La curvatura de la córnea

13 noviembre 2006

La vendedora de tornillos o El Tratado de las Almas Impuras


La vendedora de tornillos o El Tratado de las Almas Impuras
Pilar Bellver
Elipsis Ediciones. Barcelona 2006
427 páginas.




Encontré al mensajero de MRW en la puerta. Buscaba el timbre con el dedo índice de la mano derecha vestida de cuero. «No llames» Le dije sin encontrar su mirada estaba envuelta en un casco de regalo y celofán. «Creo que el paquete es para mi. Soy Javier López Clemente» La sonrisa se la adiviné sin problemas, ya ves, total porque se había ahorrado un viaje en ascensor.
Firmé la entrega y antes de llegar al 6º H ya había comenzado a leer lo que fue un no parar hasta la última palabra. Un viaje por el deslumbrante talento narrativo de Pilar Bellver. Una prosa excelente, combinación de agilidad, frescura y cercanía, capaz de conseguir que las páginas pasen sin descanso. Utiliza con maestría la primera persona y con muy pocos elementos descriptivos consigue introducir al lector en el meollo de las situaciones planteadas, de los personajes y de las conversaciones, es como si te sentaras a la misma mesa dónde los ejecutivos publicitarios toman las decisiones que macharan nuestra córnea televisiva, o como sentarse en el sofá de la buhardilla de nuestro mejor amigo y tomarte una de esas copas tan largas que duran desde el vermouth hasta pasada la media noche.
Esta aparente ligereza esta sustentada sobre la sólida estructura de decir muchas cosas y hacerlo bien. La novela tiene la virtud de poner sobre el tapete aspectos muy modernos de la realidad social que nos rodea y que sin embargo aparecen ocultos para unos ojos cada vez más acomodados, para una mirada que ha olvidado usar la crítica como método de transformación.

***

El editor Luís Sábat me recibió con uno de esos apretones de mano que transmiten confianza. Tuve que esperar un poco y aproveché para husmear. Ella estaba sentada en torno a una mesa circular, como la amplia sala bañada por la luz suave de principios de noviembre. La reconocí de inmediato aunque en la foto de la solapa del libro no lleva gafas. Atendía a la prensa escrita con flash incorporado. Entonces caí en la cuenta: Había olvidado la cámara fotográfica para salpimentar este texto con imágenes y la grabadora para ser fiel a las palabras de la autora. Supongo que son los inconvenientes de llevar un aficionado a bordo.
Luís nos presentó y se ofreció para pedir algo de beber «si el camarero me hace caso» dijo el editor. Y en esa frase me dejó el mejor pase al área para comenzar con buen pie la entrevista porque le contesté utilizando el pasaje del libro dónde se expone cual es el método para llamar al camarero especializado en no mirar cuando es requerido… y a ti, lector de esta bitácora ¿te hacen caso los camareros?
Aún no había pasado medio minuto de conversación cuando me di cuenta que la conversación no iba a recorrer el itinerario trazado por mis notas. De eso nanaí. Pilar Bellver apuntó a una de las líneas narrativas de su obra, lo hizo de entrada, a puerta gallola, sin remilgos ni preámbulos, pero con una elegancia fascinadora.
La lucha entre el amor y el deseo es una de las constantes en la literatura de todos los tiempos. Pero siempre desde el punto de vista masculino, desde la pluma del varón, nosotros decidimos dónde y como se coloca la lupa. Esta novela ofrece una mirada novedosa: Una mujer escribe sobre mujeres, sobre el binomio amor-deseo y lo que supone hacer el viaje de la vida con uno de ellos. Porque no deja de ser una suerte que ambos se personifiquen en la misma ecuación de espacio-tiempo-pareja. Pilar Bellver nos cuenta tres historias en torno a otras mil en las que las cantidades de amor y deseo varían hasta pintar situaciones tan diferentes como reales.
Hasta la página cien llegué sin tomar un respiro. Entonces anoté que tal vez estaba leyendo un ensayo, una tesis, un monólogo interior sobre lo mala malísima que es la publicidad. Pero era una impresión errónea. En “La vendedora de tornillos o El Tratado de Almas Impuras” las reflexiones de la protagonista, una creadora de publicidad que abandona su puesto de trabajo dejando glorias y un salario estratosférico, llegan con voz propia y ese es el enganche que te arrastra por las disquisiciones en torno al mundo de la publicidad, alcanzando un poderoso poder narrativo.
Pregunté a Pilar Bellver los motivos que le han llevado a denunciar el mundo de la publicidad. La respuesta fue clara y contundente. «La publicidad es un trabajo deshonesto, es mala por principio, por su propia naturaleza, por lo que la define. Y no es mala como suele pensarse, por los fines que pretende, al fin y al cabo, querer vender algo no es malo por principio, es mala por los medios que utiliza para hacerlo.» Lo decía con el convencimiento del que ha sido cocinero antes que fraile.
— La publicidad es el arte de convencer al consumidor— le repliqué utilizando una cita del famoso publicista Luís Basat.
— La publicidad es el arte de mentir — respondió con rotundidad y la media sonrisa del que clamar al cielo para que no le vendas la moto.
— ¿Contra menos mentiras más arte? — le pregunté para intentar salvar la reputación de un sector que se ha puesto de moda en las conversaciones entre amigos, en los magazines radiofónicos y en las descargas del You Tube.
No me dio bola y remató la jugada recitando de un tirón el anuncio del primo de Zumosol, porque Pilar Bellver es la responsable creativa de esa idea y del furor que causó en los televidentes. Ella sabía perfectamente que esos brebajes envasados no se hacen “con naranjas recién exprimidas”
El mundo publicitario también es el escenario que nos muestra otra de las líneas narrativas de la novela: La ética del trabajo. Hablamos mucho de la actual perdida de valores éticos en el mundo profesional, de cuando no era lo mismo ejercer el derecho laboral que hacer oposiciones a registrador de la propiedad, de cómo se va perdiendo la ambición de la tarea bien hecha, de la perdida de madurez de la nuevas generaciones y de cómo la protagonista de la novela supone que deja su trabajo para dedicarse a otras cuestiones creativas, en este caso para escribir guiones de cine. Una metamorfosis muy interesante en busca de la literatura como la puerta que la ayude a clarificar sus ideas.
¡Talento! esa parece la clave, porque si ella tiene talento para escribir un spot lo tendrá para cualquier tipo de creación. Pero la reflexión avanza hasta afirma que: “La publicidad, como la literatura, es pura metodología” De esa premisa partí para preguntarle a Pilar Bellver «Si al final todo es técnica, si buscamos en las raíces del recuerdo para manipularlo y adaptarlo a las hechuras que requiere la historia por contar, como es el caso de esta novela, ¿no estamos convirtiendo la literatura, también, en una mentira?» La autora titubeó durante un segundo y me regaló la mejor sonrisa, la sonrisa de la duda, esa pequeña grieta que se abre en nuestras convicciones y que sólo tiene la salida de la confianza. Y yo confío en como se ha confeccionado esta novela, en su mirada hacía atrás y en las puntadas con las que ha tejido las historias que recorren este magnífico libro.
Después de una hora de conversación aún me quedaba por tocar un punto que me llamó poderosamente la atención durante la lectura de la novela, un tema que siempre me atrae como lector y como proyecto de narrador: La adolescencia. A veces pienso que todo lo que nos tiene que ocurrir en la vida ya lo hemos ensayado durante esos abriles en los que un grano en la nariz puede presentarse como el más terrible de los problemas.
Los recuerdos de nuestra protagonista viajan hasta esos años para llegar al corolario que esta novela guarda en su interior. El muestrario de todas las Almas Impuras que alguna vez se han atrevido a decir: “Creo que no me he enamorado nunca. He sentido el deseo, eso sí, y con una fuerza cósmica, incluso. Y también el amor profundo…, sí. el amor también, últimamente…, el verdadero, digo, el que intuyes que podría sobrevivirte. Pero nunca las dos cosas juntas. Creo que no. ¿Y no te parece esto lo más triste que pueda pasarle a nadie?”
Y tú, lector de esta bitácora, ¿te atreves a responder a tan espinosa pregunta? Pilar Bellver lo hace en “La vendedora de tornillos o El Tratado de las Almas Impuras"

