02 marzo 2026
01 marzo 2026
Escape Room
Aliños para una comedia de salón
Teresa Vilardell define la comedia como una arquitectura
férrea de la imperfección que desborda en la risa según la actitud con la que
esté escrita, y yo me atrevo a añadir, la importancia que tiene la percepción y
la expectativa del espectador.
El texto de Joel Joan y Héctor Claramunt se abona a las
frases ingeniosas de una comedia de salón y sofá. Un grupo de amigos a los que
centrifugan en el ritmo de una comedia que pasa de una situación a otra en un
espacio confinado, al que añaden el suspense de una intriga con su poquito de
casquería.
Los personajes son estereotipos perfectamente dibujados para
la historia avance mediante una dramaturgia que aviva pequeños conflictos
cotidianos, hasta que los pellizcos de monja terminan en disquisiciones de mayor
calado en torno a cuestiones políticas y sentimentales que se alimentan de
lugares comunes, y sin embargo tienen ese no sé qué del recurso interesante
porque, más allá de su grado de comicidad, aciertan al dejar un espacio que
permite reflexionar sobre la debilidad de esas convicciones que nos definen
porque parecen inmutables, hasta que la vida nos pone en un brete y todo cambia.
La dirección de Xavi Mira está avispada para provocar el
aplauso mediante desplantes toreros que merodean la cuarta pared, dosifica la
energía de un trabajo actoral eficaz en acciones, réplicas, diálogos, y el buen
oficio de clavar los tiempos de cada silencio. Ese puntito imprescindible para
rentabilizar el humor de la repetición de chascarrillos que rematan la
secuencia inagotable de gags.
El resultado final va por barrios. Algunos nos instalamos en
un silencio entretenido, mientras buena parte del patio de butacas reaccionó
ante la fórmula del espectáculo con abundantes risas, comentarios en voz alta
al hilo de la peripecia y una gran ovación final.
‘Escape Room’
Calificación: 3 estrellas
Producción: Olympia Metropolitana y Albena Teatre. Autoría:
Joel Joan y Héctor Claramunt en colaboración con Ferrán Carvajal. Dirección:
Xavi Mira. Intérpretes: Josep Manel Casany, Cristina García, Sergio Caballero y
Águeda Llorca.
Jueves 26 de Febrero de 2026. Teatro Principal.
Etiquetas: Albena Teatre, Critica Teatro Heraldo, Héctor Claramunt, Joel Joan, Olympia metropolitana, teatro principal, Xavi Mira
28 febrero 2026
Museo de la intemperie
Un viaje a la intemperie
Laura de la Fuente ha creado una compañía de teatro que
lleva su propio nombre. Es un dato importante para una actriz con 26 años de
trayectoria que decide abandonar el teatro convencional para encontrar su
propia voz. Su primer espectáculo se titula ‘Museo de la intemperie’ y es toda
una declaración de principios en la que se zambulle en un teatro que quiere ser
refugio y altavoz. Un lugar donde el espectador encuentre herramientas para
reflexionar desde la agitación.
Laura de la Fuente ha iniciado una aventura que se inscribe
en el movimiento característico de las dramaturgias del siglo XXI que apuesta
por traspasar el concepto actriz al de performer. Una figura que aúna
escritura, dirección e interpretación para buscar nuevas maneras de conectar
con la audiencia mediante procesos creativos que desdibujan al personaje
convencional, y lo sitúan en una primera persona escénica que va más allá de la
ficción para fundirse con lo real, de ahí la importancia del mensaje que lanza el
personaje desde el escenario: yo soy tú.
La premisa de la primera visita guiada en la inauguración
del museo permite a la actriz entablar contacto directo con el público y
centrar su atención para que la acompañe en una transformación que parte de lo
colectivo para hundirse en el alma.
