La curvatura de la córnea

23 mayo 2025

Lucía el sol sobre Troya


 

Del origen del teatro a la complejidad de la vida

La profesora de historia antigua Ana Iriarte ha estudiado la evolución del mundo del teatro ateniense para concluir que más allá de sus cualidades lúdicas como espectáculo, se trata de un mecanismo de reflexión sobe los valores políticos y sociales.

La dramaturgia de Cristina Yáñez asume ese reto para convertir ‘Lucía el sol sobre Troya’ en una historia que aúna barniz didáctico, entretenimiento y un acercamiento valiente a la complejidad de los textos clásicos para conectarlos con sutileza artística a los acontecimientos contemporáneos que nos apelan. Una peripecia que parte de los relatos de La Ilíada y La Odisea hasta llegar al lenguaje teatral representado por la tríada básica de tragedia, comedia y cualquier mezcla que contenga ambos estilos.

El preámbulo, como en los buenos manuales de historia, nos sitúa en la geografía de los acontecimientos, y como la transformación de la poesía heroica al drama épico ocurrió entre las tierras del Peloponeso y Troya separadas por el mar Egeo.

El acto inicial es un trabajo de adaptación para trasladar al escenario el relato de los héroes homéricos. La etapa final de un viaje entre la oralidad de la narración al lenguaje escrito que fijó definitivamente la tradición para que el peso de la narración y la palabra establezca el orden preciso de los acontecimientos. Por eso su representación se caracteriza por la austeridad en los gestos, y concentra toda la energía en un ejercicio donde prevalece lo narrativo sobre lo dramático. La tragedia se percibe tan fría y severa como la figura masculina de sus protagonistas, hasta que la dramaturgia incorpora el uso del audiovisual para introducir la voz en primera persona de las mujeres que también han sufrido la tragedia. Una exposición de los hechos que apela al espectador alejándose del mundo mítico, para acercarse a la experiencia humana transmitida con el aroma que utiliza el lenguaje documental contemporáneo.

La voz femenina en primer plano será una de las características de la representación, y su uso se repetirá en las siguientes fases mediante la tragedia de Electra y la comedia de Lisístrata.

Ana Iriarte nos recuerda que si en la tradición oral los mitos vivían vidas ejemplares, la incorporación de los poetas trágicos al nuevo sistema de representación formal generó un espectáculo con aspiraciones adictivas para el espectador con un elemento novedoso: la relevancia de la acción dramática donde destaca la figura del actor. En ese sentido el segundo acto nos muestra una mirada personal que utiliza los elementos propios del teatro clásico griego. Lo más evidente es la presencia de coturnos y máscaras para elevar y subrayan el estado de ánimo de los personajes, que ahora se construyen con gestos grandes, mientras la fuerza de la voz busca ecos que muestren dolor, humillación y derrota. El relato sobre el héroe de la epopeya homérica ha desaparecido. Su lugar lo ocupa el héroe trágico con sus experiencias extremas. La dramaturgia muestra con claridad ese cambio formal en la manera de contar, pero su intención final es afectar al mundo contemporáneo, y por eso entrega el uso de la palabra al grupo de actores que están ensayando los textos clásicos. Estamos en el momento clave, en la antesala que nos llevará a la catarsis para que la representación alcance el valor de un espectáculo político con capacidad para estremecer. El recurso formal es la ilustración mediante fotografías que subrayan la indignación de quien contempla una secuencia de imágenes proyectadas sobre el fondo del escenario para formar la línea temporal que conecta la guerra de Troya, los conflictos bélicos que ya forman parte de la historia, y las crisis contemporáneas a las que asistimos desde la primera fila de nuestros teléfonos móviles: masacre en Siria, bombardeos en Ucrania y genocidio en Gaza.

La función podría terminar aquí y dejar al espectador ahogado en la realidad del drama. Pero el teatro también tiene la función de divertir y el tercer acto cambia por completo la piel del escenario. La dramaturgia voltea el pesimismo trágico de Sófocles y lo sustituye por el tono alocado que caracteriza las comedias de Aristófanes. Desaparece el aíre mítico y sagrado que envolvía a dioses y héroes para dejar paso al torbellino de la crítica festiva y mordaz de una pantomima que se instala en las pasiones básicas del ser humano. La guerra pierde toda su carga trágica y ahora solo es un chascarrillo para dar rienda suelta a la frivolidad de un comportamiento chabacano. Pero no se preocupen, es muy posible que liberadas las tensiones propias del discurso dramático, la caricatura de la realidad también sea un excelente indicativo que nos lleve hacia la catarsis, y por lo tanto tendríamos otro posible final. Sin embargo Cristina Yáñez nos guarda una última sorpresa.

