La curvatura de la córnea

17 octubre 2006

Demetrio Aldous (III)

Entró pensativo e inmediatamente tarareó la canción que sonaba en El Café Laurel. Arrastraba un maletín al que no estaba acostumbrado, tal vez por eso lo abandonó junto a la barra, hizo un cambio de dirección y se sentó en la primera de las mesas. De un pequeño bolso a lo bandolero sacó una libreta de notas con tapas negras. Escribía deprisa, como si tuviera miedo a que aquellas ideas desaparecieran de su mente antes de plasmarlas en tinta. Llevaba una cazadora vaquera con tres chapas: La clásica lengua estoniana, las sombras perfiladas de los cuatro integrantes de U2 y una tienda de campaña de las que se usaban en las playas durante los veranos burgueses.
Al quitarse la cazadora pude ver el retrato de Gabriel García Marquez impreso sobre una camiseta gris. Fue como una señal así que actué sin pensar, recogí la cartera olvidada junto a la barra y me acerqué a entregársela.
— Perdona — le dije. — Creo que ha olvidado su cartera.
— Gracias — me contestó. — No la he olvidado, sólo la he dejado fuera de mi alcance para poder decidir mejor.
— A veces sopesamos demasiada información para solventar las cuestiones más simples.
— Si, es cierto. Tienes toda la razón. Es una decisión simple.
El camarero llegó en ese momento, era guapo, alto y muy delgado. Sobre pantalón y camisa blanca llevaba un delantal color gris perla que lo ceñía, embutía y estilizaba. Él pidió un cortado y me hizo una señal con las cejas para que pidiera, me decidí por consumir lo mismo que mi interlocutor.
— ¿Te gusta Gabo? — le interrogué para no caer en le peligroso abismo del silencio.
Agachó la cabeza y observó durante unos segundos la imagen de su camiseta.
— La estreno hoy — contestó. — He pensado que si llevo camisetas con mis grupos y cantantes favoritos puedo hacer lo mismo con los escritores.
— Es una buena idea. Sería estupendo que alguien llevara una camiseta con mi fotografía.
— ¿Eres escritor?
La pregunta me pilló por sorpresa y sólo pude reír nervioso mientras buscaba una respuesta brillante.
— Escritor es una palabra muy grande para que se me pueda aplicar. Pero lo cierto es que me gusta contar historias.
— Contar no es lo mismo que escribir.
Lo dijo mientras hurgaba en la cartera de la que sacó una carpeta de cartón azul.
— Bueno, a mi me gusta escribirlas.
— Te voy a hacer una pregunta y quiero que seas sincero.
— Vale… seré todo lo sincero que pueda ser.
Con la mano derecha cogió un folio y con la izquierda una cuartilla, las levantó hasta parecer crucificado y me miró a los ojos para interrogarme.
— ¿Qué formato te gusta más para confeccionar un fanzine?
Estuve a punto de preguntarle que era un fanzine para ganar algo de tiempo, pero ¿que clase de pseudo escritor hace ese tipo de preguntas? Miré alternativamente a una mano y a la otra hasta que me decidí.
— Creo que la cuartilla es un tamaño más cómodo, elegante y efectivo.
— Eso mismo me acaba de decir Flash. — Dejó caer el folio al suelo y sentenció — Esta decidido, El tamaño cuartilla será el nuevo formato de Linotipia.
— ¿Linotipia? —pregunté.
— Si, Linotipia. Es un fanzine casero que elaboro gracias a mi cuñado que me deja el ordenador y a un compañero del trabajo que me escanea las imágenes. Las palabras son cosa mía y lo voy rellenando como puedo, la distribución la hago entre familiares, amigos y compañeros. Hasta ahora he conseguido que tenga una frecuencia mensual y siempre ando a la caza de colaboradores que quieran escribir en sus páginas.
— ¿A cuanto vendes el ejemplar? — tuve la valentía de preguntar
No se si fue la cuestión o el tono serio con que la hice, el caso es que sus carcajadas acallaron los decibelios electrónicos.
— ¿Tú eres escritor, no? Tal vez te interese hacer algo underground, sin compromisos. — Lo preguntó cuando consiguió la seriedad del más serio de los editores y prosiguió, esta vez con entusiasmo — ¿Te gustaría contar alguna de tus historias en sus páginas?— Por supuesto que tu colaboración será gratuita…por cierto, ¿cómo te llamas?
— Demetrio Aldous — lo dije despacio, muy despacio porque temí que un tipo ataviado con una camiseta serigrafiada con el retrato de García Márquez me podría descubrir.
— Yo me llamo Javier López Clemente aunque puedes llamarme Javi. ¿Demetrio Aldous es tu nombre de verdad o es un pseudónimo? Lo digo porque me tendrás que decir como quieres que aparezca tu firma en el próximo número.
Estuve a punto de contarle la verdad de mi vida. No lo hice pero comencé a colaborar con él. Escribí muchos cuentos para el fanzine y Linotipia, pese a su limitada distribución, fue una excelente escuela que me ayudó a recuperar el ritmo narrativo que había perdido. Pero Javier se fue deshinchando poco a poco pese a conseguir que cada número fuera mejor que el anterior hasta alcanzar un alto nivel de calidad. Pero la edición no era una tarea tan apetitosa como él esperaba, él prefería escribir. Si no recuerdo mal se publicaron 46 números.
Manuel Gabas era un lector del fanzine y cuando este desapareció me propuso colaborar en su página Web. Entonces nació El Fotomatón. Fue una idea de Javier que me gustó porque fue un reto creativo aunque duró muy poco. Esta vez la culpa fue mía y de la sesión de noche en la que conocí a Cecilia.

