La curvatura de la córnea

13 noviembre 2009

Robinson y Crusoe


El proceso de comunicación tiene por finalidad la transmisión de un mensaje. La comunicación es la base de las relaciones humanas. Un emisor y un receptor sintonizados para que la comunicación, y por lo tanto la humanidad, fluyan.
La presencia del emisor, el receptor y el mensaje no garantiza el acto comunicativo. Para la culminación de este fenómeno es imprescindible que el receptor interprete correctamente el mensaje que recibe.
Este sistema, aparentemente sencillo, suele verse interrumpido por diferentes cuestiones que emborronan y complican el acto comunicativo. Algunas veces son cuestiones puramente circunstanciales, pero también existen personajillos que confunden la identidad con la exclusividad en los códigos comunicativos y, por lo tanto, olvidan al receptor como elemento fundamental para que el invento funcione, y el invento no es la identidad, es, no lo olviden, la comunicación.
Dos supervivientes que se encuentran sobre el tejado de una casa inundada. El agua los rodea y los incomunica del resto del mundo. Los desconocidos inician su relación con desconfianza y recelos. Al principio es muy difícil pero poco a poco, aunados por el esfuerzo para sobrevivir, la comunicación entre ellos comienza a fluir. Un viaje para desvestirse de sus roles y cubrirse con las ropas de la humanidad.
Los actores Fernando Madrazo y Luis Oyarbide construyen sus personajes de manera prodigiosa. Su entrega sobre la sencilla y eficaz escenografía consigue que los espectadores se sientan atraídos por estos supervivientes, que terminan por instalarse en nuestro corazón conforme su relación abandona la aridez de los prejuicios y se introduce en el vergel de la amistad. Madrazo y Oyarbide ejecutan con precisión el trabajo gestual, un ballet corporal que subraya la evolución en el esfuerzo comunicativo que nos muestra el excelente texto que los actores interiorizan y regalan a estos náufragos. El trabajo actoral es fundamental para subrayar y comprender la metamorfosis comunicativa que comienza llena de aristas y termina moldeada por el esfuerzo común. Un proceso en el que Robinson y Crusoe son capaces de salvar sus diferencias y construir un sistema propio dónde ambos comprenden los mensajes del otro. Esa es la gran victoria de nuestros personajes: Vencer a las palabras y dejarse llevar por el corazón.
“Robinson y Crusoe” es una aventura disfrazada de metáfora. Un viaje que nos hace reflexionar sobre el proceso de la comunicación, un acto que se suele identificar con la facultad humana del lenguaje, pero los hombres, si tenemos la suficiente determinación, somos capaces de vencer la exaltación de la identidad definida por el idioma y sobrevivir con altas dosis de humanidad, humor y amistad.
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La Machina Teatro (Cantabria)
“Robinson y Crusoe”
de Nino D’Introna y Giacomo Ravicchio, dirigida por Carlos Herranz.
Del 13 al 15 de noviembre
Teatro de la Estación
C/ Teniente Coronel Pueyo 8 Zaragoza
Teléfono de reservas: 976 46 94 94
viernes y sábado: 21 horas
domingo: 20 horas
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