La curvatura de la córnea

13 junio 2026

Esto no es Fuenteovejuna

 




Todos a una: fiesta y protesta

El texto de Fuenteovejuna de Lope se suele adaptar poniendo el acento en sus temáticas fundamentales. El aspecto político de una venganza violenta y colectiva mediante la rebelión popular frente a un poder injusto, y la parte menos aparente que muestra las debilidades de los amoríos platónicos.

‘Esto no es Fuenteovejuna’ aporta un giro contemporáneo que sitúa la obra en la actualidad con dos niveles que parten de una premisa: la función del teatro como altavoz de las preocupaciones sociales. Desde ese punto de vista se crea un intersección entre la seriedad  de subrayar como el comportamiento en la intimidad de los depredadores sexuales es un reflejo de lo que todos vemos en sus maneras públicas de entender las relaciones personales, y al mismo tiempo se participa en la verbena de convertir el patio de butacas en un ágora para que suenen el bullarengue de protestas y anécdotas festivas.

La dramaturgia conecta el texto original con lo mejor de las trayectorias de ‘Lagarto Lagarto’ y ‘Teatro Indigesto’ Ya hemos visto otras veces como la magia de los primeros se adueña con solvencia del texto dramático hasta darle un meneo y romperlo en la chispa somarda de una salida inesperada. Los segundos aportan veteranía en el ejercicio gimnástico de un teatro de improvisación que algunas veces flojea en la dificultad añadida de replicar el flow de los versos del Siglo de Oro.

El elenco domina de largo los registros por los que pasa la peripecia. Se nota todas las horas que han pasado juntos sobre las tablas con el peso escénico de Alfonso Palomares, la navaja suiza de J.J. Sánchez, y en medio de todo el fregao la imponente energía de Encarni Corrales, la más lúcida en las búsqueda de nuevas rimas, apabullante en la seriedad del drama y su poquito de flamenco como quien no quiere la cosa.

 

‘Esto no es Fuenteovejuna’

Calificación: 3 estrellas

Producción: Lagarto Lagarto. Dramaturgia y dirección: Javier Trillo y Alfonso Palomares. Intérpretes: Encarni Corrales, J.J. Sánchez y Alfonso Palomares. Escenografía: Circok. Iluminación: Manuel Escosa. Vestuario: Lucía Rodríguez. Ayudante Dirección: Elena Gómez Zazurca. Dirección Producción: Maite Berges.

Jueves 11 de junio de 2026. Teatro del Mercado.

Crítica de teatro de ‘Esto no es Fuenteovejuna’: todos a una, fiesta y protesta


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25 mayo 2025

Ramón Acín. Pajaricos en la cabeza

 



Lección magistral de Alfonso Palomares

Ismael Grasa se rindió ante  la dificultad de definir al Ramón Acín periodista, pintor, escultor, pedagogo y anarquista. No le quedó más remedio que acudir al humor somarda de José Jarne que en 1930 zanjó la cuestión. «Ramón Acín es un elemento de difícil catalogación, a Dios gracias»

Alfonso Palomares asume un reto mayor cuando se planta en escena para exponer su obsesión con la vida de su paisano. Un retrato caleidoscópico con una dramaturgia que utiliza diferentes lenguajes narrativos: herramientas documentales de negro sobre blanco para fijar las certezas históricas, y el buen uso de la ficción para tapar los huecos desconocidos de la biografía del protagonista.

Esta dualidad alimenta una peripecia desarrollada en la aparente tranquilidad de un espacio poético con imágenes proyectadas sobre sábanas blancas, y la solvencia habitual con la que Palomares transita de unos personajes a otros hasta regresar a la verdad de su piel. Pero desde el inicio de la función se ha plantado la semilla de una duda que estallará en el tramo final de la representación, cuando el texto del dramaturgo, el ritmo dinámico al gusto del director, y los matices que definen una buena interpretación muestran la vulnerabilidad de quien busca gestos, actitudes y palabras con la suficiente verosimilitud teatral para que la muerte injustificable de Acín provoque una catarsis en el espectador.

El desarrollo y la resolución final de este conflicto genera los momentos más brillantes de una función, donde la pasmosa naturalidad del trabajo actoral deja instantes de extraordinaria teatralidad para mostrar un esposo enamorado, al buen padre, el amigo de sus amigos, ese ciudadano comprometido con la revolución de señalar con lápiz y pluma, que lo más reaccionario siempre ha sido la pésima distribución del dinero.

