
José María ha impartido clases de lengua y literatura en diferentes Institutos zaragozanos, y en la actualidad ocupa el cargo de Director del Ramón y Cajal. Su tarea profesional como docente también se refleja con nitidez en su bitácora y este, el de la educación, era un tema que yo tenía interés en tratar. José María comenzó hablando por la estupenda sensación que se llevan los escritores tras participar el programa de animación a la lectura que coordina el escritor aragonés Ramón Acín, una comunión entre autores y alumnos que previamente han leído una de las novelas del invitado, al que interrogan para resolver dudas sobre lo leído o profundizar en los aspectos que les han llamado la atención de su obra. Una manera amena de apuntalar la afición por la lectura.
También charlamos sobre la importancia del Concurso de Lectura Pública que organiza la Diputación General de Aragón, un concurso dónde los alumnos se enfrentan al reto de leer “con entonación, claridad y coherencia” fragmentos de textos clásicos y de autores del actual panorama literario. Comentamos la importancia de la expresión oral en los jóvenes, tanto para expresar mejor las ideas y los sentimientos como para alcanzar un buen grado de oratoria, y como no, surgió el ejemplo del Obama que, además de excelente orador tiene la virtud de ejercitar con brillantez la escritura. La importancia de escribir me llevó a preguntarle por cuanta satisfacción sentía al ver como una de sus alumnas, África Vázquez (Zaragoza 1990) ganó con su novela “Con vistas al cielo” el concurso literario “Jordi Sierra y Fabra 2008”, gracias al cual ha visto publicada su obra y cierra un círculo maravillo e imaginario: Una alumna se aficiona a la lectura porque ha compartido las experiencia de leer con diversos autores, ha comprobado como en la declamación de textos en voz alta es un medio eficaz para sentir y transmitir sensaciones y, por último, la alumna imaginaria de nuestra historia se sienta ante el folio en blanco con el reto de crear una novela que termina publicada. Parece un cuento pero África Vázquez nos ha demostrado que puede ser verdad.
Sumergidos en las aguas de la educación recordé un poema de Luís García Montero titulado “El Profesor” que José María había colgado en su bitácora, fue la excusa para preguntarle por la confesión impresa en una de las páginas de su blog dónde nos contaba que a él sus alumnos siempre le habían tratado de profesor, cuando lo que más le gustaría es que lo llamasen maestro. Ahí nos detuvimos, entre las diferencias del profesor funcionario, profesional pero tal vez sólo eso; y la pasión vocacional de quien se siente maestro para transmitir conocimientos y valores. Enredados en el discurso de los valores perdidos en el universo educativo hablamos del juez de menores de Granada Emilio Calatayud y de su idea de recuperar la importancia de conceptos como el esfuerzo, los deberes acompañando a los derechos, la familia como base fundamental de la educación y la necesidad de revitalizar las Escuelas de Padres para ayudar a sociedad española del siglo XXI a encontrar el camino de la autoridad sin autoritarismos y la máxima de que educar, además de una tarea difícil, es una labor de equipo entre los profesionales de la enseñanza y el impulso adecuado, potente y responsable desde el seno de la familia.
La conversación nos llevó hasta un texto de José María dónde abogaba por unir fuerzas para conseguir que el diccionario deje de ser “el mausoleo de las palabras” y que su presencia constante en nuestras vidas sea guía en la mejora en el acto cotidiano de comunicar. El diccionario y la literatura, porque ante la pregunta de ¿es útil la literatura? o incluso ¿puede hacernos felices la literatura? José María desplegó argumentos de evasión, divertimento, conocimiento y de crecimiento personal para defender que una persona leía tiene una mejor visión del mundo y de sí mismo. En este punto se inició un ameno debate auspiciado por Agustín Martín, anterior invitado en Tardes de Blog, sobre esa eterna discusión entre cine y literatura, lo que provocó un interesante cruce de opiniones, con ese sabor tan agradable de la conversación a tres bandas.
La última pregunta versó sobre deporte, un leve acercamiento al espíritu futbolero de mi invitado, una pregunta que mete el dedo en la actual llaga de los zaragozistas, entre los que me encuentro: ¿Cómo se disfruta más, con el Real Zaragoza líder de la Segunda División, o fluctuando en la media tabla de Primera? La respuesta de José María fue obvia y compartida por el resto de los aficionados que poblaban la grada.

