La curvatura de la córnea

25 octubre 2025

La sombrerería de Quita y Pon

 



Los payasos son así

La sombrerera Susana Loureda defiende que ponerse un sombrero es una cuestión de actitud. Una prenda con el poder inevitable de transformarte y la capacidad de generar un atractivo especial. Esa afirmación de la diseñadora gallega rige para gentes normales como usted y yo, porque para los payasos de Producciones Kinser el efecto se multiplica hasta construir una historia de Quita y Pon. Quitar el malaje a la vida para poner risas, amor y el aroma clásico de esa película en la que un ángel nos recuerda que lo bello es vivir en armonía con las personas que te rodean, incluso de tu propia familia.

El espacio escénico es una deliciosa caja pertrechada con entradas y salidas evidentes y otras que juegan al escondite, para que la elegante sobriedad de la escenografía se combine con una dramaturgia alimentada por diferentes lenguajes narrativos. Una chistera como la de Tip para sacar circunloquios de un humor absurdo que gira y gira. Bajo la gorra de cuadros de Miliki se esconden melodías, adivinanzas estrambóticas que a veces no son lo que parecen, y juegos de palabras para rizar el rizo. El bombín de Charlot añade a la mezcla pinceladas de una comedia física que cambia tropiezos y golpes por coreografías circenses de malabares y una profunda humanidad.

En el escenario dos artistas de la pista con capacidad para sacar lo mejor de cada uno de ellos, armonizar sus habilidades, y ponerlas al servicio del otro para que el brillo individual de sus habilidades se amplifique con el trabajo en pareja. La química de la interpretación fluye en acciones y diálogos. Alejandro García demuestra un conocimiento catedrático en gestualidad, mueca y pantomima, mientras la presencia escénica de Silvia García nos advierte de la enorme versatilidad dramática de cada uno de los poros de su piel.

‘La sombrerería de Quita y Pon’

Calificación: 4 estrellas

Producción: Producciones Kinser. Dramaturgia: Raúl Herrero. Dirección: Joaquín García. Reparto: Alejandro García Sierra y Silvia García Sierra. Espacio escénico: Óscar San Martín. Escenografía: Manolo Pellicer. Vestuario: Lucía Igual. Iluminación: Alfonso Félez. Sonido: Jonathan Carrillo. Mastering: Estudio Kikos. Ayudantía de dirección: Irene Joven.

Jueves 23 de Octubre de 2025. Teatro del Mercado.


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31 diciembre 2022

Luces

 


Prosopopeya y Pantomima

Los habitantes de ' La casa tomada' de Cortázar están a gusto porque allí se guarda el recuerdo de su familia, sin embargo la abandonan cuando se presentan los ruidos de la noche. En 'Luces' ocurre lo contrario. Los edificios que ocupan la escenografía pugnan en una fábula urbanística para ver cuál de ellos cuenta la historia de su vida y la de sus habitantes. La narración recae en Barandillas, un bloque de viviendas que cuando habla de cañerías, tejados y caldera, la prosopopeya se sintetiza en venas, cabeza y latidos del corazón de uno de sus moradores que, gracias a este ardid literario contará su vida mediante diferentes lenguajes teatrales.

En las escenas de sketch y diálogo de payasos Joaquín García 'Kiny' y Alejandro García 'Jano' interpretan a unos personajes estereotipados para jugar con el lenguaje que explota en un chiste final, o con los malentendidos estirados en un hilarante rosario de palabras. En el resto de la representación 'Kiny' cultiva un discurso retórico de pausa y tranquilidad que cuenta el devenir de su vida, para que 'Jano' la traslade hasta una acción dramática en la que el uso de las palabras queda suspendido. La pantomima alcanza elevadas cotas de calidad gracias a la sabiduría del actor para crear un diccionario de gestos, destapar trompicones de risas con pañal y tirantes, evocar la poética del joven tan colgado del amor como de la luz de la luna, o que coger un ascensor sea una aventura.

La peripecia se despide con una proyección de sombras que anuncian el inevitable final de la vida, pero 'Kiny' y 'Jano' abren la puerta a la esperanza para elegir otra conclusión. Ellos, que son padre e hijo, lo tienen claro: Su historia es la de una saga de payasos a la que se ha incorporado una persona con el mismo apellido y que dirige la función.

