La curvatura de la córnea

02 febrero 2008

A media novela

Me he levantado con unas ganas terribles de ensalzar una novela. Es extraño. No he leído ni lo suficiente, ni lo imprescindible, por no hablar de mi escasa formación académica sin embargo, ya he opinado en esta bitácora sobre algunos libros, casi siempre en tono de alabanza, la crítica no me motiva. Pero hoy es distinto. Me apetece bucear en la mejor de las novelas que han pasado por mis manos y escribir un par de folios sobre su estructura, el desarrollo de los personajes, el ambiente en el que se mueven, los adjetivos, la longitud de las frases. STOP. Una novela es mucho más que todo ese utillaje.
El podium de mis lecturas decisivas, favoritas y gratificantes lo ocupan tres grandes libros: “Cien años de soledad” y “El amor en los tiempos del cólera” de Gabriel García Márquez y “La tía Julia y el escribidor” de Mario Vagas Llosa. Dudo. Quince minutos de titubeos, de submarinismo emocional entre las estanterías para decidir que no voy a hablar de las lecturas del pasado: Voy a ensalzar la novela que aún estoy leyendo.
La importancia que las lecturas dejan en nuestras vidas esta directamente relacionado con la edad del lector, se tiene que dar una confluencia entre la historia, su forma y contenido, con el bagaje cultural, o la falta del mismo, del receptor del mensaje, su situación personal y, si me apuran, la calidad de sus coitos. Por eso no hay novelas mejores que otras, porque la opinión de cada lector tiene mucho que ver con lo temporal, con la mochila de vivencias que cada uno aporta al hecho mágico de caminar por los párrafos una narración.
En esta bitácora ya he contado como descubrí el brillante discurso de Luís Landero y cuanto me gustó “Hoy Júpiter”, su última novela. Por ese camino llegué a “Juegos de la edad tardía”, un sendero que esta adquiriendo una importancia muy relevante porque lo estoy recorriendo en el momento justo. La primera edición de “Juegos de la edad tardía” es de 1989, ese dato parece decir que he llegado a su lectura con 19 años de retraso, pero a mi me parece lo contrario, creo que ha sido una bendición encontrarme con esta historia cuando mis cuarenta y dos años coinciden con los cuarenta y dos años de Gregorio Olías, el motor narrativo de la novela.
¿Quién no ha soñado otra vida? Mi respuesta desde luego es positiva, un sueño que me lleva a hablar sólo por la calle embebido en largas disquisiciones académicas sobre los más variados temas, abducido por entrevistas imaginarias con los más importantes comunicadores, no sólo del ámbito hispano, también con los grandes popes norteamericanos de los Late Night, en los que mi inglés macarrónico es sólo un vago recuerdo. Conversaciones imaginarias con novelistas de postín, poetas suicidas y los más variopintos personajes de la farándula, desde músicos bohemios hasta titiriteros millonarios con chalecito en la sierra. En ese mundo paralelo, o no tanto, me sumerjo con tanta facilidad que es muy difícil distinguir entre la verdad o la mentira, tal vez porque construir una mentira sea uno de los ejercicios más difíciles y más gratificantes para sustituir tanta obviedad, previsión y monotonía en mi vida, algo parecido le sucede a Gregorio Olías en “Juegos de la edad tardía”, esa empatía entre personaje y quien estas líneas escribe ha formando una sólida unión sustentada en la portentosa capacidad fabuladora de Luís Landero, una magnífica manera de diseccionar cada unos de los personajes con esa técnica tan literaria que consiste en dejarlos actuar, dejarlos hablar; que las descripciones sólo sean la textura de los ambientes. Uno de los secretos de este gran autor es la prodigiosa utilización del lenguaje en función de las necesidades de la historia, unas veces para ralentizar la narración, desde la cámara lenta hasta el borde del precipicio de una foto fija durante esos segundos en los que sabes que estas a punto de caer, es el tiempo de las tentaciones hasta que ya no puedes resistir y caes. Entonces todo se precipita, de nuevo el lenguaje, esta vez a ritmo de vals, barroco pero ligero, abundante pero fluido, una avalancha de sensaciones inunda las páginas del libro, una aceleración rítmica que traspasa el papel para instalarse en el corazón, las pulsaciones aumentan, la lectura se apresura en busca del final que llega de improvisto, pero no es el final, es sólo el descanso necesario para una nueva digresión, para una nueva invención, para plantear, de nuevo, otra vida. Pero esa es sólo mi intuición de por dónde va a transitar la historia tras leer doscientas páginas, todavía me encuentro a media a novela de asegurar que “Juegos de la edad tardía” es una obra maestra.
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Imagen: Cronopio (monigote dibujado por Luis Landero para la ilustrar la cubierta de la 1º edición en colección Maxi de Tusquets Editores de “Juegos de la edad tardía”)