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13 enero 2009

La Maleta del Arte por la Ribera Baja del Ebro


La Maleta del Arte regresó a la carretera durante el mes de diciembre del 2008. Chincheta y Alcayata visitaron algunas localidades de la comarca de la Ribera Baja del Ebro.
La primera de sus paradas fue en el colegio de San Javier de Escatrón. El cierzo azotaba el patio cuando Chincheta y Alcayata, un poco nerviosos ante el reencuentro con los niños, ultimaban los preparativos para la animación. Todos los miedos se fueron al traste en cuanto sonó la música, el Tritsh Tratsch Polka de Strauss tuvo un efecto jacarandoso en el ánimo de nuestros amigos que salieron a escena con toda la fuerza de antaño, como si el tiempo no hubiera pasado.
Chincheta y Alcayata tuvieron la suerte de visitar los dos colegios de Pina de Ebro. En el Ramón y Cajal subieron y subieron hasta un aula cerquita de la biblioteca dónde nuestros amigos esperaron la hora de la actuación entre mástiles de barcos piratas y una princesa impaciente que esperaba, esperaba y esperaba para encontrarse con un Príncipe poco dispuesto a saltar muros, vadear fosos y escalar almenas.
«Una pareja con una maleta repleta de arte esta de visita en los colegios de Pina de Ebro» La voz corrió con rapidez y para cuando Chincheta y Alcayata llegaron hasta el Colegio Nuestra Señora de la Esperanza, todos los niños estaban impacientes por descubrir los tesoros artísticos que tan peculiares personajes les traían en aquel maletón. La sorpresa fue mayúscula cuando descubrieron que la Maleta, además de mostrarles obras de arte, les invitaba a convertirse en artistas con la ayuda de papeles, tijeras y pegamentos.
Nuestros amigos llegaron a Sástago bastante despistados, pero aquella tarde la suerte se puso de su parte cuando una larga hilera de zapatillas les llevó hasta el aula de psicomotricidad dónde los niños de primaria esperaban animosos y descalzos para disfrutar de La Maleta del Arte.
Dicen los escritos que en Velilla de Ebro hay una campana prodigiosa capaz de remontar el río para subirse al campanario de la Iglesia de San Nicolás a manos de unas doncellas tan bellas como el pequeñito y coqueto colegio de esta localidad. La Maleta del Arte llegó a Velilla con intención de visitar a los niños de primaria, pero como en aquel pueblo sólo había dos clases unitarias con niños de diversas edades, la fiesta de las obras de arte se celebró para todos los alumnos del colegio. Una tarde festiva en la que los de infantil se unieron a los mayores en la intrépida aventura de encontrar arte en cualquier parte.
Las calles moriscas de Quinto albergan un colegio con tres majestuosas columnas, porche y la vigilancia constante de la Iglesia de “El Piquete”, un edificio mudéjar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Chincheta y Alcayata abrieron la Malenta del Arte en el aula de música, entre xilófonos de todos los tonos y los rayitos otoñales del sol.
En el colegio de Gelsa los instrumentos musicales eran de cartón y sin embargo, el contrabajo en las manos de Alcayata y el violín entre los delicados dedos de Chincheta sonaron a las mil maravillas, un prodigio musical que atribuyeron a las características mágicas de aquellos instrumentos diseñados para un particular y elegante concierto de Año Nuevo.
El recorrido de La Maleta del Arte por la Ribera Baja del Ebro terminó, pero los niños van diciendo por ahí que dos tipos requete finos en el habla, requete distinguidos en el vestir y requete alegres en el afán de encontrar la belleza, siguen recorriendo kilómetros y kilómetros en busca de alumnos dispuestos a convertirse en grandes artistas.
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Para saber más de La Maleta del Arte:
Fundación Norte
La Maleta del Arte 2007