Mientras las palabras y los gestos apelan al patio de
butacas, el espacio escénico ejerce de frontera de teatralidad, un parapeto para
resguardar el lenguaje como una divinidad que armoniza el universo, y sin
embargo lo agita. Palabras que empiezan como un objeto neutro que tan solo
transmite información. Una frialdad que es máscara porque en el interior de la
guía que nos guía bulle una preocupación por las contradicciones que habitamos
en el mundo contemporáneo. Y mientras la apelación al público es constante, en
realidad todo el discurso se genera tras la trinchera de una escenografía que deja en evidencia la importancia de la ficción para hablar de la realidad
desde un lugar donde la intención poética es capaz de embellecer cualquier tiranía.
La dramaturgia tiene la virtud de añadir capas de
significados mediante la incorporación de diferentes lenguajes narrativos. La
repetición de palabras es el primer aviso, el segundo la rebelión del gesto y a
partir de ahí comienza un viaje de lo prosaico a lo esencial, de los mensajes
sustentados en la lógica a la desesperación intima de los sentimientos, de un
planteamiento político a nivel global que sustenta un ciudadano informado, al
drama interior que agita al personaje. Esa es la esencia de la función, el
viaje que va del yo camuflado bajo un traje chaqueta, coleta y un discurso
estructurado; al personaje romántico desbaratado por la pasión que late bajo un
jubón blanco.
El trabajo actoral de Laura de la Fuente es hipnótico. Más
allá de su capacidad para transitar del texto a la danza, de la energía y la convicción
con la que mantiene el pulso de la historia, del susurro de una voz que termina
en desagarro. Más allá de las cuestiones medioambientales, económicas y
sociales a las que apela, por encima de mensajes que nos avisan de que el mundo
está al borde del colapso, Laura de la Fuente tiene una mirada que te atrapa,
te deja a los pies de su sufrimiento, y sin embargo aún tiene el hálito de dar
un salto final que abre una puerta a la esperanza.
‘Museo de la intemperie’ es un alarde escénico que puede
ilustrar las palabras de Juan José Millás cuando afirma que «buscando un hueco
por el que regresar a su corazón. Qué miedo produce la intemperie y qué mal nos
defendemos de ella. Aunque no hay intemperie peor que la de quedarse fuera de
uno mismo.»
‘Museo de la intemperie’
Producción: Laura de la Fuente Produce. Texto original,
interpretación y dirección: Laura de la Fuente. Escenografía: las colecciones
de los artistas Andrés Begué Entretiempo y David Adiego Meta. Vestuario: Andrés
Begué y Laura de. la Fuente. Música: “ Malquieta ” y” Kung fu master “Cristián Gandarillas. Supervisión danza y movimiento: Nuria Bolea
Til. Vídeo: Antonio Valdovín, Álvaro. Sánchez y Pablo Manzano. Foto: David
Adiego, Virginia G. Unzué y Antonio Valdovín. Diseño de luces: Andrés Begué, Nuria
Bolea. Programa de mano y cartel: David Adiego. Agradecimientos Espacio de Arte
Joven, Ayuntamiento de Huesca e ITHEC
Viernes 27 de febrero de 2026. Centro Cultural Mariano
Mesonada de Utebo.
Etiquetas: Centro cultural Mariano Mesonada, critica teatro, Laura de la Fuente, Laura de la Fuente Produce
27 febrero 2026
Hace apenas una semana
Hace apenas una semana aún
estabas aquí.
En el hormiguero del parque
donde nos dimos el primer beso
porque no teníamos sofá.
Nuestras espaldas aún no
arrastraban
el bulto del silencio
y me gustaba dar vueltas sin
control
mientras me mirabas.
Ahora estoy a punto de morir
bajo las toneladas de tierra
que las hormigas remueven
para cubrir los restos de mi
amor.
