La curvatura de la córnea

02 febrero 2012

Estar, un poemario de Rafael Luna

Rafael Luna decidió “Estar” impreso y subrayó la decisión con el título de su poemario, editado por Quadrivium dentro de la colección Con-Versos dirigida por Francisco J. Picon. Luna converso de sus versos “La poesía no se lee, se escucha. / El poeta no escribe, habla” Mi admiración on line por Rafael se transformó en devoción el día que lo tuve frente a mi. Como fue imposible meter la cuchara en aquella avalancha de palabras decidí observarlo. Luna es poesía y no hay metáfora en esta afirmación biológica: Sangre, piel y corazón de poeta. “escrito en la yugular” “Si me tatuaran un poema, nutrirían mi piel” “Cualquier poema se merece que el poeta lo escuche”.
Rafael, preso de lo impreso, pide paso de la mano de dos de sus referentes más importantes. El libro está dedicado a Manuel Martínez Forega como agradecimiento al educado talante de caballero que recibió con respeto la obra del poeta, camaradería de oficio para los recién llegados. Los primeros versos del poemario son de la autoría de Rolando Mix Toro, versos que invitan a pasar “cualquiera que sea tu porte” y Rafael pasa con el suyo: Versos que antes de ser tinta fueron sangre caliente borboteando en sus “oídos de ciego y corazón insumiso” Dos condiciones imprescindibles para adentrarse con emoción en la obra de este poeta que “despojada de cualquier impedimento mediocre”, da un salto mortal. La pirueta del más difícil todavía para trasvasar toda la potencia verbal de su palabra en texto. “Si digo mierda / y te provoca náuseas, / vomitarás la idea”. Afrontar este reto ya sería suficiente premio para un Luna que sufre con la exposición “al mundo de los vivos”. Un mundo de poetas, amigos y familiares que lo miramos incrédulos ante su pasión poética. “Temo contar mentiras para endulzar el dolor” dice el poeta. Es un miedo que navega entre el rechazo ajeno y la decepción propia por destilar la avalancha poética que a veces es incapaz de controlar y entonces “lloro las palabas”.
Rafael Luna decidió materializar sus versos para ser percibido. Por eso reclama la atención de “los egos mentalmente cacofónicos” que “sufrieron el KO de la nada” Luna sufre porque se sabe poeta y no tiene otra salida, él no puede elegir “No sé si algún otro te nombro poeta, si tú no sabes que lo eres, no lo serás, poesía” Rafael, reconocida su figura poética, quiere permanecer y pide coro para que “Sepan quien soy”. Un “látigo de flagelación” frente a los adalides. Esa posición es molde para un montaraz “atrincherado en estos versos, / me desinfecto con sus flores, / piso sus mortecinos cuerpos, / golpe de aire fresco, / una habilidad subdesarrollada de exterminio” Sin embargo su mirada, allende lo literario, se vuelve más social y solidaria “Tengo claro que soy parte ejecutora al no hacer mas que este poema, que llora y se hace lágrima”. Versos que, aunque no cambien el mundo, moldean la vida del poeta y su realidad “Voy armado con una sonrisa africana, / con un hermano africano en
la fila del paro”.
Rafael Luna intuye que con este poemario “ha pasado una barrera” y sus palabras serán las que le definan. Ya no hay voz en la barra de un bar, ni gesto junto a la hormigonera, en esta edición sólo hay texto y “las tapas de un libro son el sepulcro de la vida. / Abre uno y revive” Y claro, la vida de Rafael también recorre estos versos. La vida de su madre “Mi madre no tenía tiempo” El recuerdo de su padre “Para mi padre siempre tuve morros. / Límpiate los morros, / déjate los morros,/ que morro tienes” Y la mirada hacía un hijo con “esa cara de torta, / con esos mofletes”
Rafael respira gracias al trabajo poético de sus colegas “Todo cuanto poseo / palabras ajenas”.A lo largo de las páginas de “Estar” nos encontramos con homenajes a otros poetas: Al compañero desaparecido “y me duele hablar contigo, ahora que no estás”. Al luchador que usa la oración para silenciar obispos. Al deseo carnoso de soñar que “ella revolotea en el cuenco de mis manos” A la que sufre con sus versos dulce manzana. A nue
stra amiga común a la que ambos amamos, una poeta todavía inédita que tiene la valentía de “blasfemar con los ojos abiertos y el corazón en la mano”
El poeta transitó por palabras propias y ajenas hasta garabatear un poema en la playa. El mar observaba y el poeta rompió el silencio de arena “Preguntar no es ofender” y el mar preguntó encabalgado en una ola “¿serás poeta?” y el poeta, con intención de resumir su vocación, habló de sufrimientos, de “la pena en sus pupilas y la libertad de su canto”
“Prohibido el silencio en tu jaula,
la contemplación de la belleza en silencio,
prohibido amar al desconocido que te besó,
pues eres reo y el rubor lo provoca la canción.”
Aquí, "Mi madre" un video poema sobre el poema homónimo de Rafael Luna

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4 Comments:

At 04 febrero, 2012 10:24, Anonymous SARA FEDRIKA said...

Bravo por Rafa!

Mis más sinceras felicitaciones para el poeta, y, por supuesto al responsable de este blog por contárnoslo tan bien.

Abrazos.

 
At 17 febrero, 2012 12:24, Blogger Anaís Pérez Layed said...

Javier, me gusta mucho como has definido la poesía de Rafa Luna. También mi sincera admiración le pertenece. Él no se pierden en la forma de las estructuras poéticas consensuadas, no puede porque se le desata la sangre. Eso lo deja para otro clase de poetas más académicos y puristas que, a veces, con mucho oficio, en el fondo no consiguen emocionar a nadie.

 
At 20 febrero, 2012 18:56, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Sara.

Este bloguero solo disfruta del poeta
;-)
Un abrazo embotellado.

 
At 20 febrero, 2012 18:57, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Anaís y bienvenida a está bitácora.

Es verdad, la poesía o es emoción o no es nada.
Un abrazo

 

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