La curvatura de la córnea

01 julio 2022

Todo incluído

 

Reflexionar desde la comedia

















Sánchez Ron recuerda que la neurobióloga Rita Levi hacia un elogio de la imperfección porque si algo sabemos los humanos es que la perfección no existe. Este hecho tan convincente tiene una gran importancia porque, al contrario de lo que le ocurre a la mayor parte de la sociedad, los científicos son más conscientes del valor de la imperfección que les empuja a buscar las explicaciones de una naturaleza imperfecta. Esta visión se aproxima bastante a lo que la dramaturga Susana Martínez ha escrito en sus redes sociales cuando define 'Todo incluido' como un motivo para hablar "de lo que no encaja ni a golpes", y poner en la palestra del debate esa percepción que aflora en algunos sectores sociales en los que se relaciona la pobreza y la exclusión social con lo imperfecto.

La sociedad visualiza sin problemas el perfil de las personas más vulnerables, y esa virtualidad es la que aprovecha el texto para enfrentarnos a la vida de dos mujeres que habitan en los márgenes de lo normativo, y que nos permite tomar conciencia sobre la relatividad estética y moral en la que nos movemos, o sobre lo ridículo de las comparaciones. Recuerden que la imperfección es lo que nos hace humanos.

'Todo incluido' tiene el armazón de una comedia pero en sus venas circulan un espíritu gamberro materializado en una buena cantidad de frases contundentes que, más allá de ideología, son el grito de quienes viven en los bordes maltratados de la sociedad. Por eso hay que ser precavidos con las carcajadas que acuden cuando aparece la brocha gorda de una provocación premeditada, o el efecto cómico grueso, fácil y a veces gratuito. Tan solo son un señuelo, el preámbulo para la sátira política, el puyazo social, la gotita malaya para que seamos conscientes de una situación de la que te puedes reír, pero nunca lo vas a hacer desde la impunidad de la comedia por la comedia porque, como dice Josean Mateos en sus redes sociales, esta forma de hacer teatro es una herramienta para permanecer en el recuerdo del público que se ve interpelado por la realidad.

La escenografía minimalista de un escenario prácticamente vacío permite concentrar toda la atención en el extraordinario trabajo actoral. Susana Martínez y Ana García consiguen crear un campo de energía que las mantiene en constate equilibrio. Ambas transitan por la cuerda floja de una dirección que no les deja caer en la tentación de llevar a sus personajes a territorios excesivamente paródicos, que los alejarían de la realidad donde se ancla la potencia reivindicativa de la función, pero también donde nace el resorte de la risa. Ese es el mayor mérito de la función: Levantar un castillo de naipes con el juego malabar de la comedia y el salto al vacío de la reflexión. Las dos actrices dibujan con precisión a sus personajes desde los aspectos discursivos y de gestualidad, dos arquetipos que recorren un arco dramático en el que se muestran los matices y la evolución de sus personalidades. Hay que destacar la sobresaliente interpretación de Ana García porque su personaje requiere de un especial cuidado para no sobrepasar ni un milímetro la frontera entre lo tierno y una afectación exagerada que derrumbaría toda su credibilidad. Ana García sorprende desde la contención, un magnífico trabajo en la cadencia del lenguaje y una envidiable búsqueda de la felicidad.

'Todo incluido' es una apuesta arriesgada que tiene la virtud de moverse con frescura por territorios fronterizos, que conectan el escenario con la reivindicación política, el humor de brocha gorda y la fina ironía. Una función que consigue mostrarnos una realidad concreta en la que nos sumergimos con deleite gracias a las peripecias de dos mujeres, a las que más pronto que tarde terminas queriendo y con las que te irías a comer una paella.

