La curvatura de la córnea

08 febrero 2025

Sex o no sex para principiantes


 

Una comedia para despejar dudas

Shakespeare escribió para Hamlet, uno de los monólogos más famosos de la historia del teatro a partir de una frase que todos hemos repetido alguna vez. "Ser o no ser esa es la cuestión" quiere resolver una duda que parte de una certeza. El príncipe de Dinamarca sabe que el suicidio le llevará hasta el ámbito de los muertos sin embargo, la preocupación del personaje es saber si encontrará algo más allá de la muerte, o la nada más absoluta. Si tras la muerte se mantiene el "ser" o irremediablemente será un "no ser".

'Sex o no sex para principiantes' nos sitúa ante un dilema similar. Que el sexo está ahí es una certeza porque es un terreno abonado a la tentación de contar experiencias bien sabrosas que muchas veces no lo son tanto, por no hablar de esas historias que son pura ficción. ¡ sabe de lo que habló. Pero todas las dudas surgen cuando entramos en la geografía del sexo con el cartelito de principiante. Un vez aterrizados en esa cartografía lo habitual es perderse por el camino, acumular equivocaciones y alejarse de esa meta mítica de conseguir un orgasmo de faralaes con castillo de fuegos artificiales.

El inicio de la función es toda una declaración de principios. Meli León irrumpen la sala sobre ruedas con una descarga de energía que rebosa más allá del escenario, enciende la vitalidad del patio de butacas y se mete al púbico en el bolsillo. es un preámbulo que ya nos avisa de la importancia que va a tener el trabajo físico para la representación de una dramaturgia que utiliza diferentes elementos narrativos que se pueden resumir en tres grandes apartados.

La utilización de sucedidos, juegos de palabras y algunos chistes que bucean en ese territorio donde se subraya la comicidad del monologuista que busca el girito ingenioso para provocar la risa. Este recurso nos deja algunos momentos brillantes, pero también roza el peligro de caer en un ejercicio reiteración. La teatralidad vuelve a ganar enteros gracias a la incorporación titiritera. Unos delirantes Adán y Eva descubren la tabla de gimnasia que ha marcado la historia sexual de la humanidad. Finalmente el grueso de la obra se centra en una representación donde la palabra y la acción conviven en el cuerpo de una terapeuta, o vaya usted a saber, que empieza por recordarnos a la Eva bíblica con hoja de parra y la manzana, hasta convertirse en la televisiva Eva Nasarre de los años ochenta. Un salto temporal que propicia una explicación práctica con un solo objetivo: dar herramientas a las chicas del siglo XXI para extraer la máxima productividad sexual cuando les toque bregar con una pareja de baile con careto de susto y conocimientos de principiante.

La dirección de Jaime Ocaña suelta el carrete ante una actriz que nos regala una presencia y un trabajo tan poderoso como determinante y, aunque es verdad que la tensión de la comedia se mantiene en el escenario, en algunos momentos la puesta en escena muestra un problema de ritmo. No se trata tanto de hacer las cosas más o menos deprisa, sino de conseguir dos objetivos.

El primero es encontrar el flujo adecuado para que las frases cómicas no detengan la acción, porque el recurso de buscar la risa cómplice del espectador y detenerse es una elemento importante de la comicidad, pero utilizarlo en exceso reduce ritmo y teatralidad a la comedia. El segundo tiene que ver con la manera de enlazar las pausas que a veces se generan entre cuadros, pequeños espacios temporales en lo que deja de fluir tanto la acción como la palabra y provoca un paréntesis. Afortunadamente la comedia siempre regresa al escenario después de estos pequeños detalles, que una vez engrasados con más actuaciones llevarán la representación a otro nivel con un equilibrio mucho más depurado entre los elementos que componen la comedia y su ejecución en escena.

Meli León se enfrenta a esta complejidad narrativa con la verdad de la pasión. La intensidad de su trabajo marca definitivamente el desarrollo de la peripecia, su manejo sobresaliente de la teatralidad física llena el escenario de gestualidad, coreografías y elementos gimnásticos que siempre suman, sorprenden y le dan más flow a una prosodia cómica entre la metralleta de chistes del stand up y un café teatro que revela las virtudes escénicas de una actriz que utiliza la mirada femenina para subrayar "anacronismos del pasado"

La función se cierra con la imagen simbólica de los juguetes sexuales tomando la situación y el foco. Tal vez sea un aviso para principiantes y después de estas primeras lecciones básicas de sexo para principiantes, lo suyo sería una segunda parte para contar la historia de como los materiales sintéticos, vibradores y otras herramientas de ensueño han pasado a ser los protagonistas de una nueva era: El sexo tupperware.

