La curvatura de la córnea

26 marzo 2026

Adolfo Ayuso pregonero


 

Adolfo Ayuso pregonero

Adolfo Ayuso leyó el pregón de la XX Feria del libro viejo y antiguo de Zaragoza esta mañana de jueves 26 de marzo de 2026 a las 11 de la mañana en el salón de actos de la Biblioteca de Aragón. El cierzo azotaba las casetas de los libreros cuando Ayuso se amarró al micro para amplificar su voz carrasposa con tres sorbos de agua y marcarse un pregón de campanillas con excelente pulso literario

Tras los agradecimientos de rigor se lanzó a un viaje. Agosto de 1997 en el Instituto de Literatura y Lingüística de la Habana charlaba con el escritor Miguel Barnet sobre a que podrían llamar pregón. La conversación la inició el juglar aragonés, tristemente fallecido hace un año, Luís Felipe Alegre que tanto sabía de bululús, pregones y romances de ciego. Barnet definía los pregones como los gestos y voces que los vendedores o artesanos usan para vender su mercancía o habilidad.

Un tipo de comunicación que no deberíamos confundir con el bando que a veces es un escrito que se pega en una pared para anunciar ordenanzas, prohibiciones y avisos. Entonces me vino esa imagen de pregonero con cornetín como el preámbulo para que la sin hueso anuncie el horario del mercadillo o la hora del funeral.

Pero Ayuso estaba en la biblioteca para hacer proclamación pública a viva voz de la llegada a Zaragoza de los libros antiguos, y recordó tiempo no tan lejanos donde pregoneros ilustres que pasaban del profesorado a la política eran capaces de destilar sabiduría, inteligencia y humor del fino. Entonces pensé en el contraste con una actualidad que nos permite decir aquello que escuché una vez en el cine. Yo he visto cosas que no creeríais. Pero volvamos al pregón.

Ayuso atendió a las cuestiones crematísticas de lo que también es un negocio que vive al sobresalto del parte meteorológico, que unas veces vaticina un viento del carajo, y otras lo empeora con el anuncio de chuzos de punta que obligan a tirar de metros y metros de plásticos para preservar la mercancía del reuma, mientras esperan a esos clientes con la valentía de ponerse debajo de un paraguas, y acudir a la cita con los libros. Días de sol impenitente y de frío acerado. Inconvenientes que solo se pueden disipar con el tintineo de las monedas dentro de la caja registradora.

Ayuso se pasea por una de las casetas, describe su geografía de lomos y portadas, de cajones y estanterías, secciones clásicas y hasta de cocina vegana. Y entonces una leve queja por la disminución de libros en torno al teatro, materia natural en la que trabaja el pregonero. Y aquí es donde yo quería llegar porque hace un par de días publicó un post en su muro de Facebook donde resumía el esqueleto de su pregón y donde pude leer: Hablaré de esos curiosos seres que se dedican a colocar ante nuestros ojos los libros que otros leyeron antes. Hablaré de algunos libros de mi biblioteca, la mayoría adquiridos en esos almacenes de rescate.

Las estanterías de mi casa no alcanzan ni de lejos la categoría de biblioteca, y a veces pienso que tan solo son la antesala de ese gustazo de coger los libros que rebosan el espacio, meterlos en una caja y donarlos a una biblioteca. Desde finales de 2020 los libros de teatro empezaron a colonizar las estanterías y ya empiezan a ser legión. Uno de ellos lo compré en la rastro dominical de la Plaza San Bruno. El tomo segundo de Historias del Teatro Español. Comediantes-escritores-curiosidades escénicas de Narciso Díaz de Escovar y Francisco de P. Lasso de la Vega. Una edición de 1924 de Montaner y Simón.

La misma mañana de la compré, colgué una cita extraída del libro en las redes sociales. Al poco tiempo Adolfo Ayuso contactó conmigo para tener una charla que transcurrió junto al coso taurino. Antes de despedirnos me regaló el tomo primero del libro que he citado, para que tuviera la obra completa. Así que de vez en cuando me paseo por esas páginas que estuvieron en las estanterías de la biblioteca de Ayuso, y me deleito con párrafos como el que sigue.

