La curvatura de la córnea

19 mayo 2026

Llueve y hace sol sobre Paris

 




El milagro de conversar

Borges afirma que la vida tiene un único momento cuando sabes quién eres. José Aguilar es un guardia civil herido en un atentado terrorista que defiende el encuentro humano para acercarse a la verdad sin repetir certezas, y perder el miedo para enfrentarse a esa complejidad. ‘Llueve y hace sol en Paris’ se mueve entre esas dos ideas mediante una conversación atravesada por la tragedia. La hija de Sofía murió en el atentado terrorista en el que se inmoló el hijo de Fátima.

El texto de Abel Neves transita desde la belleza poética de quien navega por los recuerdos, hasta la expresión cruda y desbocada de la rabia. Un laberinto de sensaciones que han colonizado la vida de dos mujeres a la búsqueda de una nueva brújula para sobrevivir a la pena.

La dirección de Cristina Yáñez se apodera de esa fluctuación y atornilla las palabras al escenario, o las convierte en el disparadero para que las acciones tengan el delicioso sabor del juego de la representación y desde ahí, conseguir que la teatralidad golpeé con la emoción de los sentimientos, hasta situarnos frente al dilema de tomar una posición moral.

El trabajo actoral muestra con nitidez la transformación de las protagonistas mediante un magnífico arco dramático sustentado en dos maneras diferentes de interpretación. Mientras Inmaculada Oliver realiza un ejercicio de contención corporal  para concentrar toda su energía en las tonalidades de la voz y la expresión facial, Silvia Espigado se sube al vértigo de una montaña rusa donde despliega un amplio catálogo de estados de ánimo diferentes y contradictorios y así, mientras el griterío polarizador del exterior se rasga las vestiduras, hay un lugar en el teatro donde llueve y hace sol al mismo tiempo, porque más allá del arcoíris se puede volver a vivir después de perderlo todo.

‘Llueve y hace sol en París’

Calificación: 4 estrellas

Producción: Tranvía Teatro. Autor: Abel Neves. Traducción: Lourdes Eced. Dirección y puesta en escena: Cristina Yáñez. Reparto: Silvia Espigado e Inmaculada Oliver. Escenografía: Silvia de Marta. Iluminación: Javier Anós y Pablo Hernández. Espacio sonoro y composición musical: Miguel Ángel Remiro.

Jueves 6 de mayo de 2026. Teatro de la Estación.



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31 mayo 2025

Aporofobia o la creación de una sociedad cosmopolita


 


Un ágora para excluidos

Adela Cortina aprendió en Macondo que las cosas se incorporan al mundo si tienen nombre. Las palabras son importantes porque definen la realidad frente a quienes la ocultan o distorsiona en esta sociedad capitalista organizada alrededor de la idea de mercado, donde el diferente de verdad es quien no tiene capacidad real de contratar. La razón inicial para la discriminación no es de raza o procedencia. Todo comienza por la aversión a las personas pobres o desfavorecidas. Cortina consiguió que ese comportamiento figurara en el diccionario de la RAE con el término de ‘Aporofobia’.

‘Caídos del Zielo’ cede el uso del gesto y la palabra los excluidos mediante una escenografía que juega con dos elementos esenciales del teatro  griego. El ágora como espacio público donde el ciudadano manifiesta sus opiniones. La dramaturgia para convertir esas inquietudes y reflexiones políticas en una representación híbrida de lenguajes teatrales que apelan a la sociedad sin renunciar a la emoción y el entretenimiento. La exposición de ideas y datos objetivos nos sitúan en una realidad social definida por agresiones, malentendidos y buena voluntad, que sobre el escenario se desarrollan con la perfecta armonía de diferentes tonalidades.

El testimonio personal muestra en cuerpo y alma el buen hacer de unos actores naturales que, cuando comparten espacio con el delicioso trabajo de los actores profesionales, sostienen el pulso interpretativo. Los momentos álgidos de emoción llegan cuando el grupo abandona la asamblea para apretarse en una piña que pone voz solista y coros a una cuidada selección de canciones, o mecerse en el suave vaivén de una coreografía con vocación de plebiscito entre perder pie después de un rosario de golpes, o vivir al arrullo de una cadena cosmopolita de abrazos y caricias.

