La curvatura de la córnea

15 julio 2011

ExtraEscena_02

El poeta Daniel Rabanaque es el invitado al segundo programa de ExtraEScena

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27 mayo 2011

Avance ExtraEscena_01

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24 marzo 2011

Andres Pathos: Metromán soy yo


Llegaba tarde a la cita con Oscar Castro, actor, dramaturgo y director de la obra The Amazing Metromán. El frenazo detuvo de golpe el ritmo de mis Bizipedaladas Municipales. Era él. Andrés Pathos intentaba pegar un cartel en la cristalera del Café Tibet. Entré al bar y lo asalté con espíritu mitómano. La sorpresa inicial se transformó en incomodo silencio. Le dije que había quedado con el autor de la obra de teatro que narraba su historia. La historia de un hombre que decide convertirse en un Superhéroe. En esa función de teatro, me corrigió, se cuenta la versión que Oscar Castro ha hecho de mi vida.
Andrés Pathos pidió un cortado y comenzó a hablar antes de que el camarero me sirviera una caña. Oscar Castro va contando que The Amazing Metromán nació porque la Asociación Amigos del Teatro de Zaragoza le pidió que montara un espectáculo para recaudar fondos y destinarlos al proyecto de abrir un nuevo espacio cultural alternativo. Presume de que la escribió en tres días y en otros tres ya la tenía lista para estrenar. ¡¡Montar una obra de teatro en menos de una semana!! Será cara dura. The Amazing Metromán cuenta mi vida. La vida de Andrés Pathos. Una vida que yo le conté cuando los dos vivíamos en Madrid. Y… ¿para qué? Para que ahora vaya presumiendo de autor, director y titiritero.¡¡Arrogante!! Pero lo que más me duele es cuando algún blogero le pregunta de dónde surgió la inspiración, y contesta que el texto refleja estereotipos de situaciones reales que todos hemos vivido alguna vez.
Andrés apuró su café. ¿Es cierto que vio en directo como salvaban a la chica del metro? Claro que lo vi. Oscar Castro ha cambiado la historia. Es mentira eso que cuenta en el escenario sobre You Tube. Yo estuve allí el día que aquel hombre saltó a las vías del metro, salvó la vida de una mujer y cambió la mía. Pasé muchas horas viajando en el metro con mi pensamiento como única compañía. Mi recorrido favorito era entre las estaciones de Esperanza y Mar de Cristal. Allí tomé la decisión. Deje el trabajo de la piscifactoría y me convertí en Metromán, azote de infames, indeseables y pesados. Una tarea solitaria.
Andrés se sumió en un halo de melancolía. ¿Podría buscarse un compañero? Le dije. Lo he pensado muchas veces pero Oscar Castro se opone. No comprende la soledad del héroe. Me niega un compañero por la crisis económica. Dice que además de caro, sería muy difícil gestionar otro ego. Psicólogo bar. ¡¡Pero señor mío…!! ¿Qué sería del teatro sin los egos? Oscar Castro es un onanista del yo me lo guiso y yo me lo como.
Su última ocurrencia es escribir un drama ¡¡Cómo si mi vida fuera una verbena!! Le voy a decir una cosa: The Amazing Metromán es una comedia porque quien escribe, dirige e interpreta no tiene sensibilidad para otra cosa. Es patético y perezoso. ¿Le parece normal que sea yo quien vaya por los bares colgando el anuncio de las funciones?
La última excusa para cargarme con todo el trabajo es la edición de un cortometraje que se titula “Meta-Corto” ¿Por qué no se quedaría en Francia cogiendo manzanas? Le contaré algo que describe perfectamente a Oscar Castro: Se fue de temporero para tres meses y después de cinco horas de trabajo regreso a casita. Eso lo dice todo. Yo aguanto todo este chorreo por Daniel Canelo, ese si que es un chaval que vale la pena. Daniel se encargó del diseño de la cartelería, de los audios que se utilizan en la función y encima es el técnico de luces. Un tesoro.
Las seis y media. Lo ve. Treinta minutos de retraso. Seguro que no viene. Estará actualizando el blog o escribiendo una novela. Cualquier excusa es buena para no ensayar las frases que se salta durante las representaciones. Y mientras Oscar Castro pierde el tiempo con las bolitas de nieve de sus quimeras, aquí estoy yo para preocuparme por la evolución del personaje. Tengo una gran idea.
Dudó un segundo.
Sus ojos chequearon mi grado de confianza. Quiero conocer los deseos del público. Saber de primera mano que tipo de indeseables quieren eliminar los espectadores de la función. ¿Se lo imagina? Metromán a la carta podría revolucionar el mundo de los superhéroes. Entonces fuí yo quien abrió la boca. Yo le pediría la eliminación sistemática de los que se cuelan en la fila de Bus.
Andrés Pathos me miró fijamente y sonrió por primera vez. Se puso de pie en medio del bar mientras su cuerpo giraba con el equilibrio cinético de una peonza. El torbellino se detuvo en seco y reveló una transformación completa. No quedaba nada de Andrés Pathos cuando la mirada de Metromán atravesó la alegría incrédula de mis ojos y me dijo. Chaval, tómate otra caña que la pago yo. Y desapareció.