Etiquetas: poema
23 febrero 2026
La mujer rota
Si atendemos a la obra literaria de Simone de Beauvoir podemos
asignar a los tres capítulos de 'La mujer rota' (1968) la función de ilustrar
desde la ficción la idea central que la filósofa defendía en 'El segundo sexo'
(1949) La condición femenina es una construcción social definida por su dependencia
y subordinación con el hombre. Sin embargo Heidi Steinhardt concibe este
espectáculo de manera independiente para extraer la enorme carga de teatralidad
de uno de los textos, adentrarse en el caos de una mujer desquiciada, y apelar
a la sociedad para abrir el debate sobre cómo nos enfrentamos a las heridas provocadas
por el convertirse de la vida.
Al texto original le faltan signos de puntuación para que el
flujo de las palabras revolotee por la cabeza de la protagonista. La dirección
repara esa característica para clarificar el discurso, construir una
dramaturgia elocuente, dosificarla en el flujo sanguíneo de Anabel Alonso, y
obtener dos resultados completamente diferentes.
El primero es un monólogo. La actriz despliega una enorme
carga de energía para mostrar un trabajo orgánico que domina su amplio catálogo
de gestos, cambios de voz y escapadas hacia un tono de comedia que busca la
complicidad del espectador. La interpretación es técnicamente impecable pero en
lugar de mostrar al personaje, lo esconde bajo la excesiva intensidad de una
luz que prioriza unas cuerdas vocales que hablan y hablan pero no transmiten
sentimientos.
El segundo llega cuando la luz se diluye bajo un foco
Cenital. Todo se detiene. Es el momento del soliloquio con fondo negro. La
energía de la actriz se reduce, el silencio ocupa su espacio, se rompe la ilusión
teatral, y entonces aparece la verdad. Ahora sí, el personaje está ahí,
encarnado en la penumbra de una voz que nos habla de corazón a corazón.
'La mujer rota'
Calificación: 3 estrellas
Producción: La Zona Teatro, Labaska64 y Tidi. Texto: Simone
de Beauvoir. Dirección de Heidi Steinhardt. Interpretado por Anabel Alonso. Ayudante
de dirección: Ana Barceló, Manuel de Durán. Escenografía y vestuario: Alessio
Meloni. Diseño de Iluminación: Rodrigo Ortega. Composición musical: Mariano
Marín
Viernes 20 de febrero de 2026 Teatro de las Esquinas
Etiquetas: Anabel Alonso, Critica Teatro Heraldo, Heidi Steinhardt, La Zona, Labaska64, Simone de Beauvoir, Teatro de las esquinas
El funeral 20º Aniversario
Un funeral de verbena
Oua Umplute son unos huevos
rellenos a la rumana. A saber. Se hace una mayonesa a mano con cuchara de
madera, una yema de huevo cocido y otra cruda, mostaza y zumo de limón. Para el
relleno mezclamos una cucharada de mayonesa con huevo y patata cocida. El
ejercicio de relacionar esta receta con el nombre del espectáculo que Teatro
Che y Moche puso a funcionar hace 20 años es un salto mortal a alcance de muy
pocos, así que tendremos que pensar que la incorporación por aquellas fechas de
Tereza Polyvka a la compañía fue un disparadero para fusionar la música de los
zíngaros con el humor somarda. El doctor de Filosofía y Letras Guillermo Fatás
definía somarda como esa retranca o intención oculta para mofarse de alguien
pero como sin querer.
La puesta en escena de ‘El
Funeral’ es un espacio de respeto mortuorio hasta que aparece la pedorreta de
una campana y lo pone todo del revés. Ahí está la clave de la función, que en
medio de una seriedad socialmente aceptada salte la sorpresa y brote el humor
grotesco mediante tres recursos que recuerdan a los que utilizan los payasos.
Los gags físicos se apoyan en el
movimiento corporal que siempre termina en el rostro un gesto que certifica la
broma y es la vía para descubrir la personalidad de los personajes. Ella
resopla porque está harta de hacer tiempo con su cubo de Rubik. El de las
baquetas deja pasar el tiempo aburrido hasta que la curiosidad le mete en algún
lío. Las seis cuerdas son un remanso de paciencia mientras el tipo que le arrea
a los vientos incrementa su enfado, y cuanto más se inclinan las cejas y más se
inclinan las pupilas más risas provoca entre el respetable.
