La curvatura de la córnea

31 mayo 2025

Aporofobia o la creación de una sociedad cosmopolita


 


Un ágora para excluidos

Adela Cortina aprendió en Macondo que las cosas se incorporan al mundo si tienen nombre. Las palabras son importantes porque definen la realidad frente a quienes la ocultan o distorsiona en esta sociedad capitalista organizada alrededor de la idea de mercado, donde el diferente de verdad es quien no tiene capacidad real de contratar. La razón inicial para la discriminación no es de raza o procedencia. Todo comienza por la aversión a las personas pobres o desfavorecidas. Cortina consiguió que ese comportamiento figurara en el diccionario de la RAE con el término de ‘Aporofobia’.

‘Caídos del Zielo’ cede el uso del gesto y la palabra los excluidos mediante una escenografía que juega con dos elementos esenciales del teatro  griego. El ágora como espacio público donde el ciudadano manifiesta sus opiniones. La dramaturgia para convertir esas inquietudes y reflexiones políticas en una representación híbrida de lenguajes teatrales que apelan a la sociedad sin renunciar a la emoción y el entretenimiento. La exposición de ideas y datos objetivos nos sitúan en una realidad social definida por agresiones, malentendidos y buena voluntad, que sobre el escenario se desarrollan con la perfecta armonía de diferentes tonalidades.

El testimonio personal muestra en cuerpo y alma el buen hacer de unos actores naturales que, cuando comparten espacio con el delicioso trabajo de los actores profesionales, sostienen el pulso interpretativo. Los momentos álgidos de emoción llegan cuando el grupo abandona la asamblea para apretarse en una piña que pone voz solista y coros a una cuidada selección de canciones, o mecerse en el suave vaivén de una coreografía con vocación de plebiscito entre perder pie después de un rosario de golpes, o vivir al arrullo de una cadena cosmopolita de abrazos y caricias.

‘Aporofobia o la creación de una sociedad cosmopolita’

Calificación: 4 estrellas

Producción: Caídos del Zielo. Dramaturgia: Alfonso Plou. Dirección: Félix Martín. Intérpretes: Sara Lapiedra, Rubén Remacha, Lucie Thiombiano, Lucio A. Racho, Isidro Sánchez, Gerardo Prichard, Fernando Muñoz, Alba Castillo, Jesús Grijalba, Marina Pastrán, José C. Sáenz, Javier Antón, Mercedes Ramos, M. Esther Lucas Sena, Pepe Ndong, Juany Palomo, José Guillermo Peña, Manuela Lawson, Inma Oliver, José Carlos Causapé y Félix Levi. Composición musical: Pato Badián. Coreografía: Maia Pik. Iluminación: J. J. Sánchez. Participación de alumnos de la escuela superior de diseño de Aragón (ESDA) en escenografía, vestuario, imagen gráfica y fotografía.

Jueves 29 de mayo de 2025. Teatro del Mercado

Foto Daniel Marcos

'Aporofobia': un ágora para excluidos



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03 mayo 2025

Hilos de Sangre

 


Gritar en la alcoba cerrada

Los textos de Samuel pertenecen al canon de libros históricos, y en ellos se cuenta el cambio político de Israel. De las tribus gobernadas por jueces hasta su transformación en una estructura monárquica centralizada con el rey David como protagonista. Esmeralda Gómez se apoya en esta coyuntura histórica para mostrar como la violación de Amnón perpetra a su hermana es un ejemplo de continuidad en la barbarie, y por eso nos retrotrae hasta el momento en el que su padre David se encaprichó de Betsabé, envió a su esposo Urias a morir en la guerra, y así pudo gozar de la mujer de su vasallo.

Luís García Montero afirma que el ‘Romancero gitano’ de Lorca pretende establecer un diálogo entre la tradición y la vanguardia, con la intención de presentar un mundo literario propio, reconocible, y mediante una manera muy personal de mirar la realidad para contarla a través de imágenes y ordenarla estéticamente.

La dramaturgia de Esmeralda Gómez se sustenta en estas dos narrativas a los que añade el grito de las mujeres que alerta, previene y denuncia, hasta construir una narración con la mezcla de diferentes lenguajes escénicos que encajan de manera sólida y contundente. La energía de sus palabras atraviesa el escenario, se proyecta sobre el patio de butacas y te arrastra porque más allá del desgarro que emociona y conmueve, se cuenta una historia para revelar la injusticia histórica que mezcla en un pozo oscuro deseo y poder.

La escenografía divide el escenario en dos espacios. En el primero transcurren los acontecimientos explícitos para de la historia sagrada, la recreación biográfica y el aroma poético. El segundo es el lugar donde los intérpretes cambian de apariencia física y espiritual. El que modifica la densidad dramática al compás minimalista de las cuerdas de la guitarra de Nacho Blancas, altavoz para un cántico solidario que se pone al lado de la mujer atacada. El eco de la voz desprotegida por el desgarro de la rabia se convierte en reivindicación política y moral.

