La curvatura de la córnea

28 febrero 2026

Museo de la intemperie

 

Un viaje a la intemperie

Laura de la Fuente ha creado una compañía de teatro que lleva su propio nombre. Es un dato importante para una actriz con 26 años de trayectoria que decide abandonar el teatro convencional para encontrar su propia voz. Su primer espectáculo se titula ‘Museo de la intemperie’ y es toda una declaración de principios en la que se zambulle en un teatro que quiere ser refugio y altavoz. Un lugar donde el espectador encuentre herramientas para reflexionar desde la agitación.

Laura de la Fuente ha iniciado una aventura que se inscribe en el movimiento característico de las dramaturgias del siglo XXI que apuesta por traspasar el concepto actriz al de performer. Una figura que aúna escritura, dirección e interpretación para buscar nuevas maneras de conectar con la audiencia mediante procesos creativos que desdibujan al personaje convencional, y lo sitúan en una primera persona escénica que va más allá de la ficción para fundirse con lo real, de ahí la importancia del mensaje que lanza el personaje desde el escenario: yo soy tú.

La premisa de la primera visita guiada en la inauguración del museo permite a la actriz entablar contacto directo con el público y centrar su atención para que la acompañe en una transformación que parte de lo colectivo para hundirse en el alma.

Mientras las palabras y los gestos apelan al patio de butacas, el espacio escénico ejerce de frontera de teatralidad, un parapeto para resguardar el lenguaje como una divinidad que armoniza el universo, y sin embargo lo agita. Palabras que empiezan como un objeto neutro que tan solo transmite información. Una frialdad que es máscara porque en el interior de la guía que nos guía bulle una preocupación por las contradicciones que habitamos en el mundo contemporáneo. Y mientras la apelación al público es constante, en realidad todo el discurso se genera tras la trinchera de una escenografía que deja en evidencia  la importancia de la ficción para hablar de la realidad desde un lugar donde la intención poética es capaz de embellecer cualquier tiranía.

La dramaturgia tiene la virtud de añadir capas de significados mediante la incorporación de diferentes lenguajes narrativos. La repetición de palabras es el primer aviso, el segundo la rebelión del gesto y a partir de ahí comienza un viaje de lo prosaico a lo esencial, de los mensajes sustentados en la lógica a la desesperación intima de los sentimientos, de un planteamiento político a nivel global que sustenta un ciudadano informado, al drama interior que agita al personaje. Esa es la esencia de la función, el viaje que va del yo camuflado bajo un traje chaqueta, coleta y un discurso estructurado; al personaje romántico desbaratado por la pasión que late bajo un jubón blanco.

El trabajo actoral de Laura de la Fuente es hipnótico. Más allá de su capacidad para transitar del texto a la danza, de la energía y la convicción con la que mantiene el pulso de la historia, del susurro de una voz que termina en desagarro. Más allá de las cuestiones medioambientales, económicas y sociales a las que apela, por encima de mensajes que nos avisan de que el mundo está al borde del colapso, Laura de la Fuente tiene una mirada que te atrapa, te deja a los pies de su sufrimiento, y sin embargo aún tiene el hálito de dar un salto final que abre una puerta a la esperanza.

‘Museo de la intemperie’ es un alarde escénico que puede ilustrar las palabras de Juan José Millás cuando afirma que «buscando un hueco por el que regresar a su corazón. Qué miedo produce la intemperie y qué mal nos defendemos de ella. Aunque no hay intemperie peor que la de quedarse fuera de uno mismo.»

‘Museo de la intemperie’

Producción: Laura de la Fuente Produce. Texto original, interpretación y dirección: Laura de la Fuente. Escenografía: las colecciones de los artistas Andrés Begué Entretiempo y David Adiego Meta. Vestuario: Andrés Begué y Laura de. la Fuente. Música: “ Malquieta ” y”  Kung fu master “Cristián Gandarillas.  Supervisión danza y movimiento: Nuria Bolea Til. Vídeo: Antonio Valdovín, Álvaro. Sánchez y Pablo Manzano. Foto: David Adiego, Virginia G. Unzué y Antonio Valdovín. Diseño de luces: Andrés Begué, Nuria Bolea. Programa de mano y cartel: David Adiego. Agradecimientos Espacio de Arte Joven, Ayuntamiento de Huesca e ITHEC

Viernes 27 de febrero de 2026. Centro Cultural Mariano Mesonada de Utebo.