Entraba Lope en los veintidós años de edad, y como en todo era precoz, contrajo matrimonio con doña Isabel de Urbina. A poco, con motivo de haber herido en desafía a un caballero que se complacía en satirizarle, fue preso, y declarado libre, marchó a Valencia en compañía de su amigo y favorecedor Claudio Conde. Regresó a la Rote en 1587; vióse  procesado por una sátira que escribió; tuvo una hijo que murió al año siguiente; en el mismo perdió también a su esposa, y para consolarse de esta desgracia, o mejorar la fortuna, se alistó de soldado en la Invencible, embarcó para Inglaterra, y desgraciada aquella expedición, en que murió un hermano suyo alférez de un arcabuzazo, volvió a España y a Madrid en el año 1590.

El pregonero habló de algunos de sus libros que pertenecieron a otros, de esas dedicatorias que nos permiten soñar con sus antiguos lectores, pero también de esos momentos de apuro crematístico en los que tuvo que ir al rastro a vender algunos ejemplares.

Y tras la peripecia personal volvió a la función propia del pregonero para anunciar a viva voz que acudamos a la feria donde encontraremos un agradable paseo, buena mercancía, y razones para abrir la cartera siguiendo una máxima. Un libro no soluciona la vida a nadie pero calma la sed de los irredentos. Que tengamos un tiempo excelente para que acuda el público entusiasta. ¡Viva los libreros! ¡Viva los libros!

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21 abril 2022

El teatro se lee, se escucha y se ve


 

La XIX edición de la Semana de las Letras de Torrero tiene como lema: "El teatro: IV centenario del nacimiento de Molière". La inauguración se celebró el 20 de abril en el Centro Cívico Torrero con una mesa redonda titulada "El teatro se lee, se escucha y se ve", y en la que participaron Esteban Villarrocha (Editorial Arbolé), Aurora Martínez (Bosnerau Producciones) y Fernando Vallejo Labrador (Teatro de la Estación), con Ana Segura (Aragón Radio) en calidad de moderadora.

Segura inició el acto con una reflexión que conectaba el teatro de la Grecia clásica con los musicales de nuevo cuño para detenerse en la idea de teatro como reflejo de la sociedad en la que se desarrolla y cambia junto a la evolución histórica. A partir de esa máxima, Segura reflexiona sobre la convivencia de textos clásicos como los Molière, plenamente vigentes 400 años después de ser escritos, que se siguen representando en salas tradicionales donde la idea de la escena se asienta en la relación entre cuerpo, voz y espacio; y al mismo tiempo vivimos la irrupción de Internet como un elemento de cambio que nos permite acceder a multitud de contenidos, además de llevar el radio teatro más clásico a otro nivel sonoro de mayor calidad y complejidad.

Esteban Villarrocha, con una trayectoria de 44 años en el mundo de los títeres afirmó que "Los títeres me han elegido y han sido mi vida", para a continuación preguntarse si la digitalización, que ya ha afectado a la edición en papel de las obras de teatro, afectará finalmente a la concepción tradicional que tenemos del teatro como un espectáculo en vivo, una preguntaba pertinente después de verificar como la pandemia provocó un volcado masivo de contenidos en Internet para perder la esencia en la nube. Villarrocha apostó un teatro orgánico, y tras afirmar que teatro se puede hacer hasta en la barra de un bar, se preguntó si Shakespeare tiene sentido fuera del fórum que significa el espacio tradicional de representación. En ese sentido fue muy enérgico cuando defendió el derecho que todos tenemos de disfrutar de espectáculos en directo tan impresionantes como los programados en el Teatro Real de Madrid, un espacio público que debería tener un acceso más fácil para que los espectadores descubran el soberbio espectáculo de la representación teatral cuando todas las posibilidades técnicas y económicas se ponen al servicio de la función. Villarrocha también puso en valor el archivo sonoro de la Cadena SER con sus clásicos de radio teatros realizados por una elenco excepcional de actores, pero sobre todo defendió al libro, ese objeto de deseo que se puede oler y tocar, como un maravilloso preámbulo para llegar al espacio escénico y, atendiendo a una pregunta de la moderadora, resaltó la excepcionalidad de la Serie Roja de la Colección Titirilibros de la Editorial Arbolé como un catálogo donde se agrup la obra dramática de autores aragoneses contemporáneos como Rafael Campos, Mariano Cariñena, Joaquín Melguizo o Mariano Anos, a los que yo me atrevo a añadir otros más jóvenes como Susana Martínez o Nashaat Abdel-Hafez Conde.

