La curvatura de la córnea

05 junio 2013

ProtAgonizo: Un acto de sinceridad




Ester Bellver cuenta en su blog las dudas por la que pasó cuando vino al Teatro de la Estación de Zaragoza para interpretar ProtAgonizo, porque habían transcurrido seis meses desde la última vez función que había hecho la función. También recuerda su anterior paso por la ciudad, cuando hace seis años entrón en un bar y se sentó ante un mesa muy pringosa que le sirvió para escribir una de las escenas de ProtAgonizo, una obra que lleva consigo todas las consecuencias de las autobiografías. La principal de ellas, como diría Caballero Bonald, es que la frontera de la infancia coincide con el verano y las calles, el barrio y el río son los elementos que conforman el mundo (Usted, querido lector puede pensar en las suyas propias) Otra cosa son las sensaciones, esa ambigüedad selectiva con la que pastoreamos el pasado para llenarlo de felicidad, o no, y que cada uno viste sus recuerdos como bien le viene. Eso es lo que ha hecho Ester Bellver, vestir sus recuerdos para pasearlos en un escenario junto a tres espejos que, aunque parecen plantados para que se mire la actriz, están allí para que cada espectador, si se atreve, se una a la fiesta de la memoria.
La primera virtud de la obra es el texto que nace de las ácidas heridas de una crisis, cualquiera de ustedes con una determinada edad sabe de lo que estoy hablando. Hay un día en el que los acontecimientos más importantes de tu vida se te plantan delante y…cada uno hace lo que puede. Ester Bellver los escribió y terminó por subirlos a un escenario para, efectivamente, hablar de la infancia, el colegio y el transito por la vida entre (des)amores y (des)ilusiones hasta que el caminó la dejó en una revista de los años ochenta, género en el que debutó como artista. Sin embargo las candilejas, que nunca son garantía de éxito, le permitieron jugar con la identidad de otros para poner en cuestión su propia identidad. Esa es la clave. Enfrentarte a ese espejo que devuelve tu propia imagen y valorar si ese que te mira eres tú.
Ester Bellver, para que este ejercicio de sinceridad funcione, no le queda otra alternativa que la autenticidad, que la confidencia sea clara, que los espectadores la quieran desde el primer momento y lo puedo asegurar, el ejercicio actoral es sobrecogedor porque no hay ni un gramo de afectación, todo discurre tan natural que la actriz es capaz de incorporar al espectáculo el vuelo imprevisto de una mosca o el zumbido de un móvil. La actriz, desde ese ejercicio natural y sincero, construye un personaje que nos regala un mundo de emociones íntimas, una lección de talento teatral que sobrepasa con mucho la inicial idea de una autobiografía al uso y así, por la magia de las candilejas, conseguir que el cuadro de su vida sea la primera pincelada de las nuestras. Y usted, querido lector ¿sería capaz de desnudarse de esa manera?

Publicado en el nº 136 de El Pollo Urbano

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1 Comments:

At 06 junio, 2013 12:48, Blogger enrique ponce said...

de verdad sr. clemente, si consigues q yo lea en una pantalla más de dos líneas ¿cómo no vas a hacer q me interese x un libro tuyo?.

 

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