La curvatura de la córnea

17 marzo 2009

Piedad, un libro de Miguel Mena

El Club de Lectura de la librería El Pequeño Teatro de los Libros recibió la visita del escritor Miguel Mena, un encuentro para hablar de su último libro.
“Piedad” atesora la esencia del relato breve, textos redondos en su concepción, fogonazos ante la paradoja que ciega, chispas para que los sentimientos zigzagueen por las entrañas hasta alojarse en el estómago.
“Piedad” es el cofre que guarda las piezas del puzzle de una parte de la vida de Miguel Mena que se acoplan para mostrarnos fragmentos por los que asoman su padre, sus amigos, pedazos de Aragón y la mili, esa experiencia de hacerse hombres que poco a poco vira a sepia para las nuevas generaciones.
“Piedad” son los telegramas de una autobiografía fileteada en lonchas finas y colocadas entre el pan de un magnífico diseño y maquetación a cargo de Xórdica Editorial, un bocadillo proteico envuelto en papel de prosa cuando el autor lo soñó en verso.
“Piedad” es un collage, una pintura construida sobre matices, experiencias, pensamientos, reflexiones, homenajes y sobre ese lienzo un niño sin voz: Daniel, el niño sin palabras, el silencio de un niño que vive a la vera de un afamado locutor radiofónico que realiza el viaje más importante de su vida, una ruta ciclista en busca de la literatura, pedaladas que modificaron la mirada del autor para con la dramática experiencia de vivir con un niño cuyo horizonte intelectual es de dos años.
Joan Margarit publicó hace seis años en Hiperión un libro de poemas titulado “Joana” y que estaba dedicado a la muerte de su hija, Margarit declaró sobre este libro “Hablamos de literatura, no de un desahogo. Hace falta distancia, y si no cumples con ella, tropiezas. Eso vale para hablar del mar o de tus hijos” Fue una frase que me acompañó en la primera parte de “Piedad”, en esos primeros relatos en los que Miguel Mena hablaba de su hijo y de las relaciones con el resto del mundo con un aroma muy cercano al desahogo, a la queja de un padre que nos cuenta con el corazón en la mano todos los sinsabores que ofrece la convivencia diaria con un discapacitado severo.
Todo cambió en la página 97 cuando el autor nos mostró a su hijo como lo que realmente es: Un niño, un niño que además es travieso, un niño con fiesta de cumpleaños a la que acuden amigos que “A veces no tienen claro cómo comportarse con un niño así, pero se esfuerzan por mostrarse afables y generosos”. La mirada del autor era otra, había cambiado hasta atreverse a dar una pincelada de humor para cerrar el relato y colocarse en la órbita de autores como Márius Serra (“Quieto”) cuando afirma que: “ El humor desactiva el peligro de la sensiblería y el chantaje emocional” El cambio en el punto de vista se confirma en el último capítulo — si exceptuamos la salvedad de una prórroga futbolera que los zaragozistas no olvidaran jamás — cuando nos cuenta el alborozo de una rotunda demostración de afecto del niño sin voz para con su padre que, revestido con la brillantez del buen escritor, es capaz de condensar en tres líneas un beso con denominación de origen bovino.



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4 Comments:

At 17 marzo, 2009 13:14, Blogger pepe montero said...

Voy por la pág, 64, de Piedad. En la 65, hay una fotografía en blanco y negro de lo que parece ser un muro, o tapia con un graffiti en lo alto que dice: "Toda la puta vida igual".
Pues toda la puta vida he deseado leer un libro así. Aunque tiene un algo de catarsis, como lo tuvo el poemario de Andrés Aberasturi, estos relatos parecen escritos a chorro, por su aparente espontaneidad, pero su intensidad indica una gestación larga.

Fantástico Mena.

 
At 28 marzo, 2009 00:33, Anonymous columna said...

Le robo la palabra a Pepe. Fantástico Mena, a todas horas, ese libro de Piedad, es a todas horas.
Los dos compramos el libro y en los dos creció el deleite.
Enhorabuena.
S. Manrique.

 
At 30 marzo, 2009 01:06, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Pepe

Te pid disculpas porque hasta trece días después de tu comentario no he contestado, se debía de traspapelar el correo que me avisaba y en fin...

El texto va y viene y eso de la aire, puedes respirar, sonreir, reflexionar. Es un buen texto.

Salu2 Córneos.

 
At 30 marzo, 2009 01:08, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Sagrario

Comprar libros a pares, si señor!!!
y, of course, si señora!!!!!
;-)

Salu2 córneos.

 

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