‘Aporofobia o la creación de una sociedad cosmopolita’

Calificación: 4 estrellas

Producción: Caídos del Zielo. Dramaturgia: Alfonso Plou. Dirección: Félix Martín. Intérpretes: Sara Lapiedra, Rubén Remacha, Lucie Thiombiano, Lucio A. Racho, Isidro Sánchez, Gerardo Prichard, Fernando Muñoz, Alba Castillo, Jesús Grijalba, Marina Pastrán, José C. Sáenz, Javier Antón, Mercedes Ramos, M. Esther Lucas Sena, Pepe Ndong, Juany Palomo, José Guillermo Peña, Manuela Lawson, Inma Oliver, José Carlos Causapé y Félix Levi. Composición musical: Pato Badián. Coreografía: Maia Pik. Iluminación: J. J. Sánchez. Participación de alumnos de la escuela superior de diseño de Aragón (ESDA) en escenografía, vestuario, imagen gráfica y fotografía.

Jueves 29 de mayo de 2025. Teatro del Mercado

Foto Daniel Marcos

'Aporofobia': un ágora para excluidos



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13 enero 2025

Silencio extraño de verano

 






Incendiar la lluvia

La psicóloga Violeta García ha encontrado un patrón en el comportamiento de las mujeres que sufren alguna agresión sexual para encajar dentro del cliché de buena víctima, y asumir el papel que se espera de una mujer decente: denunciar de inmediato y recluirse en casa para rumiar su destrucción. ‘Silencio extraño de verano’ huye por completo de ese estereotipo cultural de la violación, y pone el foco en como la crueldad social infecta el entorno familiar hasta conseguir que la víctima, por mucho que intente lo contrario, se sienta la culpable hasta liberarse en una canción de Adele. Incendiar la lluvia para arrojarnos a las llamas.

Miguel Ángel Mañas ha escrito un drama poderoso mediante fragmentos con un lenguaje en diferentes tonos que van de la construcción poética de recuerdos a una receta de cocina, de la ficción de un cuento al latido de la realidad entre el laberinto frío de la ciencia y el volcán de un insulto. Un mecanismo de precisión con algunos pasajes donde la reiteración del discurso, y el subrayado de ideas y reivindicaciones que ya están asumidas alargan en exceso la representación.

La dirección de Diego Palacio utiliza con inteligencia el espacio vacío para potenciar elementos narrativos claves. La música de Luís Villafañe ilustra y retroalimenta la tensión. La proyección de imágenes y palabras agiganta los peligros exteriores. La iluminación cincela ambientes que desvelan la personalidad de unos protagonistas dibujados desde un trabajo actoral de contención para dominar gestos, voces y apelar al público con sus miradas.

Ana Cózar mantiene con firmeza el arrojo moral que guía a su personaje del cuchillo al micrófono, mientras Inma Oliver y Jesús Bernal te arrastran por la densidad variable de un arco dramático que nos muestra la humanidad de los monstruos.

‘Silencio extraño de verano’

Calificación: 3 estrellas

Producción: Mercucho Producciones. Texto: Miguel Ángel Mañas. Dirección, videoescena e iluminación: Diego Palacio. Elenco: Inma Oliver, Ana Cózar, Jesús Bernal y María Pérez. Composición musical: Luís Villafañe.

Jueves 9 de enero de 2025. Teatro del Mercado



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08 junio 2024

María Luisa y Luis María


 Palabras contra la soledad

‘Caídos del Zielo’ es un proyecto artístico, social e inclusivo que utiliza un taller de teatro como lugar de encuentro donde se mezclan  actores y actrices profesionales voluntarios o en proceso de profesionalización, con personas en riesgo de exclusión social, además de contar con el apoyo de profesionales del arte dramático, el trabajo social y la psicología. ‘María Luisa y Luis María’ es una obra que nos habla de la soledad y como las palabras pueden resolverla.

La dramaturgia se sustenta en dos pilares. El texto ‘María Luisa’ del dramaturgo Juan Mayorga y la dirección de Félix Marín que incorpora el teatro testimonio para subrayar que la comprensión de cualquier situación social tiene que relacionarse con un contexto concreto.

