La curvatura de la córnea

18 noviembre 2006

Demetrio Aldous (IV)

1-2-3


Javier me propuso ir al cine.
— Demetrio, te invito a ver un musical. — Lo dijo con mucho misterio, con esa vocecilla que deja ver menos de lo que esconde. Acepté aunque no me gustan esas extrañas películas dónde la gente se pone a cantar y a bailar en mitad de una secuencia con una naturalidad tan desnaturalizada que no logro entenderla.
—Eso es lo mejor de este musical porque esta pensado para que las canciones formen parte de la historia. El desarrollo de la película no se detiene para escuchar una canción, al contrario, las canciones hacen progresar la trama. Y te digo una cosa, este mundo iría mucho mejor si la comunicación, de vez en cuando, se realizara a través de la música y el baile.
Estuve a punto de replicarle que eso era lo que nos faltaba: Políticos desafinando en las sesiones parlamentarias, verduleras maltratando zarzuelas en los mercados y jovencitos underground versionando coplas de madrugá.
— “Cantando bajo la lluvia” — confesó — es mi película favorita. Espera, seguro que te suena…
— ¿A que sala vamos? — Gracias a Dios estuve hábil y la pregunta cortó de cuajo el conato de destrozar vaya usted a saber que canción
El Cine de las Estrellas tuvo mejores años a tenor de la decoración del hall. Las paredes estaban abarrotadas con fotografías de actores españoles acodados en la barra del bar, en la taquilla o en el patio de butacas. Las instantáneas color sepia abarcaban desde los años cincuenta hasta la irrupción del destape. Tres expositores se disputaban la atención del público mostrando programas de mano de sesiones dobles, recortes de críticas publicadas en la prensa local y pequeños pasquines publicitarios de los más sonados estrenos. El aíre mohoso de los tiempos pasados se respiraba por doquier y traía recuerdos de cuando el celuloide era cortado por las tijeras de la censura.
— Desde hace cinco años— continuo Javier — se organiza un pase como homenaje al cine musical. El primer año que lo hicieron conocí a Cecilia. Fue en la cafetería. Me llamó la atención porque acarreaba dos enormes cartones repletos de palomitas que terminaron, tras un traspié, sobre mi camisa. Se estuvo disculpando hasta que nos sentamos, ¡vaya casualidad!, en butacas contiguas. Fuimos los únicos que nos quedamos hasta que las letras desaparecieron de la pantalla. Insistió en invitarme a un café. Acepté y aquel día comenzó una gran amistad.
— ¿Cecilia? — pregunté.
— Mira, por ahí viene.
El gorro granate de fieltro no hacia juego con el traje de raya diplomática y eso me gustó. Javier le hizo una indicación y nos regaló una apurada sonrisa entre resoplidos. Tenía la cara redonda con mofletes sonrosados, ligero rubí en los labios y ojos chispeantes. Estaba contenta y radiante. Cruzó el hall con tanto garbo que a cada paso iluminó cada una de las losetas que pisó. Cuando llegó a nuestra altura estaba encandilado como nunca soñé.
— ¡Uf! Creía que no llegaba. — sobre las manos de Javier dejó dos enormes cajas de palomitas. Una vez liberada de la carga me abrazó con exquisita amabilidad para plantarme dos besos francos y espontáneos. — Así que tú eres Demetrio Aldous.
Nos sentamos en la última fila para respetar la manía que adornaba a mis dos acompañantes. He de reconocerlo, disfrutaron de la película como nunca hasta entonces había visto a nadie hacerlo en una sala de cine. Cecilia se sabía todos los diálogos y todas las canciones de tal guisa que estuvo remedando a los actores, unas veces en un Karaoke mudo y otras haciendo Play Back.
Fuimos los últimos en abandonar la sala y Javier se separó de nosotros al llegar a la primera esquina. Se fue canturreando y estirando sus paticortas piernecillas al ritmo desordenado de una extraña mezcla entre la jota y el claque. Su maniobra fue tan evidente que no nos quedó más remedio que sonreír.
Cecilia me invitó a un café a cambio de que le contara mi vida. « ¿Mi vida?» contesté un poco atolondrado.

Continuará...

15 Comments:

At 18 noviembre, 2006 18:00, Blogger El detective amaestrado said...

