La curvatura de la córnea

22 mayo 2022

Padre




 Querido padre

‘Padre’ es una fábula que cierra y sintetiza una trilogía. Si ‘Nudo’ reflexionaba sobre la reacción cuando la violencia se planta delante de las narices, y ‘Manipulados’ invitaba a huir de la cárcel de nuestras vidas, en esta ocasión recorremos la distancia entre los sueños de la infancia y la realidad de un detective de narcóticos que suministra la dosis necesaria para que la sociedad pueda vivir en paz. Se trata de organizar una vida mermada por los conflictos de una gestión deficiente en la comunicación con el padre, con el algoritmo reproductor de música, y con los problemas sin resolver de las relaciones sociales y amorosas.

El discurso es una combinación de diálogos: Epistolares que reclaman al padre, del personaje consigo mismo preocupado por hacer visible su mundo, además de la búsqueda de la complicidad del público para asumir el riesgo de incorporar elementos dramáticos generados por la improvisación. Esta compleja estructura narrativa intenta dibujar una vida que se escabulle, no profundiza en los conflictos por los que transita el protagonista y deja escapar momentos de tensión sin conseguir una intriga interesante, la sombra de un villano al que querer o el perfil de un ángel al que odiar. De esta manera, aunque la palabra domina sobre la acción, se renuncia al monólogo interior como el elemento para conocer las confidencias que nos permitan entender al protagonista hasta que de repente, el final se precipita sobre la escena modificando el esquema de representación pero sin generar un golpe de efecto emocional.

La función, con pizcas de humor negro, elimina los quitamiedos que hacen aflorar nuestro lado bueno y, como en una canción de First Aid Kit, señala el melancólico camino hacia una maldad absoluta que comenzó en una carta que decía: «Querido padre»

 

Ficha técnica de ‘Padre’

Calificación: 2 estrellas

Teatro PezKao presenta una obra escrita, dirigida, producida, e interpretada por Fran Martínez. Ayudante de dirección: Evelia Sancho. Diseño de luces: Alfonso Miranda, Ricardo Ibañez y Paco Bruna.

Teatro del Mercado 20 de mayo de 2022.

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20 mayo 2017

Manipulados y el cordón umbilical





Manipulados es el último montaje de Teatro Pezkao, una compañía zaragozana cuyos objetivos artísticos pasan por un teatro de corte social y de creación propia con intención de activar al espectador que casi siempre es interpelado y con el que suele buscar algún tipo de conexión. En Manipulados eso vuelve a ocurrir cuando el sacerdote al cargo del ritual no tiene reparos en manipular, manosear, sobarlo todo para alterar la verdad, que de eso trata el teatro ¿no? De decirnos desde las tablas que la vida es sueño y que sí, que todos soñamos que estamos en estas prisiones, y pese a todas las cadenas que han apretado nuestro cuerpo, en otros estados más lisonjeros nos vimos. Y esa es la clave de la función: Las cadenas.
Una cadena amarrada al cuello es la más evidente de las manipulaciones porque limita nuestros movimientos y pone en duda nuestra dignidad. Pero la evidencia se puede disfrazar, como se disfrazan los malos actores que engolan el texto para alejarse de la verdad, esa verdad acotada a tu espacio, no salgas de él, es peligroso porque ahí afuera esta la luz que te vigila y te abre el camino hasta que se apaga. A oscuras puedes ser tú, o casi tú, o lo más parecido a ti. Por lo tanto la cadena no es el problema, hay muchos mecanismos para que la manipulación nos llegue al corazón, ahí donde el amor anida, anuda y ata. Manipula tu cuerpo Danone, el teléfono Jazztel y el vendedor de mierdas como “convierte la crisis en una oportunidad”.
Fran Martínez se sube a las tablas para invitarnos a un viaje de reencarnaciones, un ciclo de nacimientos, muertes y renacimientos que muestra un universo gestionado al antojo del actor, que a veces se muestra cercano y otras vuela al mundo del simbolismo que agita manos, mueve pies y disfraza cuerpos. Esos excelentes giros en el registro actoral son los que mantienen alerta al espectador que no se puede fiar del sacerdote que a veces es actor y que nos manipula.
Manipulados, todos manipulados. Es primordial reconocerlo, ser conscientes de nuestra situación, el sacerdote del ritual te lo recuerda: Lo primero fue la palabra que permite expresar el sueño, ¿recuerdas que la vida es sueño y todos sueñan lo que son?,  lo importante es reconocerte en el sueño, ser parte de él para interiorizar el ritual que el sacerdote está ejecutando en el escenario, su misión es lograr que el sacrifico sea interno, tan suyo como del espectador: El objetivo es comprender que todos nosotros somos parte integrante de la manipulación, esa revelación es la esencia del Karma que se producirá cuando el espectador asuma que cada acción del sacerdote tiene su consecuencia, merece una retribución y determina las reencarnaciones que se van sucediendo en la representación hasta comprender que todos nosotros: El sacerdote que dirigir el ritual, los espectadores que somos un panteón politeísta o el técnico que sueña con ser Lenny Kravitz, todos y cada uno de nosotros habitamos en la cárcel de unas vidas manipuladas y para liberarnos tenemos que comprender el absoluto: La manipulación se romperá cuando empecemos a ser nosotros mismos, bueno; casi todo lo que te gustaría ser de ti mismo… si eres capaz de arrancar el cordón umbilical que nos une al mundo:




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24 agosto 2012

“Nudo” de Teatro PezKao en El Extintor




El Extintor es un espacio teatral en construcción. Una sala que abrirá sus puertas en la Calle de las Armas nº 20 de Zaragoza cuando el otoño se lleve estos calores de verano. En El Extintor queda casi todo por hacer, exento de subvenciones, autogestionado y con el ímpetu del director, actor y súper héroe Oscar Castro al frente del proyecto. Pero, ¿por qué esperar a tener instalada la taquilla, las butacas o el escenario? En la sala El Extintor se puede hacer teatro cuando fontaneros y albañiles terminan su jornada laboral y dejan el espacio para que lo ocupen los actores.
La compañía Teatro PezKao fue la encargada de inaugurar este nuevo espacio y nada mejor para esa tarea que hacerlo con una obra que, como la sala, también está en fase de construcción. “Nudo” es una caja de comprimidos para teatro violento. La historia de un hombre enfrentado a un destino marcado por el silencio, la violencia y la soledad. Ayer nos suministraron tres de esas píldoras. Tres golpes al bajo vientre que te incomodan, te dejan en ese resbaladizo terreno entre la sonrisa nerviosa y la desasosegante sensación de sentir como el actor tatúa el texto en su cuerpo hasta transfigurarse en médium y entregarnos piel, voz y cada uno de los gestos que construyen un personaje y lo sitúan, gracias a la argamasa de un buen trabajo teatral, en medio de la implacable realidad: Un mundo teñido por la ferocidad de la violencia, espectáculo en los medios de comunicación o acción cotidiana en nuestras casas que nos sumerge en un caldo vehemente de baja intensidad para, cuando menos te lo esperas, estallar delante de nuestras narices.
Teatro PezKao asume el reto de moldear las sutilezas de la violencia y montar un espectáculo que, en esta fase incipiente de representación, alcanza un alto grado de emoción.

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02 abril 2010

Pedro y el Capitán, por Teatro Pez Kao

Teatro Pez Kao presentó ayer en el Teatro Arbolé la obra “Pedro y el capitán”. Los actores Fran Martínez y Ricardo Ibáñez presentaron su primer trabajo como compañía con una introducción en clave de clown que, a modo de programa de mano, nos informó del carácter de libre adaptación de la obra de Mario Benedetti, un aviso para las sociedades privadas que se dedican a recaudar derechos de autor. También hubo puyita a los “cítricos” periodísticos que hacen “cítricas” con diferentes números de estrellas según la valía del espectáculo. Terminaron con una confesión de cómo se habían planteado la representación en la que, desde el principio, queda muy claro quienes son los buenos y quienes son los malos; además de que los buenos son muy buenos y los malos son muy malos. Como en esas películas de espías de la guerra fría en la que los americanos son guapos, listos y resolutivos; mientras que los rusos son feos, tontos y gañanes. El objetivo teatral de Teatro Pez Kao es, a diferencia de la obra original de Benedetti, humanizar al torturador.
En el espacio escénico dos sillas, una fuente de agua, la luz tenue de un lugar cerrado y la oscuridad. La obra comienza con un extenso monólogo del torturador, un hombre metódico que asume su parte en el engranaje represor, pero con una importante diferencia, él es el “bueno” frente a los “malos”. Su arma no es el “dolor preciso, en el lugar preciso y con la intensidad precisa”, él trabaja con “argumentos”. Las palabras justifican al torturador y sobre ellas se sustenta la obra. Palabras precisas que definen conceptos y dibujan la situación. Poco a poco se tornan cotidianas, familiares. Las palabras se humanizan cuando aparece el diálogo entre los personajes. Las distancias se reducen y las palabras buscan la poesía de la vida, de la familia, del amor. Es un espejismo que nos nubla porque dudamos, dudamos de la maldad absoluta del torturador y dudamos de la bondad absoluta del torturado, dos hombres enfrentados ante el reflejo de un espejo, la sutil línea que asigna papeles intercambiables.
El trabajo actoral es de imponente contención corporal y brillante utilización de la palabra. La percepción estática de las escenas es imprescindible para fijar la atención en las palabras, es ahí donde se juega el rol del torturador y del torturado. La transformación verbal de cada uno de ellos los conduce hasta el lugar común de la derrota, un viaje precedido por una excelente versión en directo de dos guitarras, voces y violín de la canción de “Al alba” de Aute.
“Pedro y el capitán” nos muestra la geografía humana de la maldad sin intenciones moralizantes, un ejercicio libre de prejuicios ideológicos. La necesaria reflexión acerca del lugar donde trazamos la línea que separa a los buenos de los malos.

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