‘Ramón Acín, pajaricos en la cabeza’

Calificación: 4 estrellas

Producción: Maite Bergues y Lagarto, lagarto. Texto y dirección: Alfonso Palomares y Javier Trillo. Reparto: Alfonso Palomares. Ayudante dirección: Manuel López Vigo. Escenografía: Circoku. Video arte: Oscar Aranda.

Viernes 23 de mayo de 2025. Teatro de las Esquinas.

‘Ramón Acín, pajaricos en la cabeza’: Lección magistral de Alfonso Palomares

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03 octubre 2023

La Maldad

 


Malos y perversos para partirse de risa

El 25 de septiembre, dentro de la programación de la 37 edición de la Feria Internacional de Teatro y Danza de Huesca, se estrenó en el Teatro Olimpia de la capital oscense ‘La Maldad’. Una coproducción de LagartoLagarto y Zazurca Artes Escénicas con texto y dirección de Alfonso Palomares. La función es una nueva expresión de los guisos que Alfonso Palomares cocina mezclando a los clásicos con diferentes lenguajes escénicos: La descacharrante comedia ‘Don Gil de Olmedo es un sueño’ para rendir homenaje a Lope de Vega, o el delicioso viaje de ‘Palabra de bufón’ acompañando a Quevedo y Góngora. ‘La Maldad’ un paso adelante para enfrentarse a una presa mayor. Como afirma el poeta y dramaturgo Ernesto Filardi: La mejor manera de amar a Shakespeare es perderle el respeto.

La peripecia de ‘La Maldad’ puede transcurrir en un teatro o en las puertas del infierno, eso da un poco igual, lo importante es aceptar una premisa. Seis personas sobre el escenario que no saben muy bien ni donde se encuentran ni como han llegado hasta allí. La disquisición termina cuando verbalizan sus nombres y se percatan que se han convertido en los personajes más malvados de Shakespeare, excepto Ofelia que la pobre solo enloquece por el rechazo de Hamlet, el hombre que ha matado a su padre. Este planteamiento inicial tiene ecos de los ‘Seis personajes en busca de autor’ de Prirandello y la intención del autor italiano de aumentar la ilusión teatral, que el espectador cambie la forma tradicional de enfrentarse a lo que ocurre en escena y así, ‘La Maldad’ cabalga sobre una escenografía funcional y maleable para que la iluminación moldee ambientes y texturas diferentes, para destacar los tonos claros de un vestuario que unifica la acción en un momento contemporáneo.

La dramaturgia divide la acción en diferentes capítulos y estimulantes transiciones protagonizadas por la elegancia de la danza y una sabrosa banda sonora para interpretar canciones que fluyen en el tiempo y el espacio para que el espectador respire. La base fundamental son los textos de Shakespeare a los que se añaden pequeños monólogos relacionados con tragedias actuales, y el buen aliño del bufón que juega con dosis variables de parodia marca de la casa: Añadir momentos parodiantes y enfrentarlos a la situación y el texto parodiado para apelar a la risa del espectador.

La dirección y el elenco realizan un trabajo muy preciso para aunar todos los elementos narrativos bajo la premisa del ritmo desenfrenado que exige la comedia. Me recordaban al malabarista que mantiene en equilibrio varios platos sobre unos puntales de madera que agita constantemente mientras hace otras acrobacias. El reto es conseguir que los platos no se hagan añicos contra el suelo. Es una forma de narración similar a esos montajes audiovisuales a la que ya estamos acostumbrado en los que se suceden planos de diferente valor narrativo hasta conseguir un relato híbrido, fragmentario y desquiciante. Piezas de la televisión generalista capaces de mostrar sobre un minuto de música épica sobre una guerra internacional, el outfit de la última celebrity de moda y una lección de meteorología apocalíptica. Todo al mismo tiempo. Ese es el riesgo la función. Acertar con la dosificación adecuada de cada elemento narrativo para que la parodia vaya de menos a más hasta culminar con un final delirante pero sin caer en una combinación desequilibrada que termine en una ridícula charlotada de platos rotos. ‘La Maldad’ se construye con una intención crescendo que se puede resumir en tres escenas donde los protagonistas son Shylock, Lady Macbeth y Yago.

