La curvatura de la córnea

31 mayo 2025

Aporofobia o la creación de una sociedad cosmopolita


 


Un ágora para excluidos

Adela Cortina aprendió en Macondo que las cosas se incorporan al mundo si tienen nombre. Las palabras son importantes porque definen la realidad frente a quienes la ocultan o distorsiona en esta sociedad capitalista organizada alrededor de la idea de mercado, donde el diferente de verdad es quien no tiene capacidad real de contratar. La razón inicial para la discriminación no es de raza o procedencia. Todo comienza por la aversión a las personas pobres o desfavorecidas. Cortina consiguió que ese comportamiento figurara en el diccionario de la RAE con el término de ‘Aporofobia’.

‘Caídos del Zielo’ cede el uso del gesto y la palabra los excluidos mediante una escenografía que juega con dos elementos esenciales del teatro  griego. El ágora como espacio público donde el ciudadano manifiesta sus opiniones. La dramaturgia para convertir esas inquietudes y reflexiones políticas en una representación híbrida de lenguajes teatrales que apelan a la sociedad sin renunciar a la emoción y el entretenimiento. La exposición de ideas y datos objetivos nos sitúan en una realidad social definida por agresiones, malentendidos y buena voluntad, que sobre el escenario se desarrollan con la perfecta armonía de diferentes tonalidades.

El testimonio personal muestra en cuerpo y alma el buen hacer de unos actores naturales que, cuando comparten espacio con el delicioso trabajo de los actores profesionales, sostienen el pulso interpretativo. Los momentos álgidos de emoción llegan cuando el grupo abandona la asamblea para apretarse en una piña que pone voz solista y coros a una cuidada selección de canciones, o mecerse en el suave vaivén de una coreografía con vocación de plebiscito entre perder pie después de un rosario de golpes, o vivir al arrullo de una cadena cosmopolita de abrazos y caricias.

‘Aporofobia o la creación de una sociedad cosmopolita’

Calificación: 4 estrellas

Producción: Caídos del Zielo. Dramaturgia: Alfonso Plou. Dirección: Félix Martín. Intérpretes: Sara Lapiedra, Rubén Remacha, Lucie Thiombiano, Lucio A. Racho, Isidro Sánchez, Gerardo Prichard, Fernando Muñoz, Alba Castillo, Jesús Grijalba, Marina Pastrán, José C. Sáenz, Javier Antón, Mercedes Ramos, M. Esther Lucas Sena, Pepe Ndong, Juany Palomo, José Guillermo Peña, Manuela Lawson, Inma Oliver, José Carlos Causapé y Félix Levi. Composición musical: Pato Badián. Coreografía: Maia Pik. Iluminación: J. J. Sánchez. Participación de alumnos de la escuela superior de diseño de Aragón (ESDA) en escenografía, vestuario, imagen gráfica y fotografía.

Jueves 29 de mayo de 2025. Teatro del Mercado

Foto Daniel Marcos

'Aporofobia': un ágora para excluidos



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15 mayo 2023

Voz(es): Pato Badián & Cristina Verbena


 

Voz(es) Un dúo que a veces son dos

Ayer se produjo en Zaragoza un acontecimiento que pone en Solfa a los Sabiondos de la Astrofísica que van diciendo por ahí que la aproximación entre dos soles provoca un agujero negro. Pues hay que pregonar que no se cumple en el Barrio de La Jota porque, cuando Pato Badián y Cristina Verbena ocuparon el escenario del Centro Cívico Distrito 14 el universo en lugar de fundirse a negro, explotó en una inmensa ovación.

Badián y Verbena son dos soles que tienen sus sistemas solares propios. Alrededor de Pato orbitan la interpretación de una actriz que trabaja con la verdad, y la música de unas cuerdas vocales que a veces son las teclas de un piano o el cuero de un tambor. En torno a Cristina giran cientos de cuentos, historias estrafalarias de risas y amoríos, de princesas con sapiencia o de ogros que se comen niños. Usted entra en su colmado y ella elijo el surtido. Las dos comparten las herramientas del ritmo y la palabra como modo de expresión, y quizás por eso cuando se juntan, ellas dicen que sus voz(es) crean una pieza músico-narrativa pero, ¡ay mi madre! lo que yo vi el domingo por la tarde fue mucho más que una representación, fue una experiencia cósmica de hormigueo en barriguilla, cosquillitas en el corazón y una risas que nos echamos entre brujas, hechizos, y la lista de medicamentos para quitar la tos.

Voz(es) parte de una premisa muy escasa en estos tiempos de bulla, zaranga y confusión: Se trata de escuchar. Pato escucha los cuentos de Cristina, mientras Verbena escucha las canciones de Badián. Un ejercicio de ida y vuelta para crear ecos en los que enredar sus voces, pero tanto se enredaron que necesitaron la dirección de Magda Labarga para poner orden en el escenario y dibujar esos caminitos por los que fluyen melodías, ritmos y una excelente dicción. No se trata de un partido de tenis donde el turno lo marca el capricho de una bola que viene y van. Voz(es) es un delicioso baño compartido, un mar de olas que te mece en calma hasta que llega el tiempo de chapotear.

Pato Badián y Cristiana Verbena son las artistas de la pista que entretienen a la tribu con pellizquitos de reflexión. Ellas ni se pintan la cara ni se cardan el pelo, si acaso se visten de negro con un toque de rojo y estrujan su voz. Son las brujas pirujas del cuento, las divas divinas de la canción, comediantas, chamanes, dos mujeres que brillan como el sol. Historias contadas, canciones cantadas y la mezcla de las dos.

Voz(es) es una invitación para que vuelen los sueños y renovar el arte que nació en una caverna, en el perímetro de una hoguera o junto a la estufa de carbón. Un espectáculo que chisporrotea energía, embellece la vida y lubrica la imaginación.



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01 julio 2012

La Noche en Blanco se llenó de colores con Pato Badian y Hernán Filippini

Noche en Blanco. Pato Badian y Hernán Filippini prueban sonido en el Museo del Teatro Romano de Zaragoza


El viento del Este apagó los días de calor y dejó tiritando la Noche en Blanco. Cierzo de allende los mares en el Teatro Romano de Cesaraugusta. Mares tan cercanos como el viejo río que unió la voz de Pato Badian y los trastes de la guitarra de Hernán Filippini. Dos corazones del sur, punto cardinal de un repertorio entre peruano y tanguero, de copa larga, hilanderas de hebra y la pobre gente, esa gente tan parecida a usted y yo pero acompañada por Dios. Canciones de regimientos, de años y desengaños, de suspiros y paños, y estatuas sin infancia que pasean quietas. La voz entre zambas y cachareras recorrió los pastos, los desiertos y los prados. Y el guitarrista de chaleco negro y descamisado, volaba enjuto sobre las cuerdas y raudo en los vocablos.

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