12 Comments:

At 02 febrero, 2008 13:18, Blogger mario said...

hola,
que tal?
muy buen blog de cultura. estupendo. wuaoh!!!
Se destaca mucho por su contenido cultural!
Avisame cuando tengas algo de Dante Alighieri o de Leonardo da Vinci...mis favoritos

Un saludo

Mario - Mi blog

 
At 02 febrero, 2008 23:19, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Mario y bienvenido a esta bitácora. No prometo avisar :-)

Salu2 Córneos

 
At 03 febrero, 2008 00:48, Blogger Evan said...

No lo había pensado, pero tenes razón, el libro te gusta y te engancha depende en el momento de tu vida que lo leas...

Coincido con los preferidos primero "El amor en los tiempos del cólera" y después "Cien años de soledad".

Un beso en tu córnea ;)

 
At 03 febrero, 2008 01:41, Blogger mario said...

hola javier.
ok!!!
...Si tienes interes en un intercambio de un enlace y un mini banner 120x60 avisame!!!ya sabes que los enlaces son importantes para aumentar el trafico en nuestros blogs!
un saludo

mario

 
At 03 febrero, 2008 09:30, Blogger Recaredo Veredas said...

Hola. Enhorabuena por el blog y por la crítica. "Juegos de la edad tardía" es una novela espléndida. Lástima que Landero no termine de levantar cabeza. En cualquier caso, me acercaré a "Hoy Júpiter". Saludos.

 
At 03 febrero, 2008 10:27, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Evan.

A mi me parece que a García Máquez le gusta más "El amor en los tiempos del cólera", aunque sólo sea porque "Cien años de soledad" se ha convertido en un mito.
Yo no sabría decirte... cien años fue un giro copernicano, tanto en mis lecturas como en la forma de acercarme a un libro; y el amor... el amor me deslumbró, boquiabierto, pavisoso, turulato, no era yo quien cerraba sus páginas y tenía que resetear para regresar a la sórdida realidad.

Salu2 Córneos y un beso.

 
At 03 febrero, 2008 10:28, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Mario.

No, no estoy interesado en un intercambio de enlaces, como podrás comprobar en el blog no hay enlaces, no tendría sitio para tantos que debería poner.

Salu2 córneos

 
At 03 febrero, 2008 10:34, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Recaredo Veredas.

Gracias por la enhorabuena, para mi, la enhorabuena son tus visitas. Y si además eso sirve para acercarte hasta "Hoy Júpiter" pues mira que bien :-)

¿Landero no termina de levantar cabeza? esa afirmación me tiene preocupado, ¿a qué te refieres? Por lo que veo no tiene demasiadas obras escritas, libros que espero ir deglutiendo poco a poco, además creo que da clases ¿de teatro? En fin, tal vez sean demasiadas preguntas.

Salu2 Córneos.

 
At 03 febrero, 2008 12:25, Blogger Eryx Bronte said...

Javier, un "saludico".


Eryx.

 
At 03 febrero, 2008 12:55, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Eryx

Pues venga ese saludico :-)

Saludicos Córneos.

 
At 06 febrero, 2008 11:15, Anonymous laMima said...

Coincidimos: García Márquez me entusiasma y Cien Años de Soledad es EL LIBRO, en mi podium de lecturas decisivas (y eso que necesité más de un intento para abordarlo y quedar enganchada. Esa es la prueba de que cada libro tiene su momento)

 
At 13 febrero, 2008 19:24, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Lamima.

Primero pido disculpas por los días transcurridos para contestarte, he estado fuera y me ha sido imposible estar al día.

Como lectores es uno de nuestros derechos: que no nos guste un libro, por mucho que este en los cánones, ahora, un lector responsable creo que debe intentar una y otra vez abordar esos libros, al parecer, siempre llega el día idoneo para su lectura.

Salu2 Córneos.

 

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