La primera distinción se sitúa entre los que Ernesto Filadir denomina malvados o perversos. Los primeros, como Lady Macbeth, solo se aprovechan de una ocasión favorable para cometer sus maldades. Sin embargo los perversos como, Shylock y Yago, son manipuladores que confeccionan conjuras y malentendidos para cometer crímenes o conseguir el estatus deseado.

Shylock, el prestamista judío en ‘El mercader de Venecia’, el eterno perseguido, despreciado por los cristianos y burlado en su maldad. Manuel López-Vigo construye su monólogo con la carga ligera de un odio que parece recién estrenado, como esos arañazos superficiales que tan solo necesitan un poco más de tiempo para convertirse en una costra de odio seco y duro. Tal vez por eso la parodia se construye tan liviana como los susurros para recordar a Shylock que su maldad tiene el origen bíblico de cuando los judíos asesinaron a quien sería guía espiritual de los cristianos.

Encarni Corrales ajusta su energía habitual al carácter fiero de una Lady Macbeth empeñada en convencer a su marido, interpretado con eficacia por Alfonso Palomares, de que lo mejor para asegurar el cumplimiento de los augurios es asesinar al rey. La mezcla de todos los elementos narrativos está perfectamente gracias a una vertiginosa superposición de planos cómicos y dramáticos. Una fina línea sobre la que ambos actores zigzaguean, hacen equilibrios y salen airosos del reto de construir personajes que tan pronto sufren una tragedia del siglo XVI con perfume a muerte, como en un instante saltan a una caricatura para dibujar la actualidad de realitys, postureo en redes sociales o esa carroña de confesiones personales que se cocinan para mayor gloria de la audiencia.

Yago representa al envidioso siempre dispuesto a darle hebra a la calumnia y la intriga para saciar su sed de venganza contra Otelo. A su estela se elabora la escena más coral, allí donde todo se desborda y la parodia coloniza sin miramientos cualquier resquicio del drama original hasta convertir la tragedia en un enorme sketch que abandona la ironía para situarse en una comicidad absoluta en la que JJ Sánchez y Alfonso Palomares se mueven con la misma soltura que ya mostraron en ‘Comisaria en fiestas. Superstar’. El Yago de JJ Sánchez se abona sin rubor al vocería y el aspavientos para que la acción desparrame hacia lo grotesco, y deforme los personajes hasta ponerlos en el territorio de la bobería. Una comicidad a la que Manuel López-Vigo aporta gotitas de esa gestualidad que mostró en ‘Adios’. La composición coral de la escena genera desequilibrio, vaivén y una tensión alocada que conecta con la comedia clásica de salón, puertas y sofá donde Laura Torrijos-Bescós y Elena Gómez redondean un trabajo impecable.

‘La Maldad’ es una trepidante coctelera que agita las emociones que recorren la tragedia hasta alcanzar grandes dosis de comicidad, mientras se apela al espectador a reflexionar en medio de la comedia sobre una afirmación demoledora: La maldad que nos asola solo es posible si las personas buenas no hacen nada.

‘La Maldad’

Una coproducción de LagartoLagarto y Zazurca Artes Escénicas producida por Maite Berges. Texto y Dirección: Alfonso Palomares con textos de William Shakespeare. Reparto: Encarni Corrales, Elena Gómez Zazurca, Manuel López-Vigo, Alfonso Palomares, J. J. Sánchez y Laura Torrijos-Bescós. Escenografía: Circoku y Teresa Pérez. Coreografía: Violeta Borruel, Bárbara Lasmarías de Cotton Swing School y Alfonso Palomares. Composición musical y espacio sonoro: David Angulo. Diseño iluminación: Manuel Escosa y Bucho Cariñena. Vestuario: Arantxa Ezquerro y Laura Sanz. Distribución: Elena Gómez Zazurca.

25 de septiembre de 2023. Teatro Olimpia de Huesca.