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25 de marzo y todos los viernes de abril a las 21 horas

Teatro Tacastrófico
“The Amazing Metromán” escrito, dirigido e interpretado por Oscar Castro

Sala Gromelo
Comandante Repolles nº 2150001 Zaragoza, Spain
Reservas: gromelo@gromelo.com

Reseña en La Curvatura de la Córnea
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23 marzo 2011

Escuela Cómica Suicida en Gromelo


El domingo 20 de marzo se presentó en sociedad la Escuela Cómica Suicida. La sala Gromelo fue el lugar elegido para dar la salida a este proyecto en el que se han embarcado ocho individuos cuyos datos biográficos he adjuntado al final de esta crónica para que los jueces y críticos de la ortodoxia dramática tomen buena nota. Ellos afirman que no han inventado nada nuevo, que solo siguen la estela de comediantes como los Monty Phyton y nos recuerdan que la idiosincrasia del grupo se sustenta en las tres palabras que forman el nombre de la compañía: Los actores de la Escuela Cómica Suicida suben a las tablas para aprender y conseguir que el público se divierta. A estos dos objetivos iniciales se añade el riesgo de saltar sin red y permitir que el patio de butacas elija una parte del contenido del espectáculo construido sobre una mezcla de sketches cerrados, y juegos de improvisación abiertos que parten de una situación dramática a la que se le aplica la tecla de la pausa. Entonces, con todo el elenco congelado, uno de los actores interroga al público por sus preferencias para desarrollar la trama que continuará en una improvisación en la que se asumen las premisas impuestas por el respetable.
El cocktail comenzó con las bendiciones sacerdotales para un velatorio con fiambre de cuerpo presente, los hipos de la viuda y unas cortezas de cerdo para los amigos, vecinos y compañeros de trabajo del finado que además de negro, era fan del Circo del Sol. Muchas dudas flotaron en el aire, ¿quien, cómo, dónde y por qué lo mato? Una exposición de la vanguardia pictórica fue el territorio donde se encontraron personas sensibles, capaces de disputar por un quítame ahí esa combinación de colores, hasta que llegó la hora del vino español y las conversaciones regresaron a la normalidad del fútbol y el sexo. La baraja española, una jardinera, la invasión de las abejas mutantes y tres gnomos sin casa. Decenas de historias que nos llevaron hasta un juicio sumarísimo que terminó con el castigo tradicional entre payasos.
Historias que no se volverán a repetir porque los espectáculos de la Escuela Cómica Suicida son pieza única, cada función tiene un libreto propio que nadie puede prever. Ese es un riesgo que los actores dosifican perfectamente gracias a los sketches cerrados que nacieron durante los ensayos y que mantienen el aire fresco del trabajo actoral libre de ataduras. La mayor libertad, y por tanto el mayor riesgo, llegaba con el desarrollo de las partes improvisadas, es ahí, en los resbaladizos terrenos del chispazo creativo y la creación al instante, dónde los actores se la juegan y se exponen al público sin trampa ni cartón. Los componentes de Escuela Cómica Suicida dominaron esas situaciones y generaron momentos de gran comicidad en contacto con el público que reaccionó con frecuentes carcajadas y una larga ovación final.
Escuela Cómica Suicida es un interesante proyecto teatral que ofrece frescura, buen humor y la garantía de un espectáculo que siempre es diferente.
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Actualmente ocho individu@s forman parte de la plantilla de la Escuela Cómica Suicida. Les facilitamos sus nombres por si quieren evitar cualquier tipo de contacto con ellos o por si, por el contrario, ansían conocerlos en persona y agradecer su contribución a la cultura patria invitándolos a un bocata y una caña (es sabido que cualquier persona que se dedica al entretenimiento no rechaza nunca comer por la patilla):

* Alberto Salvador. Tras probar diferentes oficios sin mucho éxito, decide lanzarse a la piscina (con poca agua) de la farándula. Payaso, titiritero, improvisador y ahora también cómico suicida.