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26 diciembre 2008

Clara Járboles

El día que conocí a Clara Járboles se subió al escenario y me deslumbró con la introducción afrancesada — como si ella hubiera nacido en alguna bocacalle de Motmatre — a un cabaret caribeño.
Después de algunos saludos entre los libros de cuando los libros salen a la calle me la encontré en un curso de iniciación al clown. Allí desparramó energía como quien va regalando vida, porque eso es lo que hace Clara Járboles cuando sube a un escenario, regalarnos una vida adornada por la creatividad, la fantasía y un millón de historias.
Esta tarde la fui a ver en su faceta de cuenta cuentos infantiles. Se levantó de la siesta con unas malas pulgas que poco a poco confluyeron en historias dónde los protagonistas eran los animales: Una vaca que quiere ir a la escuela, una gallina que se las ve a payadas en verso con un lobo, la cabra montesina, una mosca y un piojo que se van a casar, un bichillo miope y unos cerdos engañados por la especulación lobezna e inmobiliaria de una desalmando pero, como los finales de los cuentos están mejor gestionados que los asuntos públicos, en el cuento de los cerditos desahuciados, los listillos del ladrillo se van con el rabo entre las piernas y vencen la viviendas sociales, los colegios para todos y los hospitales públicos de la mejor calidad..
Clara confeccionó un personaje desparramado en sus huesos al que le gusta bailar, contar y cantar. Cada vez que sus extremidades se suben, se bajan, se cruzan y se encrespan es como bailar; contar y no deja de contar que sólo se calla para escuchar a los niños, y aún a veces los deja con la mano levantada que tanta intervención infantil puede despistar; con la guitarra todo se calma y lo mismo puede cantar una tema María Elena Walsh, que otro sobre un gato que bebió tanto como para comerse al padrino de una boda de los más peculiar, y hasta mugir con la melodiosa canción de una vacaClara es una cuenta cuentos sobrada de recursos, utiliza un lenguaje atrevido, moderno y sin embargo muy clásico de cuando los cuentos los contaban los abuelos, puede alborotarse en alguna disquisición cascarrabias, o dejarse acunar por una dulce sonrisa, de sus pupilas brotaron palabras, deseos y alegrías, serpenteó como una culebrilla y se detuvo en cada detalle que necesitaba el matiz de lo ínfimo. Clara cuenta cuentos que dejan poso, y un mensaje solidario y cultural para un mundo televisado, tecleado y falto de espacios puros para la fantasía, sin embargo Clara lo consigue, es capaz de generar un mundo nuevo alrededor de su especial manera de decir las cosas, un lugar al que llegas prendido de su inagotable gestualidad y dónde te quedas a vivir para quererla al arrulló de su canto, de su baile y de su decir.



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22 diciembre 2008

Poética SOStenible


El título de Poética Sostenible nació a camino de un par de SMS´s entre el ExpoBus número 3 que me llevaba al pie de la Torre del Agua, y allí dónde se encontrara el poeta Alejandro Pastor, motor diesel y alma del proyecto. De su puesta de largo ya hablamos en esta bitácora, ocurrió en el localidad de Ateca, al maravilloso cobijo de La Noche Sin Techo 08.
El sabor de boca que me dejó la experiencia en Ateca fue excelente pero sabía que nos quedaba mucho por mejorar, por pulir, por adecentar. Por eso quise repetir. Ciro y Carolina tuvieron la deferencia de permitirnos subir a esa mesa redonda que han regalado al Barrio de Las Fuentes en El Pequeño Teatro de los Libros.
Alejandro Pastor regresó a la cocina, allí amplió el espectáculo añadiendo una primera parte donde lo enciclopédico, la explicación teórica de lo que entendemos por Poética Sostenible, estaba acompañado por oasis poéticos. Para esta primera parte decidimos ampliar el número de voces y contamos con la ayuda Elena Val, Francis Bayo y Paula M. Gallardo, gracias miles porque las tres aceptaron a la primera nuestra proposición.