Durante el transcurso de la representación una buena parte de los asistentes que ocuparon los asientos reservados con cartelitos de las dos primeras filas del patio de butacas, se dedicaron en más de una ocasión a manosear sus teléfonos móviles. Destellos de luz para iluminar la falta de respeto hacia el trabajo de los actores y con el resto del público. De todas las personas buenas que estaban allí, nadie hizo nada, tan solo el actor JJ Sánchez desde las tablas puso en marcha sus reflejos como actor de improvisación, lanzó una indirecta hacía los maleducados pero ¡ayayay! cayó en saco roto.

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03 junio 2023

Palabra de bufón

 


Bufonísimo

El Gobierno de España convocó el año pasado una oposición para ocupar una única plaza de Bufón Real. Se trataba de recuperar para la corte de los Borbones a los hombres de placer que durante los siglos XVI y XVII trabajaron para reyes y cortesanos en los palacios de los Austrias.

Estebanillo de Arguís estaba especialmente emocionado porque con sus credenciales de hijo, nieto, biznieto y tataranieto de bufones tenía que pensar la mejor manera de hacerse con esa plaza. Imaginó una escenografía que fuera tan hermosa como la portada de la catedral de Huesca. Un armatoste plegable de tres altares para transportarlo con facilidad por todas las plazas del reino. A la derecha el armario de los trajes para darle colorido a la actuación. En el centro un arco de media punta con su telón para que cada uno de los personajes tengan la presencia que merecen. A la izquierda la silla para un músico de ritmo calladito que tañe la guitarra, y sopla la flauta travesera y el trombón de varas para conseguir una banda sonora que enriquece y da fuste al espectáculo. Por aquí y por allá aparecerían las pinturas que Velázquez dedicó a sus antepasados cuyo único cometido era provocar la risa.

Estebanillo cumple con todos los requisitos que requiere la Corte. El primero es poseer algún rasgo que te haga absolutamente distinto, algo nunca visto y fuera de lo común y..., aunque Estebanillo nada tiene de gigante o enano, no es ni un loco ni un cretino, sin embargo posee el don de la transformación y en un chasquido de dedos se convierte en un sinfín de personajes, y cuando ese mundo se queda corto acude al terreno de los titiriteros y ventrílocuos. El segundo requisito consiste en que el espectáculo tiene que estar exento de actos violentos y ataques de furia, y eso Estebanillo lo cumple de rechupete, si acaso algún chisporroteo con el músico ensimismado que a veces va a la suya en lugar de seguir lo ensayado. El requisito último y principal consiste en ser gracioso en el gesto y la palabra burlesca. Estebanillo en ese terreno va sobrado, maneja a la perfección los ademanes que pueden ser solemnes o zafios, según acompañen la chispa dialéctica del chiste corto y chocarrero o la verborrea a largo plazo para el sucedido de final ingenioso. Tiene el don natural para que rostro, talle y mirada anuncien el pellizco de la comedia, se nota que ha estudiado las letras y sus autores para que todo lo que se dice tenga el sentido de lo que se quería decir. Huye de la ceremonia grasienta y se muestra flexible y etéreo, se ríe cuando la platea se ríe, pero también es capaz de mantener el hieratismo cuando la risa necesita ese puntito de reflexión. Se aleja del ridículo gesticulante para incorporar el universo de los payasos de nariz roja y zapatones gigantes; mientras la cháchara, lejos del Truhan Embaucador, siempre guarda un sentido más profundo que la carcajada.

'Palabra de bufón' es un viaje delicioso que conecta clásicos como Quevedo y Góngora con los pasos de un Groucho Marx sin bigote y los chascarrillos de bar. La función demuestra que Estebanillo está perfectamente preparado para ejercer de hombre de placer en los corredores y salones de la corte o en el escenario del teatro, porque la esencia del bufón se parece mucho a esos actores del Siglo de Oro capaces de representar papeles, danzar y cantar. Actores de los corrales públicos siempre amenazados por la clausura si se pasaban con cuestiones morales, quizás por eso Estebanillo ha escrito unas piezas que, al estilo de los viejos juglares, nos hablan sobre la construcción de un chiste, los límites del humor y la identidad de la patria. Su monólogo en torno al humor parece una conferencia de Dario Adanti para afirmar que la recepción de un chiste es un proceso cerebral que tiene que ver con la inteligencia. Sin una inteligencia desarrollada, el humor no funciona. Se trata de dar malas noticias envueltas en la catarsis que produce la risa. Las actuales derivas identitarias se abordan desde un viaje delirante para poner en solfa los trajes que durante décadas han revestido una identidad que, a poco que la rasques, se queda corta en esas hechuras carpetovetónicas, y en esa contradicción es donde se fabrica un desacomplejado humor de quilates. Muestras muy claras para recordarnos que la libertad del bufón es la medida de nuestra libertad, y por eso hay que estar atentos a la antiquísima tradición de quienes alimentan la imagen del cómico embozado en la capa de los engaños, mientras maldicen su chanza como la señal de la ofensa y el pecado.

