La curvatura de la córnea

03 abril 2026

Burlesca

 



Aprender a jugar

Peter Brook definía el teatro como un lugar de tránsito entre lo cotidiano y la imaginación. Este deambular afecta al intérprete y al público porque ambos abandonan su rol habitual y asumen otro diferente para encontrarse en un espacio donde un palo se convierte en espada, y puedes empezar a jugar.

‘Burlesca’ es una reivindicación gozosa para que el juego ocupe ese espacio de transición, reivindicar el oficio de fabricar diversión y pensamiento con diferentes lenguajes escénicos, y vincular con naturalidad la participación grupal de los espectadores con la construcción del espectáculo.

La dramaturgia combina el papel dramático de los objetos y los tres personajes. El Titiritero es el oráculo que convierte la sabiduría de tábanos, vencejos y rastrojos en narración oral y canciones pachanguero-melódicas. El viaje pasa del sabor añejo de un lenguaje en vías de extinción, a una crítica social con aroma a romance medieval de ciego que se pueden rapear, darle un meneo a un cuento clásico para convertirlo en una historia contemporánea de cachiporra y tentetieso. El Teclas y el Tambores le dan mecha a ritmos y melodías para ejercer la función de un coro descacharrante y surrealista que subraya los mensajes filosóficos de profundidad, y los chascarrillo de andar por casa.

El resultado final es una fiesta donde la aparente sencillez de la representación se adentra en territorios propios de los payasos. Ya saben, ese lugar donde el clown explica, el augusto replica, y ambos garantizan el marchamo de una verdad escénica sin trampa ni cartón. En ese ambiente resulta natural darle la vuelta al retablo de las marionetas para mostrar las tripas del artificio donde se fabrica la ficción, tomar conciencia de como la imaginación construye la identidad de las historias, y aprender a jugar.

‘Burlesca’

Calificación: 4 estrellas

Compañía: Los Titiriteros de Binéfar. Guion, dirección, diseño, escenografía y actor titiritero: Paco Paricio. Músicos y titiriteros: Faustino Cortés y Quiri Aquilué. Modista: Nieves García. Producción: Marta Paricio. Sonido e iluminación: Pilas Amorós.

Miércoles 1 de abril de 2026. Teatro del Mercado.


Crítica de la obra Burlesca de Titiriteros de Binéfar en Zaragoza: Aprender a jugar

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08 febrero 2026

La tierra de Alvargonzález

 


Títeres para mayor gloria de Don Antonio

Don Antonio partió de Soria una mañana de octubre porque quería visitar la fuente del Duero. En el viaje coincidió con un campesino y un indiano. Mientras el indiano le hablaba de Veracruz, y el campesino le advertía que era mal tiempo para subir al Urbión, el poeta pensaba en lo mucho que los hombres del campo saben y nosotros ignoramos. Hasta que el camino los obligó a cruzar un puente de madera entre Cidone y Vinuesa y el campesino señaló a su diestra. Por aquel sendero se va a los mejores campos de antaño y malditos hoy: La tierra de Alvargonzález.

El profesor Martín Domínguez Berrueta organizó  en junio de 1916 un viaje a la ciudad de Baeza, y algunos cuentan que el joven estudiante Federico García Lorca tuvo ocasión de visitar a Machado que por entonces ejercía de maestro en la ciudad. Es muy tentador pensar en la imagen del poeta sevillano recitando ‘La tierra de Alvargonzález’ al joven granadino. Un encuentro a partir del cual se puede establecer dos conexiones. La primera es literaria con la presencia en la obra de ambos de una tierra dura y adusta sobre la que se desarrolla un drama rural anunciado por la presencia de la luna. La segunda es teatral porque el romance de Machado formaba parte del repertorio del grupo de teatro universitario ‘La Barraca’, en el que Lorca ejercía las funciones de actor y director literario.

La Diputación de Soria ha impulsado una idea de Jesús Rubio para que a la conexión entre Machado, García Lorca y las tierras sorianas, se añadan los Titiriteros de Binéfar y así, la compañía oscense ha recorrido los mismos lugares por los que pasó ‘La Barraca’ con una versión de ‘La tierra de Alvargonzález’ La gira formaba parte del programa de actividades vinculadas al congreso ‘Federico García Lorca en Soria’. Un espectáculo que el pasado 6 de febrero de 2026 se representó en el Teatro Arbolé de Zaragoza.