Mientras la obra de Mayorga, como recuerda Javier Vallejo, es una ejemplo práctico sobre como la escritura de un nombre tiene el poder de insuflar vida a una criatura que, más allá de si es real o ficticia, lo cierto es que nos salvará de la soledad, los testimonios de los actores no profesionales que intervienen en la función  son palabras que dejan huellas autobiográficas sobre el escenario. De este modo la dramaturgia de la función es una simbiosis que potencia el mensaje esencial de luchar contra la soledad, unas veces desde el texto de creación artística de ficciones, y otras con palabras que describen la realidad.

La acción dramática funciona por la tensión que se genera al romper el pacto que define la relación teatral entre realidad y ficción, ya saben, esa máxima que define el teatro como un lugar donde el público asiste a un ritual donde todo es una invención y sin embargo, la obra original de Mayorga es una construcción de acciones superpuestas que entran y salen de la ficción en la que vive la protagonista, pero también se puede contar del revés, una construcción de acciones superpuestas que entran y salen de la realidad en la que vive la protagonista. Encajar todas estas posibilidades es el reto al que se enfrenta el espectador mientras los intérpretes no profesionales, que han comenzado la función con un homenaje musical a los cómicos que nos recuerda como entre tanto silencio, y quien sabe si entre tanta soledad, lo único importante es representar un papel. Y eso es lo que van a hacer, representar un papel que conforme avanza la función empieza a dar igual si estamos en un plano de realidad o de ficción. Una paradoja a la que le sienta muy bien desarrollarse en el teatro, ese lugar ideal para huir del silencio y la soledad, tanto para lo que están sobre las tablas como para aquellos que los observamos desde el patio de butacas.

En este vaivén que relaciona ficción teatral y realidad testimonial quiero acercarme a una idea que Mayorga deslizó en su obre ‘El Golem’, cuando uno de sus personajes defiende que es imposible encontrar a dos personas que escriban o pronuncien palabras del mismo modo. “En la palabra escrita o pronunciada hay algo que solo pertenece a quien lo dice” Eso lo saben muy bien los actores profesionales que utilizan modos diferentes para que las mismas palabras suenen de diferente manera según el personaje que les toque representar. Sin embargo, en los actores no profesionales que trabajan en esta función esa frontera se diluye hasta dejar de existir.

La magia en el teatro de ficción se produce cuando las palabras que utiliza el actor en su vida personal asaltan el monólogo del personaje. Esa magia también se produce a la inversa, cuando las palabras que cuentan realidades personales mediante el discurso propio de la representación teatral. Este mecanismo es muy interesante que lo puedan aplicar los actores no profesionales para que comprendan el enorme poder que atesora un buen manejo de las palabras que, tanto en la ficción como en la realidad, pueden generar desde terremotos emocionales hasta convertirse en un canto de esperanza.

Cuando la función va llegando a su final, ya da un poco igual como se sitúan los planos de realidad y ficción porque ya llegado la hora de bailar, ese lenguaje corporal que instala la felicidad en un paraíso donde las palabra de Lorca no cuentan que, entre los mendigos de los tejados y las frescas guirnaldas de llanto siempre nos quedará este pequeño vals vienés del te quiero siempre.

 

‘María Luisa y Luis María’

PRODUCCIÓN: Caídos del Zielo.

REPARTO: Ayla Quintas, Esther Lucas, Félix Levi, Fernando Muñoz, Gerardo Prichard, Inma Oliver, Inmaculada Gil, Isidro Sánchez, Javier Antón, Jesús Grijalba, José Carlos Causapé, José G. Peña, Juany Palomo, Lucio A. Racho, Manuela Lawson, Marina Pastrán, Pepe Ndong, Rubén Remacha, Sara Lapiedra, Tamara Rubio.

HAN PARTICIPADO TAMBIÉN EN EL TALLER: Esther Pérez, Alberto Romero, Abdul B. Abderrahman, Ana María Benemeses, Sol Giménez, Lorena Soler, Sonia Casasús, Sara Gaona y Juancho Tarrío que, aunque por diferentes motivos no han podido participar en la obra, siempre son y serán parte de Caídos del Zielo.