Esta dualidad geográfica es la base de un proceso creativo caracterizado por el desdoblamiento de imágenes y ecos. Escenas y sonidos que proclaman una realidad más allá de la percepción sensorial, ese ejercicio donde las connotaciones morales confunden la virtud de los sentimientos con la deriva obsesiva que te lleva al pecado de los religiosos o la barbarie de lo crédulos. Es evidente que el objetivo de la autora, más allá de la acción teatral, es visibilizar el ejercicio de la violencia contra las mujeres y transmitir al espectador la necesidad de alcanzar nuevos valores. Sin embargo la manera de mostrarlo aleja el mensaje del discurso panfletario para elevarlo a la enjundia del lenguaje escénico.

La presentación de los personajes es un caleidoscopio de energía y complejidad que permite a los actores recorrer interesantes arcos dramáticos que los llevan por los caminos de la canción, la coreografía y la palabra. Los más evidentes son los de la pareja protagonista. Amnón pasa del enamoramiento infantil a la obsesión fatídica de la seducción turbada por un apetito sexual que muestra un deseo tan irrefrenable como caprichoso. Thamar se presenta desde el inicio con el tono rasgado de quien ha sufrido una agresión, y de alguna manera el resto de los cambios de ánimo siempre tienen ese punto de alarma que mantiene en vilo al patio de butacas hasta que se consuma la violación, y de nuevo aparece la dualidad de no ver lo sustancial y solo atender a su reflejo. Un juego de imágenes deja el drama en la oscuridad mientras un destello de luz es tan solo el flash de un momento estático. La percepción del horror se clava en la retina mientras la música te golpea. Es el momento de comprender la injusticia de exigir a la mujer violada que construya un relato preciso y exhaustivo de la agresión.

La dirección de Félix Martín ordena esta gran cantidad de material como el estratega que despliega sus fuerzas en la geografía de la batalla. Todo parte de una cierta pausa en la que los personajes se manufacturan en la parte posterior del escenario hasta el momento de someterse a la eficacia del movimiento escénico y la coreografía corporal. Su presencia va ganando peso hasta asentarlos sobre los focos más intensos, y dejar que el espectador termine de descubrirlos en una excelente prosodia y gestualidad. La utilización de la pausa es un elemento muy interesante, pero conforme transcurren los minutos se convierte en un pequeño lastre, y la peripecia pierde ritmo por unas transiciones que alargan innecesariamente la duración de la función.

El trabajo actoral es de alto voltaje gracias a la capacidad del elenco para dominar la intensidad de las emociones, mientas la dirección mantiene el equilibrio de unas relaciones que chisporrotean chispas sin caer en la peligrosa tentación del cortocircuito propio de la exageración y la impostura. Conseguir ese delicado equilibrio cuando las emociones están tan a flor de piel es una de las claves del éxito de la función.

Luisal Martu está imponente en cada una de las transiciones con las que le toca lidiar entre la actitud austera y atribulada del adulto y la fresca vivacidad de un niño, el trabajo corporal para descomponerse ante nuestros ojos, o el brillante manejo de la comedia del arte para darle ese punto burlesco para lanzarle una flecha al comportamiento de los poderosos. Eva Lago hace un ejercicio de elegante versatilidad para dibujar los cambios de personaje a los que se enfrenta, contundente en réplicas desde el coro hasta lograr un gran poso dramático cuando su figura remeda la de un hombre. Sara Lapiedra se enfrenta a la dificultad de comenzar su actuación en un punto muy alto de energía, y sin embargo es capaz de que ese grito, lejos de ser un lastre para el resto de su trabajo, convertirlo en un velo invisible para conseguir que, más allá del recorrido realizado por su personaje, el drama esté siempre presente.

‘Hilos de sangre’ utiliza textos previos como el disparadero para un excelente texto que plasma la mirada rabiosamente contemporánea sobre el uso de la violencia sobre las mujeres, y que el teatro vuelva a ser la caja de resonancia que amplfique reivindicaciones y denuncias mediante la confluencia de las artes escénicas con la historia y la poesía.

 

‘Hilos de Sangre’

Producción: Riesgo Teatro. Dramaturgia: Esmeralda Gómez asesorada por Alfonso Plou. Dirección y escenografía: Félix Martín. Intérpretes: Sara Lapiedra, Eva Lago, Luisal Martú y Nacho Blancas. Coreografía: Amador Castilla. Iluminación: Bucho Cariñena. Vestuario: Raquel Poblador – Obsidiana Atelier. Composición musical: Nacho Blancas.

