La curvatura de la córnea

20 mayo 2011

Ángel Guinda en Las Fuentes

Ángel Guinda, Premio de las Letras Aragonesas 2010, estuvo en el Barrio de Las Fuentes. Los alumnos de periodismo de la Universidad de San Jorge, que editan la revista “Voluntas”, lo invitaron para apadrinar el tercer número.

El poeta subió a la mesa escenario de la librería El Pequeño Teatro de los Libros y confesó que su vocación juvenil era la de ser periodista. Sin embargo, sometido a la autoridad paterna, comenzó a cursar la carrera de medicina con la intención de cumplir el sueño de su padre: Convertirse en ginecólogo y salvar la vida de todas las madres que nunca serían la madre de Ángel Guinda, fallecida tras el nacimiento del poeta.

Abandonó medicina a los cinco meses y se enfrentó a la realidad que le imposibilitaba cursar los estudios de periodismo fuera de Zaragoza. Por eso eligió los tres años de Magisterio que terminó en dos para estudiar Filosofía y Letras en las clases nocturnas. La enseñanza fue su salida laboral, un ejercicio que le ha llenado de satisfacciones y que lo mantiene al tanto de “el rollo de los jóvenes”, y recordó, dirigiéndose a los que elaboran la revista, que expresarse es vivir, que la voluntad de comunicar provoca la transformación del mundo. Un ejercicio creativo al que es conveniente acercarse sin los aliños de la droga. Guinda nos habló de sus adicciones de sus veinte años en mayo del 68, del alcohol, el LSD y la nicotina, la única sustancia que no ha podido vencer. Abogó por una creación limpia, el artista no nace gracias al consumo de drogas, nace de su cultura y sensibilidad…, y de algún porrito de vez en cuando.

El poeta puso en valor el actual estado de libertad de expresión, ese medio ambiente que él no pudo respirar cuando decidió abandonar Zaragoza, o en los días de colaborador en el Heraldo de Aragón cuando escribía artículos de opinión, siempre y cuando, no hablase de la Iglesia, el ejercito y la monarquía, un duro peaje para quien se confiesa ateo y republicano. Guinda mandó su apoyo y aliento de ánimo a los jóvenes que han tomado la calle y la palabra, una juventud que ha despertado y quizás transforme la realidad. Terminó por reconocer que no había encontrado la inspiración para la contraportada del número tres de la revista Voluntas. Así que decidió incluir el primer capítulo de lo que será su próxima obra, una autobiografía epistolar. En este caso nos habla de la adolescencia y su capacidad de sobrevivir ante la falta de amor familiar, una visión que teñida por la tristeza, gira luminosa en una sinfonola con canciones de Adamo, Aznavour, Rita Pavone… y muchos mas.

El broche final también tuvo la pátina del recuerdo, en este caso infantil. Tardes de domingo de cuando Guinda, agarrado a la mano de su padre, recorría el Paseo de la Independencia y se cruzaba con lo más fantasmal de la realidad en forma de curas, monjas, cadetes brillantísimos con sus elegantísimas novias, y señores con sombrero. El poeta recuperó aquellas sombras y abducido por la obsesión recitó un fragmento de “Espectral” su último poemario. Lo hizo con esa energía que brota de la garganta de Guinda, con la contundencia que tiene la verdad, la absoluta certeza de que lo dicho es parte de uno, la parte inseparable que nunca desaparece, la raíz de todo, la esencia, lo esencial; y Guinda lo dice con convicción, no hay rastro de impostura o doblez, habla, dice y mira desde lo más profundo del alma y por eso llegan sus palabras, su ritmo, el ritmo del martillo en la fragua, constante y crudo, cercado por el sudor de la memoria, sonoro como los pasos solitarios de quien, aunque camina junto al padre, vive en un mundo cerrado que destilará poemas potentes y musculados como el que sigue:

DE NIÑO YO VEÍA EN ZARAGOZA rinocerontes con cabeza de hombre, hombres con cabeza de pistola, hombres con cabeza de falo, hombres con cabeza de copón, hombres con cabeza de mardano, con cabeza de buey, de jíbaro; hombres cabezones, cabezudos, hombres con la cabeza en los pies. Ovejas con cabeza de mujer, mujeres con cabeza de cuna, mujeres con cabeza de cierva, mujeres con cabeza de fogón, mujeres con cabeza de basílica, con cabeza de virgen, de holocausto; mujeres con cabeza de piedad, mujeres con la cabeza entre las manos. Manadas de mujeres y de hombres con cabeza sin ojos, boca, orejas, nariz. Hombres y mujeres sin cabeza. Y cabezas rodando por las calles.

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2 Comments:

At 28 mayo, 2011 01:47, Anonymous marisa lanca said...

Bueno, bueno, bueno!

 
At 16 julio, 2011 23:28, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Marisa y bienvenida a esta bitácora.

Da gusto ver al poeta pasarlo bien con la compañía de la gente jóven.

gracias, gracias, gracias.

Salu2

 

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