La puesta en escena es diáfana en cuanto a la separación de voz, acción y música, y esa distancia en el escenario es precisamente el crisol para que la historia adquiera todos los nutrientes. Tres espacios, cada uno con sus características especiales que dejan a las claras como el buen ejercicio de un oficio individual es la base irrefutable para que brote el talento colectivo.

Paco Paricio a la izquierda del escenario parece que ejerce la función de narrador, pero sus palabras van mucho más allá de la voz en off que encadena los temas, resuelve conflictos y da paso a nuevas escenas. Su figura está mucho más cerca del recitante que muestra paisajes, presenta títeres y nos lleva en volandas al ámbito de las emociones. Pausado entre hojas de otoño y nieve de invierno. El peso de su voz tiene el regusto del remanso popular junto a la fuente, y del trueno de un hacha que acecha. Se toma un respiro, remueve sus ancas y sonríe cuando los versos piden danza. Agacha la pulcritud veterana de su testa y se concentra en el texto que trae una noche de muerte, frío y fantasmas. Unas veces sonríe y otras brama.

Paco Borderías a la derecha del escenario está rodeado de instrumentos para la melodía, cachivaches para los efectos sonoros y a veces Julia Cruz traspasa la frontera entre la titiritera y la cantante para marcar el ritmo con un pandero o encandilarnos con una voz nítida y trasparente que da luz a la representación. Y mientras el musiquero parece que vive en la energía estática del asiento, a su alrededor todo es movimiento. Las cuerdas golpeadas del chicotén, las llaves acariciadas del clarinete y el sube y baja de cascabeles, unas nueces o vaya usted a saber… hasta que Borderias se levanta cuando el soniquete se hace bodorrio y verbenero, y hasta se atreve a mover las caderas en un tosco vaivén.

Marta Paricio y Julia Cruz ocupan el centro del escenario para que salten las chispas entre los polos de la música y la voz. Tras el tenderete por donde interpretan los títeres, combinan la eficacia de los movimientos de quien saber estar cundo la manipulación exige esconderse, y sacar el garbo que se necesita cuando hay que dejarse ver para mayor gloria del dramaturgo y de la escena.

Los títeres pertenecen a varios tipos de manipulación. El grueso de los personajes son marotas construidas con troncos de la orilla de la Laguna Negra, materiales que repiten la leyenda que vivieron. Lo vemos en sus bocas rectas, sus ojos saltones y en esas melenas rizadas mesadas por las manos de la titiritera. Manos que a veces transmiten sensualidad y otras se transforman en drama que tapa los ojos, o esa guapería que se marcan los indianos cuando vuelven de allende los mares con riquezas y buenos augurios. Manos unidas por el amor o desnudas para crocotear con dos cucharas y un alambre.

El retablo tras el que se mueven los títeres se convierte en plano de proyección de las ilustraciones de David Vela. Dibujos que recuerdan a las viñetas que los ciegos apuntaban con el cayado en los romances medievales. Escenas donde predomina el perfil de figuras con evidente ascendencia de esas siluetas titiriteras que toman vida en contraste con el fondo. Un homenaje a este modelo de títeres de figura recortada es la luna azulada, que sujeta por un palo tiene dos mecanismos para cambiar de expresión, y que los titiriteros ya usaron en 1993 en el espectáculo ‘Almogávares’.

La representación tiene la sabiduría de unir con una aparente sencillez el aire popular del romance como expresión poética de un Machado que en 1912 se encontraba en un momento de cambio. Abandonaba la estética modernista de un simbolismo sensorial, para comenzar una etapa historicista donde su poesía se centraba en el paisaje, y mostrar una reflexión crítica sobre una España a la que amaba profundamente a pesar de los españoles y así, la puesta en escena se alimenta de esa  encrucijada para acertar de pleno con el uso de diferentes lenguajes de valor escénico. Verso, títeres y música consiguen una representación que transmite una enorme carga sentimental que mantuvo en vilo al patio de butacas, hasta que explotó en una profunda y emotiva ovación final.

‘La tierra de Alvargonzález’

Producción: Los Titiriteros de Binéfar. Autor: Antonio Machado. Puesta en escena y voz: Paco Paricio. Titiriteras: Marta Paricio y Julia Cruz. Músico: Pablo Borderías. Ilustrador: David Vela.

Viernes 6 de febrero de 2026. Teatro Arbolé.