Domingo 6 de abril de 2025. Teatro del Mercado.

 

Revista El Pollo Urbano


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08 junio 2024

María Luisa y Luis María


 Palabras contra la soledad

‘Caídos del Zielo’ es un proyecto artístico, social e inclusivo que utiliza un taller de teatro como lugar de encuentro donde se mezclan  actores y actrices profesionales voluntarios o en proceso de profesionalización, con personas en riesgo de exclusión social, además de contar con el apoyo de profesionales del arte dramático, el trabajo social y la psicología. ‘María Luisa y Luis María’ es una obra que nos habla de la soledad y como las palabras pueden resolverla.

La dramaturgia se sustenta en dos pilares. El texto ‘María Luisa’ del dramaturgo Juan Mayorga y la dirección de Félix Marín que incorpora el teatro testimonio para subrayar que la comprensión de cualquier situación social tiene que relacionarse con un contexto concreto.

Mientras la obra de Mayorga, como recuerda Javier Vallejo, es una ejemplo práctico sobre como la escritura de un nombre tiene el poder de insuflar vida a una criatura que, más allá de si es real o ficticia, lo cierto es que nos salvará de la soledad, los testimonios de los actores no profesionales que intervienen en la función  son palabras que dejan huellas autobiográficas sobre el escenario. De este modo la dramaturgia de la función es una simbiosis que potencia el mensaje esencial de luchar contra la soledad, unas veces desde el texto de creación artística de ficciones, y otras con palabras que describen la realidad.

La acción dramática funciona por la tensión que se genera al romper el pacto que define la relación teatral entre realidad y ficción, ya saben, esa máxima que define el teatro como un lugar donde el público asiste a un ritual donde todo es una invención y sin embargo, la obra original de Mayorga es una construcción de acciones superpuestas que entran y salen de la ficción en la que vive la protagonista, pero también se puede contar del revés, una construcción de acciones superpuestas que entran y salen de la realidad en la que vive la protagonista. Encajar todas estas posibilidades es el reto al que se enfrenta el espectador mientras los intérpretes no profesionales, que han comenzado la función con un homenaje musical a los cómicos que nos recuerda como entre tanto silencio, y quien sabe si entre tanta soledad, lo único importante es representar un papel. Y eso es lo que van a hacer, representar un papel que conforme avanza la función empieza a dar igual si estamos en un plano de realidad o de ficción. Una paradoja a la que le sienta muy bien desarrollarse en el teatro, ese lugar ideal para huir del silencio y la soledad, tanto para lo que están sobre las tablas como para aquellos que los observamos desde el patio de butacas.

En este vaivén que relaciona ficción teatral y realidad testimonial quiero acercarme a una idea que Mayorga deslizó en su obre ‘El Golem’, cuando uno de sus personajes defiende que es imposible encontrar a dos personas que escriban o pronuncien palabras del mismo modo. “En la palabra escrita o pronunciada hay algo que solo pertenece a quien lo dice” Eso lo saben muy bien los actores profesionales que utilizan modos diferentes para que las mismas palabras suenen de diferente manera según el personaje que les toque representar. Sin embargo, en los actores no profesionales que trabajan en esta función esa frontera se diluye hasta dejar de existir.

La magia en el teatro de ficción se produce cuando las palabras que utiliza el actor en su vida personal asaltan el monólogo del personaje. Esa magia también se produce a la inversa, cuando las palabras que cuentan realidades personales mediante el discurso propio de la representación teatral. Este mecanismo es muy interesante que lo puedan aplicar los actores no profesionales para que comprendan el enorme poder que atesora un buen manejo de las palabras que, tanto en la ficción como en la realidad, pueden generar desde terremotos emocionales hasta convertirse en un canto de esperanza.

Cuando la función va llegando a su final, ya da un poco igual como se sitúan los planos de realidad y ficción porque ya llegado la hora de bailar, ese lenguaje corporal que instala la felicidad en un paraíso donde las palabra de Lorca no cuentan que, entre los mendigos de los tejados y las frescas guirnaldas de llanto siempre nos quedará este pequeño vals vienés del te quiero siempre.

 

‘María Luisa y Luis María’

PRODUCCIÓN: Caídos del Zielo.

REPARTO: Ayla Quintas, Esther Lucas, Félix Levi, Fernando Muñoz, Gerardo Prichard, Inma Oliver, Inmaculada Gil, Isidro Sánchez, Javier Antón, Jesús Grijalba, José Carlos Causapé, José G. Peña, Juany Palomo, Lucio A. Racho, Manuela Lawson, Marina Pastrán, Pepe Ndong, Rubén Remacha, Sara Lapiedra, Tamara Rubio.