Etiquetas: , , ,

27 febrero 2026

Hace apenas una semana

 

Hace apenas una semana aún estabas aquí.

En el hormiguero del parque

donde nos dimos el primer beso

porque no teníamos sofá.

 

Nuestras espaldas aún no arrastraban

el bulto del silencio

y me gustaba dar vueltas sin control

mientras me mirabas.

 

Ahora estoy a punto de morir

bajo las toneladas de tierra

que las hormigas remueven

para cubrir los restos de mi amor.

Etiquetas:

23 febrero 2026

La mujer rota


 


Iluminar el dolor

Si atendemos a la obra literaria de Simone de Beauvoir podemos asignar a los tres capítulos de 'La mujer rota' (1968) la función de ilustrar desde la ficción la idea central que la filósofa defendía en 'El segundo sexo' (1949) La condición femenina es una construcción social definida por su dependencia y subordinación con el hombre. Sin embargo Heidi Steinhardt concibe este espectáculo de manera independiente para extraer la enorme carga de teatralidad de uno de los textos, adentrarse en el caos de una mujer desquiciada, y apelar a la sociedad para abrir el debate sobre cómo nos enfrentamos a las heridas provocadas por el convertirse de la vida.

Al texto original le faltan signos de puntuación para que el flujo de las palabras revolotee por la cabeza de la protagonista. La dirección repara esa característica para clarificar el discurso, construir una dramaturgia elocuente, dosificarla en el flujo sanguíneo de Anabel Alonso, y obtener dos resultados completamente diferentes.

El primero es un monólogo. La actriz despliega una enorme carga de energía para mostrar un trabajo orgánico que domina su amplio catálogo de gestos, cambios de voz y escapadas hacia un tono de comedia que busca la complicidad del espectador. La interpretación es técnicamente impecable pero en lugar de mostrar al personaje, lo esconde bajo la excesiva intensidad de una luz que prioriza unas cuerdas vocales que hablan y hablan pero no transmiten sentimientos.

El segundo llega cuando la luz se diluye bajo un foco Cenital. Todo se detiene. Es el momento del soliloquio con fondo negro. La energía de la actriz se reduce, el silencio ocupa su espacio, se rompe la ilusión teatral, y entonces aparece la verdad. Ahora sí, el personaje está ahí, encarnado en la penumbra de una voz que nos habla de corazón a corazón.

 

'La mujer rota'

Calificación: 3 estrellas

Producción: La Zona Teatro, Labaska64 y Tidi. Texto: Simone de Beauvoir. Dirección de Heidi Steinhardt. Interpretado por Anabel Alonso. Ayudante de dirección: Ana Barceló, Manuel de Durán. Escenografía y vestuario: Alessio Meloni. Diseño de Iluminación: Rodrigo Ortega. Composición musical: Mariano Marín

Viernes 20 de febrero de 2026 Teatro de las Esquinas

Crítica de 'La mujer rota' con Anabel Alonso en Zaragoza: Iluminar el dolor



Etiquetas: , , , , , ,

El funeral 20º Aniversario

 


Un funeral de verbena

Oua Umplute son unos huevos rellenos a la rumana. A saber. Se hace una mayonesa a mano con cuchara de madera, una yema de huevo cocido y otra cruda, mostaza y zumo de limón. Para el relleno mezclamos una cucharada de mayonesa con huevo y patata cocida. El ejercicio de relacionar esta receta con el nombre del espectáculo que Teatro Che y Moche puso a funcionar hace 20 años es un salto mortal a alcance de muy pocos, así que tendremos que pensar que la incorporación por aquellas fechas de Tereza Polyvka a la compañía fue un disparadero para fusionar la música de los zíngaros con el humor somarda. El doctor de Filosofía y Letras Guillermo Fatás definía somarda como esa retranca o intención oculta para mofarse de alguien pero como sin querer.