La comicidad de la palabra es un
alarde para que la farfulla que pavonea cosas triviales se transforme en una
brillante pantomima verbal, y conecta de manera directa e intuitiva con la
sonrisa y la carcajada. Ese charramengueo de vaya usted a saber que idioma es
un perfecto caldo de cultivo para que emerja la figura literaria de la
paronomasia: utilizar las mínimas diferencias vocales entre dos palabras para
hacer malabares fonéticos, buscar la confusión y dejar que el espectador
complete el chascarrillo.
Gestos y palabras son excelentes
materiales para romper la cuarta pared, relacionarse con el público, y abrir la
puerta a una constante actualización del espectáculo para que las bromas pueden
discurrir entre lo atemporal y los acontecimientos novedosos. Y al mismo tiempo
son dos recursos susceptibles de ser moldeados dependiendo del tipo de público
y del espacio en el que se realiza la función. Esta flexibilidad a la hora de
afrontar la comedia puede llevar el espectáculo por derroteros inesperados.
El tercer elemento narrativo es
una sobresaliente dimensión musical donde se cuelga todo el humor generado para
transformar el espectáculo en un conciertazo con diferentes ritmos y melodías
de la música balcánica. El elenco se
pasea con frescura por un pentagrama con momentos agrestes y melancólicos. La
generación de energía musical salta del escenario al patio de butacas, se
transforma en una sinfonola, y los espectadores insertan la moneda de su
canción favorita y así, por el bendito arte de la improvisación convertir el
espectáculo en una verbena mediterránea.
‘El funeral. 20º Aniversario’
Producción, vestuario y
escenografía: Teatro Che y Moche. Dirección: Joaquin Murillo. Dirección
musical: Teresa Polyzka. Intérpretes: Tereza Poyzka, Joaquin Murillo, Kike Lera
y Sergio Dominguez.
Enero de 2026. Teatro de las
Esquinas
Etiquetas: critica teatro, Joaquín Murillo, Kike Lera, Sergio Domínguez, teatro che y moche, Teatro de las esquinas, Teresa Polyvka
19 febrero 2026
Dysphoria
Teatro para reflexionar y emocionarse
María Goiricelaya le decía a Rocío García en El País del
pasado 16 de febrero que concibe el teatro como una herramienta de reflexión
que nos pone frente al momento vital en el que nos encontramos.
La dramaturga y directora bilbaína escribió ‘Dysphoria’ después
de la entrada en vigor de la Ley para la igualdad real y efectiva de las
personas trans y para la garantía de los derechos LGTBI, que abría la
posibilidad de vivir la propia identidad sexual y la expresión de su género
mediante la facultad para cambiar el nombre y el sexo con la única premisa de
la voluntad de hacerlo, pero el debate público se centró en dos de sus posibles
consecuencias: pérdida de derechos y fraude.
Algunos actores políticos afirmaban que la nueva norma era
un peligro para los derechos adquiridos por las mujeres porque difuminaba la preeminencia
del sexo biológico. Con la ley recién aprobada un candidato a una plaza de policía
local en Torrelodones pidió que se le valorasen las pruebas físicas con los parámetros
destinados a las mujeres, aunque en otras fases previas de la oposición había
participado como hombre. La petición se justificaba con un acta notarial en la
que pedía registrase como mujer transexual.
Con este panorama el debate general se desvirtuó, como se desvirtúan
todos los debates importantes en esta época de confusión. Los diferentes
posicionamientos impedían de hecho una reflexión profunda sobre la complejidad
personal a la que quería atender una ley novedosa que necesitaba tiempo y
oxígeno para caminar, comprobar su funcionamiento y ajustar lo que fuese
necesario para evitar rendijas por las que colaban abusos y fraudes. Un tiempo
que se le negó entre zascas ingeniosos, la metralleta de Twiter y eslóganes para
ocultar la complejidad de cualquier proceso de cambio social. Y eso es
precisamente lo que nos ofrece Goiricelaya. La posibilidad de escuchar todas
voces que forman parte del coro que interviene en un proceso de transición de género.