30 Comments:

At 13 noviembre, 2006 14:30, Anonymous soleil said...

Y tú, lector de esta bitácora, ¿te atreves a responder a tan espinosa pregunta?

No puedo responder...después de haber estado en pareja enamorada por toda una vida...Ahora estoy...no sé pero no casada, no puedo contesar a tu pregunata pero quizas pronto pueda contestarla porque como te darás cuenta estoy enamorada de vivir mi vida.

 
At 13 noviembre, 2006 14:48, Anonymous inde said...

No, no me parece lo más triste, y ni siquiera me parece triste, y ni siquiera sé si la pregunta está bien planteada, porque, aunque reconozco que hay gente muy ordenadita, hay mucha otra (y soy buena muestra) que tenemos los sentimientos mucho más mezclados, más embarullados... Yo creo que he podido sentir las dos cosas a la vez y luego no, y después sí otra vez y luego tampoco... Pero en absoluto me parece triste: ser capaz de amar con un amor que sabes que te sobrevivirá, y ser capaz de sentir la fuerza arrolladora del deseo con esa intensidad, forma parte muy muy notable de lo que es para mí el sentido de la vida. ¿Qué es triste, el hecho de que pueda no coincidir todo eso en una misma persona? Por favor...

 
At 13 noviembre, 2006 18:12, Anonymous lamima said...

1.- A mi tampoco me suelen hacer caso los camareros.
2.- Estoy con Inde, generalmente se pasan diferentes etapas.¿Que si está bien que todo coincida en una persona? hombre, pues seguramente sí. Pero todo cambia tanto...

 
At 13 noviembre, 2006 19:15, Blogger conciencia personal said...

Filosófico es el preguntar y poético el hallazgo.

No, no. Hay verdaderamente cosas más tristes que puedan sucederle a un ser humano, No hay comparación.

Más que el el deseo, a mi me gana la ternura, me mata, me pierde, me hace frágil.