La puesta en escena de ‘El Funeral’ es un espacio de respeto mortuorio hasta que aparece la pedorreta de una campana y lo pone todo del revés. Ahí está la clave de la función, que en medio de una seriedad socialmente aceptada salte la sorpresa y brote el humor grotesco mediante tres recursos que recuerdan a los que utilizan los payasos.

Los gags físicos se apoyan en el movimiento corporal que siempre termina en el rostro un gesto que certifica la broma y es la vía para descubrir la personalidad de los personajes. Ella resopla porque está harta de hacer tiempo con su cubo de Rubik. El de las baquetas deja pasar el tiempo aburrido hasta que la curiosidad le mete en algún lío. Las seis cuerdas son un remanso de paciencia mientras el tipo que le arrea a los vientos incrementa su enfado, y cuanto más se inclinan las cejas y más se inclinan las pupilas más risas provoca entre el respetable.

La comicidad de la palabra es un alarde para que la farfulla que pavonea cosas triviales se transforme en una brillante pantomima verbal, y conecta de manera directa e intuitiva con la sonrisa y la carcajada. Ese charramengueo de vaya usted a saber que idioma es un perfecto caldo de cultivo para que emerja la figura literaria de la paronomasia: utilizar las mínimas diferencias vocales entre dos palabras para hacer malabares fonéticos, buscar la confusión y dejar que el espectador complete el chascarrillo.

Gestos y palabras son excelentes materiales para romper la cuarta pared, relacionarse con el público, y abrir la puerta a una constante actualización del espectáculo para que las bromas pueden discurrir entre lo atemporal y los acontecimientos novedosos. Y al mismo tiempo son dos recursos susceptibles de ser moldeados dependiendo del tipo de público y del espacio en el que se realiza la función. Esta flexibilidad a la hora de afrontar la comedia puede llevar el espectáculo por derroteros inesperados.

El tercer elemento narrativo es una sobresaliente dimensión musical donde se cuelga todo el humor generado para transformar el espectáculo en un conciertazo con diferentes ritmos y melodías de la música balcánica. El  elenco se pasea con frescura por un pentagrama con momentos agrestes y melancólicos. La generación de energía musical salta del escenario al patio de butacas, se transforma en una sinfonola, y los espectadores insertan la moneda de su canción favorita y así, por el bendito arte de la improvisación convertir el espectáculo en una verbena mediterránea.

‘El funeral. 20º Aniversario’

Producción, vestuario y escenografía: Teatro Che y Moche. Dirección: Joaquin Murillo. Dirección musical: Teresa Polyzka. Intérpretes: Tereza Poyzka, Joaquin Murillo, Kike Lera y Sergio Dominguez.

Enero de 2026. Teatro de las Esquinas




Etiquetas: , , , , , ,

19 febrero 2026

Dysphoria

 


Teatro para reflexionar y emocionarse

María Goiricelaya le decía a Rocío García en El País del pasado 16 de febrero que concibe el teatro como una herramienta de reflexión que nos pone frente al momento vital en el que nos encontramos.

La dramaturga y directora bilbaína escribió ‘Dysphoria’ después de la entrada en vigor de la Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos LGTBI, que abría la posibilidad de vivir la propia identidad sexual y la expresión de su género mediante la facultad para cambiar el nombre y el sexo con la única premisa de la voluntad de hacerlo, pero el debate público se centró en dos de sus posibles consecuencias: pérdida de derechos y fraude.

Algunos actores políticos afirmaban que la nueva norma era un peligro para los derechos adquiridos por las mujeres porque difuminaba la preeminencia del sexo biológico. Con la ley recién aprobada un candidato a una plaza de policía local en Torrelodones pidió que se le valorasen las pruebas físicas con los parámetros destinados a las mujeres, aunque en otras fases previas de la oposición había participado como hombre. La petición se justificaba con un acta notarial en la que pedía registrase como mujer transexual.

