La curvatura de la córnea

09 mayo 2015

¿Culpable o inocente? Esa es la cuestión




Aureliano Viñas Escuer publicó por primera vez en el 2006 cuando contaba con 77 años. “¿Culpable o inocente?” es su tercera novela y sumen nueve años a la edad del autor. Estos datos parecerían mostrar una pasión tardía por la escritura, pero es todo lo contrario, Viñas confiesa su vocación lectora desde la niñez y, en un camino autodidacta, su afición le acercó a la escritura, primero en forma de artículos, después en el terreno del ensayo y también en clave de novela.
“¿Culpable o inocente?” es una invitación a mirar el mundo entre el azul y el verde de los ojos de la tía Leonor, una advertencia sobre la duda de vivir a lomos de términos antagónicos como el odio y el amor, la verdad y la mentira, culpable o inocente. En medio de ese debate de conceptos, Viñas muestra su preocupación por la construcción de la realidad literaria y los motivos nos llevan a escribir, como el escritor, más allá de una mundo instalado en la percepción antagónica de los acontecimientos, se encuentra entre la ficción de las páginas de un libro y la esencia de la todo lo vivido.
Una vida que camina hacia la sombra de las enfermedades carroñeras propias de la edad, un tránsito que se puede acompañar con el ejercicio del diálogo y las preguntas. En esa tesitura, Viñas apuesta por una forma especial de conversación en la que se aprecia el gusto por las palabras, esas voces emitidas desde las cuerdas vocales que a base de digitalización terminaran por diluirse en una pantalla. Esta técnica del diálogo para hacer avanzar la acción nos lleva inevitablemente a los diálogos de Platón y así Viñas utiliza el noble arte de la conversación para exponernos un punto de vista sobre la intervención de Dios en nuestras vidas, de tal manera que los inicios de la novela discurren por el debate teológico entre quien da muerte a Dios y quien encuentra que una sociedad pagana es “vivero de injusticias, envidias, atropellos y egoísmos”
Pero más allá de la forma en la que cada uno de ustedes transite por la vida, tarde o temprano tendrán que afrontar la presencia de un dilema, un cruce de caminos, la presencia de hombres y mujeres a los que aplicaremos conceptos como “bueno” “malo” “justo” “injusto”, pero cada vez que elijamos un adjetivo deberíamos  preguntarnos si el criterio que utilizamos es el adecuado, o como se pregunta Del Maschio aludiendo a Sócrates ¿Cuántas veces hemos aplicado distintos criterios morales en función de la situación? ¿Qué deberíamos decir o hacer cuando una acción se merece el fuego eterno? La lectura de “¿Culpable o inocente?” es un ejercicio literario que invita a mirar la realidad de los hechos para aplicar tus propias creencias  morales e inclinar la balanza de uno u otro lado. ¿Te atreves a probar?