Ana Segura recondujo la charla hacia el ámbito creativo de Internet que, además de permitirnos recuperar material clásico de formatos audiovisuales, nos permite diseñar una radio a la carta y la posibilidad de sumergirte en la ficción sonora en la que Aurora Martínez de Bosnerau Producciones, sintiéndose heredera del antiguo radio teatro y las radio novelas, aplica las nuevas tecnologías, con la intención final de dar el salto a unas plataformas sonoras que permiten una total inmersión del oyente en la experiencia sonora, y pueden funcionar como Netflix en el mundo de las películas y series de TV. Martínez subrayó la importancia de los profesores de lengua como aquellos que nos llevan de la mano hacia la lectura en voz alta, un hecho que puede ser el primer paso para interesarse por el mundo del audio, un lugar que está teniendo mucho auge, y por lo tanto precisa necesita de una criba de calidad, donde la mejor tecnología se ponga a expensas de las buenas historias. La escuchas de ficciones sonaras, afirmó Martinez, puede ser un puente perfecto para llegar al teatro clásico, sobre todo las producciones, como las que ellos facturan, cuentan con actores de la talla de Félix Martín y Alfonso Desentre que involucran su talento y profesionalidad para materializar un guión que está pensado para ser escuchado, y que combina momentos de una sola pista de sonido con otros en lo que se pueden manejar hasta sesenta pistas, todo con el objetivo final de que el oyente esté inmerso en la narración.

La moderadora se preguntó por la calidad de los textos dramáticos mientras Fernando Vallejo ponía el acento en aprender a consumir teatro, en una necesaria educación para acceder a producciones que, más allá de su complicación, se suelen ver desde fuera con miedo. El problema, subrayó Villarrocha, es que no hay hábitos culturales. Tal vez por eso, retomó Vallejo, cuesta tanto ir al teatro, volver a él y, como se ha filtrado a la sociedad la idea de un espacio elitista, así se impide que la población acceda a una cultura compleja que vaya más allá del espectáculo pensado para el esparcimiento. El teatro, continúo Vallejo, es una ceremonia de reafirmación social, si hay sociedad habrá teatro. En ese sentido, el proyecto que se impulsa desde El Teatro de la Estación es una filosofía de vida que se relaciona con la ciudad y con el barrio donde está instalado. Se trata de plantear cuestiones desde una posición política con la intención de evolucionar y aumentar la relación social. Un modelo en el que tiene mucha importancia los contenidos, se programan obras para generar debate porque, más allá del formato en el que se realice, el interés radica en la capacidad para generar preguntas. Entonces Villarrocha defendió la palabra frente a otras formas más gestuales de representación que trajeron las vanguardias porque, para que el teatro sea teatro, tiene que ser político y lanzar preguntas desde la corporeidad de la palabra en escena, un acto que otras formas de reproducción no pueden conseguir. En ese sentido, Vallejo trazó una pequeña trayectoria histórica del teatro en España y recordó el medievo con un teatro en los ámbitos sacro y popular para terminar burgués, con una larga espera hasta el primer tercio del siglo XX con la llegada de compañías como La Barraca, que perseguían popularizar el teatro para todos los públicos hasta que la Guerra Civil rompió ese impulso, y la dictadura franquista dividió las artes escénicas entre un teatro de mercado orientado a la taquilla, y la promoción de los clásicos relacionándolos con una defensa de la patria mitificada, de manera que esos textos quedaron fuertemente marcados. Retomar esos clásicos con puestas en escena diferentes y una visión moderna que los acerque al público es una de las tareas que ya se están haciendo.

Los tres participantes y la moderadora coincidieron en la necesidad de potenciar desde la educación el amor por las artes escénicas para que la lectura dramática, la asistencia al teatro y la ficción sonora se reciban como un material cultural complejo y enriquecedor. En ese sentido voy a termina esta crónica con una cita de Esteban Villarrocha publicada en la contraportada de volumen 22 de los Titirilibros Serie Roja: "Sabemos que el Teatro, una vez escrito, solo necesita un lugar y un público y con esto tenemos la habilidad de hacer sonreír, de hacer llorar, pero también de hacer pensar y reflexionar. Como dice Augusto Boal: El Teatro no puede ser solamente un evento, ¡es una forma de vida!"


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17 enero 2022

Paulina Cifuentes: Una pícara del siglo XXI. Tal vez seas tú.

