La curvatura de la córnea

01 mayo 2013

El caso Perry en El Extintor



El pasado 26 de abril se estrenó en la Sala El Extintor la obra El caso Perry, una comedia de espíritu cabaretero que nació en la Sala Eve´s Bayou de la mano de Óscar Castro, Minerva Arbués, Belén Lázaro y Leyre García. Aquella primera versión pasó por el tamiz de la compañía “6 de trébol” que lo trabajó hasta conseguir el texto de una historia detectivesca, ya saben de lo que hablo, lo han visto multitud de veces en una pantalla o en las páginas de un libro: El detective y su fiel ayudante, un fiambre y varios sospechosos, todos y cada uno de ellos con razones suficientes para matar y con una coartada infalible. El caso Perry marida la novela de Agatha Christie con la hora Chanante para crear una comedia con la capacidad de deducción del detective Hércules Poirot y la intrépida acción del Inspector Clouseau. A bordo de este Orient Express del misterio viaja el detective Wunderstand Hitchcock Shwarkoff, un tipo de sombrero, gabardina y pensamiento en off.
Voy a ser sincero: Prefiero no contarles nada de la trama porque los spoiler no les sientan bien a una historia con un muerto, tres sospechosos, colorines de tebeo y constantes guiños para que el espectador entre en el juego de la ironía y el humor. Un Cluedo que te invita a seguir los pasos del detective, diseccionar la personalidad de los sospechosos y plantear retorcidas teorías. Un viaje para disfrutar del elenco de actores que juegan entre la voluptuosidad científica y la inteligencia seductora, lo etéreo de un matrimonio atado por unos papeles y la química sensual del horóscopo, la aparente frialdad de una gran estirpe rusa y la pasión Ninja por las espadas. Un trabajo de interpretación que fue capaz de cruzar la delgada frontera que separa el humor de la realidad. Ese instante mágico cuando una elipsis de tono, gesto o palabra provoca un momento de silencio y, lo que hasta entonces era chiste y aventura, se transforma en novela negra que pone sobre las tablas la realidad social.
El caso Perry es una comedia absurda en la que un detective sigue la pista a tres hermosas mujeres capaces de casi todo. No se la pierdan. La función del estreno terminó con una atronadora salva de aplausos para gratificar el excelente trabajo de Nashaat Abdel Hafed, Irene Alquezar, Minerva Arbués, Óscar Castro, Susana Martínez y Francesc Tamarite.
La vuelven a programar el viernes 3 de mayo en La Sala El Extintor de la calle Las Armas 20, Zaragoza. Para reservar entradas pueden enviar un mail al correo electrónico salaelextintor@gmail.com
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La crónica ya ha terminado pero no me resisto a contarles ese momento mágico cuando una de las tres Damas del Tugsteno, la diva de cabaret Irina Smirnoff, se sentó encima de mis rodillas, clavó sus ojos en mis pupilas y posó las yemas de sus dedos sobre mi cabello. El latido de mi corazón ocupó todo el patio de butacas hasta que alguien dio luz de sala y el hechizo se rompió. Fue entonces cuando conocí al detective  Wunderstand Hitchcock Shwarkoff.

Reseña publicada en el nº 135 de El Pollo Urbano

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11 febrero 2013

La Escuela Cómica Suicida se enreda en El Extintor



La primera vez que los vi actuar juntos ya eran pareja sobre el escenario. Fue en la presentación oficial de La Escuela Cómica Suicida el 20 de marzo de 2011. La Sala Gromeló estaba de bote en bote y en la primera escena, tras las bendiciones sacerdotales, asistimos a un velatorio con fiambre de cuerpo presente y los hipos de la viuda. Irene Alquezar era la viuda y Francesc Tamarite era el muerto. Desconozco si este traumático inicio ha tenido algo que ver en la decisión de montar juntos “Enredos”, una función de parejas enredadas.

Una parte esencial del ADN de la Escuela Cómica Suicida consiste en abrir el juego de la improvisación a los caprichos delirantes del patio de butacas. Una de las novedades de este espectáculo es que no hay lugar para las improvisaciones. “Enredados” está formado por tres escenas cerradas donde la cuarta pared, esa convención que separa actores y público, es fundamental. El texto de la obra es de los autores Esteban Crespo, Eva Nuño y David Planas. Las palabras son la primera gran baza de la obra que, bajo la dirección de Oscar Castro y el trabajo de los actores, se hacen corpóreas. Se aprecia con claridad el trabajo que va desde la hoja de papel que todo lo soporta hasta la representación, un trayecto dedicado a traducir los diálogos y las situaciones del libreto hasta el ámbito de la carnosa comunicación entre actores y público. Esa inmediata conexión entre el escenario y las butacas juega a favor de los personajes de “Enredos” que, aunque hablan no llegan a comunicarse, o si lo hacen, es a través de los recovecos de la manipulación emocional, el descaro por escrito o la extraña sensación de hablar en una frecuencia de onda muy alejada de quien nos replica.

Irene Alquezar y Francesc Tamarite transitan entre la ficción y la realidad para mostrarnos con credibilidad que a veces las cosas no son como parecen, que es muy fácil confundir compromiso y libertad, o sufrir algunas carambolas del destino. La sencilla escenografía es más que suficiente para que los personajes se desenvuelvan a ritmo de comedia: diálogos picados, movimiento en escena y, ahí está la esencia de la buena comedia, detener el tiempo y la acción, dejar respirar al respetable, y tener el oficio suficiente para mantener el pulso de la función. Los actores resuelven esta ecuación y añaden la dificultad de conseguir que la brevedad de las escenas no sea un obstáculo para conseguir una evolución coherente y verosímil de cada uno de los personajes, especialmente en la Raquel que abre la función y que transforma sus facciones, su voz y la voluptuosa intencionalidad de su cuerpo. De esa primera escena me gustaría destacar como, tras una catarata de carcajadas, Irene y Francesc consiguen que el público detenga la risa para observarlos. Los personajes están ahí, más reales que nunca, justo al otro lado de la delgada línea que separa la comedia de la vida. Están sentados junto a la mesa, las miradas perdidas y la reflexión, la reflexión de los personajes y la del público se adueña del escenario y las butacas durante un breve espacio de tiempo, una de esas largas cambiadas dónde los pequeños matices en la actitud, en los gestos y la voz abre la puerta a la realidad. Un diminuto momento que engrandece aún más esta comedia pensada para que te diviertas y pases un buen rato de humor fino y alargado.

Pulsen la tecla off del mando a distancia, apaguen el móvil y reserven sus entradas con la sana y sencilla intención de divertirse. “Enredos” es un juego alrededor de hombres y mujeres que, como ustedes ya saben, no hablamos el mismo idioma.

“Enredos” de La Escuela Cómica Suicida

Sala El Extintor


Todos los jueves del mes de febrero a las 21:00h


Reservas: salaelextintor@gmail.com

 

Publicado en el número 133 de El Pollo Urbano 

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