En ese intervalo de tiempo dos personas más se sumaron al proyecto. Fernando Gómez de Zombra se dedicó a fabricarnos – a partir de una foto del movimiento de intervención urbana
59€ — el maravilloso cartel que encabeza esta entrada,— tan maravilloso que con sólo escribir las tres primeras letras en mayúscula resumió perfectamente las intenciones primigenias de este proyecto que desde entonces fue: Poética S.O.S.tenible. También contamos, gracias a las gestiones de Alejandro Pastor, con la colaboración de DJ Tical (Colectivo Manzanas Traigo) que vistió de largo el evento con ritmos que consiguieron, ellos solos, hacerme respirar en las pausas, mover los músculos bailarines de mi conciencia, activar las vibraciones del ritmo y navegar entre las palabras con la agradable sensación del oleaje de sus bits de alto standing. Un privilegio señores. Parecía un sueño viento en popa y con todas las velas desplegadas.
Los días previos algunas bitácoras de la ciudad anunciaron el evento, a todos ellos gracias y más gracias. También hubo otras que los ignoraron, incluso algunas que editan boletines semanales de acontecimientos culturales y festivos, no se dieron por enteradas, la verdad, a esos no los comprendo. Era una llamada desde unos tipos amateur que sólo pretendían devolver un poco de lo que la poesía nos ha entregado, el intento sin dobleces de presentar el guiso de otra manera, nada más y nada menos. Y ese fue el principal problema: la forma de presentar el guiso.
Además de todos los aditamentos formales que un poema SOStenible debe tener — materiales puros, la imagen como protagonista del poema, un acto de placer que termine aclarando la vida, — además de toda esa estructura formal, es imprescindible que el envase sea diferente: “No recitamos, leemos”, dice una de las máximas sostenibles.
Ese fue le error de la primera parte de Poética SOStenible en El Pequeño Teatro de los Libros: Nos dedicamos a recitar, es cierto que lo hacíamos bien pero esa no era la idea, no presentamos el guiso como se pretendía, no mostramos en lo poético lo que predicamos en lo teórico. Algo hicimos mal porque durante varias fases de esa primera parte, los dos únicos poetas presentes en la librería se dedicaron a husmear entre los anaqueles que nos flanqueaban, en lugar de atisbar la propuesta que se lanzaba desde el escenario. Me temo que el problema fue doble: No trabajamos lo suficiente y cuando lo hicimos el rumbo no quedó del todo claro.
En la segunda parte del recital ocurrió lo contrario, bien es cierto que era la segunda vez que lo poníamos en escena y eso se notó, pero también se notó, y mucho, las sesiones de ensayo, lecturas en las que hablamos de los tonos, de los ritmos, de las pausas, de las gradaciones en la intencionalidad del texto, y de todas y cada una de las veces que le dije a Patricia que ella era, en esa parte de la lectura, la protagonista absoluta de la trama, que yo sólo era un apoyo efímero que debía usar para lanzarse a conquistar al público, y Patricia lo hizo de maravilla. Ella dio una lección magistral de cómo es una lectura SOStenible de textos poéticos.
Y terminó el evento y todo fueron parabienes y felicitaciones que agradezco, pero a mi me quedó la pullita clavada, en todavía no se dónde, de que nos habíamos quedado muy lejos del objetivo.
Pero aún faltaba lo mejor. Gustavo de Don Nadie y Fernando de Zombra nos ayudaron a recoger todo el material, ellos, dos tipos a los que idolatro sin sonrojo, porque cuando se suben al escenario junto a Álvaro, Carlos y Dani, demuestran que la creatividad del buen hacer y lo arriesgado de las propuestas, además de ciertas dosis de ingenio, también es cuestión de corazón, empuje y ensayos, muchos ensayos.
Ahora que termina el año no tengo dudas: Poética SOStenible, aunque le falte una manita de pintura, ha sido lo mejor que me ha pasado en 2008.