 



Hace unos días leí en la prensa que la Dirección General de Instituciones Penitenciarias invitaba a todos los interesados un nuevo experimento judicial que se iba a desarrollar en el Teatro del Mercado. Paulina Cifuentes había sido condenada por un tribunal tradicional de estafa, fraude fiscal y hurto. Se trataba de escuchar sus razones durante 70 minutos. No teníamos que decidir si era culpable o inocente, eso ya había quedado sustanciado en el juicio, el reto era votar por mayoría si merecía la libertad o permanecer en prisión.

El abogado defensor de Paulina apareció a lo largo de la semana en diversos medios de comunicación. Su idea era relacionar la imagen de la su defendida con los protagonistas de la novela picaresca del siglo XVII: Buenas personas de excelente corazón que tan solo eran las víctimas de una realidad circundante que los había moldeaba en fullerías y así, asediados por las malas compañías terminaban por caer en el mundo de la delincuencia.

Cuando llegué al teatro la taquillera no sabía nada de una invitación penitenciaria y me cobró la entrada a un precio razonable. El patio de butacas presentaba un lleno absoluto y lo que yo esperaba como una pequeña representación para un número reducido de ciudadanos con la inquietud de sentirse jurados por un día, tenía todos los ingredientes para convertirse en un espectáculo teatral de los de todo vendido, luces y acción.

Paulina Cifuentes utilizó muy bien el tiempo del que disponía y su intervención fue muy entretenida en un ir y venir de la  ironía a la persuasión y hasta tuvo sus momentos de seriedad, al fin y al cabo había mucho en juego, y dejó claro que esto de la picaresca, aunque ella nunca lo llamó así, era prácticamente una forma de vida que se reproducía de forma natural en esos ambientes vulgares donde no hay ni heroísmo ni santidad. La pícara del siglo XXI se basó su discurso en dos pilares: El imperativo categórico de Kant y el punto de vista.

Kant provocó un cambio radical en la filosofía cuando defendió que la ética es autosuficiente, un mandamiento autónomo que no depende ni de la religión ni de la ideología y que rige el comportamiento humano porque la voluntad de cada uno de nosotros se sustenta en nuestra propia racionalidad, y eso es un principio moral. En el caso de Paulina se trataría de que mi racionalidad ejerciera un acto de buena voluntad para devolverle la libertad. El valor ético y moral de esa decisión pertenecería a mi intimidad y, sin tener relación con nada externo a mi buena voluntad, su ejecución no dependería de los efectos que pueda producir. Este razonamiento que me recordó un artículo de Manuel de Prada, en el que aludía al teólogo francés Garrigou-Lagrange para sostener que tan importante es no transigir de los principios, como tener la capacidad para ser tolerante con ellos en la práctica, algo que solo se puede conseguir si de veras tienes un ramalazo de amor frente a quienes, por no creer en ningún principio, transigen con todos, muchas veces por falta de amor. Y ese era el caso de Palomina Cifuentes. Es decir, aunque deploremos y no esté de acuerdo con sus actos, mi buena voluntad de liberar a la presa es un acto íntimo de amor que me representa como buena personas, y que no tiene ninguna relación ni con la maldad determinada por la justicia ni con la posibilidad de su liberación. El razonamiento era impecable y me convenció. Estaba dispuesto a votar por la libertad de Paulina. Pero entonces empezó el asunto del punto de vista.

Paulina Cifuentes apeló a que sus andanzas picarescas se perciben de una manera u otra dependiendo del punto de vista. Me recordó una viñeta de El Roto en la que ve a un delfín a punto de comerse una sardina que su entrenador lleva en la mano. El texto dice: “El público aplaudía al delfín, pero nadie se acordaba de la sardina”. Paulina puso todo su esfuerzo para que el público dejara de verla como la listilla bien entrenada en forma de delfín y la percibiera como la pobre sardina cuyo destino final está predeterminado por el hecho impepinable de ser una sardina. En realidad solo hay que cambiar el punto de vista para dejar de aplaudir al delfín y apiadarse de la sardina.

La gran baza de Paulina era que podía elegir el punto de vista desde el que se contar su vida, tenía la potestad de erigirse en el autor, al fin y al cabo, el público no le queda otra opción que seguir la construcción dramática que el autor ha diseñado. Y Paulina se decidió por utilizar tres maneras diferentes de contarnos su vida.