 

'Sex o no sex para principiantes'

Dirección: Jaime Ocaña. Intérprete: Meli León.

Viernes 7 de febrero de 2025. Teatro Bicho.


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15 septiembre 2024

El misterioso caso del poeta que se fue a la luna

 




Una Comedia Pop que pierde ritmo

Patricia Tubella recuerda que el Pop-Art elevó el culto a la celebridad hasta la categoría de arte mediante la crítica o la celebración de la cultura de consumo. Este influjo de la cultura pop utiliza una coctelera para mezclar imágenes inmediatamente reconocibles por el público que podemos resumir en una exhibición de latas de sopa, estrellas del entretenimiento y líderes políticos.

Jaime Ocaña ha escrito un texto que acumula una gran cantidad de nombres populares, pero el uso que les da en la peripecia es meramente instrumental para encajarlos en un discurso caracterizado por un encadenado más o menos brillante de juegos de palabras, chascarrillos y humoradas que, si al principio resultan novedosos, poco a poco pierden fuerza hasta diluir lo que el programa de mano califica de «Comedia Pop»

La función empieza con una sugerente presentación de los personajes apoyada en la experiencia de unos actores con oficio de sobra para que las ironías y dobles sentidos funcionen bien dentro de una ucronía descacharrante: el fundador de la Legión Española, el autor de 'Poeta en Nueva York', y la mujer transgresora que escribió sobre la erótica de sus pechos a principios del siglo XX comparten conversación entre puyitas de intelectual, ecos de la Guerra Civil y una boda estrafalaria.

La dirección de Mario Ronsano incorpora ingredientes que buscan una vía de escape a la preeminencia de la comicidad verbal. El baile poético de seducción, la ilustración reaccionaria de 'El Mago de Oz', o la discreta utilización de los títeres. Estos materiales narrativos no transforman el agotamiento de la energía generada por la oralidad, y tampoco añaden chisporroteo eléctrico para enriquecer el juego escénico con sorpresas, gestualidad y acciones que alimenten el ritmo clásico de la comedia.

 

'El misterioso caso del poeta que se fue a la luna'

Calificación: 2 estrellas

Producción: Belladona Teatro, Las Pueyo Producciones. Dramaturgia: Jaime Ocaña. Dirección y puesta en escena: Mario Ronsano. Intérpretes: Jaime Ocaña, Catalina Pueyo y Francisco Fraguas.

Viernes 13 de septiembre de 2024. Teatro del Mercado

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11 octubre 2023

El genoma del pavo


 



En busca del genoma perdido

La secuencia del genoma humano está formada por una porrada de letras que los científicos han decodificado para determinar quiénes somos, como funcionamos y que características son susceptibles de dejar huella en la descendencia. La diferencia entre los humanos de un barrio de baratillo y los exclusivos de La Moraleja y similares se encuentra en el 0,1% de esa información, y ahí radica el interés de la función: Descubrir las bases moleculares que determinan la felicidad genética de los pijos.

'El genoma del pavo' se construye con los mismos ingredientes narrativos que Rafa Maza utilizó en su anterior espectáculo y, aunque modifica la fórmula en cuanto al porcentaje y la manera de relacionarse entre cada uno de ellos, mantiene a Fabiolo como elemento esencial. Un personaje que el público adora porque desprende endorfinas de comedia. Por eso lo reciben con palmas y lo despiden de pie.

La introducción rompe la cuarta pared para que la farsa centrifugue los chascarrillos de un lenguaje dicharachero que provoca un buen número de risas, pero se olvida de la acción hasta perderse en un laberinto discursivo al que le dedica demasiado tiempo. La dramaturgia viene al rescate, acentúa el ritmo y agrega nuevos estímulos: Vaivén de voces, algunas imitaciones, un poco de malabares, referencias culturales a tutiplén y un par de canciones. Los fundamentos están claros y aunque la representación mejora, todavía falta el Hilván marca de la casa para que gestos, ingenio, movimientos y juegos verbales confeccionen el guirigay pulcro y diáfano que caracteriza el excelente trabajo actoral de Rafa Maza. Ese dominio del oficio de cómico le permite alcanzar momentos puntualmente brillantes, frente al hilo argumental de una peripecia que exige la agitación de un torbellino más fluido y compacto.