_________

Producción: Arteria Producciones y Facultad Mermada. Texto: Susana Martínez. Dirección: Josean Mateos. Reparto: Ana García y Susana Martínez. Diseño de iluminación: Fernando Medel. Vestuario de Jesús Sesma. Antonio Ayesta's Coreografía. Maquillaje de Irene Joven. Fotografía de Mas Mastral. Diseño gráfico de Nathaly Ceballos

30 de junio de 2022 Teatro Arbolé

 


Etiquetas: , , , , , , , , ,

03 mayo 2022

El espectador: Un factor determinante en el teatro


 Ilustración: @fer_zombra


"En el acto escénico el individuo no es un retrato, sino un ser vivo susceptible de fallar y de equivocarse, de brillar, emocionar y emocionarse. En el acto escénico la mirada del espectador es libre"

(Agnés López)


“La responsabilidad del público en la construcción de lo real” es un artículo del dramaturgo Oscar Gómez Mata que forja un discurso teórico enriquecido con unas propuestas prácticas situadas en dos ejes: El dispositivo escénico y el juego actoral. Para recorrer ese camino he pedido la compañía de dos profesionales de las artes escénicas, de manera que la experiencia del actor y poeta Mariano Anos y de la actriz y dramaturga Susana Martínez ampliaran el foco utilizado por el autor del artículo.

Oscar Gómez Mata maneja la idea de un teatro que, como en los juegos propios de la infancia, desborde la escena y ocupe todos los lugares. A partir de ese principio, el patio de butacas se convierte en un espacio donde se puede desarrollar la representación después de una pregunta esencial ¿Qué hacemos con el público?

El diccionario de la RAE coloca en octavo lugar una acepción de “público” que pueda encajar con las artes escénicas: “Conjunto de las personas reunidas en determinado lugar para asistir a un espectáculo o con otro fin semejante.” Sin embargo para “espectador” guarda dos acepciones muy interesantes: “Que mira con atención un objeto. Que asiste a un espectáculo público.” Público tiene un aroma grupal, y sin embargo espectador tiene una connotación personal e individual.

Desde el punto de vista del creador teatral supongo que es muy tentador pensar en la platea como una entidad que reacciona en bloque, pero todos sabemos que la realidad es muy distinta a esa homogeneidad de poner a todas las personas que asisten a una función de teatro todo bajo la etiqueta de público, cuando la realidad es que hay mucho tipos de espectadores y en esencia dos. El pasivo que desparramado en su localidad está a la espera de que los titiriteros le entretengan y con mucha suerte, tal vez consigan sacarlo de la cuadratura de su mundo. El segundo tipo es el que va a favor de obra y ocupa su localidad esperando la sorpresa, la aventura o un camino que le ayude a reflexionar. En cualquier caso el espectador teatral es consciente del ritual y los códigos propios de la representación que marcan la cuarta pared, a un lado se produce el desarrollo dramático de un espectáculo en el que la ficción coincide con el tiempo presente. Al otro lado se encuentra la realidad del patio de butacas que, si interviniera en la ficción podría perturbar el diseño original de la ceremonia y dar al traste con el acto comunicativo.

Susana Martínez afirma que desde el primer momento se piensa en un “púbico ideal” que asuma y disfrute en plenitud de la función, su objetivo es que el público “se vaya con deberes a casa” y que la experiencia de la representación se convierta en reflexión a posteriori. La actriz y dramaturga defiende que el espectador necesita más tiempo para completar la experiencia que ha vivido en el teatro, por eso la responsabilidad de los creadores radica en ser lo más claros posibles: “si el público no comprende o no entiende algo es siempre responsabilidad del creador”

La responsabilidad que Gómez Mata asigna al público parte de una premisa: La función tiene como objetivo alimentar una mirada crítica que produzca un diálogo tan real como la experiencia de que escenario y platea comparten el espacio-tiempo. Se trata de jugar con la ficción y el observador para que ambos formen parte de un mismo proyecto que, conformado con un sinfín de puntos de vista, escape a la imposición de visiones absolutas o criterios totalitarios. Una aproximación al hecho teatral para que el espectáculo sea la suma de todas las proyecciones personales, y flote la idea de que somos capaces de cambiar las cosas.

