La curvatura de la córnea

11 junio 2014

María José Moreno en la FNAC

"De joteros"



El pasado martes diez de junio se celebró en la FNAC de Plaza España el último encuentro literario de la temporada organizado por la Asociación Aragonesa de Escritores. El poeta Miguel Ángel Yusta ejerció funciones de moderador. La invitada era la actriz María José Moreno. Ambos entraron juntos a la sala. Los dos muy elegantes, el poeta portaba una americana color salmón y la actriz una blusa roja. Daba gusto verlos con ese porte que solo es posible si uno ha nacido en la década de los cincuenta del siglo pasado. El poeta dobló la chaqueta sobre una de las butacas del estrado y la blusa electrificó la escena.
Miguel Ángel Yusta hizo una breve introducción biográfica de la invitada y lanzó su primera pregunta. María José Moreno dejó la cuestión suspendida en el aire, como si la fuerza de la gravedad estuviera ausente. Fue un breve instante, el imprescindible para que el sonido cesara y entonces, solo entonces, la actriz respiró y el oxígeno se hizo palabras. Las frases ocuparon en espacio que se merecen, las dejaba colgando en el ambiente, flotaban con tanta suavidad que mis tímpanos, acostumbrados al atropellamiento y al grito, vibraron en esa frecuencia tan próxima al placer. La primera de todas ellas fue: Hay que amar el arte de la interpretación como a cualquier otro trabajo, y a continuación llegó el matiz: El trabajo de actor requiere de un tratamiento intelectual previo para obtener un mayor rendimiento de su voz y de su cuerpo. El actor necesita ser un buen observador para reproducir las cosas.
La actriz acudió a su niñez, cuando actuar era un juego de vecinas para remedar las aventuras de tebeo de las Hermanas Gilda. Hasta que llegó la muerte de su padre. Un suceso que le dejó algunos problemas físicos y psíquicos. La familia consultó a un médico y, ya ven ustedes, La Moreno llegó al teatro por prescripción facultativa.
El poeta preguntó cómo preparaba los papeles y ella, levantando las cejas afirmó: ¡¡Cómo puedes!! Y entonces nos contó la importancia de encontrarse con directores de los que te puedes fiar, de los que saben perfectamente que es lo quieren de cada uno de los actores, y que lectura tienen, tanto del teatro en general como de la obra que se está preparando. Sin embargo, también confirmó la existencia de directores que no tienen tan claras estas premisas y con esos, por más que uno trabaje su papel, siempre se termina sufriendo. Por eso La Moreno insistió en la importancia de una buena dirección para sostener con firmeza que un gran director nunca puede matar a un actor, pero un panoli sí. Panoli, lo dijo con seriedad pero con un pequeño mohín para quitarle hierro al asunto y usted, querido lector, ¿cuánto tiempo hace que no escucha el término panoli?
La actriz estuvo muy en profesional para defender que un actor, ni nadie, puede dejarse machacar por alguien, pero también dejo muy claro que la función del actor es estar atento a las necesidades o las exigencias del que está la mando de la nave. Las propuestas para enriquecer un personaje pueden estar muy bien pero quien tiene la última palabra, y eso no se discute, es el director; y lo que él dice es lo que se debe levantar en escena. La escena, ese territorio donde el actor expone su intimidad porque no tienes otros recursos a los que acudir salvo los que le aportan su propia experiencia vital, y es a partir de ahí desde dónde La Moreno entiende al personaje, aunque claro, subrayó que es imprescindible guardar las distancias para no caer en la locura y confundir la representación con la vida, o viceversa, aunque eso sí, cuando la La Moreno está en pleno proceso de ensayos mira los acontecimientos cotidianos desde el prisma que le aporta el personaje, si hace una comedia todo le parece mucho más feliz que si está trabajando un drama.
La conversación derivó hacía la importancia que tiene la educación a la hora de mantener un cierto estatus cultural. Un público educado en valores culturales siempre será más numeroso y más exigente, un binomio muy importante para el desarrollo de esta industria, me atrevo a añadir.
Y entonces llegó la hora de la nostalgia. El moderador y la actriz recordaron viejos teatros de Zaragoza como el Iris, el Dorado o el Argensola; aunque no se demoraron en situar a los acutales El Mercado, Las Esquinas o La Estación. La Moreno también abogó por los nuevos espacios que están cambiando la escena teatral, espacios pequeños que auto promocionan su programación a través de redes sociales y folletos, pequeñas compañías que realizan un excelente trabajo y tan solo necesitan el apoyo del público que acude a recintos más tradicionales, como el Teatro Principal, un público capaz de arriesgarse a recorrer estos nuevos espacios que salpican la ciudad y en los que se encuentran propuestas interesantes.
La actriz reconoció que se lo pasa muy bien cuando ejerce las funciones de dirección, entre otras cosas porque siempre intenta crear un clima divertido, el buen ambiente necesario para que la propuesta sea el campo sobre el que construir la obra de teatro.
El evento terminó con la voz de María José Moreno. Dos textos muy diferentes para dejar bien claro que el matiz en el tono, una pequeña aceleración o el remanso entre palabras son herramientas que domina sin un gramo de afectación. Cierro los ojos. En la oscuridad las palabras son hertzianas mientras la gravedad condensa el silencio que envidia su voz
La Moreno contó muchas más cosas pero ustedes me disculparan porque entre frase y frase a veces,  me quedaba colgado en la siesta de sus ojos, en el sosiego de sus cuerdas vocales y allí, mecido por tantos años de experiencia sobre los escenarios, soñaba con alimentarme de las palabras que los grandes dramaturgos dejaron escribieron para grandes actrices como María José, La Moreno.

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3 Comments:

At 11 junio, 2014 22:25, Blogger Miguel Ángel Yusta. said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

 
At 11 junio, 2014 22:27, Blogger Miguel Ángel Yusta. said...

Preciosa crónica, querido Javier. Muchas gracias por tus palabras. "La Moreno" las merece todas...

 
At 11 junio, 2014 22:32, Blogger Javier López Clemente said...

Gracias las suyas don Miguel. La verdad es que no recuerdo donde lo escuché o donde lo leí pero, en cualquier caso, lo más grande para una actriz es colocarle ese "La" por delante. Hmmm igual la primera vez, quizás usted sepa algo más de esto, fue cuando alguien hablo de La Callas ;-)
Un abrazo.

 

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