El epílogo es un canto para que la imaginación asalte las tablas del escenario sin tener en cuenta el incómodo corsé de la realidad o los géneros dramáticos. La libertad del creador se permite un encuentro inverosímil para promover nuevos diálogos que sigan invocando la catarsis, que la mirada imaginativa del dramaturgo sea tan crítica y personal como para invitar al espectador a seguirle en esa aventura.

Todo esta ese delicado equilibrio formal se sustenta gracias a una dirección que armoniza la capacidad camaleónica del texto, el espacio y el trabajo actoral. La sencillez escenográfica de un escenario prácticamente vacío se complementa con la iluminación de Fernando Vallejo, una guía en el tránsito de la penumbra del drama hasta la luz de la comedia. La selección musical a veces subraya las intenciones de la palabra, pero también rompe su intensidad para que la coreografía alivie tensiones, genere un tiempo de remanso que reseteé la atención del espectador, un respiro antes de volver a la brecha. Las proyecciones de imágenes, textos y videos acentúan la acción dramática, unas veces tomando toda la carga de la narración, y otras como el condimento justo para acompañar el mensaje.

La solidez del trabajo actoral es la garantía final que permite poner en pie la función. El viaje del espectador se produce a lomos de sus mutaciones. Una flexibilidad que les permite saltar desde la rigidez del gesto granítico, al desparpajo jacarandoso de una chispa inesperada. El buen manejo con la energía de la palabra es contundente y afianza el drama, que se vuelve eléctrico y picante cuando entra en juego la chanza. Ana Cózar aporta la dinámica de una eficacia elegante para sobrevolar el escenario con la ligereza que trae el aire fresco. Daniel Martos vuelve a dejar constancia del peso de sus interpretaciones, y confirma el grato recuerdo que guardo de la precisión con la trabaja el teatro del absurdo, y de la que también hace gala en esta ocasión. Siempre atento al detalle pequeño, pone en valor el brillo de su mirada para transmitir las emociones que pretende el texto. Jesús Bernal nos regala un ticket para viajar en la montaña rusa de la contención al desparrame. Un hieratismo frio de busto que se transforma en un movimiento burdo y exagerado que el espectador agradece para desconectar sin rubor de la razón, y dejarse arrastrar por la carcajada que provoca lo grotesco.

‘Lucía el sol sobre Troya’ está construida con las suficientes capas narrativas para que cada espectador elija su propio recorrido. El erudito enlazará la ingente presencia de personajes, tramas y reflexiones hasta completar el puzzle que describe el origen del teatro y sus ramificaciones. El ciudadano al loro de la realidad social identificará sus preocupaciones para conectarlas con una línea histórica que lo dejará colgado en la Grecia antigua, y reflexionar sobre lo poco que ha cambiado la naturaleza humana después de veinticinco siglos. El espectador tentado por la curiosidad disfrutara de todas las puertas que se le abren para descubrir o regresar a los relatos clásicos, las diferentes maneras de contarlos, y como esas historias conforman nuestra idiosincrasia cultural. Y todos ellos se congratularán de encontrarse con una herramienta que nos ayuda a comprender la complejidad de una sociedad en la que conviven diversidad de identidades, procedencias y maneras de pensar. Un complicado entramado que quizás solo se pueda visualizar en toda su amplitud sobre las tablas de un escenario y quien sabe, tal vez ahí radique el mensaje y el éxito definitivo de esta función.

 

‘Lucía sobre el sol de Troya’

Producción y creación audiovisual: Tranvía Teatro. Dirección y dramaturgia: Cristina Yáñez. Reparto: Jesús Bernal, Ana Cózar y Daniel Martos. Espacio escénico: Cristina Yáñez / Fernando V. Labrador. Diseño de iluminación y dirección de producción: Fernando Vallejo. Vestuario: Jesús Sesma. Asistencia técnica: Raquel Laiglesia.

Jueves 23 de mayo de 2025. Teatro del Mercado.