 

'El genoma del pavo'

Calificación: 3 estrellas

Idea Original e interpretación: Rafa Maza. Dramaturgia: Rafa Maza, Alberto Gálvez Y Jaime Ocaña. Dirección: Jaime Ocaña Y Rafa Maza. Diseño Sonoro: David Angulo Y Rafa Maza. Luces Y Sonido: Agustín Pardo.

9 de octubre de 2023. Teatro de las Esquinas.

Fabiolo, en busca del genoma perdido (heraldo.es)


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06 mayo 2023

Mundopolski. La guerra contra los tristes

 


Una guerra deliciosa

‘Mundopolski. La guerra contra los tristes’ transcurre en un universo onírico degradado en lo material pero con un objetivo encomiable que parte de una premisa: El mundo está lleno de tristes y necesita de una revolución de amor para renovar la ilusión por vivir

La disposición física del escenario deja el proscenio para el meollo donde se fabrica la ficción. Es el territorio de los payasos. El fondo está ocupado por un demiurgo en funciones de Corifeo para armonizar a su antojo el desarrollo de la peripecia. Escucha las peroratas de los personajes, traduce al pueblo el lenguaje serpenteante de la trama mediante palabras, muecas y mugidos, y hasta le da vidilla a la música de tambores y guitarras para que las canciones empasten unas veces con el mensaje y otras en la pista de baile.

Mika Y Mundo son dos payasos de chapa y chaqueta que pueden decir Chaikovski y sin embargo conservar una identidad que va mucho más allá de la sílaba “cha” Ese es el verdadero meollo de la cuestión. La diferencia entre Mundo y Mika. Mundo es el rey de la pista, un comunista trotskista con pocos amigos y algunos lejanos camaradas, el que se regodea en una rueda de palabras rimadas, el que parece que abarca mucho pero de identidad anda flacucho. Mika de identidad va sobrada. Idealista y guerrillera de raigambre aragonesa canta como los viejos árboles de la ribera, con los verbos hace volteretas, con los bailes bulerías, la sonrisa por bandera y una falda de mil capas que agita como una pandereta. Revuelo de mil giros sueña con dragones de fuego ataviados con manguera de bombero.

Mundo y Mika son seres complejos y singulares que asumen su diversidad frente a la peligrosa monotonía de quien se define con respecto al otro, al diferente. Ellos tienen dos personalidades que muestran la riqueza de su individualidad. Mundo un poco cansado está en el camino de vuelta, él que conoce la cumbre de la risa  también ha visto la soledad, y ahora se acerca al lado oscuro del pesimista. Una deriva que no sabe muy bien cómo gestionar. Mika es la marejada de la utopía que quiere esparcir la alegría, imagina una avalancha de chanzas, chistes y picardías, pero si para llegar a ese cambio hay quien promueve el despiste, no duda en montar una barricada y apuntar con su mosquetón a todo el que esté  triste.

Dos energías tan distintas que al principio se abrazan en vendaval pero… que el tiempo, la conciencia y la diferencia en la identidad terminan por separar. Son razones psicológicas, distintas maneras de pensar, que Mundo de repente comprende su mundo, y a Mika eso le da igual. Ella, perdida un segundo en el desengaño, está a puntito de rendirse y de llorar, pero la jotera resiste y, aunque despierta en la implacable realidad. Ella que ha bebido de los dulces manjares del arte de soñar, se resiste temeraria al siniestro final.

El mundo de Mundo derrotado es un aviso a los navegantes de prismáticos para otear el horizonte con la retórica de lo teórico, cuando la lejanía permite parlotear de batallas culturales y plantar la trampa del olvido, que el primero de muchos males es simplificar nuestra identidad. Mika cabalga sobre el viento aunque nadie sabe dónde está. El Corifeo, atado al suelo que no le deja ir más allá, concluye la parodia, el entretenimiento y los mensajes de libertad para recordarnos que la tristeza también es parte de nuestra personalidad, que no pasa nada, que eso es lo normal pero… mientras el escenario se funde a negro una pregunta flota en el patio de butacas: ¿Quién defiende a los que sueñan en esta ciudad? ¿Quién escucha a los payasos que desmontan la tristeza de un mundo que necesita vivir con palabras, rimas y canciones que nos hablen de amor, hostia, de amor?