DIRECTOR Y COORDINADOR DEL PROYECTO CAÍDOS DEL ZIELO: Félix Martín

ILUMINACIÓN: Jota Jota Sánchez

COMPOSICIÓN MUSICAL: Marta Temprado y Raquel Agudo

COREOGRAFÍA: Lucía Reula y Maia Pik

CARACTERIZACIÓN: C. del Z.

VÍDEO Y FOTOGRAFÍA: Gabriel Orte

ASISTENTE DE DIRECCIÓN: Esther Lucas

GESTIÓN: Asoc. Cultural Luna de Arena – Caídos del Zielo

DIRECCIÓN Y PUESTA EN ESCENA: Félix Martín

 

EQUIPO DOCENTE DE CAÍDOS DEL ZIELO

 

MOVIMIENTO, DANZA: Lucía Reula y Maia Pik

VOZ, MÚSICA Y PSICOLOGÍA SOCIAL: Marta Temprado

AYUDANTE DE DIRECCIÓN E INTERPRETACIÓN: Rubén Remacha

INTERPRETACIÓN: Félix Martín

 

PARTICIPACIÓN DE LA E.S.D.A. (Escuela Superior de Diseño de Aragón):

 

DIRECTORA: Luisa Pellegero

COORDINADORA DEL PROYECTO: Eugenia Pérez de Mezquia

ESCENOGRAFÍA (Alumnos ESDA de la Especialidad de Diseño de Interiores): Shavely Álvarez, Olga Arnal, Ruth Aznar, Maria Pellicer, Lucas Rubio, Sara Vela.

PROFESOR: Alberto Franco

UTILERÍA (Alumnos ESDA de la Especialidad de Diseño de Interiores): Jacobo Alvira, Hausa Cote, Alba Berdiez, Iñigo De Francia, Sofía Garuz, Athenea París, Nicolás De Pablo, Paula Maciá, Nuria Marzo, Gonzalo Perez, Alodia Valien, Tianyu Xu

PROFESORES: Sergio Cortés y Eugenia Pérez de Mezquia

VESTUARIO (Alumnos ESDA de la Especialidad de Diseño de Moda): Sara Benítez, Alicia Bernad, Alisson Chiquito, Carlota Dominguez, Karenth Fuentes, Maya Latorre, Ruth Manzanero, Silvia Martín, Celia Mompel, Laura Mompel, Sara Moreno, Aitana Peribáñez, Marta Rivera, Elena Sánchez, Ainoa Sánchez, Vega Sirera, María Solanas, Sandra Villa.

PROFESORES: Marta Jiménez Salcedo y Jorge Pina

IMAGEN GRÁFICA (Alumnos ESDA de la Especialidad de Diseño Gráfico): Cristina Bernad, Marta Bolsa, Ángel Calvo, Nerea Carrasco, Celia Casinos, Ángela Clemente, Jesús Danis, Gonzalo de Domingo, Luna Domínguez, Patricia Fernández, Raquel García, Lucía Hernández, Anushka Izquierdo, Alejandra Jiménez, Sabina Linacero, Naiara Marcellán, Cristina Naranjo, Paula Ortín, Francho Pallás, Leyre Pardillos, Allyza Pasigan, Carla Planas, María Ponce, Celia Sánchez, Meri Tretiak, Valeriia Tymchenko, Mónica Vázquez, Jose María Vázquez, Yurun Ye.

PROFESORAS:Inés Marco y Estefanía Moreno

FOTOGRAFÍA (Alumnos ESDA de la Especialidad de Diseño Gráfico): Likun Alba, Beatriz Bello, Daniela Bes, Manuela Calderón, Julia Cuesta, Marina Latorre, Clara Pérez, Daniel Traid.