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02 diciembre 2008

Carta abierta a un payaso


Estimado Darío
Si a esta carta abierta, le sumas la necesidad que tengo por dejar constancia de lo que me ocurrió durante el curso de clown que impartiste en la Antigua Estación Norte de Zaragoza en los dos últimos días de noviembre, tendrás una buena pista para comprender y valorar algo que va mucho más allá de la mera felicitación académica sobre la metodología que usaste con los alumnos. Una mezcla excelente de exquisitez salpicada de ironía, una inagotable capacidad para transmitir buenas vibraciones, motivación para incitar al trabajo, la perfecta dosificación de la información y la eficiente transmisión del mensaje.
Algunas de las grandes lecciones de tu pedagogía residieron en las explicaciones, unos valiosos regalos que nos dabas en las rondas de valoración y en el tiempo que dedicaste a cada uno de los alumnos. Tus palabras fueron un prodigio de respeto y equilibrio, desconozco si lo haces teniendo en cuenta el nivel artístico, la entrega y el grado de evolución de cada clown, o si te riges por parámetros psicológicos y de madurez personal, es una duda retórica porque lo importante fue que cada uno de nosotros recibió una evaluación medida, una dosis personalizada y distinta, ese fue uno de los grandes aciertos del curso.
Al tercer toque de pandero salí al escenario. Era la primera vez que lo hacía ataviado de “nariz en nariz”. Fue un instante en blanco, el instante fatal en el que olvidé el consejo de Saúl “No te cierres” Pero yo estaba cerrado desde el momento en el que pusiste la primera condición del ejercicio: Pasar desde al ladito de las bambalinas hasta el proscenio en un solo paso. Un solo paso para cubrir más de tres metros de distancia. Fue ahí, en el instante cerril de agachar la cabeza y caminar hasta plantarme delante de todos los compañeros, ahí fue cuando demostré que no había entendido nada. Todo lo que pude hacer a continuación no tuvo ningún valor para el público porque ese desplante, que en la vida real pudiera ser apreciado, en el universo clown es un error de los grandes, un error que solucioné a medias y sin saberlo. Regresé a las bambalinas en la fachosa pose de caminar con los brazos en alto, esa fue la rendija que dejé abierta para mi salvación y me diste una segunda oportunidad.
Regresé de nuevo al proscenio y sentí como me esperabas al compás de una de mis frases favoritas: La debilidad siempre aflora cuando te sabes pecador. Y yo a esas alturas había caído en uno de los peores pecados que puede cometer un clown: No me había enfrentado al infortunio desde la verdad, tan sólo me había comportado como un hombre, había presentado pelea, rebeldía ante la norma impuesta y olvidé que con esa actitud me enfrentaba al público, un animal implacable que te devora sin misericordia. Así ocurrió. Hice mi gran número de los deditos de la mano caminito, caminito en ascenso y descenso para topar con un fracaso rotundo, sin paliativos. Sentí la cuerda floja y el vacío bajo mis pies.
La primera de tus preguntas fue para corroborar que había percibido el fiasco de mi actuación. El interrogatorio continuó indagando sobre los hijos, el enamoramiento y el reto de calcular cuantos años duraba tanto frenesí amoroso. Fueron tres certeras saetas, la prueba del nueve para sobrevivir ante el espejo de la sinceridad y la sensación física del desequilibrio emocional, una inestabilidad de la que huimos por miedo a enfrentarnos a ella.
Salí lo mejor que pude del envite, entre el atolondramiento del KO pugilístico y la estúpida sensación del desorientado. El tiempo que restaba para terminar la clase lo pasé en averiguar que había ocurrido. Creo que llegue a conclusiones acertadas, así al menos intenté demostrarlo al día siguiente.
Para el ejercicio a dúo me levanté tras la estela de Sara. Estábamos tras las bambalinas cuando me recordó que habíamos comenzado la tarde juntos, durante los ejercicios de calentamiento habíamos disfrutado de nuestros masajes. Tomé la coincidencia como una buena señal.
Al tercer golpe del pandero de nuevo mi “nariz con nariz” y al escenario. Aporté todas las ideas que pude, puse los cinco sentidos en percibir los cambios que mi compañera me ofrecía, al menos fue así hasta que los latidos del corazón decidieron cabalgar por su cuenta, el oxígeno se negó a regenerar mis pulmones y entonces llegaste tú con la orden de detenernos. Un instante para cruzar nuestros ojos, sentir la intensidad del momento, el presente en estado puro, un segundo y detrás el siguiente. Miré a mis compañeros, encontré los ojos del público y allí me relajé. Estaba a gusto aunque el número no terminaba de funcionar pero ya no había miedo, tal vez falta de pericia, muestras evidentes de aturullamiento, pero no había miedo. Ni siquiera cuando fuimos incapaces de decir la misma frase los dos a la vez, no me importó el error, sólo teníamos que intentarlo de nuevo.
Cuando terminamos abracé a Sara y le di las gracias por compartir el espacio y el tiempo conmigo. La sentí un poco confundida. Besé su frente y le dije que había disfrutado a pesar de todas las dificultades por las que habíamos pasado. Entonces caí en la cuenta de que tal vez, sólo tal vez, aún tenía posibilidades de descubrir la personalidad de mi clown.
Pero el azar aún me deparaba una alegría, ¿recuerdas? en el último círculo que trazamos, en nuestro último segundo de “nariz con nariz”, en la rueda de la despedida me tocó estar a tú lado, un privilegio que me permitió darte tres besos como tributo al aprendizaje continuo, al desarrollo de la confianza en el otro y a la sinceridad constructiva. Tres conceptos que estuvieron presentes durante las dieciséis horas del curso y que ahora descansan en mis alforjas de donde saldrán para aplicarlos sobre el escenario de la comedia, las escenas del drama y los avatares de la vida.
Gracias por todo y un abrazo.