Etiquetas: , , , , , ,

13 enero 2025

Silencio extraño de verano

 






Incendiar la lluvia

La psicóloga Violeta García ha encontrado un patrón en el comportamiento de las mujeres que sufren alguna agresión sexual para encajar dentro del cliché de buena víctima, y asumir el papel que se espera de una mujer decente: denunciar de inmediato y recluirse en casa para rumiar su destrucción. ‘Silencio extraño de verano’ huye por completo de ese estereotipo cultural de la violación, y pone el foco en como la crueldad social infecta el entorno familiar hasta conseguir que la víctima, por mucho que intente lo contrario, se sienta la culpable hasta liberarse en una canción de Adele. Incendiar la lluvia para arrojarnos a las llamas.

Miguel Ángel Mañas ha escrito un drama poderoso mediante fragmentos con un lenguaje en diferentes tonos que van de la construcción poética de recuerdos a una receta de cocina, de la ficción de un cuento al latido de la realidad entre el laberinto frío de la ciencia y el volcán de un insulto. Un mecanismo de precisión con algunos pasajes donde la reiteración del discurso, y el subrayado de ideas y reivindicaciones que ya están asumidas alargan en exceso la representación.

La dirección de Diego Palacio utiliza con inteligencia el espacio vacío para potenciar elementos narrativos claves. La música de Luís Villafañe ilustra y retroalimenta la tensión. La proyección de imágenes y palabras agiganta los peligros exteriores. La iluminación cincela ambientes que desvelan la personalidad de unos protagonistas dibujados desde un trabajo actoral de contención para dominar gestos, voces y apelar al público con sus miradas.

Ana Cózar mantiene con firmeza el arrojo moral que guía a su personaje del cuchillo al micrófono, mientras Inma Oliver y Jesús Bernal te arrastran por la densidad variable de un arco dramático que nos muestra la humanidad de los monstruos.

‘Silencio extraño de verano’

Calificación: 3 estrellas

Producción: Mercucho Producciones. Texto: Miguel Ángel Mañas. Dirección, videoescena e iluminación: Diego Palacio. Elenco: Inma Oliver, Ana Cózar, Jesús Bernal y María Pérez. Composición musical: Luís Villafañe.

Jueves 9 de enero de 2025. Teatro del Mercado



Etiquetas: , , , , , , , , ,

19 diciembre 2022

Llega la noche

 


La vida a veces llega con la noche

La primera acotación de Arthur Miller en 'La muerte de un viajante' revela su interés para que la acción dramática se genere gracias a la tensión entre tiempo y espacio; por eso detalla con precisión la geografía de la casa de la familia Loman y pide que las acciones del presente respeten las paredes imaginarias, mientras todos los pasajes del pasado rompen con cualquier limitación arquitectónica.

Miguel Ángel Mañas da un paso más allá y desintegra definitivamente la casa en la que transcurre la acción para que pasado y presente se confundan en un espacio indeterminado gracias una escenografía ausente, donde la arquitectura se sustituye por las palabras que designan elementos materiales como un grifo averiado en el baño, una jarra que estalla en la cocina o un jardín de rosas azotado por la lluvia, símbolos que anuncian el deterioro de una familia abocada a la tragedia.

La dirección de Diego Palacio tiene la sabiduría de tomar ese lienzo negro sobre fondo negro para dibujar sobre el escenario una acción que, desarrollada en el plano simbólico, moldea con mesura texto, movimiento y trabajo actoral.

El discurso de la función navega con fluidez por un lenguaje natural difuminando los efectos literarios, hasta que de repente encuentra una esquinita al sol para desplegar la poesía. El movimiento de los actores es un engranaje que funciona como una coreografía lenta y pausada que construye encuentros y distancias, certezas y sueños, puntos cardinales que marcan un destino. El trabajo actoral se cimenta sobre una trama de miradas que van y vienen, hilos blancos que enlazan unos personajes con otros en una danza de latidos hasta construir un lenguaje paralelo que anuda alegrías y desata tristezas.

Estos tres elementos conforman las piezas fundamentales de un caleidoscopio que, a cada pequeño giro, agita el espacio escénico para que la simbiosis de presente y pasado desvele la historia que entrelaza la vida y la muerte de los personajes.

'Llega la noche' es una magnífica función, un mecanismo de precisión dramática construido sobre un sobresaliente trabajo actoral capaz de encajar todas las piezas que componen la dramaturgia, y conseguir que el ritual del artificio representado tenga la solidez narrativa de una realidad que emociona.

___

'Llega la noche'

Producción: Mercucho Producciones, Diego Palacio Producciones y Tranvía Teatro. Autor: Miguel Ángel Mañas. Dirección: Diego Palacio. Reparto: Nicolás Sanz, María Pérez, Jesús Bernal, Alex Aldea e Inma Oliver.