* Francesc Tamarite. Francesc no es cómico; ni francés... Nunca ha intentado suicidarse (lo que le faltaba). A la escuela va... bueno, a veces. Consumado guionista ha logrado escribir este texto en apenas tres semanas. NOTA: Sus compañeros insisten en que sea él el encargado de llevar las luces.

* Gabriel Gutiérrez. En 1978 nació uno de los mejores payasos de Zaragoza que fue recluido en la O.D. Santo Domingo de Silos por un delito que no había cometido. No tardó mucho en fugarse y en subirse a los escenarios para hacer reír a la gente. Hoy todavía sobrevive en bares, salas y teatros como cómico de fortuna. Si tiene alguna pena, tristeza o tipo de depresión y se lo encuentra quizá pueda contratarlo...

* Irene Alquezar ha realizado cursos de interpretación, canto, verso, eutonía, danza, acrobacias, malabares, telas y trapecio, body percusión, esgrima, lucha escénica, doblaje… que le han servido para consolidarse como una de las actrices más queridas en la cola del paro.

* Javier Ercilla. Mientras lee miles de libros de auto-ayuda para encontrar un sentido a la vida e intenta sacarse unas oposiciones de funcionario que lo conviertan en un ciudadano respetable, sobrevive como cómico a sueldo. Ya lo dijo un gurú occidental: "Ante tanta desorientación en la vida, lo mejor es hacer el payaso".

* Miguel Cabrejas. Actorillo, payaso, pensador y plagiador. Enamorado y poseedor de todas las colecciones de cromos de La Liga desde el 83, y la de chapas de ciclistas que venían con el KAS. Le pirra chupar las tapas de los yogures y las películas de Lina Morgan.

* Paco Bruna. Paco Johns. Ex-dj, ex-hostelero, ex-torero, ex-traño, ex-traviado, ex-trovertido mientras nadie diga lo contrario. Me criaron para ser humano, hu pierna, y de momento sólo he llegado a ser pie de párrafo.

* Vicente Velázquez. Vicente es un gafotas y un empollón. En el cole sus compañeros no le dejan jugar al fútbol, y cuando lo hace le ponen de portero. Como no tiene amigos quiere ser actor de teatro para hablar con alguien, aunque sólo sea lo de la obra. Lástima que se han puesto de moda los monólogos.

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17 marzo 2011

Los Ogros de Javier Ercilla


Matar es algo natural. Stalin asesinó a tres millones de personas, algo habrían hecho pensará alguno de ustedes. Las cabezas de la nobleza francesa pasadas por la guillotina fue un mal menor que abrió el camino para la democracia, opinaran otros. La muerte, algo tan cotidiano, modifica con su presencia el devenir histórico. Sin embargo, hay una enorme cantidad asesinatos que no varían el devenir histórico, tan solo consiguen abrir el informativo de Tele 5 o se introducen en las rotativas de los periódicos gratuitos. Cualquiera de ustedes podría protagonizar una de esas noticias. Es suficiente con dejarse llevar y abrir paso al ser que llevamos dentro de nosotros, ese íntimo inquilino que nos asusta y que habita un pasito más allá de la cordura. No se preocupen por el miedo que sienten al pensar en ello, es el miedo de la persona cuerda que se sabe al borde del precipicio.
Javier Ercillas ha construido este espectáculo de monólogos a partir de personas como usted y como yo que, tras enfrentarse a uno de los cruces que nos propone la vida, toman el camino del canibalismo, el parricidio o la presidencia del club de fans de Jack el destripador. Son historias que llegaron colgadas en un perchero y accedieron al proscenio del espacio Gromelo para hacerme reír a mi, que consumo las horas prime time de la televisión para disfrutar con el parloteo de unos sádicos que cortan la realidad en cachitos muy pequeños hasta convertirla oscura realidad criminal. Pero no me crean un depravado, el resto del público también se divirtió con las multiples mutaciones de Javier Ercillas en un sin fin de personajes que atravesaron su cuerpo con matices en el gesto, movimientos independientes en cada una de sus cejas, un parche en el ojo, desvaríos en la voz y en la intención, momentos estáticos y de aquí para allá, una pamela, un sombrero, el odio y siempre la muerte como protagonista del espectáculo.
“Ogros. Monólogos de Humor Sangriento” es una función que te deja frente a un terrible dilema ¿Cuánto tiempo me queda antes de convertirme en uno de ellos?

