La curvatura de la córnea

22 marzo 2013

Cuarto Oscuro o un master en jadeos




Les confesaré una cosa que hasta hoy he mantenido en secreto: Una vez estuve en un cuarto oscuro. Fue una tarde de sábado a las pocas semanas de llegar a la ciudad. Estaba tomando unas cervezas con uno de mis compañeros de clase y un par de amigas suyas hasta que la ronda terminó en un garito que se llamaba “Cachaito”. Pedimos nuestras consumiciones en la barra y mis acompañantes, entre sonrisas que detecté nerviosas y algún empentón subido de tono, me llevaron hasta una habitación en la que, aunque no se veía absolutamente nada se percibía el sabor agridulce que produce la mezcla del sudor y el deseo. Mi desconcierto eclosionó cuanto sentí como una lengua pretendía atornillarse a mi boca y me las piré todo lo rápido que pude. Seguramente no estaba preparado para semejante sorpresa, al fin y al cabo todavía era un chaval de pueblo al que le gustaba el cortejo en el parque, las risas en el bar de la plaza y un revolcón de besos y magreos en algún ribazo, y bajo la cálida luz de la luna. No estaba preparado para aquella experiencia, demasiada sofisticación para un paleto.
Por eso quería ver la función “Cuarto Oscuro” que la compañía Microteatro Zaragoza presenta en la sala El Extintor. Quería encontrar las respuestas que aquella escapada juvenil todavía me provocan ¿Quienes transitan por esos lugares? ¿Cuales son sus motivos? ¿Qué buscan? ¿Sacian sus apetitos espirituales o todo es una cuestión de piel? Si, tienen razón, quizás sean muchas preguntas para una función de teatro.
La representación comenzó con lo que podríamos calificar como una seña de identidad muy interesante de Microteatro Zaragoza y su especialización en la iluminación indirecta de sus espectáculos a base de linternas. La ejecución de las luces y las sombras fue muy sugerente porque ver y no ver no eran opciones enfrentadas, formaban parte del clima de deseo al que nos invitan los actores que, jugando en un amplio espacio, conformaban figuras y situaciones muy interesantes por las perspectivas de los diferentes planos. El concepto, la idea de la función y su envoltorio, invitaban al optimismo sin embargo, tras el primer impacto y la curiosidad por la coreografía de múltiples y variados deseos, posiciones y otras delicias… me pregunté por el desarrollo de la trama. Y es ahí dónde la obra cojea porque no hay una evolución claro de ninguno de los personajes que, aunque nos muestras sus pasiones, miedos y deseos, lo hacen con materiales frágiles. La función pide una argamasa más consistente, asideros a los que actores y público puedan amarrarse para entrar en ese lugar de encuentro, de mezclas, de engaños y verdades. Un universo que solo atisbamos pero al que no podemos acceder porque falta un camino que nos lleve hasta su interior, y dar el paso que separa la pasividad de mirar del dinamismo cómplice de quien siente las pulsaciones de la vida que se nos propone en escena.
Los papeles masculinos, salvo varios gag con gancho, son planos, tan sólo un esbozo impuesto por un texto casi inexistente y unas situaciones que terminan por carecer del suficiente interés aunque los actores las defiendan con oficio y credibilidad. Ellas tienen más de suerte, además del repertorio de jadeos, tan variado y abundante como el de sus compañeros, al menos tienen la ocasión de mostrarnos un poco más de sus personajes. Y es una alegría porque Minerva Arbués y Susana Martínez, en esos pequeños bosquejos, dejan entrever su potencialidad como actrices.
Cuarto Oscuro es, sin dudarlo, una buena idea a la que le falta un cuarto de hora de cocción para perfilar una historia. Sin esa profundidad temática solo nos queda un intento, una pirueta, un muestrario dónde el mayor interés radica en contemplar la entrega por la causa de los actores. Al finalizar tuve la sensación de asistir a una clase en una escuela de teatro antes que a una representación.
Cuarto Oscuro está pidiendo a gritos más músculo dramático: La aspirante a meretriz, la periodista, el señor de los abrazos profundos y la brocheta precoz de señores se lo merecen.
Publicado en el nº 134 de El Pollo Urbano:

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04 febrero 2013

Infierno, de Microteatro Zaragoza



Infierno es el lugar donde los pecadores son eternamente castigados después de la muerte, sin embargo, en el Infierno de Microteatro Zaragoza los demonios y los ángeles caídos están todavía muy vivos.
La Antigua Fábrica de Chocolates Zorraquino de Zaragoza será, hasta primeros de marzo, la puerta del Infierno. Un vestíbulo donde el mal se traduce en cuatro monólogos paritarios: Dos mujeres, dos hombres y un silencioso y sumiso sirviente. Cinco personajes exentos de misericordia y sentido de la justicia. El orden lo encontramos en las horas de un reloj y la localización topográfica es una nave de dimensiones fabriles en la que el calor infernal es sustituido por la gélida sensación de la inquietud. En realidad no nos encontramos en el Infierno sino en el preámbulo que nos espera antes de morir, en esa ceguera tan humana de creernos inmortales y con el derecho a colmar todos nuestros macabros deseos sin temer a las acciones que la justicia divina repartirá al fin de los tiempos.
Ellas enlutadas tras el maquillaje blanco y el pavor inscrito en ojos desorbitados por un gesto más allá de este mundo. Voces que no son de aquí. Ellos mucho más terrenales y tal vez por eso más inquietantes. Piel desnuda para el joven exitoso, ávido por la globalización del mal y tan seguro de sus posibilidades como esos tiburones de las finanzas que solo atisban sus propias satisfacciones. Labios y lengua diseñados para el placer. El veterano trafica con la velocidad psicotrópica de su mente, frases aceleradas, pensamiento desorbitado, dudas aparentes, soluciones rápidas, no hay tiempo para pensar, la música tensa el ambiente, te golpea, ritmo inflexible y la huida siempre hacia delante, como ese dedo que descerraja una bala para anunciar el silencio. Tres segundos de majestuoso silencio para demostrar que tan difícil es gestionar el huracán como la calma. Santiago Meléndez también es silencio en medio del vértigo controlado, la ansiedad que va de sus palabras hasta el estómago, esa extraña conexión entre la ficción y los miedos. Meléndez en carne viva, cada gesto, cada sonido y esa mirada que uno no sabe hasta donde va. Por eso no me creo el final de su monólogo, porque su personaje nos ha llevado a la deriva que no casa con una solución tan monolíticamente institucional. El final de ese hombre es la desorientación, la eterna lucha para sobrevivir al pasado que crece y crece en horror. No hay calma ni para él ni para nosotros. Su final es tal vez un descampado, una bala, el agua de una alcantarilla, un final que, al menos, nos deje un resquicio para calmar nuestra conciencia. La maldad de los más poderosos tiene otros matices y una pléyade de esbirros para los trabajos sucios.
Los actores de Microteatro Zaragoza nos muestran que no hay necesidad de fuego porque el infierno son los otros, si querido lector, usted y yo.

INFIERNO: por Microteatro Zaragoza. En la antigua Fábrica de Chocolates Zorraquino, calle Lourdes 5-7 de Zaragoza. Reservas en el 622 431 121 y en microteatrozgz@gmail.com. Hasta el 5 de marzo.

Publicado en el nº 132 de www.elpollourbano.net

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02 noviembre 2012

La Morada abre sus puertas en la sala El Extintor



Día de Todos los Santos. La ciudad pasaba el día de difuntos azotada por la resaca de la noche anterior. Noche de niños y disfraz baratillo. Esqueletos pintarrajeados en telas de la China, brujas pirujas en busca de su escoba y la certidumbre de que el terror se ha adueñado de nuestro tiempo. Paseaba por Zaragoza cuando en la calle Armas, a la altura del número 20, escuché un grito desgarrador. Me detuve para dejar que los latidos del corazón volvieran a su rutina. No lo logré porque un chirrido metálico amenazó el poco valor que me quedaba. Aunque estaba asustado logré girarme poco a poco. Era una persiana metálica  y me invitó a pasar. Más allá del alumbrado público todo era tinieblas, y sin embargo, un extraño influjo me llevó hasta el interior de aquel viejo caserón. Sentí frío y la intensa sensación de que estaba a punto de entrar en uno de esos rincones escondidos a la vista implacable de los demás, hasta que la ligera brisa del destino, los hacen brotar. Santiago Meléndez ha destilado la desazón de las calles para escribir un disparadero que sacrifica el altar de un escenario y se hace carne bajo la luz de las neo candilejas: Haces de led blancos y los ojos en par en par de todos los espectadores. No había lugar a la duda. Estaba en el las tripas de La Morada y noté como el miedo se adueñaba de mis sentidos.
En La Morada sobreviven, aunque no sabemos hasta cuando, los restos del Alacrán, de la debacle social y moral que se cierne al ritmo demoledor de cuando creemos avanzar y solo retrocedemos. Scorpio es una criatura atornillada por el sufrimiento y la tenue luz que sus recuerdos se vierten por una voz acompasada y al ritmo, incomprensible para nosotros, del lívido insaciable y fatal. Salamandra plastificó su vida de horror con frases que hieren la culpa inocente de ser invisible ante los demás, y entonces llegó un Ángel de Luz aferrado al texto como única vía de escape y su respiración entrecortada penetró en mi estómago hasta restregar las tripas. Una leve pausa para llegar al pie de las largas trenzas y ojos abiertos de Luna. Vómito de  mocos al compás de una canción infantil silabeada con ritmo fúnebre de miseria y hambre. Ayer lo viví. El desasosiego presente a cada paso y el matiz de un gesto, la mirada desquiciada que trae recuerdos, esperanza o la certidumbre de un futuro lleno de terror. El milagro del respetuoso silencio mientras el tiempo pasa y ellos, los dueños de La Morada, siguen dando vueltas al ritmo terrible del tiempo que se presenta en forma de justicia, aunque algunos pusilánimes la llamaran venganza, y nosotros, los espectadores de teatro, legitimamos con nuestro aplauso.
La Morada es el cuarto montaje de la compañía Microteatro Zaragoza que además estrenan espacio en El Extintor, una sala todavía en construcción para teatro de emergencia y emergente. Un lugar ideal para representar esta obra de teatro que, en palabras de Santiago Meléndez, conecta con el auténtico terror actual de la realidad social.