El duque de Medina Sidonia afirmaba en 1543 que los bufones forman parte de un arte teñido por la dignidad de un oficio que simulaba la locura para mostrar el ingenio mediante unas reglas y cánones. Sin embargo 'Palabra de bufón' es mucho más, es un recorrido por las múltiples formas de fabricar humor, la herramienta perfecta para un objetivo mayor que viene definido por las palabras de Alfonso Palomares: "Ser un bufón no es una profesión, es una forma de entender y vivir la vida. Para mí lo más hermoso de este espectáculo es que nuestro protagonista reflexiona justamente sobre eso, sobre lo que significa ser bufón, sobre el mundo del humor y la risa. Palabra de bufón es un homenaje a los cómicos.

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'Palabra de Bufón'

Producción: Lagarto, lagarto. Dramaturgia y dirección de Javier Trillo y Alfonso Palomares, con música original de David Angulo, y arreglos de Quique Lera. Reparto: Alfonso Palomares y Javier García (músico). Escenografía: CIRCOKU / Tere Pérez Bambó. Vestuario: Alicia Preciado Iluminación: Bucho Cariñena. Vídeo escenario: David Gálvez. Vídeo: La colmena creativa de Agustín Pardo (actriz protagonista: Minerva Arbués). Coreografía: Manuel López. Diseño gráfico: Isidro Ferrer. Fotografía: CIRCOKU. Técnico de escena: Manuel Escosa. Promoción: Estela Rasal. Producción: Maite Berges.

13 de mayo de 2023. Teatro del Mercado


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21 enero 2022

Don Gil de Olmedo es un sueño

 



Una comedia descacharrante

El teatro del Siglo Oro sumó el espectador popular al público de clase alta, la representación cambió el Palacio Real por el Corral de Comedias donde lo importante era pasarlo bien. ‘Don Gil de Olmedo es Sueño’ cumple con esa pretensión y sitúa en la actualidad las características que Lope de Vega expuso en 1609 sobre el ‘Arte nuevo de hacer comedias’, y lo hace en una escenografía que recuerda un bar de carretera anclado en los años setenta con su barra mullida, la sinfonola de los grandes éxitos y un buen número de puertas que anuncian el ritmo trepidante de unos personajes que salen de escena y vaya usted a saber quién vuelve a entrar.

El texto de la función es un excelente ejercicio de estilo que combina fragmentos del teatro barroco y personajes arquetípicos como la doncella, el galán y el caballero, con jerga y modelos contemporáneos como la pija de rosa palo, un farsante con calzas verdes y una pareja de la Benemérita. La dramaturgia se apoya en el vodevil para que la música sea un importante elemento dramático que rompe el corsé temporal, a veces empuja la acción, y otras es un nutritivo entremés para que la comedia respire antes de transformarse en intriga y enredo, que tan pronto se alimenta de exageraciones artificiales del gesto traducidas en placentera comicidad, como se detiene en un trágico remanso poético donde florecen versos que hablan de amor, mentiras y verdades, de quien está perdido sin saber su identidad y sueña con estar aquí o en otro estado más lisonjero, mientras uno coro anuncia el desenlace fatal: Que de noche lo mataron.

El elenco mueve con eficacia la maquinaria de la comedia, se sube a la montaña rusa de las risas y muestra un excelente trabajo que salta de un registro a otro, de la predestinación a la libertad para darle gusto al vulgo.

 

Ficha Técnica de ‘Don Gil de Olmedo es sueño’

Calificación: 3 estrellas

Producción: Lagarto Lagarto – Zazurca Artes Escénicas. Dirección Alfonso Palomares. Reparto: Minerva Arbués, Elena Gómez Zazurca, Manuel López y Alfonso Palomares. Escenografía: Circoku / Teresa Pérez.


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