La primera y más brillante fue el diálogo con el público. Ustedes me dirán que eso es imposible porque el público no es un personaje. Eso podría ser verdad en una representación convencional pero les recuerdo que nos encontramos inmersos en un experimento que tiene como objetivo principal que Paulina conecte con el público, toque su corazón, active su cerebro o cualquier otra circunstancia que la lleve hasta la libertad. Así que hubo diálogo y muy nutritivo. Fueron los mejores momentos de Paulina: Ella, la coreografía de sus manos y la mirada de tú a tú sobre las personas que la teníamos que decidir sobre su futuro inmediato.

El segundo tipo de diálogo ampliaba en número de personajes. A un lado su padre y al otro su madre. Juego de voces muy bien caracterizado. Su padre siempre en movimiento, excepto cuando estaba en la cárcel. Su madre siempre quieta excepto cuando seguía a su marido hasta la ciudad donde lo habían encarcelado. Pero Paulina aún dio un paso más.

Algunas de las historias que nos contó estaban compuestas por personajes a los que no veíamos, que decían palabras que no entendíamos y que provocaban diálogos en los que solo escuchamos la voz de la pícara. El número de personajes había aumentado más allá del entorno familiar, la comunicación se hizo más compleja y, aunque Paulina se desenvolvía muy bien en un trajín que iba de la intriga a la comedia, la verdad es que poco a poco fui perdiendo su punto de vista, la conexión emocional se cortocircuitó y, aunque la narración perdió su voz para alejarse en lo esencial: Examinar con atención si merecía una segunda oportunidad.

Antes de votar que Paulina Cifuentes permaneciera en la cárcel pensé en la viñeta de El Roto. Si algo tenía claro era que Paulina no tenía nada en común con una sardina que se deja comer. Ella es un delfín surcando los mares de la vida, y aunque a veces nade fuera de tiesto y merezca pasar un tiempo a la sombra ¿Quién sabe?, estoy seguro que la Dirección General de Instituciones Penitenciarias le dará una nueva oportunidad de luces, escenografía y dramaturgia. Una próxima ocasión para la que ya conozco el camino hasta la taquilla.


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28 marzo 2020

Notas para días de confinamiento y teatros cerrados




19 de marzo

Estos días me acuerdo mucho de mi madre. Cuando iba a verla a la residencia en la que pasó sus últimos meses me hacía un repaso exhaustivo de las excelencias de casi todas las cuidadoras, porque sí, siempre hay alguna rabosilla a la que terminamos queriendo igual.

Pero a mí lo que más me gustaba era cuando me contaba aquello de que siempre le metía un euro en el bolsillo a la chica que le ayudaba a ducharse. Mi madre se reía porque la auxiliar siempre se enfadaba y le replicaba que ella estaba haciendo su trabajo y que no estaba allí para recibir propinas. A lo que mi madre respondía con esa sonrisa que las abuelas usan para derretir a los más jóvenes: Si ya lo sé mañica, si solo es para que te tomes un café y así te acuerdas de mí.

Y no sé, a mí me gusta pensar que algunas de aquellas cuidadoras, alguna vez, cuando se toman un café, se acuerdan de mi madre.



20 de marzo

En medio de todo lo que está pasando siempre hay un momento para la sonrisa. Esta mañana Micielocariñotesoromiamor se ha levantado de la cama y después de abrir la ventana ha susurrado: "Javi, se oye cantar a los pajaricos"

21 de marzo

Según la agencia EFE profesionales de la medicina cubana especializados en epidemias viajan hasta la Lombardía italiana para unirse a la decena de médicos chinos que ya se encuentran en la zona. Frente a un virus que no conoce fronteras, solidaridad internacional, o como dice Ángel Munarriz: "El coronavirus agudiza el riesgo de repliegues identitarios y autoritarismos, pero también permite imaginar una solución que trascienda fronteras"



22 de marzo

A veces la lecciones de solidaridad aparecen cuando menos te lo esperas. En el mismos rellano de casa vive una pareja de ascendencia china que se dedican a la hostelería. Desde hace un par de días me encuentro con el padre cuando bajo a por el pan y el periódico, él siempre va con mascarilla y yo, a dos metros de distancia, le preguntó por como llevan sus dos niñas pequeñas el confinamiento, es un intercambio rápido casi al paso. Pero hoy mi vecino se ha detenido, me ha invitado a detenerme con su mano y a un distancia prudencial me ha dicho que, si no teníamos mascarillas y las queríamos usar que le diera un toque en la puerta de su casa.

