Charlar
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Musethica en el Centro Comunitario Oliver |
El centro comunitario Oliver estaba de fiesta. Los músicos
de Musethica ponían sus instrumentos a punto en la sala multiusos que recogía
una colección de carteles en los que se mostraba todas las actividades del
centro, como el servicio de duchas y comedor, un lugar de encuentro para
enlazar con otras actividades. Ya lo ven, de nuevo la palabra enlazar, uno de
los objetivos de Musethica.
Aunque también nos acompañaron algunos alumnos de la escuela de formación socio-laboral del barrio, la mayoría del público eran mujeres adultas, esas heroínas que, como nos contó Elena, auto gestionaban sus lecciones de yoga, acudían a actividades como tertulias literarias, informática y los pucheros de Gabriela, unas charlas que recogen ingredientes médicos, culturales y festivos. Charlar. De eso nos habló Esther, la joven chelista nos contó que los quintetos de cuerda no suelen ser habituales en la música de cámara pero que a Mozart, insigne interprete de viola, le gustaba incorporar una segunda viola al tradicional cuarteto formado por dos violines, una viola y un chelo. Esther nos recomendó que estuviéramos atentos a los diálogos que se ejecutaban entre instrumentos. Charlar. A las charlas del centro comunitario Oliver y a los diálogos entre las notas de Mozart se sumó el fluido que discurría por las tuberías bajantes que, ante mi asombro, aunaron au sonido en perfecta armonía. Como me dijo una de las señoras al terminar el concierto: Esto ha sido un remanso de paz.
Aunque también nos acompañaron algunos alumnos de la escuela de formación socio-laboral del barrio, la mayoría del público eran mujeres adultas, esas heroínas que, como nos contó Elena, auto gestionaban sus lecciones de yoga, acudían a actividades como tertulias literarias, informática y los pucheros de Gabriela, unas charlas que recogen ingredientes médicos, culturales y festivos. Charlar. De eso nos habló Esther, la joven chelista nos contó que los quintetos de cuerda no suelen ser habituales en la música de cámara pero que a Mozart, insigne interprete de viola, le gustaba incorporar una segunda viola al tradicional cuarteto formado por dos violines, una viola y un chelo. Esther nos recomendó que estuviéramos atentos a los diálogos que se ejecutaban entre instrumentos. Charlar. A las charlas del centro comunitario Oliver y a los diálogos entre las notas de Mozart se sumó el fluido que discurría por las tuberías bajantes que, ante mi asombro, aunaron au sonido en perfecta armonía. Como me dijo una de las señoras al terminar el concierto: Esto ha sido un remanso de paz.
Etiquetas: Musethica, reseña concierto
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