HAN PARTICIPADO TAMBIÉN EN EL TALLER: Esther Pérez, Alberto Romero, Abdul B. Abderrahman, Ana María Benemeses, Sol Giménez, Lorena Soler, Sonia Casasús, Sara Gaona y Juancho Tarrío que, aunque por diferentes motivos no han podido participar en la obra, siempre son y serán parte de Caídos del Zielo.

DIRECTOR Y COORDINADOR DEL PROYECTO CAÍDOS DEL ZIELO: Félix Martín

ILUMINACIÓN: Jota Jota Sánchez

COMPOSICIÓN MUSICAL: Marta Temprado y Raquel Agudo

COREOGRAFÍA: Lucía Reula y Maia Pik

CARACTERIZACIÓN: C. del Z.

VÍDEO Y FOTOGRAFÍA: Gabriel Orte

ASISTENTE DE DIRECCIÓN: Esther Lucas

GESTIÓN: Asoc. Cultural Luna de Arena – Caídos del Zielo

DIRECCIÓN Y PUESTA EN ESCENA: Félix Martín

 

EQUIPO DOCENTE DE CAÍDOS DEL ZIELO

 

MOVIMIENTO, DANZA: Lucía Reula y Maia Pik

VOZ, MÚSICA Y PSICOLOGÍA SOCIAL: Marta Temprado

AYUDANTE DE DIRECCIÓN E INTERPRETACIÓN: Rubén Remacha

INTERPRETACIÓN: Félix Martín

 

PARTICIPACIÓN DE LA E.S.D.A. (Escuela Superior de Diseño de Aragón):

 

DIRECTORA: Luisa Pellegero

COORDINADORA DEL PROYECTO: Eugenia Pérez de Mezquia

ESCENOGRAFÍA (Alumnos ESDA de la Especialidad de Diseño de Interiores): Shavely Álvarez, Olga Arnal, Ruth Aznar, Maria Pellicer, Lucas Rubio, Sara Vela.

PROFESOR: Alberto Franco

UTILERÍA (Alumnos ESDA de la Especialidad de Diseño de Interiores): Jacobo Alvira, Hausa Cote, Alba Berdiez, Iñigo De Francia, Sofía Garuz, Athenea París, Nicolás De Pablo, Paula Maciá, Nuria Marzo, Gonzalo Perez, Alodia Valien, Tianyu Xu

PROFESORES: Sergio Cortés y Eugenia Pérez de Mezquia

VESTUARIO (Alumnos ESDA de la Especialidad de Diseño de Moda): Sara Benítez, Alicia Bernad, Alisson Chiquito, Carlota Dominguez, Karenth Fuentes, Maya Latorre, Ruth Manzanero, Silvia Martín, Celia Mompel, Laura Mompel, Sara Moreno, Aitana Peribáñez, Marta Rivera, Elena Sánchez, Ainoa Sánchez, Vega Sirera, María Solanas, Sandra Villa.

PROFESORES: Marta Jiménez Salcedo y Jorge Pina

IMAGEN GRÁFICA (Alumnos ESDA de la Especialidad de Diseño Gráfico): Cristina Bernad, Marta Bolsa, Ángel Calvo, Nerea Carrasco, Celia Casinos, Ángela Clemente, Jesús Danis, Gonzalo de Domingo, Luna Domínguez, Patricia Fernández, Raquel García, Lucía Hernández, Anushka Izquierdo, Alejandra Jiménez, Sabina Linacero, Naiara Marcellán, Cristina Naranjo, Paula Ortín, Francho Pallás, Leyre Pardillos, Allyza Pasigan, Carla Planas, María Ponce, Celia Sánchez, Meri Tretiak, Valeriia Tymchenko, Mónica Vázquez, Jose María Vázquez, Yurun Ye.

PROFESORAS:Inés Marco y Estefanía Moreno

FOTOGRAFÍA (Alumnos ESDA de la Especialidad de Diseño Gráfico): Likun Alba, Beatriz Bello, Daniela Bes, Manuela Calderón, Julia Cuesta, Marina Latorre, Clara Pérez, Daniel Traid.

PROFESORA: Mª Antonia Valverde

PROGRAMA DE MANO (Alumnos ESDA, especialidad de Diseño Gráfico) María Arenas, Javier Blasco, Andrea Baeza, Irene Casas, Sara Esteban, Nicolás Fajardo, Claudia Fernández, Andrés García, Carlota González, Álex González, Mario Juárez, Mónica Gracia, Manuel Hernández, Carla Imbaquingo, Clara Larraga, Alba Llorens, Irene Mainer, Irene Mateos, Cristina Mendívil, Inés Montiel, Teresa Repollés, María Serrano, Lara Sierra, Jorge Taravillo, Beatriz Torrubia

PROFESORAS: Jara Cordero y Estefanía Moreno

COLABORAN:

 

Consejería de Acción Social y Consejería de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza

Albergue Municipal

Coordinadora de Entidades para las Personas Sin Hogar

Fundación CaixaBank.