Este gesto tan bonito me ha hecho reflexionar. Mientras yo pienso que por el momento no necesito ayuda de nadie, otras personas tienen otra mirada que además es solidaria. Juan, que así llaman a mi vecino en su bar, se ha ido caminando y a mi me ha dejado plantado en la calle con un pellizquito de emoción.



23 de marzo

Aunque he empezado a dosificar la información, desde unos días atrás venía notando que en muchos medios de comunicación se estaba instalando un lenguaje bélico entorno a la situación provocada por el Covid-19 Me parece una aproximación poco adecuada porque no estamos ante una crisis bélica o un desastre intencionadamente humano que provoque destrucción, odio y humillación. Nos encontramos, al menos hasta que no se demuestre lo contrario, ante un reto que la naturaleza ha lanzado a los humanos, y la humanidad está respondiendo de manera global e instantáneamente en todo el mundo precisamente gracias a una globalización tecnológica que nos permite estar en contacto y conocer perfectamente el desarrollo de la crisis, pero también permite poner a trabajar una gran cantidad de recursos científicos en muchas instituciones y empresas que están obteniendo los primeros resultados para combatir al Covid-19 a una velocidad sin precedentes, y a mí me gusta pesar que lo hacen para que volvamos a los versos de Gamoneda:

Te sentirás seguro en el mundo.

Habrás sabido que no hay soledad pero que hay

algo más fuerte y más útil y hermoso.

Conocerás el destino

y crecerá tu paz al acercarse la noche

y al ir sabiendo que la vida es

una inmensa, profunda compañía.



24 de marzo

Clara Write, Julia Nurse y María Physc comparten confinamiento. Les confieso que Write es una buena peluquera aunque no tenga ni edad ni titulación ni falta que le hace porque su trabajo se basa en la inspiración, cómo los poetas. Write abre todos los días su peluquería a la que Nurse y Physc acuden con el espíritu aventurero del vaya usted a saber lo que nos va a pasar hoy, que no deja ser un entrenamiento para estos días de encierro. Ayer Write estaba en estado de voltereta y les recetó un corte de puntas con flequillo y tirabuzones, pero fue entonces cuando la gran afición de Write a volar se materializó como si Clark Kent se hubiera metido en una cabina de teléfonos ¿Algunos de ustedes recuerdan las cabinas de teléfonos? Así que Write cerró los ojos embelesada por la belleza de palabra tirabuzones.

Cualquiera sabe que los tirabuzones son esos complementos que usan los tiburones para que no se les caigan los buzones, porque los tiburones serán muy fieros, pero si pierden los buzones se quedan en ná, te lo digo yo que una vez vi un tiburón en mi barrio repartiendo propaganda del Acuario Fluvial de Zaragoza en los buzones de la comunidad. ¿Qué hace usted? le dije, y él me contesto que buzonear propaganda de su último espectáculo en el que buceaba junto a un delfín con melenas. Yo me reí y le dije que los delfines no tenían tirabuzones que los delfines eran cetáceos de no sé cuántos metros de largo, negro por un lado, blanco por el otro con cabeza prominente, hocico delgado y una sonrisa muy simpática. El tiburón se partía y se tronchaba de la risa y me contestó que ¡Marramiau! que él estaba buceando con el Primogénito del rey de Francia que se caracterizaba por tener unos largos, rubios y melosos tirabuzones y que se iba, que tenía que seguir buzoneando porque le quedaba muy poco oxígeno en las branquias y muy pronto tendría que sumergirse en alguna botella de agua mineral. Yo no le dije nada, no me apetecía romper su ilusión explicándole que el último delfín de Francia fue Luis Antonio de Francia que 1823 llegó a España para ayudar a Fernando VII a restaurar el absolutismo encabezando el ejército de los Cien Mil Hijos de San Luis. Entonces el tiburón se volvió y me gritó: Si vienes a ver el espectáculo…

Write aterrizó de nuevo en la realidad. Los gritos de Nurse y Physc sobre pasaban la frecuencia de los agudos que pueden escuchar los humanos. Estaban horrorizadas con aquellos cortes de rapar el flequillo y socarrar los tirabuzones. Pero Write tuvo la suficiente rapidez para esquivar a las fieras, recorrer a toda prisa el pasillo y abrir el estuche de su violín al que hizo sonar con templanza y dulzura mientras las fieras Nurse y Physc recuperaban las pulsaciones y se enroscaban en el cojín de escuchar los últimos éxitos del K-pop.