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14 abril 2025

La fábula de la raposa

 



Una fábula para el siglo XXI

La zoóloga Jo Wimpenny recuerda que las fábulas de la antigüedad contaban historias irónicas de una crónica social que recelaba de las debilidades humanas para aportar una lección moral. El recurso al personaje animal permite asociar las ideas preconcebidas y así, el zorro siempre es astuto y el burro estúpido, aunque esos comportamientos no se correspondan con la realidad biológica. Los ‘Titiriteros de Binéfar’ le dan la vuelta a ese calcetín para contarnos una aventura que invita a «reflexionar con profundidad sobre la relación del hombre con la naturaleza»

Los animales nos enseñan como el instinto de supervivencia es mucho más efectivo cuando el reto individual se sustituye por un vínculo donde prima la cooperación. El modo de vida del hombre y su capacidad para modificar los espacios naturales comunes condiciona de manera determinante sus relaciones con los animales salvajes y los de granja. Cuando la separación entre esos dos mundos es una línea muy delgada se producen momentos de tragedia, y a partir de ahí la función lanza un mensaje esencial: Reivindicar un comportamiento respetuoso y comprensivo con todas las criaturas que comparten espacio y recursos.

La dramaturgia reserva la palabra para la sabiduría que algunos abuelos todavía guardan bajo sus boinas. Una especie en peligro de extinción para recordar tiempos que ya no existen. La escenografía diseñada para la técnica de varillas superiores subraya la distancia entre hombre y muñecos, y permite a los titiriteros mostrar la maestría de tantos años de experiencia, y definir con precisión la conducta de los animales mediante el vértigo del movimientos o delicados detalles, que siempre van acompañados por la pincelada de una banda sonora en directo que refuerza su presencia, dinamiza acciones y agita sentimientos.

‘La fábula de la raposa’

Calificación: 4 estrellas

Producción: Titiriteros de Binéfar. Guión y dirección: Paco Paricio. Muñecos: Tania Magura y Nikolay Lozovsky. Actores: Paco Paricio y Marta Paricio. Música: Elena Polo. Escenografía: Joan Domingo, Nikolay Lozovsky, Paco Paricio y Matías De Arriba.

Viernes 11 de abril de 2025. Teatro del Mercado.

Titiriteros de Binéfar: Una fábula para el siglo XXI


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04 enero 2024

Borina

 




Mojiganga en construcción

El especialista en títeres Adolfo Ayuso me contaba en un correo electrónico que apenas quedaban títeres con una técnica pura. La tendencia actual consiste en decidir qué función teatral adquiere cualquier objeto, juguete o figura mediante la relación con unos titiriteros que juegan a ser actores, y actores que juegan a ser titiriteros.

El nuevo espectáculo de los Titiriteros de Binéfar es tan nuevo que todavía no aparece en el catálogo de su página web, pero en la sinopsis que proporciona el Teatro del Mercado la compañía nos explica sus deseos: «pretendemos bucear en el folclore y ayudados de nuevas tecnología, montar una gran Borina que en Aragón significa fiesta o celebración popular»

La función comienza musical. Canciones con aire folclórico de Gaita, Pandero y dulzaina sometidos al influjo del looping para marcar el ritmo con una secuencia repetitiva, y que aporta un cierto aire contemporáneo sin muchas complicaciones técnicas y artísticas. Los músicos dejan paso a una escena netamente de actores y, cuando los primeros títeres en forma de silueta aparecen en escena, queda patente el interés para que la figura humana mantenga una presencia esencial en el desarrollo de las diferentes peripecias, a las que se incorporarán personajes con varillas inferiores, cabezudos y un títere de guante que recita a Tagore.

La dramaturgia parece en fase de construcción, como si todavía no hubieran encontrado la proporción adecuada para combinar y ordenar todos los elementos narrativos. La sensación es presenciar unos compartimentos estancos donde los elementos fundamentales con lo que se trabaja- el binomio actor-titiritero, el discurso por encima del diálogo y el acompañamiento musical - estuvieran a la espera de conocer su función teatral para armar un espectáculo más homogéneo.

'Borina'

Calificación: 3 estrellas

Producción: Titiriteros de Binéfar. Dirección: Paco Paricio y Eva Paricio. Reparto: Eva Paricio, Pablo Borderías, Elena Polo y Marta Paricio. Espacio sonoro: Luís Cutanda. Vestuario: Nieves Gracia. Escenografía: Paco Paricio.

Martes 2 de enero de 2024. Teatro del Mercado.


Mojinganga en construcción (heraldo.es)

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