La función se sustenta sobre tres aciertos. La adaptación de Jorge Huertas para trasladar el imaginario original de carácter vasco y dotarlo de aromas aragoneses. Un trasvase en su justa medida, sin sobresaltos folcloristas o subrayados catetos que hubieran dado al traste con el equilibrio poético que desprende la peripecia, a la que deja respirar, crecer y complicarse hasta el vuelo de la resolución final.

La dirección de Amparo Nogués consigue una dramaturgia en la que combina con la precisión del buen gusto todos los lenguajes que pasan por el escenario, dando a cada uno de ellos el valor teatral que en cada momento necesita la función. El secreto está en ajustar la dosis en el tono imprescindible del clown, y tener la buena mano de maridar la mirada de Mika, siempre pendiente del futuro, con el aroma de melancolía que envuelve a Mundo. A partir de ahí todo lo domina un movimiento constante. El énfasis del ritmo van más allá de una coreografía exenta, se incorpora con naturalidad a las intenciones de los personajes, hasta combinar perfectamente con su forma de hablar, de deslizarse por el gozo simple de repetir una y otras vez las mismas fórmulas en un degradado progresivo, de la alegría de cantar tan  fuerte y tan alto como los latidos del corazón. La mezcla de todos estos elementos es deliciosa y solo encuentro un pero muy personal. Jaime Ocaña compone una personaje que somardea con la naturalidad marca de la casa con una presencia que percibo excesiva, y que sin embargo la platea recibe con gozosas carcajadas. Mucho más interesante son esos breves momentos cuando su discurso gana en solidez y pide más cuerda, que la ruptura entre la carga de profundad filosófica y el petardazo del chascarrillo tenga un poco más de recorrido para aumentar la tensión y así, que el contrapeso de su personaje como custodio de la realidad cotidiana, gane en densidad y contundencia para estar a la altura de las dos criaturas que maneja a su antojo, y potenciar la comedia en esos esos momentos musicales llenos de chispa y sabor.

La función da un salto de calidad gracias a la interpretación de los protagonistas que se percibe liviana, y sin embargo es capaz de condensar literatura y expresión corporal. Un trabajo que aúna sensibilidad y eficacia para subrayar el arco dramático de los dos protagonistas. El personaje de Jorge Huertas, aunque parece estar muy arriba, siempre está acompañado por un cierto aire taciturno hasta que ya no puede más y todo va cuesta abajo. Huertas contiene los excesos, amarra los dramas al suelo mientras la pena nos desgarra. La belleza de su derrota es el contrapunto necesario para que el trabajo de Lorena Soler brille sin paliativos, una actriz con esa mirada que solo puede nacer de la profunda conciencia de su oficio, una expresividad que conecta con la butaca, te atrapa y ya no te suelta. Todo en ella es verdad: las notas que salen de su garganta, la alegría del rostro y esa dificultad de mantener la alta intensidad que necesita se personaje para, en un breve momento, dar un volantazo a tanta energía positiva y cambiar todos los registros de expresión para dejar la sala en silencio, los espectadores con el estómago encogido y los ojos asomados al borde del precipicio por donde se despeñan las lágrimas.

‘Mundopolski. La guerra contra los tristes’ nos recuerda que los cuentos son mapas para recorrer la vida y que, mientras las payasas van por el mundo para poner una sonrisa allá donde hay una paters, un muro de concertinas, un puchero vacío o el socavón de un proyectil, no debemos olvidar otro mundo mucho más cercano a nuestra piel donde anida la tristeza.

La productora Salvache Cultura se estrena con esta obra y deja sobre el escenario del Teatro del Mercado un sugestivo rastro de talento.

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‘Mundopolski. La guerra contra los tristes’

Producción: Salvache Cultural. Guión original: Jon Gerendiaga y Unai Gárate. Adaptación: Jorge Huertas. Dirección: Amparo Nogués. Reparto: Jaime Ocaña, Lorena Soler y Jorge Huertas. Escenografía: Raúl Castillero. Vestuario: Raquel Poblador (Obsidiana Atelier) Iluminación: Saúl Blasco. Música en directo: Jaime Ocaña. Técnico: Ricardo Juan Amador. Fotografía.  Más Mastral. Ayudantes de dirección.   Yolanda Catón / Sara Bilotto Pons.

Teatro del Mercado. 5 de mayo de 2023.


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