7 de junio de 2024. Teatro del Mercado de Zaragoza.

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18 noviembre 2023

Bodas de sangre

 



Sublimar a Lorca

Jacinto Benavente en 1908 declaró que el teatro necesitaba a los poetas. «Vengan la fantasía y los ensueños y hasta el delirar de la poesía» Gerardo Diego definió «Bodas de sangre» en su estreno de 1933 como un drama lírico que lleva la música dentro transformada en sustancia poética y teatral. Teatro del Temple apuesta por tomar «la belleza atemporal que nos sugiere la poética de Lorca» mediante una propuesta muy atractiva para lograr que los elementos líricos del texto no den al traste con el desarrollo dramático de la tragedia.

La puesta en escena y el vestuario dibujan una sugerente poética visual que sitúa la acción en un universo atemporal muy alejado de la mesa con mantel y las cortinas de encaje. La transformación de la escenografía huye de los compartimentos acotados por habitaciones y cuevas hasta difuminar la frontera entre el plano real y el simbólico que determinan la obra, para dejar que la trama fluya sobre sonidos y músicas más allá del flamenco: Llagas abiertas de una madre despechada, los amantes en venas de fuego y esa navajita de sangre que trae soledad y pérdida de una estirpe. Esta estética se fusiona con la dicción masticada de unas palabras que huyen del ritmo declamado a machamartillo, y siembran una densa emoción de raíz ancestral. 

Las interpretaciones navegan entre la contenida sobriedad masculina de los jóvenes y un padre de trazo tradicional, y las energías femeninas que transitan con poderío por una tragedia, que se puede resumir en el magnífico trabajo de Minerva Arbués cambiando de personaje con eficacia magnética, y una soberbia Irene Alquezar que define el tono de la función desde el luto de recordar a los muertos hasta la luna vestida de muerte. 
Todos los recursos teatrales orientados para alejarse del costumbrismo de Lorca y sublimarlo.

 

‘Bodas de sangre’

Calificación: 4 estrellas

Compañía: Teatro del Temple. Producción: María López Insausti. Texto: Federico García Lorca. Dirección y espacio escénico: Carlos Martín. Reparto: Irene Alquezar, Minerva Arbués, Jacobo Castaneda, Alba Gallego, Félix Martín, Alberto Pérez Paz y Claudia Silba. Vestuario: Ana Sanagustín. Música: Gonzalo Alonso.

Teatro Principal. Jueves 16 de noviembre de 2023.

Sublimar a Lorca (heraldo.es)





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02 junio 2023

Casa

 


La realidad asalta la ficción

‘Casa’ es una función de la compañía Cross Border para teatralizar testimonios de personas que han perdido su casa, nunca han tenido un techo o son nómadas en espera de papeles para normalizar su situación. La dramaturga Lucía Miranda realizó 40 entrevistas en diferentes ciudades españolas para construir 20 personajes. Se trataba de ir un poco más allá del habitual teatro verbatim que suele dramatizar elementos narrativos propios de la prensa y otros documentos escritos. El reto más importante en esta ocasión se situaba en el trabajo de los actores y en su capacidad para reproducir con la máxima fidelidad el formato de las fuentes originales en cuanto a gestos, pausas y acentos, no se trataba tanto de construir una representación, como de calcar la apariencia exterior hasta alcanzar la intimidad de los sentimientos.

Caídos del Zielo es un proyecto artístico, social e inclusivo que ha tomado la idea de ‘Casa’ y la ha llevado a otro nivel para conseguir dos objetivos: convertir el escenario en un lugar de encuentro, y que la representación muestre el trabajo multidisciplinar que realizan en su taller de artes escénicas, un ámbito creativo dedicado a personas en riesgo de exclusión social. Su propuesta mezcla en escena a los usuarios del taller con actores profesionales o en proceso de profesionalización utilizando como base del espectáculo la dramaturgia de la función “Casa” de Lucía Miranda, añadiendo nuevos testimonios personales y dos escenas escritas por Javier Casado y Jesús Grijalba.

La escenografía se conforma con el sencillo esqueleto de una casa ocupando la zona central, mientras los actores se sitúan en unos estrados a ambos lados a la espera de intervenir en la acción. Los números coreográficos son momentos especialmente poéticos, algo así como la culminación de un trabajo espacial de interactuación que la dirección resuelve con eficacia, incluso cuando protege a los actores no profesionales con un desarrollo más estático, que se compensa con una enorme carga emocional. El desarrollo de las historias a modo de saltos tiene una ductilidad bien trabajada que permite pasar de manera natural y dinámica de un registro dramático a otro, con el apoyo de las cortinillas sonoras proporcionadas por la guitarra y la voz de Raquel Agudo y así, caminamos entre el humor y el testimonio emotivo, entre el drama personal que rasga el silencio y un delicioso dúo musical.