Esa última pregunta va cargada...No sabe ella donde se mete, presumo...
(El cine es el mismito que pongo en el post, Multicines Galaxy's, en la avenida de mesa y lópez, cerquita de El Corte Inglés. Yo también vi esa peli allí...No, si no me extrañaría nada que hubiésemos coincidido...)

 
At 18 noviembre, 2006 18:25, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Detective.

No seas malo que ya sufro bastante yo solito. Ella no sabe dónde se mete y me temo que yo tampoco.

Fue en los años 1985 y 1986. Con la ciudad de Las Palmas me ha pasado algo extraño: Se borró de mi mente y soy incapaz de recordar sus calles, sus bares, sus cines.
Tendré que volver algún día a regenerar mi recuerdo.

Salu2 Córneos.

 
At 20 noviembre, 2006 08:16, Blogger conciencia personal said...

Me agrada tu admiración por García Márquez, hace 5 años era tan frecuente y natural verlo en la UNAM, que ya lo sentíamos parte del profesorado. Debes de saber que el 80% de la novela Cien años de Soledad fue escrita en México.

Sólo hay una similitud en la película 9 semanas y medias entre la protagonista (Kim Bassinger) y Monique.

Te abrazo.

 
At 20 noviembre, 2006 11:58, Blogger Gubia said...

Buena pregunta esa de contar a alguien tu vida. Es como un callejón sin salida, es corta, directa y ofrece múltiples respuestas.
Una vez más me encanta. Un abrazo

 
At 20 noviembre, 2006 12:16, Blogger Paula said...

"Cruzó el hall con tanto garbo que a cada paso iluminó cada una de las losetas que pisó"

Me encanta esta frase, casi puedo ver a Cecilia llegar...

Y nada más interesante que escuchar la vida de alguien interesante ¿no?

Un abrazo

 
At 20 noviembre, 2006 18:40, Blogger Princesa said...

Bueno, no hay nada más excitante que el atolondramiento de cuando uno empieza a contar su vida.

No siempre se siente esa predisposición, ni se da el escenario y los actores adecuados.

 
At 21 noviembre, 2006 22:06, Blogger Tamaruca said...

^^'

Qué bonito...
Me encantan las historias que no es necesario edulcorar...

¡Cuéntasela! ¡Sisisis!

 
At 22 noviembre, 2006 12:16, Blogger maite said...

qué difícil... por donde empezar????

 
At 24 noviembre, 2006 17:42, Blogger Javier López Clemente said...

Hola a todos

TENGO SERIOS PROBLEMAS CON MI CONEXION A INTERNET ASÍ QUE LAS RESPUESTAS SE HAN DEMORADO EN CONTRA DE MI COSTUMBRE.

PIDO DISCULPAS.

 
At 24 noviembre, 2006 17:46, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Monique.

Creo que la devocion hacía García Márquez viene de leer "Cien años de soledad" en el momento justo. Ahí me dí cuenta que había una literatura para disfrutar de otra manera, una senda para discurrir por ella, unas palabras para jugar a crear nuevos mundos, nuevas historias.

¿Y esa similitud, me la explicas? please.

Noté tu abrazo.

Salu2 córneos.

 
At 24 noviembre, 2006 17:50, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Gubia.

No creo que ofrezca multiples respuestas, más bien hay sólo dos: O cuentas la verdad, o te investa la vida que nunca tuviste.

Demetrio, si algo lo conozco, creo que contará la suya, su vida de verdad.

tú si que me encantas.

salu2 córneos

 
At 24 noviembre, 2006 17:56, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Paula.

Cuando empecé a leer tu entrecomillado pensé que te acordaste de Jacko y su "Billie Jean"

espero que la vida de demetrio resulte interesante, lo espero, lo deseo y así será jajajaja

Salu2 córneos

 
At 24 noviembre, 2006 17:58, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Princesa

es cierto princesa, ese atolondramiento de todos los acontecimientos amontonados en el tránsito desde lacabeza a los dedos.

Ojalá este escenario sea el aducuado para contar la vida de demetrio

salu2 córneos

 
At 24 noviembre, 2006 18:00, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Tamaruca.

esa sonrisa manga es una alegría para esta bitácora.

¡Las contará!


:-))

Salu2 córneos

 
At 24 noviembre, 2006 18:02, Blogger Javier López Clemente said...

Hola maite.

como casi siempre lo más fácil sea empezar por el principio.

salu2 còrneos

 

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