Continuará.

8 Comments:

At 17 octubre, 2006 17:19, Blogger Gubia said...

Buena idea esa de escribir en una revista de andar por casa, creo que a mi me hace falta eso, empezar a escribir más...las musas deben estar todas en zaragoza, claro las fiestas, el puente y esas cosillas. Por cierto, manda alguna a estas tierras.
Un saludo y una vez más espero continuación. Besos

 
At 18 octubre, 2006 18:42, Blogger El detective amaestrado said...

Como me gustaría encontrarme por ahi con gente que llevara a Marcel Proust en la camiseta, o a Roberto Bolaño...Es Javier López Clemente, vaya intruso en el texto, robándole plano a la auténtica estrella, el ubicuo Demetrio...

 
At 18 octubre, 2006 18:57, Blogger Paula said...

"Pero Javier se fue deshinchando poco a poco...."

¿cómo???

¿qué quiere decir esto????



No parece propio de él

 
At 18 octubre, 2006 19:08, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Gubia
Precisamente, llevo unos días buscando la forma de pegarte el hilo porque estas dejando tu bitácora muda y eso no debe ser así.
Durante las Fiestas la ciudad ha estado abarrotada pero las musas creo que no han venido. En cuanto las divise mando un par de ellas pa´esas tierras.
Besos

 
At 18 octubre, 2006 19:12, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Detective.
Tal vez sea una buena idea la de serigrafiar camisetas con los literatos de nuestras entretelas.

No estoy de acuerdo. Mi presencia en el texto ha sido introducida por la voz de Demetrio, ¿qué más protagonismo puede alcanzar Demetrio que ha pasado de ser un personajes al narrador de la historia?
Me temo que en la próxima entrega seguirá en ese papel.
Salu2

 
At 18 octubre, 2006 19:28, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Paula.
"Pero Javier se fue deshinchando poco a poco..."

Bueno, esa la visión que tiene Demetrio de como terminó la vida del fanzine Linotipia.
La mía, la de Javier, es que acabé hasta el gorro de buscar textos, imágenes, dibujos, editar y distribuir. Demasiado trabajo.
Así que decidí dejarlo. La idea fue seguir con la revista en Internet, en una página web pero... ¡¡NO tengo ni idea de como hacerlo!!

 
At 26 septiembre, 2009 15:58, Blogger Sara Fedrika said...

Los relatos que versan sobre Demetrio Aldous tienen mucho carisma, me encanta la historia que te has montado. Cómo no había leído esto antes?

 
At 28 septiembre, 2009 00:46, Blogger Javier López Clemente said...

HOla Sara.

Estos saltos tuyos hacia el pasado de esta bitácora me hacen recordar una cosa que habia olvidado: Este blog nació para ser escaparete de las historias que circulaban por mi cabeza y... no se, ahora ya no es eso, o lo es en menor medida de lo que yo esperaba. Una razón para reflexionar...

Salu2 Córneos.

 

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