El teatro es ese lugar donde el público contempla una acción que representa un espacio diferente, y que necesita de una premisa previamente aceptada por el público: Todo lo que allí ocurre es ficción. El trabajo de los actores consiste en conseguir que el púbico olvide esa premisa y que la representación se convierta en un cúmulo de emociones reales que modifiquen el ánimo del espectador. En este sentido ‘Casa’ es un excepción porque la realidad, además de ser el material de trabajo para los actores profesionales, aporta otros matices en la ejecución de los actores no profesionales que juegan a ser actores y así, unas veces mediante el monólogo de sus vivencias, pero también en interacción con sus compañeros profesionales, se crea una relación escénica que resulta muy didáctica para el espectador porque, aunque las diferencias formales en la ejecución del hecho teatral son evidentes, el resultado final tiene una alta tensión dramática, incluso cuando se producen pequeños errores que en este contexto se transforman en deliciosas ventanitas abiertas sobre la piel de la ficción escénica, por las que se cuelan los rayos de la realidad con sus dudas e incertidumbres. Estas aberturas proporcionan los momentos más emocionantes, especialmente cuando los actores no profesionales se enfrentan al monólogo de sus propias vivencias y, aunque asumen el reto de transformar el recuerdo de sus vidas en ficción teatral, casi siempre se ven envueltos por la tensión del escenario hasta que es imposible evitar que debajo del diseño de vestuario aparezca la mirada, la voz y la emoción de la persona. Son momentos mágicos porque la realidad aparece sin aderezos, libre de filtros escénicos y así, las confesiones a flor de piel arrasan el patio de butacas. Para llegar a este punto es imprescindible el trabajo “de equipo” que hacen los actores profesionales. Lorena Soler, Rubén Remacha, Sara Lapiedra y Tamara Rubio, además de sus propias interpretaciones, ejercen el papel de sherpas para el resto de sus compañeros, son la red de protección ante una pirueta, el soporte en el que apoyarse para crecer, los capitanes a los que seguir en una danza ritual. Ellos son la argamasa para mantener unidos los elementos dramáticos de la función.

La responsabilidad final del teatro documento consiste en ir más allá de una representación estética de la realidad que denuncia, por eso es imprescindible que por encima de la trama se muestre con claridad la tesis sociopolítica que defiende el dramaturgo. ‘Casa’ lanza preguntas al público para hacernos pensar. ¿Una casa siempre es un hogar? ¿La calle es la casa de los sin techo? ¿Te has parado a reflexionar que vivimos en un país con millones de casas vacías mientras hay gente sin casa? Todas las situaciones personales que se abordan a lo largo de la función aterrizan en una pancarta en la que se puede leer el artículo 47 de la Constitución: Todos los españoles tienen derecho a una vivienda digna y adecuada. A partir de este principio la función lanza una propuesta para reformar el texto constitucional y sustituir la palabra “españoles” por “personas”, y quien sabe, ahora que empieza un periodo de campaña electoral quizás sea un buen momento para chequear las políticas de vivienda que defienden las diferentes opciones políticas.

La imagen final del espectáculo resume perfectamente su espíritu. Cada persona individual del elenco se sitúa junto a su compañero para formar una unidad colectiva que se despide con una canción. En el coro destacan algunas voces solistas para imprimir carácter mientras la actitud va cambiando desde un tono poético hasta alcanzar la rabia de la injusticia, y vuelta empezar con la cantinela que debería avergonzarnos a todos: Casas sin gente, gente sin casas.

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‘Casa’

Producción: Caídos del Zielo de una creación colectiva a partir de la obra teatral de Lucía Mirando, con textos de Javier Casado y Jesús Grijalba. Dramaturgia y dirección: Félix Martín. Reparto: Abdul B. Abderrahman, Esther Lucas, Félix Levi, Fernando Muñoz, Gerardo Prichard, Isidro Sánchez, Javier Antón, Jesús Grijalba, José Carlos Causapé, José G. Peña, Lorena Soler, Luis Alfonso Racho, Manuela Lawson, Marina Pastrán, Pepe Ndong, Raquel Agudo, Rubén Remacha, Sara Lapiedra, Sol Giménez, Tamara Rubio

Han participado también en el taller Sara Gaona, Inma Oliver, Esther Pérez, Juany Palomo, Juancho Tarrío, que aunque en esta ocasión no han podido participar en la obra, siempre estarán con nosotros.

EQUIPO ARTÍSTICO

Escenografía.  Isabel Aladrén / Jaime Cruz / Jorge Fontana / Carmen Gracia / Inés Grasa / Alicia Macipe / Lucía Martínez / Mario Cano / Paola Pardos (alumnos de la especialidad de Diseño de Interiores/Gráfico de la E.S.D.A.)