PROFESORA: Mª Antonia Valverde

PROGRAMA DE MANO (Alumnos ESDA, especialidad de Diseño Gráfico) María Arenas, Javier Blasco, Andrea Baeza, Irene Casas, Sara Esteban, Nicolás Fajardo, Claudia Fernández, Andrés García, Carlota González, Álex González, Mario Juárez, Mónica Gracia, Manuel Hernández, Carla Imbaquingo, Clara Larraga, Alba Llorens, Irene Mainer, Irene Mateos, Cristina Mendívil, Inés Montiel, Teresa Repollés, María Serrano, Lara Sierra, Jorge Taravillo, Beatriz Torrubia

PROFESORAS: Jara Cordero y Estefanía Moreno

COLABORAN:

 

Consejería de Acción Social y Consejería de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza

Albergue Municipal

Coordinadora de Entidades para las Personas Sin Hogar

Fundación CaixaBank.

7 de junio de 2024. Teatro del Mercado de Zaragoza.

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06 diciembre 2023

La noche de las almas abiertas

 


La tragedia de una realidad distópica

La distopía se puede abordar desde dos puntos de vista. La representación pesimista del futuro que está por venir, o estampar en nuestra piel la calcomanía crítica de la sociedad en la que vivimos. El primer acercamiento es tipo siglo XX. Los hechos distópicos se afrontan con la calculadora de un contable para comprobar el tanto por ciento de aciertos de novelas como '1984' de Orwell o 'Un mundo feliz' de Huxley, en las que se avisaba de la llegada de un gobierno autoritario, la pérdida de libertad y valores humanos esenciales para facilitar el control de la sociedad. Era una visión negativa del futuro que se enfrentaba a la segunda mitad de siglo XX y la esperanza de imaginar una alternativa de optimismo utópico.

La segunda manera de acercarse a la distopía está estrechamente relacionada con una generación que ha nacido merodeando el primer tercio del siglo XXI que, abonado a la concatenación de dos crisis económicas y una pandemia, ha generado elementos narrativos para construir una realidad donde el miedo es un factor determinante. Con ese medio ambiente es muy fácil que la percepción del presente tenga un tufillo distópico alimentado por un marco histórico donde conviven el veneno de la manipulación masiva, el cambio climático, agotamiento de los recursos, incremento de la desigualdad, terrorismo, y guerras en horario de máxima audiencia. Nos sentimos como los testigos privilegiados del declive de nuestra civilización. La distopía en estas circunstancias resopla en nuestra nuca y no deja espacio para la esperanza. 'La noche de las almas abiertas' se sitúa ahí, en un presente que combina todo lo negativo de la realidad contemporánea con ese futuro aciago que se contaba en las distopías de Orwell y Huxley.

'La noche de las almas abiertas' cuenta con gran parte del equipo que el año pasado estrenó 'Llega la noche' Dos funciones que nos sirven para encontrar diferencias y similitudes a la hora de afrontar su representación.

Si hace un año la escenografía estaba ausente y tan solo se nombraba con la palabra, en esta ocasión el escaso mobiliario no ayuda a recrear el espacio que se pretende construir. De la casa familiar de antaño se ha pasado a un bar que ejerce como espacio social. El hogar familiar era una invitación a mirar hacia fuera y, pese a los conflictos internos se percibía un espacio abierto. Ahora las paredes son la muralla quien sabe si para escapar o esconderse del horror que se adivina afuera, al otro lado de la calle. La dirección de hace un año dibujaba acciones como un engranaje de coreografías para que las miradas conectasen a los personajes y, aunque la estética y las líneas generales del pasado todavía se perciben, hay otras decisiones que lastran y diluyen el interés por el hecho dramático que, si hace un año se resolvió con acierto una emocionante tragedia, en esta ocasión la distopía resulta un Pelín deslucida.

La puesta en escena está marcada por una austeridad que desiste de dar pistas para reconocer un ambiente distópico, y por eso aumenta considerablemente el valor narrativo de la música de Luís Villafañe. Cuerda y teclado para tensar con precisión el hábitat y predisponer al público para enfrentarse a la dinámica de unos personajes sin nombre. Cuatro arquetipos universales que exploran deseos, esperanzas y miedos desde el punto de vista de quien se sabe excluido y marginado: Esperanza en la fe. Clarividente que todo lo ha perdido. Soñadora chapotea en el barro. Desorientado sin destino.