La intimidad del adolescente. La madre preocupada y superada pero siempre al
pie del cañón. La pulcritud profesional y desesperante de los psicólogos. El
lenguaje críptico de la justicia. La crueldad de tus iguales.
La acción transcurre en dos espacios que los personajes
ocupan cuando cambia su rol en la historia. El infierno es un círculo donde
sobresale la teatralidad de una actriz que cambia el ADN para mutar de un
personaje a otro y conseguir que los diálogos tengan las características de un
duelo que empieza en calma pero puede terminar con un disparo final. La
circunferencia que lo contiene y un paralelogramo tangente es el balcón para
dirigirse al público, el laberinto que lleva de la duda a la reivindicación,
los gritos desesperados y la farfulla legalista que embrolla más que explica.
El texto de Goiricelaya es una catarata de palabras para que
la actriz Gema Matarranz se zambulla en ellas con la honestidad de quien hace
un trabajo desde las tripas, con una entrega impecable, y más allá del primer
asombro que causa la sencillez con la que salta de un personaje a otro, lo
realmente sobresaliente es como su interpretación dibuja detalles gestuales y de
prosodia que añaden capas y capas de complejidad, que sin embargo se advierten
diáfanas, y transmiten con nitidez el alma de cada uno de los personajes sin
llegar a juzgarlos.
‘Dysphoria’ tiene una actitud de entomólogo que es muy
importante porque, mientras recibes una gran cantidad de información y aumenta
la sensación de sentirse apelado, la peripecia te golpea en el estómago al
mismo tiempo que lanza preguntas que se quedan flotando en el aire en busca de una
respuesta. Y ahí entra la responsabilidad del espectador para completar la
propuesta. Primero como ciudadano que tiene opinión sobre cualquier cuestión
social, pero también en el ámbito de la intimidad personal. Dos espacios que se
reflejan en la selección de las canciones que suenan durante la función.
‘Lucha de gigantes’ de Antonio Vega como ese canto a la
relativa grandeza del hombre frente a la inmensidad de un universo que siempre nos
trae nuevos desafíos “Un duelo salvaje advierte lo cerca que ando de entrar en
un mundo descomunal. Siento mi fragilidad”.
‘Debí tirar más fotos (DtMF)’ de Bad Bunny captura un
sentimiento de nostalgia y arrepentimiento mucho más íntimo cuando somos incapaces
de valorar los momentos y las personas que nos rodean, mientras enfocamos
nuestros intereses hacia otras cosas mucho menos importantes. “Pero queriendo
volver a la última vez que a los ojos te miré. Debí darte más besos y abrazos
las veces que pude.”
¿Recuerdas la cita del principio? El teatro como herramienta
de reflexión.
‘Dysphoria’
Compañía: Histrión Teatro. Dramaturgia y dirección: María
Goiricelaya. Actriz: Gema Matarranz. Ayudante de dirección: Ane Picaza. Diseño
y construcción de escenografía: Álvaro Gómez Candela y Giacomo Ciucci Gómez. Diseño
de iluminación: Juan Felipe “Tomatierra”. Música original: Ibon Belandia. Espacio
sonoro: Ibon Aguirre. Comunicación y diseño gráfico: Divina Palabra. Fotografías:
Palen. Técnicos en gira: Juan Felipe “Tomatierra” y Monza. Producción
ejecutiva: Nines Carrascal y Sonia Espinosa. Colabora: Portal 71.
Miércoles 18 de febrero de 2026. Teatro de las Esquinas.
Etiquetas: critica teatro, Gema Matarranz, Histrión Teatro, María Goiricelaya, Teatro de las esquinas