 

Ficha Artística 'Luces'


Calificación: 4 estrellas

Producción: Producciones Kinser. Idea original y dramaturgia: Producciones Kinser con asesoramiento de Raúl Herrero. Dirección: Silvia García. Reparto: Joaquín García Gil Kiny y Alejandro García Jano. Músicos: Rafael Rodrigo y Pedro Alguacil. Escenografía: Manolo Pellicer. Vestuario: Lucía Igual.



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19 abril 2008

Cabaré de caricia y puntapié

Alberto Castrillo-Ferrer, director de “Cabaré de caricia y puntapié” entró en la zona de comentarios el 21 de abril a las 22:59 para hacer dos correcciones. Ambos errores ya han sido subsanados en el texto y he explicado el motivo de su incursión en la reseña en la misa zona de comentarios, pero además, me ha parecido conveniente reflejarlos en la siguiente entradilla:
El texto de la obra corresponde a un trabajo conjunto entre el director (Alberto Castrillo- Ferrrer) y los dos actores (Jorge Usón y Carmen Barrantes)
La coreografía ha sido realizada por Blanca Carvajal

Mi amigo Pablo leyó el programa de mano mucho antes que todos los demás y así, como quien no quiere la cosa, lanzó la pregunta clave ¿Alguno conoce a Boris Vian? Esta bitácora no es el lugar más adecuado para culpar de todas mis ignorancias a los planes de estudio de las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado. Ese lastre agudizó mi instinto de supervivencia cultural y en un alarde de rapidez mental preparé un cóctel en el que se mezclaban a partes iguales retazos biográficos de Boris Karloff, Boris Yeltsin y Boris Izaguirre, briznas de valor y una desaforada verborrea del no decir nada. Una señora de la fila de delante detectó nuestra desorientación y, justo cuando me disponía a servir la surrealista mezcolanza preparada con los ingredientes de mi despropósito cultural, contestó la pregunta.
Boris Vian (1920-1959) fue ingeniero, novelista, dramaturgo, poeta, traductor, músico y cantante. El desarrollo de su obra literaria y musical fue una de las señas de identidad de la bohemia parisina de los años cuarenta hasta convertirlo, tras su temprana muerte por un infarto, en un artista de culto en Francia.
“Cabaré de caricia y puntapié”, una coproducción de la compañía Gato Negro y el Centro Dramático de Aragón, nos propone un viaje al universo musical de Boris Vian. La particularidad de ese recorrido se encuentra en la utilización de una abultada tesis doctoral como billete. El trayecto académico se inicia con una provocativa afirmación “ustedes [el público] están habituados a aburrirse” y para que las sesudas, extensas y prolijas investigaciones sobre la obra musical de Boris Vian no queden varadas en palabras y más palabras, la presentación se salpimienta con diez de las canciones más representativas del autor francés traducidas por el director de la obra Alberto Castrillo - Ferrer y arregladas por el compositor Miguel Ángel Remiro. De esta manera la dramaturgia, elaborada por el director y los dos actores, transforma el ambiente universitario en un cabaret por el que pasan los más variopintos personajes atrapados en un triángulo “isósceles” de amor, violencia y materialismo.
La escenografía de Manolo Pellicer guarda ese sabor cabaretero que pudo tener la zaragozana sala de espectáculos Oasis o el café cantante El Plata. Un espacio de bambalinas y candilejas sobre el que los actores Jorge Usón y Carmen Barrantes dejan constancia de un brillante trabajo interpretativo que deslumbra por la dificultad que conlleva dar vida a toda la variada fauna que guardan las canciones de Boris Vian. Una compleja estructura dramática que no da ni un segundo de respiro a los actores en constante transformación tanto en la gestualidad, en los acentos y en el vestuario, un acertado diseño de Marie-Laure Bénard. Dos actores en estado de gracia que dan muestra de una enorme soltura a la hora de moldear los recursos propios del cabaret: Las coreografías de Blanca Carvajal subrayan la comicidad de las situaciones y dan dinamismo al espectáculo. El trabajo vocal, potenciado por la batuta de Raquel Agudo, pone la guinda a la representación, las canciones se entienden perfectamente y esa vía de comunicación crea un vínculo muy potente con el público que aplaudió a rabiar cada uno de los temas musicales.
“Cabaré de caricia y puntapié” es un original espectáculo que entre risas, veras y canciones nos muestra las diferentes caras de las relaciones humanas, una dualidad que siempre circula entre caricias y puntapiés


Boris Vian - Je Bois:



Jaime Guevara - "El Desertor" (Boris Vian):

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