Sábado 17 de diciembre de 2022. Teatro del Mercado.


Etiquetas: , , , , , , , , , , ,

03 febrero 2016

"La última oportunidad" en el Teatro de la Estación




Ana Iriarte en su obra “Democracia y tragedia: La era de Pericles” nos recuerda que el teatro estremecía a los griegos clásicos hasta llorar, sentir escalofríos de temor y reír con los atrevidos dramas satíricos. Las artes han cambiado poco en ese sentido, los creadores buscan emocionarnos, y da igual que lo hagan desde la literatura, el teatro, la radio, el cine o la televisión, el objetivo siempre es el mismo: Provocar emociones. Sin menoscabar al resto de experiencias creativas, el teatro es un excelente laboratorio para recrear las emociones porque tiene esa inmediatez biológica que es tan difícil de superar cuando el escenario se convierte en el filtro de una realidad que ha pasado por la creatividad del autor y el director para sedimentarse en la voz y el cuerpo de los actores, chamanes de una ficción que nunca está atada a las reglas por la que se rige realidad. La realidad es otra cosa, tiene sus propios códigos y siempre ocurre fuera del escenario.
Pero un buen día la televisión se quiso apropiar de la realidad, y comenzó a emitir programas que prometían poner la realidad ante nuestros ojos después de romper el binomio compuesto por las emociones y la ficción. Se trataba de eliminar del relato la muletilla fronteriza del “Había una vez…” Pero la receta duró poco. Con el paso del tiempo hemos comprobado que esos realitys no nos muestran la realidad, sino que básicamente presentan unas historias cuya representación ha caído en manos de unos seres a los que les falta la magia de los chamanes, individuos incapaces de moldear la realidad para trasladarla al escenario porque, para estar bajo los focos se precisa algo más que voz y cuerpo, es imprescindible tener la genética de los actores. Y es ahí cuando la tele-realidad nos engaña, nos da el cambiazo: En lugar de mostrarnos la realidad, se dedica desnudar a la fauna que la habita para ofrecernos sus propias miserias, unas interioridades que cocinadas por las cámaras y la realización se convierten en una papilla grotesca.
“La última oportunidad”, interpretada por Carmen Marin, Marisa Nolla y Jesús Sesma bajo la dirección de Jesús Bernal, es el primer montaje de Teatro con Botas, una nueva compañía teatral aragonesa que ha escogido un texto del periodista radiofónico Javier Vázquez para poner sobre las tablas del teatro un reality de televisión que, según reza el programa de mano, tal vez pueda cambiar tu vida.
La idea de la obra, más allá de su desarrollo argumental, consiste en construir mediante una serie de monólogos el retrato de las concursantes que van a participar en un particular programa con un premio único y muy especial. Vázquez aprovecha el mecanismo televisivo para desnudar a sus criaturas, desvelarnos su personalidad y las aspiraciones de seis mujeres muy diferentes dónde queda claro que ellas, precisamente por estar en la televisión también actúan y planifican sus posibilidades para ganar el concurso y de paso, mostrar la baja calidad de ese tipo de productos de entretenimiento catódico. De esta guisa el teatro se convierte en plató de televisión y los espectadores en caras bonitas dispuestas al aplauso fácil cuando así lo reclame el regidor.
La estructura narrativa de la obra es muy sencilla y algunas veces reclama más interacción entre los personajes que circulan por el escenario porque, aunque los monólogos brillan y provocan la risa, la repetición del esquema reclama otros caminos que vayan más allá del cambio de acentos, y aquí es indispensable detenernos en el trabajo actoral que consigue un magnífico transito de la palabra escrita a la construcción de unos personaje capaces de romper la cuarta pared para involucrar al público en el desarrollo de la acción. Esa fusión del espacio escénico y el patio de butacas se incrementa con un acertado acercamiento al mundo de la televisión que, además de proporcionar momentos tan hilarantes como el anuncio del Barremagic, aporta una interesante vía al desarrollo de la acción narrativa.
“La última oportunidad” es una comedia divertida que, disfrazada de sátira, deja desnudos a esos personajes que recorren el prime time de la tele. Un estupendo espectáculo para pasar un buen rato de risas y, si la producción puede permitirse el presupuesto para todas las funciones, comerte un buen pedazo del excelente bizcocho que se elabora en Manchones. Yo no me la perdería:


Del 4 al 7 de febrero en elTeatro de la Estación: Jueves, viernes y sábados: 20:30 h; domingos: 19:00 h
Precio de la entrada: 14€.
Bonificadas: (pensionistas, estudiantes y parados): 10 €.
Socios/alumnos: 6€
VENTA DE ENTRADAS:
Taquilla de Teatro de la Estación: Compra desde una hora antes.
Venta anticipada:En nuestras oficinas de lunes a viernes en horario de 10:00h. a 14:00h. y de 17:30h. a 20:30h y en el Corte Inglés
Reserva telefónica: 976 46 94 94
Consulta nuestras ofertas en: www.atrapalo.com

Etiquetas: , , , ,

26 marzo 2013

Tranvía Teatro regresa a casa con El Hospital de los Podridos y otros entremeses para el siglo XXI



El teatro como hecho comercial, centro de ocio y maquinaria de entretenimiento nació en España en el siglo XVII. El corral de comedias fue el lugar dónde se celebraba el ritual y el autor dramático era el encargado de rellenar las horas que iban desde las dos de la tarde hasta la puesta del sol. Los espectadores estaban dispuestos a pasar por taquilla para que les entretuvieran con historias nuevas, así que las comedias solían tener poca vida en los escenarios como nos recuerda Tirso de Molina: “La que más duración goza, en la corte, quince días, y en los demás pueblos de tres a cuatro, quedando al tercer año sepultado sus cuadernos en legajos”
Con esta cadencia en la creación es fácil imaginar la inevitable irregularidad en la calidad de las obras, aunque autores como Lope fueran reclamo suficiente para que el espectador acudiera en masa previo paso por taquilla y exigir, como afirma José María Díez Borque, un espectáculo totalizador caracterizado por el horror al vacío. En ese gusto por tener al espectador entretenido se generalizó rellenar el interludio entre los tres actos en los que se dividía una obra dramática.
La compañía zaragozana Tranvía Teatro  ha tenido el buen gusto de espigar algunas de esas obras escritas Quevedo, Lope de Vega, Cervantes, Quiñones de Benavente, Bernardo de Quirós y otros autores anónimos del siglo XVII para confeccionar una deliciosa selección que sorprende por la vigencia de la preocupación popular por la belleza, las pillerías por alcanzar el amor o la querencia de políticos, banqueros y leguleyos hacía los dineros públicos. Para contarnos esas peripecias se acude al entremés, pieza breve de carácter divertido sobre hidalgos pobres, casamientos, murmuraciones y cualquier situación ridícula. Jácaras de origen poético más que dramático para representar pendejadas de pícaros. Mojigangas para hacer risas con lo grotesco. Sin olvidarnos de las loas que ejercen de prólogo, llaman la atención del público y fijan el interés en las tablas, allí dónde Los cómicos de la legua detienen la representación y se nos presentan tan reales y cercanos como el queso para la panza, y el vino para el gaznate, un remanso para compartir viandas entre chascarrillos, adivinanzas y refranes.
La representación transcurre dinámica gracias al interesante juego escénico sustentado en elementos básicos como el ajetreo de una puerta, un taburete y unos actores bregados en el oficio, felices sobre el tablado, encantados con tantos jaques, puntillas y otros sucesos. Ese es el secreto final del guiso: El magnífico trabajo actoral de Jesús Bernal, Carmen Marín, Gema Cruz y Miguel Pardo que tan pronto juegan con máscaras y Comedia dell´ Arte, como saltan a la farsa en ortodoxa representación del gesto cuanto más grande mejor o se muestran naturales. La energía en la construcción corporal de los personajes no les impide un espléndido fraseo, claro en la dicción y rítmico en la rima, una pulcritud que el texto y el público agradecen para olvidar reparos modernos a los versos de antaño, da gusto ver como las palabras del XVII resucitan lozanas a la luz de las candilejas del XXI.
La variedad en los textos y las situaciones, el buen gusto en la cocina de la dirección, el sencillo aderezo de luces, escenografía y vestuario, además del perfecto emplatado de los actores conforman una magnífica fiesta del teatro.
Publicado en nº 134 de El Pollo Urbano

Todavía la puedes ver porque después de año y medio de su estreno, y gracias al buen recibimiento entre el público, los chicos de Tranvía Teatro han regresado al Teatro de la Estación y cuando escribo esta palabras aún tiene programados dos funciones más para el mes de abril: Sábado 6 a las 20:30h. y Domingo 7 a las 19:00h

Etiquetas: , , , , , , ,