La curvatura de la córnea

02 diciembre 2014

Cuando los huesos hablan



Fotografía tomada de:
  http://www.hpchile.cl/forense/images/stories/cadaver.jpg





Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
(Elegía a Ramón Sijé. Miguel Hernández)






Introducción

La arqueología trata de estudiar el pasado mediante los restos materiales que se conservan en el registro arqueológico. Es una ciencia en sí misma y su objetivo final, como el de la historia, es ocuparse del pasado para comprender al género humano.

Esos restos materiales están a la espera de recibir las preguntas en un recorrido que va desde la obtención del objeto al que le vamos a pedir que nos hable de los comportamientos humanos y de las ideas que llevaron hasta esos comportamientos. Y es precisamente  en ese proceso donde radica la especial dificultad de la arqueología: En el camino que va del objeto al individuo. En cambio, los antropólogos recorren el mismo camino pero en sentido contrario, del individuo al objeto.

Los antropólogos, en su definición general son estudiosos del hombre y los Interrogan sobre sus ideas, estudian sus comportamientos y registran los restos materiales que dejan con esas prácticas. En ese sentido hay tres ramas de la antropología que se aproximan al espíritu arqueológico. La primera de ellas es la antropología cultural o etnográfica que estudia directamente las culturas vivas; la segunda es la etnología que también trabaja con culturas vivas pero con los restos materiales. Así podríamos decir que un etnólogo es un arqueólogo del presente. Y la tercera es la que a nosotros nos concierne: La antropología forense se ocupa de las características físicas y biológicas que definen al hombre, por lo tanto, como veíamos en la arqueología, también parte de los objetos, en este caso los huesos del esqueleto, y además, el antropólogo recorre el mismo camino que el arqueólogo: El que va del hallazgo de los huesos, a la deducción de los comportamientos y al estudio de las ideas.

La conjunción de arqueología y antropología

La antropología forense nació a finales del siglo XIX y hasta los años treinta del siglo XX médicos y anatomistas eran consultados algunas veces para realizar una identificación legal de restos óseos, fue Thomas Dwight (1843-1911) quien publicó en 1878 la primera guía de restos óseos para prácticas médico-legales. De los años cuarenta hasta la década de los setenta la antropología forense se centró en los procesos de identificación, con una importante actividad causada por los soldados desaparecidos en las guerras de mediados del siglo XX. Fue entonces cando se establecieron las bases para estimar sexo, edad y estatura.

A partir de los años setenta se produce la conexión entre arqueología y antropología forense que, tras una amplia experiencia en el análisis de restos humanos, comenzó a realizar trabajos prehistóricos. Mientras tanto la arqueología huía de la antigua concepción de confeccionar listados de objetos interesantes o establecer una cronología para llegar hasta la de arqueología antropológica es decir, una nueva arqueología que mira el conjunto de las relaciones entre los seres humanos.



Esta aproximación entre arqueología y antropología pone de manifiesto el  aspecto humanista de ambas disciplinas y las sitúa en la misma dirección de investigación: Partir del objeto para llegar a comprender al individuo y a la sociedad que lo sustenta. Esta simbiosis muestra dos aspectos importantes que ayudan a situar a la historia dentro del ámbito de la investigación científica. En primer lugar nos encontramos ante un equipo interdisciplinar de trabajo que colabora en un camino común y, en segundo lugar es un ejemplo excelente de cómo algunas ciencias que surgen con otros objetivos y en otros campos, pueden ser incorporadas al estudio histórico del pasado.

Excavación

La colaboración entre arqueología y antropología forense puede partir de un proyecto conjunto inicial para la exhumación y estudio de cadáveres de los que ya se ha constatado su existencia, aunque también pueden aparecer restos humanos en cualquier yacimiento arqueológico. El arqueólogo aplicará en ambos casos la técnica que consideré más adecuada dentro de la metodología de excavación de un yacimiento. El objetivo es garantizar que los restos óseos tengan una correcta localización, tanto de la orientación del enterramiento como de la posición del cuerpo y cualquier otro elemento que acompañe a esos restos óseos. En esta fase se documenta la información obtenida mediante dibujos, fotografías y descripciones de las relaciones espaciales del yacimiento. La relevancia de la excavación radica, no solo en el descubrimiento de cualquier objeto, sino en constatar que los restos se encuentran en su ámbito natural o primario, ese es el dato que mide la importancia del hallazgo, un resto mal localizado o con una extracción descuidada, pierde gran parte de su valor arqueológico.

La arqueología termina con la excavación y la exhumación de los restos óseos a los que ahora se enfrentará el antropólogo forense con el objetivo de identificar a las personas.

Identificación

El proceso de identificación se realiza mediante un estudio comparativo entre los restos encontrados y un patrón biológico que responde a cuestiones morfológicas y con el que se puede averiguar si los vestigios son humanos o animales, el número de individuos y causas de la muerte. El antropólogo forense aplica diversas técnicas de reconocimiento óseo en la pelvis, hueso púbico, cráneo, huesos largos, etc. que le permiten concluir algún tipo de tarea específica desarrollada por el fallecido, así como la edad, sexo, altura, proporciones corporales, situación nutricional y además, un análisis osteopatológico nos informará de las enfermedades que dejaron huella en el esqueleto.

Conclusiones

El estudio de los restos óseos nos lleva hasta el reconocimiento del individuo al que podemos asignar un perfil biológico y social relacionado con el área estudiada y, por ejemplo, determinar el tanto por ciento de varones y féminas, así como la media de estatura, esperanza de vida, o si el yacimiento se corresponde con una necrópolis consecuencia de una batalla.



Bibliografía

Renfen Colin, Bahn Paul. Arqueologías, métodos y práctica. Akal. Madrid, 2011.

Rodríguez Cuenca, José Vicente. Introducción a la Arqueología Forense. Análisis e identificación de restos óseos humanos. Consulta On Line. Santafé de Bogotá, 1994. ´[Última consulta]


Rodríguez Cuenca, José Vicente. La Antropología Forense en la identificación humana. Consulta On Line. Editora Guadalupe Ltda. Bogotá D.C. 2004. [Última consulta] http://www.bdigital.unal.edu.co/1418/2/01PREL01.pdf  23 Oct. 2014.


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