La escenografía divide el escenario en dos. Un gran bar como lugar cerrado donde interactúan los personajes, y el mundo exterior como un pequeño y estrecho itinerario. Estos espacios resultan determinantes para transmitir la intensidad de un mensaje construido sobre los pilares narrativos de contar historias en forma de pequeños monólogos y gestionar los diálogos.

La dramaturgia comienza confinando a tres personajes en un alentador cruce de miradas. No tienen nombre pero Esperanza y Clarividencia ejercen de soporte para que Soñadora se convierta en una funambulista que va y viene haciendo equilibrios de palabra, mirada y expresión. Esos son los mejores momentos de la función hasta que la peripecia pierde fuelle cuando deriva hacia el verbo discursivo sentado en un taburete para contar historias de tragedias emocionales y, aunque la narrativa de los relatos tiene un tono lírico, la primera consecuencia es detener el ritmo de la acción dramática sin conseguir imponer que la crudeza realista del mundo exterior cale emocionalmente. Las historias que nos cuentan los personajes son fragmentos esenciales para sus vidas y ayudan a comprender el entorno social que les ha llevado hasta ese lugar, pero la forma en la que se suministra esa información no compensa la interferencia que se produce al bloquear el nutritivo canal de comunicación que se había establecido entre ellos a través de los diálogos.

Esa misma combinación de elementos discursivos y de interacción son abordados desde un punto de vista diferente cuando interviene el cuarto personaje sin nombre al que he llamado Desorientado. Al contrario de lo que ocurre con los otros personajes, Desorientado transita por el mundo exterior y desde allí nos cuenta la historia de su vida apelando directamente al patio de butacas. En este caso la composición escénica del discurso transmite una emoción que se traslada al resto de los personajes cuando Desorientado cruza el umbral que le lleva al mundo de los encerrados. Entonces se produce una potente recuperación de la intensidad dramática cuando los diálogos y las miradas se vuelven a cruzar para explorar miedos y esperanzas. Es otro de los momentos culminantes de la función.

El trabajo de todo el elenco se caracteriza por el mimo al utilizar con precisión los pequeños detalles con los que construyen los personajes, y la sutil manera de recorrer breves e intensos arcos dramáticos.

El Clarividente de Alex Aldea combina la frialdad que a veces rompe con la mirada, la respiración y un perverso grado de hieratismo cuando la piel está casi en contacto con otra piel.

María Pérez se introduce, literalmente, dentro de Esperanza. Desde el delicioso detalle del rosario en la faltriquera hasta un excelente trabajo de construcción del personaje por medio de ademanes mecánicos para mover el cuerpo, y una propuesta en la dicción que transita con eficacia por los diferentes estados emocionales, excepto cuando llega la hora de cantar y el personaje desaparece detrás de la cantante.

Jesús Bernal se aferra a la tierra para mantener a flote a su Despistado, al menos hasta que detiene los pies y, con las manos colgadas, muestra la desesperación a punto de desbordar por los lacrimales de sus ojos. Su presencia se vuelve ligera cuando entra en contacto con el resto de los personajes y juega magníficamente con unos diálogos que le llevaran desde la amabilidad a la furia.

Inma Oliver se enfrenta al personaje más complicado. Soñadora se mueve por esa delgada línea en la que un mínimo exceso te lleva al ridículo, y una deficiente intensidad desdibuja el personaje hasta hacerlo inverosímil. Su interpretación transita por esa cuerda floja para modular con eficacia acciones y palabras, y ganar muchos quilates cada vez que su aliento se aproxima físicamente al resto de personajes para propiciar momentos de desafío, cariño y seducción.

