La curvatura de la córnea

21 junio 2014

Cerrar los ojos




Fundación Secretariado Gitano y Musethica abren los ojos

El quinteto de cuerda afinaba sus instrumentos en formato cuarteto mientras Julia atravesaba sobre la bicicleta BH de su padre la calle peatonal de Agustina de Aragón. El público esperaba sentado el comienzo del concierto y, cuando una señora preguntó si aquel jaleo era la música clásica, alguien le explicó que no, que aquello era el calentamiento y que igual era buena idea esperar al solecito de la calle. El público se cruzó con Julia, melena al viento, que entraba a la carrera en la sede de la Fundación de Secretariado Gitano con el hálito preocupado de una novia, que sabe que la función no comenzará hasta que ella haga acto de presencia.
La pequeña espera de afinación congregó a la tele y a un pequeño grupo de personas entre los que destacaba la elegancia trajeada de Ramón que defendía la música en directo frente a la proliferación de pinchadiscos, al fin y al cabo, aseguraba, en los concierto la música nunca se raya. Pero Ramón, cuando el concierto iba a comenzar, se fue calle abajo andandito con bastón y caracoles.
La Fundación Secretariado Gitano tiene como una de sus misiones fundamentales la de integrar a la comunidad gitana desde el respeto a su identidad cultural. En Musethica también se conjuga el verbo integrar cuando promueve una educación para músicos jóvenes de cualquier parte del mundo que necesita de la inigualable experiencia de llevar la música clásica a lugares poco habituales, pero música clásica sin concesiones, conciertos de cámara que se presentan sin ningún tipo de explicación o consejo previo, si acaso el que Julia nos prestó para que cerrásemos los ojos durante el tercer movimiento de la pieza que interpretaban de Dvorak. Le hice caso y las sensaciones me llevaron hasta un bebé con sandalias de plata que sonreía mientras sus manos, en suave danza con las notas, imitaba los movimientos de los músicos.
Cuando abrí los ojos los músicos ya no estaban allí y una señora, con una amplia sonrisa, aseguraba que aquella experiencia no había sido tan petardo como ella se imaginaba. Sus compañeras ponían el grito en el cielo y le respondían que aquel rato había sido como estar en la gloria. En la Fundación Secretariado Gitano nunca cierran los ojos.

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