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23 noviembre 2008

Tardes de blog: “Entre Yuca y Palma”

El sábado 22 de noviembre, día de Santa Cecilia patrona de la música y de mi cumpleaños, comenzaron las tardes blogueras en El Pequeño Teatro de los Libros, una idea que Nacho Escuín ha osado dejar en mis manos, un encuentro mensual para que un bloguero nos cuente los entresijos de su bitácora, sus motivaciones y aspiraciones para permanecer en la red.
La inauguración de esta actividad estaba prevista con una bloguera que por razones personales no pudo acudir a la cita, ante el impresvisto llamé a Cristian Losada que aceptó de inmediato, así que me parece de justicia agradecerle que me sacara del embrollo y, además, porque tuvo que pedir fiesta en su trabajo para asistir a la cita.
Entre Yuca y Palma” es una de mis bitácoras favoritas, entre otras muchas cosas, porque la vi nacer y eso siempre crea fuertes lazos de empatía, además de un contenido tan variopinto como la frenética actividad desarrollada por su creador.
Cristian Losada es Licenciado en Historia del Arte, estudia Trabajo Social y trabaja como Educador en el Centro de Tiempo Libre “El Dado”, ejerce de camarero, pinchadiscos y guía artístico, además de fotomontador y caminante. Múltiples actividades con un solo objetivo: Contar historias
La charla comenzó por el apodo, yo, que soy tan poco partidario de los mismos, estaba intrigado por quien presume del mismo. A Cristian le llaman “El Pibe” y él lo reclama con orgullo. Nos contó que esa forma de mentarle proviene de la cuna, así lo empezaron a llamar sus padres y claro, eso lo cambia todo, un apodo que nace en el cariño es otra cosa.
La segunda cuestión fue el motivo para que el nombre del blog suene tan tropical como “
Entre Yuca y Palma” La causa es una estrechísima conexión con Colombia y los más granado de su botánica. Una tierra que marca definitivamente la vitalidad de mi invitado, la tierra de sus predecesores, un lugar mítico que él asevera cercano, cálido y amoroso, un territorio que apareció constantemente en la conversación y que resumo en una confesión muy significativa, toda una declaración de principios. “Nací en España pero me siento colombiano.”
El siguiente tema de conversación fueron sus fotomontajes. Unos trabajos que Cristian califica de “artesanales”, la afirmación me resultó extraña porque los hace utilizando herramientas de hardware y software, algo que me parecía muy alejado del termino artesanal. Nos explicó que el método era artesanal porque no hace otra cosa que escanear, cortar y pegar en la pantalla, un proceso tan artesanal como recortar y pegar con hojas de papel, pero con los utensilios de este siglo, ni más ni menos. Intenté indagar sobre las temáticas de estos trabajos y conseguí que explicara algunos de los que allí estaban expuestos, muestras gráficas que van desde la introspección personal, hasta lo filosófico pasando por lo más reivindicativo.La sorpresa de la tarde llegó cuando le pregunté por su afición senderista, de la bolsa de Cristian apareció su inseparable Lucho, todo un personaje porque, además de la elegancia con la que se presentó, es un colaborador de lujo en algunas entradas de “
Entre Yuca y Palma” Ambos nos contaron como se conocieron en una fiesta doméstica y el extraño flechazo que los unió hasta hoy y lo que te rondaré. Le pregunté por esa idea que flota en sus textos montañeros y que diferencia los itinerarios sin sentimientos, con sólo indicaciones frías y objetivas; de los itinerarios con sentimientos dónde cuenta los males del camino, los bienes de la amistad y la personalísima experiencia de cada uno de los recorridos. En esa tesitura me atreví con una sugerencia a las autoridades políticas, ¿qué tal, si en nuestros senderos combinamos la información objetiva de postes, vallas y mojones, con unos carteles dónde la poesía, el relato o la leyenda doten a los caminos — y a los caminantes — de materiales insondables para reiniciar la marcha con el alimento de las letras?
La charla terminó con un rendido homenaje a tres estilos musicales que nos unen en las pistas: El Boogaloo de los Sonora Carruseles, la Cumbia Catalana de La Troba Kung-Fu y el sonido de Peret ensalzando por el pueblo como el rey de la rumba catalana.
Aún faltaba un detalle muy elegante por parte de Cristian que entregó a los asistentes al acto una recopilación musical en forma de CD, además de regalar a quien esto escribe el libro “El callejón de los milagros” de Naguib Mahfuz.
Los concursos para memos, la autobiografía que tiene entre manos, sus personales reseñas sobre películas y un proyecto para el futuro inmediato — del que no desvelo nada porque si todo va viento en popa formará parte de una captación de voluntarios de la que daremos cuenta en esta bitácora, — fueron otros temas que tratamos en una agradable conversación que duró más de hora y media, y en la que participaron, con interesantes intervenciones, los blogueros Agustín Martín (
Que Pues) y Mariano Ibeas (Desde el desván)

La próxima tarde bloguera será el 27 de diciembre a las 18 horas, les espero en
El Pequeño Teatro de los Libros.

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