La curvatura de la córnea

05 mayo 2012

Noche de boleros y Virginia Wolf

 
Mariaconfussion rendía homenaje a Virginia Wolf a las 20:30 en el Centro Cívico Universidad. Ambar Martiatu regalaba boleros a las 22:30 en La Campana de los Perdidos. Los pedales de Bizi Zaragoza me llevaron de un lugar a otro en veinte minutos y bocadillo de lomo, caña y cortado.
Virginia Wolf proponía en 1928 que cada mujer tuviera una habitación  propia como preámbulo necesario para la creación. A esa idea se acoge Mariaconfussion para brindarle a la autora londinense un espectáculo que recorre su biografía y algunos hechos históricos que la rodearon. Reposo para el recuerdo y el compromiso; música para el deleite y la razón. Sobre el escenario libros, recuerdos, dos mujeres y un solo corazón. El teatro, la palabra y la canción son los mimbres que Mariaconfussion utilizó para poner sobre la palestra un recordatorio que, maldita sea, todavía es necesario. La mujer y la igualdad. La mujer y su espacio. La mujer y la creación. La mujer y el mundo. Mensajes por reivindicar en este país dónde un buen número de adolescentes consideran “normal” que sus novios controlen sus vestidos, sus idas y venidas y las llamadas desde su móvil.
“Hay camino”, el último trabajo discográfico de Maríaconfussion, es el armazón sobre el que camina el espectáculo. Un disco que en las últimas semanas me acompaña en la ida y la vuelta del trabajo. Por eso estoy acostumbrado al cajón, al bajo, a la batería y la percusión; los coros de Ludmila, los vientos y el sintetizador. Un óleo en la producción que hoy se presentó con el carboncillo despojado, sostenido por un piano, voz y el agua del río. Maldito río y malditas piedras en los bolsillos de Virginia Wolf.
El caribe bajó a la bóveda de La Campana de los Perdidos y en cada estrofa traía un sorbito de ron. Ámbar Martiatu redimió al bolero cubano y voluptuoso que, aunque no te lo parezca, tenemos grabado en el corazón. El espectáculo tomó ritmo de beso cuando Corita Viamonte subió al escenario para poner sabor de cuplé y su sonrisa, la sonrisa de Corita y la carcajada de Ámbar, son la pócima perfecta para olvidar que los viernes traen rebajas y recortes. En los dedos de Humberto Ríos, adalides contra el mal humor, encontré hondura de caribe y son, el teclado se hizo curva y sus dedos danzón.
El final llegó con lágrimas negras pero antes la bóveda de los perdidos se llenó silencio y emoción con una versión respetuosa, brillante y espectacular de “Somos” Del secano a la luz. Del roquedal al malecón. De Labordeta a Martiatu. De los viejos árboles al azul.
Esta bitácora es un modesto escaparate desde donde me pido a la autoridad municipal que Ambar Martiatu cierre las próximas Fiestas del Piar entonando esta hermosa canción.

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