Los puentes que cruzan el Ebro ya estaban iluminados de Navidad cuando regresé a casa después de la función. No estaba seguro si mis ojos me mostraban la proyección de un futuro que está a la vuelta de la esquina; o si era el pasado reciente el que asaltaba mi recuerdo para traerme el reflejo de las Navidades pasadas. Tal vez mi cerebro tan solo buscaba una salida viable después del pesimismo que me invadió tras la tragedia con la que Miguel Ángel Mañas finaliza 'La noche de las almas abiertas' Entonces recordé las palabras de Martín Caparrós. El escritor argentino huye del pesimismo de la distopía y nos invita a mirar el mundo desde una «utopía inversa» Es un ejercicio muy fácil de realizar. Tan solo hay que situarse en el siglo XXII y mirar desde allí a este primer tercio del siglo XXI. Esa perspectiva te permite comprender que, "frente a los 20.000 muertos en cualquier jornada de las trincheras del Marne" durante la Segunda Guerra Mundial y "pese a lo que parece, estamos en uno de los momentos más pacíficos de la historia."

 

'La noche de las almas abiertas'

Producción: Félix Muñiz. Autor: Miguel Ángel Mañas. Dirección e iluminación: Diego Palacio. Actores: María Pérez, Inma Oliver, Alex Aldea, Jesús Bernal. Música: Luís Villafañe. Vestuario: Paloma Molino. Fotografía: Más Mastral.

Teatro del Mercado. Domingo 3 de diciembre de 2023.

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17 mayo 2023

Adiós




 El viaje de las decisiones

El concepto «teatro sin palabras» nos lleva intuitivamente a la idea de silencio, sin embargo estaríamos cometiendo un error. 'Adios' es un espectáculo de creación en el que ese binomio que nos parece indispensable de gesto y palabra, se ha sustituido por la fusión entre una música incidental magnética para aprehender el gesto y la expresión corporal situadas en un medio escénico que tiñe un particular costumbrismo cotidiano con la magia de lo poético. El trabajo del espectador en estas latitudes escénicas ya no consiste en decodificar los dos lenguajes clásicos del teatro. En esta función la melodía y los ritmos musicales te mecen pero también te guían para centrar la atención y advertir como el gesto subraya y evoca todo lo que no se nombra.

La peripecia puede parecer evidente. Dos jóvenes enamorados que se despiden para encontrarse en el futuro. Él se enfrenta a la aventura de quien da un paso más allá de su entorno cotidiano. Ella espera en la estación de trenes como si viviera en una canción de Serrat, hasta que decide marchar. El viaje de los dos personajes tiene en común la relación que se establece con... no estoy muy seguro si es un ente, una persona, una sombra o una ilusión, lo que parece evidente es que alumbra a los perdidos para ayudarles a encontrar el camino. Puede ser el eco del soporte de que nos encontramos ante la figura oracular que ayuda al héroe para continuar la aventura. A partir de aquí todo se complica. La función se bifurca y es muy probable que cada espectador decida cuál es el camino que está tomando la narración. Los espectadores acostumbrados a las historias enrevesadas con final feliz se abrazaran a la esperanza y al aliento del optimismo, pero otros estarán pendientes de cómo se despliegan los elementos del drama hasta que se imponga un final absoluto y desolador. En esta encrucijada es donde se advierte la ventaja de enfrentarnos a la ausencia de las palabras, porque así la historia se puede adaptar a la realidad que cada Espectador decide. Quizás por eso es una experiencia inmersiva que te invita a reflexionar sobre la dificultad del camino y como, tanto si regresamos al hogar inicial como si nos quedamos arrojados en el arcén de la existencia, todos sufrimos una transformación que nos impide volver a ser los mismos que éramos en el pasado.

El desarrollo escénico tiene un marcado carácter cinematográfico donde cada plano termina en un fundido a negro. Es una dinámica muy visual que nos reta a mirar la función como una película muda para descifrar todo el catálogo gestual que se despliega ante nuestros ojos. Se trata de encontrar el significado de acciones y expresiones. Coreografías que van desde la demostración de un sentimiento hasta la reacción del instinto.

El trabajo actoral es determinante para que todo el conjunto alcance un elevado grado de emoción, y me atrevo a señalar los aspectos de interpretación que se transmiten con mayor intensidad y quizás representen a los personajes. Inma Oliver enmarca con especial intensidad su mirada, sus ojos son la parte más determinante de un potente gesto facial. Todo lo que hace sobre el escenario se percibe delicado, una manera diferente de enfrentarse a las mismas vicisitudes a las que se enfrenta su compañero y que marcarán el Devenir final del personaje. Manuel López-Vigo reproduce con una delicadeza desasosegante los modos más cotidianos y monótonos de la vida. El arco de su personaje le permite mostrar desde un alto nivel de energía hasta la quietud mínima. Arantxa Azagra construye un personaje de dinámica pausada dentro del caos al que no le vemos el rostro, y que ejerce de contrapunto onírico al devenir terrenal en el que se desarrolla la peripecia.

