La curvatura de la córnea

12 octubre 2010

Cardio Tour en Zaragoza


A Bosé o lo amas o no tienes nada que hacer. Yo me enamoré de él en 1978. Su presentación en Televisión Española me dejó pegado al suelo de mi casa en el Barrio del Piojo. Y aquella canción en la que le decía a una chica que tenía que dejar de hacer el amor con ella porque se acordaba de otra, eso si que era demasiado para un zagal de trece años en la provincia de Teruel.
Un par de años después lo vi en directo en el Huevo de Zaragoza, algo que siempre agradeceré a mi hermana y mi cuñado. Me recuerdo pasmado en la grada ante el humo, las luces y las coreografías. Así que ya ven, mi encandilamiento por Miguel Bosé viene de antiguo.
El camino ha sido largo y jalonado de algunos desencuentros que, justo antes de convertirse en irremediables, siempre se solucionaron. Cuando estaba cansado del fenómeno fan llegó “Bandido” y “Salamandra” para dar paso a la década de los noventa que culminó con “Laberinto” (un gran disco que hasta el propio Bosé ha olvidado), y las “Once maneras de quitarse un sombrero” que, por fin, concitó elogios en la prensa musical especializada que siempre lo había ignorado (aún guardo la crítica de Diego A. Manrique) Y entonces Bosé se reinventó de nuevo y dio un nuevo giro en su carrera. “Sereno” fue el primer paso y “Velvetina” confirmó una apuesta valiente por la modernidad, los nuevos sonidos, más electrónica sin renunciar a la elegancia de las melodías, nuevas formas en las letras y búsqueda de un concepto global. Bosé dotaba sus canciones de texturas, sabores, olores y colores. Pero las cosas no debieron salir como estaban previstas, al menos en lo económico. Entonces vino Papito Tour, un karaoke gerenacional que lo mantuvo tres años de gira y lo elevó de nuevo al trono de las listas de venta del ámbito latino y hasta de este país cuando ya no se vendía un disco.
Cardio Tour es el regreso, la continuación del camino, recoger el testigo que se dejó en “Velvetina” para darle más frescura y optimismo. Un espectáculo confeccionado al milímetro con una escenografía diseñada para subrayar conceptos, que las imágenes y los videos sean una lanzadera visual que ayude a comprender el mensaje porque, no lo olviden, en Miguel Bosé todo es mensaje, a veces críptico y otras evidente; descriptivo para con la realidad o en escala de sueños y valores. “Cardio Tour” te hace palpitar desde la contundencia de los nuevos temas hasta la enésima reinterpretación de los más veteranos. Abogo por un concierto de Miguel Bosé sin las canciones “Nena”, “Amante Bandido” y “Sevilla” que, en realidad utiliza para devolver al público más clásico a la Tierra, para darles un respiro porque sus nuevos vuelos rastrean territorios que, como te descuides, dejan fuera a quienes aún viven y suspiran por los grandes éxitos del pasado. Yo se lo perdono, pero sólo por esta vez y, por favor Don Miguel, deje usted de mover el culo para que le chillen chicas, mozas recias y yogurcines. No le hace falta un recurso tan manido. Su propuesta es apabullante y moderna, siga por ahí, abra nuevos caminos y olvídese definitivamente de dónde viene. Yo se lo agradeceré y así mantendremos este idilio que ya dura treinta y dos años.




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2 Comments:

At 12 octubre, 2010 18:32, Blogger Ana said...

En mi caso el idilio empezó hace 25 años, a la sombra de Bandido. Laberinto y Bajo el signo de Caín son parte de la BSO de mi vida, pero este último...este Cardio...que no, no he sido capaz de escucharlo entero más de dos veces. Espero que se tome su tiempo para, de verdad, quitarnos el sombrero. Un abrazo Javier.

 
At 19 octubre, 2010 09:12, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Ana
El disco se las trae ;-) Sin embargo el Tour creo que tiene mucho interés porque continúa en la brecha que abrió con Sereno y mucho más con Velvetina. Si Bandido fue deslumbrante por su ruptura, ahora la ruptura quizás no sea tan brillante pero... tengamos un poco de paciencia ;-)

Salu2 Córneos.

 

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