Etiquetas: , ,

30 enero 2012

Resucita Loto, una obra de Ginés Liébana

En su página oficial se afirma que no tiene biografía aunque nació en 1921 en Torredonjimeno (Jaén) y pasó su infancia en Córdoba, en un lugar, según dijo en su reciente visita a Zaragoza, dónde no había ni cine ni prostíbulo y los únicos entretenimientos eran la taberna y el cementerio. Ginés Liébana, escritor y pintor, formó parte de la revista poética Cántico que se enfrentó al franquismo. Liébana escapó en 1950 hacía Paris. En 1968 regresa a Madrid convencido de que el contraste de pareceres es posible sin llegar al enfrentamiento. Su casa de Clara del Rey se convierte en el refugio de la alegría y el sentido del humor. Ha publicado diferentes obras entre las que me atrevo a destacar Brutilda la Bellacona porque me gustó su definición: Tragedia cateta escrita en lenguaje autonómico.
La editorial Sibirana inaugura sus publicaciones con la obra de teatro Resucita Loto. Y lo hace provocando a nuestros sentidos. En el interior del libro se han encartado dos dibujos coloristas del autor. La primera edición se acompaña por un perfume ideado por Jesús del Pozo y en sus páginas, impresas a una sola tinta, encontramos la fuerza del color rojo con diferentes tipografías que visten de matices las personalidades de cada uno de los personajes.
La comedia transcurre en un cementerio que se llama la Salud, un lugar dónde “tenemos comodidades, parterres, arriates, arbustos y muchísima tranquilidad. Sólo nos falta un salón de recreo y un multicentro” Resucita es el nombre de una muchacha fallecida de belleza clásica y a la que no dejan tranquila. Agustinico Rigores, mozo de cuadra, taxista y enamorado, es el personaje predestinado para mostrarnos que las dificultades se acrecientan cuando buscamos sin saber lo que buscamos.
“Amar es no morir en lo que vive” escribió el poeta aragonés Ángel Guinda. Sin embargo, el amor todavía vivo de Agustinico está amortajado en algún lugar del erial dormido y allí, acaramelado por el recuerdo de su amada, entona coplas que rezan: No puedo arrancarme lo que te deseo.
Aunque Agustinico no se da cuenta, amar a un cadáver siempre es sospechoso para las autoridades. Tal vez por eso cae hipnotizado y confundido por el canto de las sirenas y cree encontrar el bálsamo a sus penas en una criatura venida del fondo del mar. Nuestro protagonista, definitivamente perdido, sufrirá un rapto transubstancial que cambiará su percepción del mundo que lo rodea. El héroe despertará con lentitud a la libertad humana de elegir el camino, seguir adelante y que el optimismo permanezca por encima de la destrucción.
Resucita Loto formalmente es una obra de teatro sin embargo, el lenguaje de Ginés Liébana convierte su lectura en un ejercicio poético (Mi empleo es colorear la brevedad) El lenguaje, que a veces adquiere tonalidades brillantes por las palabras elegidas (estoraque, amartela ) tiene el carácter de lo sencillo (Soy la jefa del andén del paraíso). Cada página abre el apetito para la siguiente por la elegancia de las frases y la naturalidad de Liébana para trenzar lo real de la trama (Nací en las Islas Liparis) con neologismos y lugares imaginarios (Laberinto de la Nitokrís) que, lejos de abstraernos, son una tentación para adentrarnos en el universo de este autor, un lugar donde no procede instalarse en el pedestal de la catástrofe y la sorpresa aparece al respirar lo que nos rodea.
Resucita Loto, en palabras del prologuista Chaime Marcuello, “da testimonio de la fuerza y el optimismo por encima del dolor” “Un canto al paso siguiente, cuando la calma se hace consciente y reclama de nuevo el horizonte” Y a mi se me antoja como una excelente lectura para sobrellevar estos tiempos de crisis y efectos colaterales, un manual para interiorizar el mensaje que Ginés Liébana ha escrito para uno de sus personajes: “La tragedia es una fase primitiva de la humanidad.”

Etiquetas: , ,

24 enero 2012

Presentación de Sibirana Ediciones


Esta tarde se ha presentado Sibirana Ediciones en la librería Cálamo. Las primeras palabras fueron de uno de sus fundadores. Manuel Moreno Torres comenzó situando geográficamente el lugar de donde procede el nombre de la editorial. Ustedes me perdonaran porque en este punto no voy a ser todo lo explícito que me gustaría. El señor Moreno Torres se subió a las escaleras de Cálamo con la elegancia de los que visten pajarita y ahí yo me rindo. En esos primeros minutos sucumbí al embeleso de cómo diantre se hace un nudo de pajarita. Así que les invito a que realicen su propia búsqueda. Ya saben, desde el Google Maps hasta la cartografía militar. Cualquier método será bueno si llegan al lugar que ha inspirado a estos valientes para crear una nueva editorial con los tiempos que corren.
Repuesto de este primer impacto conseguí centrarme en las palabras. Don Manuel enhebró en la aguja de la ironía el ensueño literario y la practicidad de la economía. Somos, afirmó, una Sociedad Mercantil con ánimo de lucro. También sabemos, continúo, que estamos abocados a la ruina y por lo tanto, nuestras aspiraciones se centran en gestionar la cultura. Con estos dos pensamientos ya me había ganado para su causa, pero lo que no esperaba era el giro final, esa artimaña técnica de quien conoce los mecanismos económicos. Si Agapito ante la ruina (Para los no iniciados Agapito es el propietario del equipo de fútbol todavía llamado Real Zaragoza) quiere vender el Zaragoza, nosotros ya tenemos planeado como solucionar la nuestra: Vamos a ampliar capital. Así que ya lo saben, cualquiera de ustedes puede comprar un poquito de Sibirana Ediciones.
Es muy fácil caer subyugado ante alguien que, antes de pedirte dinero para imprimir sueños de papel, te ha hecho sonreír. Mañana voy a consultar el saldo de mi cuenta corriente.
A continuación se habló del primer libro editado por Sibirana. Pero sobre Ginés Liébana y el arte cordobés de mover los dedos índice y corazón les hablaré otro día.

Etiquetas: , ,