 

EL DISPOSITIVO ESCÉNICO

Gómez Mata aborda la idea de poner la obra en manos del público desde cinco herramientas fundamentales.

1 Humor. La risa tiene la virtud de abrir diferentes canales porque la comicidad no llega igual a todo el mundo y en todo momento. Mariano Anos distingue entre la risa visible y audible, y el humor que no depende de la inmediatez de la respuesta. Susana Martínez considera que el humor es el canal ideal de comunicación para resolver cualquier conflicto, tanto en la vida real como en el teatro entendido como el arte de plantear y resolver un conflicto, y defiende que la comedia “puede ser mucho más efectiva” que la tragedia para llegar a la reflexión y, abunda en la diferencia que marcaba Anos, cuando afirma que la euforia de la risa no es el mejor momento, sí que puede ser el preámbulo para una reflexión a posteriori sobre los motivos que nos hacen reír.

2. Ambigüedad. No se trata de diferenciar lo verdadero de lo falso, el objetivo es que el público se pregunte si la función es verdad o mentira. Mariano Anos cita a Lacan para recordarnos que la verdad nunca es completa y que “un grado suficiente de algo verdadero basta”. Por su parte Susana Martínez acude a David Mamet para desmitificar la cuestión entre verdadero y falso, al fin y al cabo, nos recuerda que “el actor lo único que tiene que hacer es decir el texto” a su manera, tiene que comprender todo lo que dice, ser consciente de que todo su cuerpo es lo que va a mover a la emoción, que no hay que forzar. Ese es el camino para alcanzar una “verdad escénica” que conecte con el público.

3 Fragilización voluntaria. Hay que debilitar todo lo que ocurre en escena, desde la estructura dramática a los contenidos atendiendo a lo que se dice y cómo se dice. Mariano Anos advierte de la importancia de este punto porque, como en la vida, lo verdadero es frágil y si la actuación “se acartona” no hay ni vida, ni verdad.

4 Accidente. Aprovechar todo lo que no está previsto en la obra con la idea de que la fatalidad refuerce el presente, aporte vida y aumenté la relación entre lo verdadero y lo falso y claro, el accidente se puede provocar. Mariano Anos acude a la teoría del “error fecundo” de Enrique Buenaventura y, desde luego, como cada función es diferente hay que dejar que lo distinto fluya. Susana Martínez no tiene dudas: Los accidentes en escena son fabulosos porque suceden de verdad, no están ensayados y la reacción de los actores también es de verdad. Hay que reaccionar, integrarlo y darle su espacio.

5 Improvisación. Incorporar acontecimientos o figuras locales para que el público decida donde mirar y que posición tomar. Mariano Anos no se muestra muy entusiasta con esta herramienta que por lo general no cree que “vayan más allá de un truco de seducción.”

 

EL JUEGO ACTORAL

El intérprete, además de entrenar el pensamiento para la acción, reinventa el tiempo presente con el público, y lo hace sobre dos ejes fundamentales:

1 El actor no puede ser él mismo delante del público, pero tampoco puede ser el personaje en su totalidad porque el cuerpo y la voz siempre pertenecen al actor. Desde este punto de partida, el ejercicio es reforzar la conciencia de la imagen de uno mismo y olvidar el pensamiento que pone en comunicación persona y personaje. En medio de esa paradoja es donde tiene que aparecer el intérprete como esa persona que se mueve entre el pensamiento y la acción. Instalarse en la voz, la emoción y el movimiento no significa que se viva en esos parámetros. Mariano Anos lo simplifica al máximo: El personaje es una abstracción y el actor tiene que estar ahí para el espectador, para transmitir, para mediar. Todo lo demás sobra. Susana Martínez pone el acento en el juego y lo visualiza como quien se pone unos zapatos y juega a ser otra persona a quien le presta su cuerpo durante un rato. Cuando se quita los zapatos ahí se quedan la energía y la emoción.