Vestuario.  Carmen Jiménez / Rubén López / Laiza Inacio / Isabel Fernández / Pablo Calvo / Amanda Buzarra / Christian Ainoza / Carmen Ríos / Paula Sesé / Daniel Villar / Cristian Villar / Emma Valero / Arianna Padillo  / Clara Navarro (alumnos de la especialidad de Diseño de Moda de la E.S.D.A.)

Iluminación. J. J. Sánchez

Utillería.   Ana Barón / Jorge Fontana / Inés Grasa / Alicia Macipe / Lidia Sainz / Marina Sanz / Lucía Arranz / Federica Benigni / Juan Casaló / David Pardos (alumnos de la especialidad de Diseño de Interiores/Producto de la E.S.D.A.)

Versión musical.  Raquel Agudo

Imagen gráfica.   María Arenas / Andrea Baeza / Irene Casas / Eva Embid / Nicolás Fajardo / María Felices / Mario Juárez / Celia Sánchez / José Mª Vázquez / Lucía Ballestero / Andrés García / Mónica Gracia / Carla Imbaquingo / Clara Larraga / Alba Llorens / Irene Mainer / María Serrano / Lara Sierra / Jorge Taravillo (alumnos de la especialidad de Diseño Gráfico de la E.S.D.A.)

Vídeo.  Gabriel Orte

Sonido.  Laboratorio de Sonido. Ayuntamiento de Zaragoza

Fotografía.  Gabriel Orte / Julio Longares

Fotografía imagen gráfica.   Mª Antonia Valverde / Cecilia Casas

Asistente de dirección.   Esther Lucas

Ayudante de dirección y autor de la escena Casa Propia.  Javier Casado

Gestión y producción.  Asoc. Cultural Luna de Arena

 

EQUIPO PEDAGÓGICO

Director y coordinador del Proyecto CAÍDOS DEL ZIELO (Zaragoza)

Félix Martín

Interpretación

Félix Martín

Movimiento, danza y coreografía

Lucía Reula

Voz, música y canto

Raquel Agudo

Psicología social

Gabriela Lafuente / Javier Casado (Psiare)

AGRADECIMIENTOS

A los profesores de la Escuela Superior de Diseño de Aragón, Luisa Pellegero (directora), Eugenia Pérez de Mezquia (coordinadora del proyecto), Alberto Franco, Marta Jiménez, Jorge Pina, Cristina Fleta, Inés Marco, Cristina Ondiviela y Elena Aisa.

COLABORAN

Consejería de Acción Social y Consejería de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, Albergue Municipal, Coordinadora de Entidades de Personas sin Hogar y la Fundación CaixaBank.

 

1 de junio de 2023. Teatro del Mercado.


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12 noviembre 2022

Edipo

 






Los héroes también lloran

El psicoanálisis fue injusto con Edipo cuando le asignó un complejo que no merece. El héroe por méritos propios que termina expiando la responsabilidad de sus actos para aplacar la ira de los dioses y beneficiar a la comunidad, no sintió ni el deseo del incesto, ni la necesidad de matar al padre. La desdicha de su vida es un capricho del destino.

La escenografía propicia un ambiente poético que separa con gusto y eficacia los hechos reales y presentes de las acciones ocultas, recuerdos y fantasmas. La adaptación acierta con la externalización de la voz del corifeo en dos ciudadanos, para que los diálogos y la función narrativa se conviertan en la melodía de un coro acompañado por percusiones, flautas y efectos sonoros.

La dirección organiza con claridad el espacio, potencia una representación grupal que difumina el binomio protagonista/antagonista, y reduce la dosis de tensión del conflicto trágico que, dibujado en los duelos dialécticos o en la coreografía de los báculos, se diluye en el arco dramático de un héroe sabio y sensato, que no termina de decantarse en el hombre al que, una vez descubierta su peripecia fatal, Sófocles describe como «desesperado» Esa contención engrandece al personaje y lo simbólico de su castigo, pero reduce el impacto emocional en el espectador que ya conoce su desventura, cuando Edipo descubre la fragilidad de su felicidad frente al infortunio propiciado por los dioses y sus oráculos.

El trabajo actoral aliña el texto con soltura, buena dicción y compromiso con la verdad escénica hasta conseguir el empaque de una liturgia un tanto deshumanizada, quizás por eso destacan las trasformaciones de Chavi Bruna y Francisco Fraguas que pasan de la solemnidad a un mensajero grotesco que aligera la tensión, y a un tosco pastor que certifica la tragedia.

