La curvatura de la córnea

01 noviembre 2009

Como iba contando… con Alberto Sebastián

La librería El Pequeño Teatro de los Libros ha organizado junto a Cristina Verbena un ciclo de cuentos para adultos titulado “Como iba contando…”.
El estreno de estuvo a cargo de Alberto Sebastián, un contador cántabro que, entre lo poco que creció y la chispa de su mirada tras la retaguardia de unas gafas, guarda la mirada de un niño que siempre ha contado historias de esas que se cuentan con la voz, cuentos que no sirven para leer porque están construidos para las cuerdas vocales, porque una cosa es leer un cuento y otra muy distinta contarlo de viva voz y que la rueda siga girando, que sean los sonidos los que transporten las aventuras, ondas sonoras por el mundo, un eco en expansión.
Alberto esta interesado en mantener viva la tradición de la narración oral porque, en ese ir y venir de la boca a la oreja, casi siempre cambia la forma del cuento para que todo sigue igual. Como le pasó a ese cuento argentino que un argentino le contó al padre de Alberto y, ya ven ustedes, el cuento argentino que un argentino le contó al padre de Alberto se transformó, por arte de la tradición oral, en un cuento lebaniego que el padre de Alberto, que es de Liébana, le contó a Alberto, que también es de Liébana, y que Alberto nos contó al público asistente para que, con un poco de suerte, se transforme en un cuento de cualquier otro lugar.
El interés de Alberto por los cuentos orales le llevó hasta Marrakech. Allí hay un lugar dónde la noche se ilumina con los candiles, luces que brotan junto a hombres y mujeres dispuestos a contarte un cuento. La Plaza Xemma el Fna es un lugar de esos que nunca podré olvidar.
Alberto Sebastián, antes de contar sus historias sobre ladrones, se vio en la necesidad de hacer una declaración para los tiempos que corren. Una cosa, vino a decir, son los maravillosos ladrones de los cuentos, gente por lo general avispada y de buen corazón; y otra muy distinta la panda de chorizos que ocupan las portadas de los periódicos.
Alberto Sebastián también contó historias sobre la sabiduría de los abuelos, la humedad del dinero, cuentos centrífugos y finales sorprendentes como la historia de una vieja y un hada madrina con muy malas pulgas, de esas pulgas horribles que nacen del estrés laboral y el azaroso trabajo de conceder tres deseos. Y dime, lector de esta bitácora, dime cuales son tus tres deseos.

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2 Comments:

At 01 noviembre, 2009 15:35, Blogger Belén said...

Pues si que estuvo bien, yo sakí de ahí encantada!

Y besicos, y gracias! que no sé dónde te metiste que no me pude despedir de ti :)

Besos

 
At 04 noviembre, 2009 11:24, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Belén

Seguro que va a ser un ciclo delicioso.

Y perdoname... salí escopeteado... me estaban esperando, en realidad me había escapado de una celebración familiar ;-)

Salu2 Córneos

 

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