2 El pensamiento del otro entendido como todo lo que ocurre en el exterior del actor, desde el compañero hasta el público o el contexto que marca la sala donde se produce la representación. El actor es un receptor de todo lo que le rodea para darle sentido. Mariano Anos se reafirma en esa contundencia: La escucha de los compañeros, de los espectadores y del tiempo es el noventa por ciento de la actuación. Susana Martínez reconoce que el compañero y el público modifican la escena, es una de las causas para que cada función sea distinta. Trabajar la misma escena con diferentes compañeros significa una energía diferente en cada caso, algo que también ocurre con el contexto histórico y social.

La conclusión de Gómez Mata es que la finalidad de todas estas estrategias es conseguir que el espectador sienta que la obra se está haciendo para él, que participa en un evento concreto e irrepetible, que la sensación de presente se intensifica y el teatro, como generador de pensamiento crítico, le plantea preguntas dentro de un espacio ciudadano que huye de la visión absoluta y totalitaria de la realidad.


Etiquetas: , , , , , ,

02 julio 2014

Voces del alma: Susana Martínez amasa teatro y poesía




Las persianas de la Sala El Extintor se abrieron cuando el cierzo amainó y dejó islas de verano en la calle de Las Armas. La compañía Seis de Trébol presentaba el espectáculo “Voces del Alma” en torno a la poesía, una Idea original e interpretada por Susana Martínez, con la dirección de Nashaat Conde Cid, y la selección musical de Daniel Canelo Soria. Les confieso que asistí a la función sin averiguar los nombres de los autores que conformaban los textos y creo que fue una excelente decisión para percibir sin complejos previos toda la pureza de quien pretende unir poesía y teatro, dos formas tan diferentes de concebir la comunicación.
El teatro es la representación de la vida que cuenta con el lenguaje del autor y el trabajo del actor como mecanismos para poner en contacto texto y público. La poesía es la vida destilada en el lenguaje y, como no podemos abordar nada fuera del lenguaje, tanto el teatro como la poesía son unos caminos excepcionales para ver el mundo a través de sus representaciones. Sin embargo la dificultad de unirlos en un espectáculo radica en elegir la alquimia que permita fusionar la verdad poética y teatral.
En el teatro, antes que la verdad, es mucho más importante su representación y los mecanismos necesarios para llevarla a cabo. Sin embargo en la poesía todo debe ser verdad porque la comunicación va directamente del poeta al corazón o las tripas del lector, es una representación única, privada y exclusiva. Es cierto que muchas veces los poetas convierten sus textos en lecturas y recitados que, ¡válgame dios!, suelen resultar un fiasco porque incorporan elementos teatrales muy alejados de las virtudes de los poetas.
“Voces del alma” alcanza un brillante grado de síntesis a la hora de aunar teatro y poesía. La dramaturgia del espectáculo es muy sencilla, pequeñas acciones que dan base terrenal a los textos, que los anclan al ladito de una malea, un teléfono o una cinta en el pelo. Una pausada ocupación del espacio y los brazos de Susana Martínez. La poesía se emite desde los ojos de la actriz, una caja de ritmos capaz de modular una amplia gama de sentimientos que van desde la felicidad de sentirse enamorada a la pena que añora el mar.
El gran mérito del espectáculo, más allá de una excelente selección musical que se ahorma perfectamente a los textos, es como Susana Martínez nos muestra sus excelentes hechuras en el manejo de los resortes teatrales de la mirada y el gesto y, a la vez, permitir que la esencia poética se haga presente a través de su voz: Una perfecta dicción en la que cada frase, cada palabra encuentra su dimensión precisa, no hay rastro de afectación o engolamiento, la voz de la actriz son ecos de verdad que emocionan gracias a su potente carga de sinceridad.
El programa on line de “Voces del alma” dice que este espectáculo te cambiará el concepto de poesía. Es muy posible que eso ocurra con una parte del público, en mi caso, significó la confirmación de lo que siempre pensé sobre como deberíamos percibir la poesía. Pero claro, una cosa es llegar hasta la poesía a través de nuestros rudimentarios elementos como lectores y otra muy diferente que una actriz en estado de gracia nos regale toda su capacidad de representación.
Van diciendo por ahí que “Voces del alma” regresará al circuito de teatro alternativo de Zaragoza en próximas fechas, así que anden pendientes de su reposición y no se la pierdan.