 

Ficha Técnica'Edipo'

Calificación: 3 estrellas

Compañía: Teatro del Temple. Autor: Sófocles. Adaptación: Alfonso Plou. Dirección: Carlos Martín. Producción. María López Insausti. Reparto: Carlos Martín, Félix Martin, Irene Alquézar, Chavi Bruna, Francisco Fraguas, Alba Gallego, Gonzalo Alonso.

Teatro Principal. 10 de noviembre de 2022.





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03 noviembre 2022

Los hermanos Machado

Un reencuentro sin emoción

El sábado 22 de octubre la compañía Teatro del Templé celebró las 100 funciones de la obra «Los Hermanos Machado». El evento tuvo lugar en el Teatro Juan Bravo de Segovia situado en la Plaza Mayor a la sombra de la estatua de Antonio Machado, y a menos de trescientos metros de la casa donde residió el poeta entre los años 1919 y 1932.

La compañía aborda esa función de carácter biográfico con la intención de "explicar nuestro pasado y nuestro presente" a través del momento histórico, la creación artística y una amistad entre hermanos que termina por resquebrajarse. La construcción del relato se vertebra sobre tres ejes fundamentales y un conflicto: La intimidad familiar, la obra literaria compartida en lo dramático e independiente en lo poético, la discusión ideológica y un reencuentro imaginado entre Antonio muerto en el exilio francés, y Manuel como la nueva voz poética de la dictadura franquista. Un diálogo entre las dos Españas generadas por el golpe de estado de 1936 que no pudo conquistar el poder, y su posterior desarrollo en forma de lucha armada: De la rebelión militar a la revolución popular allá donde los militares sublevados fracasaron.

La idea es magnífica, pero la materia prima que suministra el texto arrastra un exceso de retórica discursiva, un recurso dramático que nos aleja de la vida y sus palpitaciones para sepultarnos bajo una avalancha de palabras más propias de la evocación académica de un profesor taciturno que, aliñando los acontecimientos con citas de poemas, se aleja de la pulsión vital que se genera entre hermanos, escritores y políticos hasta sumergirnos en una narración plana y convencional.

Los recuerdos de infancia apenas se tratan y se olvida la experiencia de dos niños que se trasladan de Sevilla a Madrid con apenas nueve y ocho años para cursar estudios en la Institución Libre de Enseñanza; no se establece la importancia de una familia que nace con el abuelo Antonio Machado Núñez, doctor en medicina y mineralogía, se fragua con el padre Antonio Machado Álvarez, un gallego con alma de sevillano que en 1881 recopiló un buen puñado de letras de cantes flamencos y que, en palabras de Manuel Abad, había convertido su familia en una tribu particular que se movían todos juntos con seis hijos sevillanos y dos madrileños, hasta que su temprana muerte deja el peso de la familia en su esposa Ana Ruíz Hernández que, casada con 19 años y viuda con 37, no tuvo más remedio que hacer de tripas corazón y sacar adelante a su familia con Manuel como funcionario en la Biblioteca Nacional de Madrid, y Antonio con la experiencia del francés aprendido en Paris para ejercer de profesor en Soria.

La función toma oxígeno cuando la palabra se fluye viva en forma de diálogos gracias al trabajo camaleónico de Alba Gallego: La Membrives de "La Lola se va a los puertos" estrenada el 8 de noviembre de 1929 y que rememora el trabajo dramático que unió a los hermanos Machado entre 1926 y 1932. La comidilla de un vecindario de 1909 cuando Antonio, un hombre de 37 años, se casa con Leonor, una niña de 15. La imponente y autoritaria presencia de Eulalia, prima y esposa de Manuel que se hace cargo de su vida en el momento más difícil y peligroso.

Sin embargo el texto se empeña en evitar los terrenos dialécticos más nutritivos, que también chispean cuando los escritores debaten sobre el devenir histórico y político, pero se achantan frente a la reflexión de dos dramaturgos que, como nos recuerda Manuel Abad, estaban interesados en empujar el teatro mediante la comedia de costumbres, renovar el lenguaje con más ritmo y diálogos brillantes. La conversación tampoco hace hincapié en el inmenso dolor provocado por la definitiva ruptura de la tribu familiar sellada en una tumba al otro lado de la frontera. La función pasa de puntillas sobre esos elementos biográficos de marcado carácter dramático, y vuelve una y otra vez al tono narrativo que, carente de emoción, nos arrastra a una puesta en escena ordenada pero simple, en la que los actores deambulan cargando con los discursos de sus personajes hasta el aburrimiento final.

 

Teatro del Temple. Producción: María López Insausti. Texto: Alfonso Plou, Dirección: Carlos Martín. Dramaturgia: Alfonso Plou, Carlos Martín y María López Insausti. Reparto: Félix Martín, Carlos Martín, Alba Gallego.

22 de octubre de 2022. Teatro Juan Bravo. Segovia

 






 

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