El Horla
Cuando la función terminó El Horla no había estado allí
Antonio García Ángel afirma en el prólogo de una edición
gratuita que ‘El Horla’ de Guy de Maupassant adopta la forma de diario para,
más allá de la descripción irónica de la burguesía, contar una historia de
terror a partir de la figura del doble. Esa idea del ‘otro’ deja al lector en
una posición en la que no está seguro si los sucesos que cuenta el narrador son
alucinaciones o sucesos verdaderamente paranormales. El texto se mueve en esa
ambigüedad hasta crear una criatura emblemática entre lo tangible y lo
fantasmal, dos ingredientes indispensables para llevar a sus víctimas hacia los
territorios de la locura.
La versión teatral de Pacific Producciones parte de la
premisa de que El Horla es un personaje instalado en la menta de la
protagonista, cuya imagen corporal es la locura. El objetivo es «indagar en la
demencia desde la conexión entre mente, memoria y pensamiento» De manera que la
puesta en escena aspira a retratar esa manera de vivir, sin embargo la
dramaturgia y la dirección de Miguel A. Camacho no culmina esos objetivos
porque su adaptación esta lastrada de principio a fin por un discurso netamente
narrativo.
La narración es un elemento perfectamente válido para usarlo
sobre el escenario cuando se trata de introducir hechos pasados o adornar la
acción con relatos y sucedidos. El problema en este caso es que esa forma de
exposición es un réplica fidedigna del texto literario original y así, el
clásico narrador teatral se sustituye por el protagonista contando lo que le
pasó. Todas las acciones que ocurren en el escenario están referenciadas al
pasado. Más allá de un par de diálogos, no hay un desarrollo del personaje en
primera persona que permita al espectador destruir la ilusión escénica hasta
identificarse con el personaje protagonista.
La energía y la entrega escénica de Elisa Marinas no puede
sustituir ese lastre narrativo, que al fin y al cabo, aleja la historia del
espectador porque el relato se percibe como una sesión de narración oral donde
la tercera persona reina de principio a fin, con algunas gotas de acción
dramática y así, cuando la función terminó lo más evidente era que la por allí
no había pasado la presencia fantasmal o imaginaria de El Horla, y como esa
criatura o ilusión había afectado en primera persona al cuerpo y la mente de la protagonista. La
sensación fue de asistir a un relato en
diferido de los hechos, exactamente la experiencia que se tiene cuando lees el
diario original, y ahí sentí que el texto no se había sometido al proceso
propio de una adaptación del lenguaje discursivo al dramático con una
consecuencia fatal: el relato se había devorado al personaje escénico.
‘El Horla’
Producción: Pacific Producciones. Autor: Guy de Maupassant. Versión,
dramaturgia , iluminacióny dirección: Miguel Ángel Camacho. Intérprete: Elisa
Marinas. Escenografía y vestuario: Elisa Sanz.
Domingo 19 de abril de 2026. Teatro de la Estación.
Etiquetas: critica teatro, Elisa Marinas, Guy de Maupassant, Miguel Ángel Camacho, Pacific Producciones, Teatro de la Estación



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