Etiquetas: , , , ,

01 mayo 2013

El caso Perry en El Extintor



El pasado 26 de abril se estrenó en la Sala El Extintor la obra El caso Perry, una comedia de espíritu cabaretero que nació en la Sala Eve´s Bayou de la mano de Óscar Castro, Minerva Arbués, Belén Lázaro y Leyre García. Aquella primera versión pasó por el tamiz de la compañía “6 de trébol” que lo trabajó hasta conseguir el texto de una historia detectivesca, ya saben de lo que hablo, lo han visto multitud de veces en una pantalla o en las páginas de un libro: El detective y su fiel ayudante, un fiambre y varios sospechosos, todos y cada uno de ellos con razones suficientes para matar y con una coartada infalible. El caso Perry marida la novela de Agatha Christie con la hora Chanante para crear una comedia con la capacidad de deducción del detective Hércules Poirot y la intrépida acción del Inspector Clouseau. A bordo de este Orient Express del misterio viaja el detective Wunderstand Hitchcock Shwarkoff, un tipo de sombrero, gabardina y pensamiento en off.
Voy a ser sincero: Prefiero no contarles nada de la trama porque los spoiler no les sientan bien a una historia con un muerto, tres sospechosos, colorines de tebeo y constantes guiños para que el espectador entre en el juego de la ironía y el humor. Un Cluedo que te invita a seguir los pasos del detective, diseccionar la personalidad de los sospechosos y plantear retorcidas teorías. Un viaje para disfrutar del elenco de actores que juegan entre la voluptuosidad científica y la inteligencia seductora, lo etéreo de un matrimonio atado por unos papeles y la química sensual del horóscopo, la aparente frialdad de una gran estirpe rusa y la pasión Ninja por las espadas. Un trabajo de interpretación que fue capaz de cruzar la delgada frontera que separa el humor de la realidad. Ese instante mágico cuando una elipsis de tono, gesto o palabra provoca un momento de silencio y, lo que hasta entonces era chiste y aventura, se transforma en novela negra que pone sobre las tablas la realidad social.
El caso Perry es una comedia absurda en la que un detective sigue la pista a tres hermosas mujeres capaces de casi todo. No se la pierdan. La función del estreno terminó con una atronadora salva de aplausos para gratificar el excelente trabajo de Nashaat Abdel Hafed, Irene Alquezar, Minerva Arbués, Óscar Castro, Susana Martínez y Francesc Tamarite.
La vuelven a programar el viernes 3 de mayo en La Sala El Extintor de la calle Las Armas 20, Zaragoza. Para reservar entradas pueden enviar un mail al correo electrónico salaelextintor@gmail.com
______
La crónica ya ha terminado pero no me resisto a contarles ese momento mágico cuando una de las tres Damas del Tugsteno, la diva de cabaret Irina Smirnoff, se sentó encima de mis rodillas, clavó sus ojos en mis pupilas y posó las yemas de sus dedos sobre mi cabello. El latido de mi corazón ocupó todo el patio de butacas hasta que alguien dio luz de sala y el hechizo se rompió. Fue entonces cuando conocí al detective  Wunderstand Hitchcock Shwarkoff.

Reseña publicada en el nº 135 de El Pollo Urbano

Etiquetas: , , , , , , , , ,