El programa de mano de 'Adios' estaba en lo cierto. Montón encontramos ante sesenta minutos tan intensos como emotivos. Un viaje que te pone delante de tus decisiones para saber de qué manera manejamos el devenir de la vida. ¿Todas las decisiones que tomamos nos hacen más libres? ¿En la perpetuación consciente del daño nos sentimos esclavos de la rueda en la que giramos, o es un lugar seguro donde escondernos? Son solo dos preguntas de las muchas que genera está interesante propuesta.

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'Adiós'

Producción: Cia. INTERMITENCIAS. Idea y dirección: Arantxa Azagra. Intérpretes: Inma Oliver, Manuel López-Vigo y Arantxa Azagra. Vestuario y espacio escénico: Laura Sanz. Diseño de iluminación: Roberto Gregorio (Txutxi). Técnico en sala: Ester Gascón. Diseño gráfico: Laura Sanz y Manuel López-Vigo. Espacio sonoro: Faustino Cortés y Manuel López-Vigo. Música: Joan Valent, Portico Quarter y Faustino Cortés / Fotografía: Iván Miguel.

Viernes 12 de mayo de 2023. Teatro Arbolé.




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19 diciembre 2022

Llega la noche

 


La vida a veces llega con la noche

La primera acotación de Arthur Miller en 'La muerte de un viajante' revela su interés para que la acción dramática se genere gracias a la tensión entre tiempo y espacio; por eso detalla con precisión la geografía de la casa de la familia Loman y pide que las acciones del presente respeten las paredes imaginarias, mientras todos los pasajes del pasado rompen con cualquier limitación arquitectónica.

Miguel Ángel Mañas da un paso más allá y desintegra definitivamente la casa en la que transcurre la acción para que pasado y presente se confundan en un espacio indeterminado gracias una escenografía ausente, donde la arquitectura se sustituye por las palabras que designan elementos materiales como un grifo averiado en el baño, una jarra que estalla en la cocina o un jardín de rosas azotado por la lluvia, símbolos que anuncian el deterioro de una familia abocada a la tragedia.

La dirección de Diego Palacio tiene la sabiduría de tomar ese lienzo negro sobre fondo negro para dibujar sobre el escenario una acción que, desarrollada en el plano simbólico, moldea con mesura texto, movimiento y trabajo actoral.

El discurso de la función navega con fluidez por un lenguaje natural difuminando los efectos literarios, hasta que de repente encuentra una esquinita al sol para desplegar la poesía. El movimiento de los actores es un engranaje que funciona como una coreografía lenta y pausada que construye encuentros y distancias, certezas y sueños, puntos cardinales que marcan un destino. El trabajo actoral se cimenta sobre una trama de miradas que van y vienen, hilos blancos que enlazan unos personajes con otros en una danza de latidos hasta construir un lenguaje paralelo que anuda alegrías y desata tristezas.

Estos tres elementos conforman las piezas fundamentales de un caleidoscopio que, a cada pequeño giro, agita el espacio escénico para que la simbiosis de presente y pasado desvele la historia que entrelaza la vida y la muerte de los personajes.

'Llega la noche' es una magnífica función, un mecanismo de precisión dramática construido sobre un sobresaliente trabajo actoral capaz de encajar todas las piezas que componen la dramaturgia, y conseguir que el ritual del artificio representado tenga la solidez narrativa de una realidad que emociona.

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'Llega la noche'

Producción: Mercucho Producciones, Diego Palacio Producciones y Tranvía Teatro. Autor: Miguel Ángel Mañas. Dirección: Diego Palacio. Reparto: Nicolás Sanz, María Pérez, Jesús Bernal, Alex Aldea e Inma Oliver.

Sábado 17 de diciembre de 2022. Teatro del Mercado.


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