25 de marzo

Algunas de las chicas más guapas y simpáticas de mi familia trabajan en el sector del comercio y ya empiezan a estar cansadas de todo ese personal que va al supermercado todos y cada uno de los días para hacer compras ridículas, de los que se pasean en pareja haciendo tiempo al fresco y de los que se enfadan porque no hay yogures bio de sabores tropicales con 0% de grasa y una cantidad alucinante de bolitas Ariel para el lavado de estómago.

Hoy desde aquí, a ellas y a todo el personal que se sienta identificado, les invito a que vayan soltando a esos clientes cutres e insolidarios que: ¡Señoronas y caballeretes: La oferta del día es cuarto y mitad de coronavirus y que con el ticket se sorteará un viaje con todos los gastos pagados a la UCI del Servet!!



26 de marzo

Tengo en la mesa del comedor dos periódicos, con solo observar las primeras noticias de cada una de las portadas te puedes hacer una idea de como afronta cada uno de ellos la información sobre todo lo relacionado con el Covid-19. Son miradas muy diversas, el periodismo debe ser diverso y, sin embargo a mi me parece que una cosa es la diversidad y otra el estrabismo que quizá está mucho más generalizado entre la sociedad de lo que nos podemos imaginar, ya saben, estrabismo: que un ojo mira directamente al objeto observado, y el otro está desviado hacia adentro, hacia afuera, hacia arriba o abajo. Sin embargo hay una buena noticia: El estrabismo puede ser intermitente.

La portada del primero de los periódicos está ocupada por tan solo dos noticias y la más importante de ellas ocupa todo el espacio con una fotografía del Jefe del Estado pasando revista a personal militar, y uno que no lleva boina, supongo que es un civil. Todos llevan mascarillas y el titular dice así: «FUENTE DE ESPERANZA» en mayúsculas y continúa reduciendo el tamaño de la letra: El Rey visita el hospital de Ifema: «Símbolo para la moral de toda España y de lo que somos capaces de hacer cuando trabajamos juntos por un fin común»

La composición de la portada del segundo periódico es diferente y divide el espacio en muchas noticias de las que dos tienen el mismo peso de importancia y se sitúan bajo un mismo titular: ESPAÑA, EN ESTADO DE ALARMA POR LA PANDEMIA. La primera noticia se refiere a Europa y dice: Máxima tensión en la UE por la división ante el plan de choque, y sigue en letras de menor tamaño: Italia amenaza con rechazar el texto común ante la timidez de lo pactado. El titular de la segunda noticia, con letras un poco más pequeñas que la anterior dice: Sanidad devuelve los test fallidos que compró a un intermediario español, y continúa con letras de menor tamaño: El descarte del primer lote de pruebas por imprecisas retrasa la detección masiva de positivos. China desautoriza al fabricante.

Para completar la comparación ahora tendría que buscar en el interior de cada uno de los periódicos en que lugar han situado la notica que el otro medio ha puesto en la portada, pero eso ya no te lo voy a contar  porque creo que con lo relatado hasta ahora ya es suficiente para determinar dónde están las prioridades informativas de ambos medios. Y recuerda que tú también puedes elegir el tipo de información que puedes consumir.





27 de marzo

Hoy se celebra el Día Internacional de Teatro y había pensado realizar un homenaje desde mi balcón y a la luz de las estrellas para interpretar (o lo que buenamente se pudiera hacer) el monólogo que Shakespeare escribió para Shylock en el Mercader de Venecia.

Pero la jornada ha sido dura entre las noticias que me cercan, la mensajería instantánea que me sepulta y ocho horas de trabajo en el turno de tarde que me han dejado la batería sin la cantidad de energía necesaria para meterme en la piel de un judío que reclama venganza.

Pero no quiero que termine el día sin dar las gracias a todos los titiriteros de Zaragoza, de España y del mundo entero porque su trabajo hace que mi vida sea mucho mejor.

¡¡¡GRACIAS TITIRITEROS!!!

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