"¡ ARRGGHHH ! (La Morada)...te sentirás helado....

"El Extintor", Calle las Armas, 20

Del 31 de noviembre hasta el 9 de Diciembre.

Viernes y sábados a las 22

Domingos a las 20 h.

PRECIO: 7 Euros

RESERVAS EN EL 622 431 121



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08 junio 2012

ZGZ Fashion Week con MicroTeatro Zaragoza

ZGZ Fashion Week ha llegado a la ciudad de la mano de MircroTeatro Zaragoza. El Albergue Municipal se transformará en una pasarela durante los próximos viernes y sábados a las 20 y 21 horas, hasta el 7 de Julio. Unos días excitantes alrededor del mundo de la moda.
ZGZ Fashion Week viene para revolucionar el mundo de los desfiles de moda, un espectáculo que los simples mortales sentíamos como catódicos, el tiempo previo al Telediario del medio día. Pero ZGZ Fashion Week cambiará esa percepción porque mostrará todo lo que hasta ahora había permanecido oculto. El público será un elemento fundamental porque, tras desterrar su habitual función de mamífero vertebrado pasivo sentado en un sofá, su mirada será uno de los principales protagonistas del evento.
 Los espectadores que se acerque hasta la ZGZ Fashion Week disfrutaran de la glamurosa reportera Asún Paya. Ella será la encargada de recibir a los famosos al pie de la alfombra roja y entrevistará a Blanca Nera, la modelo que ahora mismo es Top Number One en todas las revistas especializadas. También han confirmado su presencia los dos diseñadores más influyentes del momento: El jovencísimo Bruno Brunelleschi, como representante de la elegante mezcla del folkdress con el GymAir, y Giorio Stroheim, Master del Universo Clásico e Imperecedero,  un incansable moldeador de la fantasía y promotor del Spanish Abanico Cool.
ZGZ Fashion Week aumentará la excitación cuando el público llegue al otro lado de la alfombra roja, allí podrán ver las tripas del mundo de la moda. Un viaje a la madriguera de la belleza, el estilismo y el glamour de la mano de Pave Chapman, nadie como él conoce los entresijos de este negocio y sus múltiples facetas artísticas.  De su mano visitaremos los camerinos de las divas Zsa Zsa y Sabía Pía, dos de las modelos más internacionales con un desconcertante espíritu de sacrificio. Ellas son el vivo ejemplo de una máxima: El único camino para conseguir una carrera estelar es el esfuerzo y la dedicación, cueste lo que cueste.
ZGZ Fashion Week también es cosa de hombres. Los modelos Doyle Bronston y Spiros Zulawsky mostraran su lado más humano para sacar del error a todos aquellos que piensan que detrás de una cara bonita, o unos abdominales de tableta, es imposible encontrar un rastro de inteligencia. Bronston y Spiros son dos chicos con un corazón entrañable y un cerebro a punto de regalarnos las mejores flores.
ZGZ Fashion Week aún irá mucho más lejos y dejará a la luz aquellos aspectos técnicos que no estamos acostumbrados a ver, y por lo tanto, a valorar. El denodado esfuerzo de Sanda. Una manager capaz de pasar veinticuatro colgada a su celular hasta conseguir los mejores desfiles y los mejores emolumentos para sus representados. Valeria y Giusepe representan a maquilladoras y peluqueros, puntales fundamentales para perfilar rostros, cardar pelos y construir mitos sobre la belleza corporal y el equilibrio emocional
ZGZ Fashion Week es el resultado del trabajo de Mila Sorrento, un cerebro preclaro capaz de poner en marcha toda la maquinaría. Una mujer que pondrá su talento y paciencia al servicio del glamour y el style del ZGZ Fashion Week, un escaparate internacional para mostrar al mundo el nuevo concepto de moda maño&cañí. La vanguardia que apela al sentido del humor del espectador, y le invita a implicarse en el desarrollo de este interesante proceso creativo. Una revolucionaria visión que mostrará como los estereotipos a veces son verdad.

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