No dejes pasar está oportunidad
Dejar pasar una oportunidad
Enma Calvo piensa en imágenes con marcos. Se lo contó a Peribáñez
en el Heraldo. Un marco es el límite entre la realidad y la ficción. La dramaturga
recuerda que cuando trabajó en un museo le resultaba muy fácil ver esos marcos,
y como la obra del autor quedaba perfectamente delimitada del exterior donde
nos movemos el resto de los mortales. En el teatro es el escenario quien marca
ese límite entre la ficción y la vida.
‘No dejes pasar esta oportunidad’ es una obra que juega a la
metáfora de convertir los pasillos de un supermercado en la réplica de la vida.
Allí dos mujeres, una vendedora y una clienta, deciden tomar el control de su
destino.
La estructura textual de la función deja claro que Enma
Calvo tiene un discurso muy elaborado con momentos brillantes, pero con un
clara tendencia a dejar a los personajes como una excusa para que repliquen la
tesis que defiende la autora. Por eso el
material dramático, en lugar de conseguir que los personajes encarnen la
musculatura literaria que el texto
contiene, las interpretaciones se quedan varadas en algunos momentos de stand
up. Y aunque esa bien podría ser una posibilidad de representación, tras las
primeras miradas de las actrices a la búsqueda cómplice del público, el recurso
pierde fuelle cuando al intento por construir una relación con diálogos le falta
calor en los sentimientos, mientras la apisonadora de las palabras continua
ganando más y más espacio hasta que la peripecia toma dos decisiones que dejan en
evidencia el interés por la enunciación: los conflictos planteados se van a
resolver fuera de escena y el uso de la figura clásica del deus ex machina.
Resulta muy difícil que el espectador sienta complicidad o
empatía por el devenir de un personaje cuando en el momento de alcanzar la
categoría de héroe se le oculta la acción de su cuerpo, la expresión de su
rostro porque todo ocurre fuera de escena dejando, de nuevo, todo el peso de la
catarsis a un diálogo entrecortado , mientras el patio de butaca asiste sobre
el escenario a una réplica gestual ramplona y poco elaborada a cargo de la
antagonista de la historia.
El broche final de la obra es la prueba del algodón para
determinar la prevalencia del discurso sobre la teatralidad con el uso del deus ex machina. Una noción dramatúrgica
que se utiliza para provocar la resolución de conflictos mediante la
intervención de un personaje inesperado, que en este caso vuelve a estar fuera
de escena dejando todo el peso del discurso a un voz en off.
Esta manera de entender la representación deja muy
desprotegido el trabajo actoral. Carmen Marín y Marissa Nolla se ven en el fregado
de devolverse la pelota del discurso de una a otra, pero sin llegar a conectar
con la energía humana de sus personajes, ni con el gesto ni con la palabra, esa
magia de solvencia y sensibilidad que les hemos visto hacer otras producciones.
‘No dejes pasar esta oportunidad’ demuestra que Enma Calvo
tiene voz propia y la capacidad para idear historias, pero también deja claro
que aún tiene un trecho que recorrer para convertir ese talento en un potente
representación teatral que vaya más allá del uso y abuso del discurso para
ponerse a la altura de las excelentes intenciones
que se adivinan.
‘No dejes pasar esta oportunidad’
Dramaturgia y dirección: Enma Calvo Olloqui. Interpretación:
Marissa Nolla y Carmen Marín. Voz megáfono: Jesús Bernal. Ayudante de
dirección: Dani Caudevilla. Iluminación: Natalia Marín Marco. Diseñador de
sonido: Juan Monge. Música original: Gonzalo Nuviala. Estilismo: Isabel
Fernández Solsona. Cartelismo: Victoria Chesa
Miércoles 7 de enero de 2026. Teatro del Mercado.
Etiquetas: Carmen Marín, Enma Calvo, Marissa Nolla, Teatro del Mercado



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