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05 marzo 2011

The Amazing Metromán

Andrés Pathos era como cualquier internauta masculino, adicto al porno y a los videos chorras del You Tube. Pero gracias a la fortuna, en una de esas largas noches de navegación, encontró la secuencia cinematográfica que cambio su vida: Las cámaras de seguridad del metro grabaron para la posteridad la acción heroica de un ciudadano.
Andrés Pathos visualizó aquellas imágenes una y otra vez hasta que comprendió la llamada que iba a cambiar su vida, y desde entonces dedicó cuerpo y alma a desfacer entuertos cual Quijote del siglo XXI, una época repleta de ciudadanos indeseables que dejan las cagadas de perro en las aceras, te cuentan su vida en el autobús o tocan el claxon cuando el semáforo acaba de ponerse verde. Seres infames a los que hay que eliminar. Andrés Pato hizo honor al lugar dónde vio la luz y adoptó el nombre de Metroman, un súper héroe con los calzoncillos por fuera.
Metroman también encontró a su Dulcinea, una bella usuaria del transporte público que sembró un hálito de esperanza en la áspera y peligrosa vida de su caballero andante, un hombre castigado por la ausencia de referencias familiares, falta de cariño y esclavo permanente de su misión.
En la dura tarea de batallar contra el mal imperante, Metroman se topó con un aliado. Lince es un ciego capaz de manipular el lenguaje hasta conseguir que las metáforas se transformen en oráculos, un trasunto de Sancho Panza que diseñó armas mortíferas para nuestro súper héroe, gachets como el metroflat, el anillo de telekinesia o la gorra telepática.
Zaragoza, ciudad inmortal y tranviaria, se encuentra de enhorabuena porque Metroman se comprometió a visitarnos todos para relatarnos la espeluznante historia que transformó a un ciudadano anodino en el azote de los zotes.
No te pierdas a Oscar Castro y su Teatro Tacastrófico los próximos días 11, 18 y 25 de marzo a las 21 horas en el Espacio Parakultural Gromelo, un reducto para valientes situado en el almacén de La Caja Tonta, un garito lleno de vinilos de la calle Comandante Repollés. Solo tienes que reservar tu entrada en gromelo@gromelo.com y llevarte un billete de cinco euros. Te garantizo una experiencia desternillante y la certeza de que “Angel”, una de mis canciones favoritas de Massive Attack, no volverá a ser la misma.

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20 febrero 2010

Bukowski, la máquina de follar

Dispara Teatro presentó en el espacio parakultural Gromeló, “Bukowski, la máquina de follar” Una obra escrita e interpretada por Javier Tenías con el material proporcionado por los versos de Bukowsky. El monólogo comenzó con una silla solitaria en la tarima. El poeta surgió de la oscuridad. La oscuridad de la vida bajo el aliento de una levísima luz, candil suficiente para desgranar el viaje vomitivo que todos alguna deberíamos emprender. Un itinerario por miedos individuales y dependencias colectivas, un paseo por el presente ácido de nuestras vidas y sus miserias, el espectáculo de la decrepitud corporal y la depresión ideológica, la relación directamente proporcional entre el dinero y la felicidad. Un barrizal que Bukowsky transitó con la compañía de otros personajes, y es ahí donde la dramaturgia no funcionó.
Javier Tenías introdujo en el relato una serie de personajes, un recurso que me desorientó, me desvió de la trayectoria que el protagonista había marcado con claridad al principio de la historia y desenfocó el camino por recorrer. Una trayectoria temporal y emocional que se diluyó por la excesiva proximidad textual entre las diferentes escenas que reclamaron más oxígeno y un interludio más pronunciado, por ejemplo musical, que hubiera acentuado las transiciones hacía el precipicio que comenzó en una cama de hospital y terminó con el KO poético a un mundo que nos ahoga en el desánimo. Un combate en el que sólo vencen los valientes capaces de levantarse una y otra vez ante la adversidad.
El esfuerzo actoral que desarrolló Javier Tenías sobre el escenario tendría mucho más impacto emocional si la voz del poeta fuera la única voz en escena. Es el alma de ese luchador la que nos atrae, su búsqueda de la felicidad en algún lugar del barrizal, queremos escuchar la historia desde sus entrañas, queremos ser su cerveza, el vómito que asusta, queremos que su voz nos cuente la historia de la monja, el cura, el semen, el japonés, el camarero, el rabino y un pene erecto de nueve centímetros como único signo palpable de felicidad.
“Bukowski, la máquina de follar” es una interesante propuesta que, bajo mi punto de vista, pide un acercamiento diferente, desde el punto de vista teatral, para satisfacer el excelente valor literario del texto que la sustenta.

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