Con este panorama el debate general se desvirtuó, como se desvirtúan todos los debates importantes en esta época de confusión. Los diferentes posicionamientos impedían de hecho una reflexión profunda sobre la complejidad personal a la que quería atender una ley novedosa que necesitaba tiempo y oxígeno para caminar, comprobar su funcionamiento y ajustar lo que fuese necesario para evitar rendijas por las que colaban abusos y fraudes. Un tiempo que se le negó entre zascas ingeniosos, la metralleta de Twiter y eslóganes para ocultar la complejidad de cualquier proceso de cambio social. Y eso es precisamente lo que nos ofrece Goiricelaya. La posibilidad de escuchar todas voces que forman parte del coro que interviene en un proceso de transición de género. La intimidad del adolescente. La madre preocupada y superada pero siempre al pie del cañón. La pulcritud profesional y desesperante de los psicólogos. El lenguaje críptico de la justicia. La crueldad de tus iguales.

La acción transcurre en dos espacios que los personajes ocupan cuando cambia su rol en la historia. El infierno es un círculo donde sobresale la teatralidad de una actriz que cambia el ADN para mutar de un personaje a otro y conseguir que los diálogos tengan las características de un duelo que empieza en calma pero puede terminar con un disparo final. La circunferencia que lo contiene y un paralelogramo tangente es el balcón para dirigirse al público, el laberinto que lleva de la duda a la reivindicación, los gritos desesperados y la farfulla legalista que embrolla más que explica.

El texto de Goiricelaya es una catarata de palabras para que la actriz Gema Matarranz se zambulla en ellas con la honestidad de quien hace un trabajo desde las tripas, con una entrega impecable, y más allá del primer asombro que causa la sencillez con la que salta de un personaje a otro, lo realmente sobresaliente es como su interpretación dibuja detalles gestuales y de prosodia que añaden capas y capas de complejidad, que sin embargo se advierten diáfanas, y transmiten con nitidez el alma de cada uno de los personajes sin llegar a juzgarlos.

‘Dysphoria’ tiene una actitud de entomólogo que es muy importante porque, mientras recibes una gran cantidad de información y aumenta la sensación de sentirse apelado, la peripecia te golpea en el estómago al mismo tiempo que lanza preguntas que se quedan flotando en el aire en busca de una respuesta. Y ahí entra la responsabilidad del espectador para completar la propuesta. Primero como ciudadano que tiene opinión sobre cualquier cuestión social, pero también en el ámbito de la intimidad personal. Dos espacios que se reflejan en la selección de las canciones que suenan durante la función.

‘Lucha de gigantes’ de Antonio Vega como ese canto a la relativa grandeza del hombre frente a la inmensidad de un universo que siempre nos trae nuevos desafíos “Un duelo salvaje advierte lo cerca que ando de entrar en un mundo descomunal. Siento mi fragilidad”.

‘Debí tirar más fotos (DtMF)’ de Bad Bunny captura un sentimiento de nostalgia y arrepentimiento mucho más íntimo cuando somos incapaces de valorar los momentos y las personas que nos rodean, mientras enfocamos nuestros intereses hacia otras cosas mucho menos importantes. “Pero queriendo volver a la última vez que a los ojos te miré. Debí darte más besos y abrazos las veces que pude.”

¿Recuerdas la cita del principio? El teatro como herramienta de reflexión.

‘Dysphoria’

Compañía: Histrión Teatro. Dramaturgia y dirección: María Goiricelaya. Actriz: Gema Matarranz. Ayudante de dirección: Ane Picaza. Diseño y construcción de escenografía: Álvaro Gómez Candela y Giacomo Ciucci Gómez. Diseño de iluminación: Juan Felipe “Tomatierra”. Música original: Ibon Belandia. Espacio sonoro: Ibon Aguirre. Comunicación y diseño gráfico: Divina Palabra. Fotografías: Palen. Técnicos en gira: Juan Felipe “Tomatierra” y Monza. Producción ejecutiva: Nines Carrascal y Sonia Espinosa. Colabora: Portal 71.

Miércoles 18 de febrero de 2026. Teatro de las Esquinas.

 

 

 


Etiquetas: , , , ,

15 febrero 2026

La noche terca


 

Etiquetas: ,

Vals del aniversario


 

Etiquetas: ,