Saludos.

 
At 13 noviembre, 2006 23:54, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Soleil.

Lo importante es que te sientas bien enamorada de la vida, las preguntas son sólo eso, disparaderos para el debate.
Gracias por responder.

Salu2 Córneos.

 
At 13 noviembre, 2006 23:55, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Inde.

Tal vez la razón de ser de la pregunta radique, no tanto en nuestra percepción ante el enamoramiento y nuestros sentimientos, si no, de lo que espera la otra parte de la pareja. ¿Qué ocurre si sólo le damos amor cuando ella espera pasión? o viceversa. Tal vez para ti sea más fácil separarlo, incluso te resulte beneficioso poner los huevos en dos cestas, ¿y esas otras cestas que piensan del negocio?
Gracias por responder.

Salu2 Córneos.

 
At 13 noviembre, 2006 23:55, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Lamima :-)

1.- Ya somos dos.
2.- Todo cambia pero en ese devenir ¿esperamos, deseamos, queremos que todo coincida en una persona? ¿o de verdad nos da igual?
Gracias por responder.

Salu2 Córneos.

 
At 13 noviembre, 2006 23:56, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Monique.

La pregunta de la protagonista de la novela no creo que pretenda establecer comparaciones. Expones esas cosillas con las que se te debería conquistar pero…¿usarías el deseo para conquistar a quien tu quisieras si esa fuera la herramienta para abrir la llave del enamoramiento?

Gracias por responder.

Salu2 Córneos.

 
At 14 noviembre, 2006 00:53, Anonymous Fernando said...

Seamos realistas en el amor y en la guerra todo vale...y lo demás son ideas y versos, pero en el fondo el enamorado intenta conseguir lo que busca con todas las armas a su alcance...o no?..saludos

 
At 14 noviembre, 2006 01:06, Blogger Javier López Clemente said...

HOla Fernando.

Hasta la pasividad se encuentra entre esas armas que son alto secreto, cada uno tenemos las nuestrass y no todas tiene la pátina de lo noble, ¿no?

Salu2 Córneos.

 
At 14 noviembre, 2006 09:26, Blogger maite said...

triste no...para mí es un sentimiento de añoranza de aquello que me hubiera gustado que sucediera, que nunca sucedió, pero lo anhelo. Añorar no implica tristeza.

 
At 14 noviembre, 2006 10:14, Blogger Paula said...

no estoy segura si lo más triste que le pueda pasar a alguien sea no encontrar ese amor que pueda sobrevivirte...

si lo pienso dos veces
creo que lo más triste (evidentemente aparte de perder a un hijo) es sobrevivir a ese amor...

entonces sí que es posible que la vida carezca de sentido... Pero mientra no se conoce, la búsqueda puede ser un auténtico motor

un abrazo, Javier

 
At 14 noviembre, 2006 15:08, Anonymous inde said...

Huy, Javier... El tema daría para mucho más de lo que permite esta ventanita. Yo he puesto los huevos en cestas como he podido, a veces todos juntos y a veces a revuelta de piedras, y a mí me han hecho tortilla, también, más de una vez. Y creo que con todos estos temas puedes sentirte, sí, muy desgraciado (cuando das y no te dan o no te lo piden, y al revés, y en todas las combinaciones posibles en las que no se coincide), pero no es un asunto triste, lo creo sinceramente... desde la autoridad que me dan los años (jejeje). Ni, mucho menos, "lo más triste que pueda pasarle a nadie".

 
At 14 noviembre, 2006 15:36, Blogger txe said...

es frase "creo que eso es para mi. Me llamo Javier Lopez Clemente" es de un autentico tipo duro.

Aun no he leido el resto, tengo prisaaaaa

chau!

 
At 14 noviembre, 2006 15:48, Blogger Gubia said...

Saludos, llevo un poco de tiempo alejada del teclado y lo primero que hago al volver es leerte.
En cuanto a tu pregunta, si la hubiese leido hace seis meses, te diría que no existe ese binomio amor-deseo ejemplar. Que nunca hasta ese momento yo lo había sentido.
Ahora las cosas cambian, existe y me sorprende cada día. Estoy enamorada hasta el infinito y el deseo y la pasión es tan grande y funciona tan bien como el amor...si existe, pero a mi, me ha costado 30 años dar con ello; ya ves que parece que no es fácil.

 
At 14 noviembre, 2006 21:31, Blogger Paula said...

Por cierto Javier, se me ha olvidado responder a tu otra pregunta, esa que va sobre la amabilidad de los camareros.

Apenas conozco algún sitio en esta ciudad donde los camareros sean políticamente correctos (que no es lo mismo que amables) Me alucina el trato indiferente-enojado-teperdonolavida-y a estas horas quieres un café- con el que en la mayoría de los sitios se trata a la clientela.

Al principio, cuando regresé a esta ciudad hace 4 años (he vivido varios fuera) me cabreaba el maltrato de la hostelería de esta ciudad. Ahora, me indigna, pero lo llevo mejor.

en fin

Un abrazo

 
At 14 noviembre, 2006 23:46, Blogger conciencia personal said...

He conjurado el deseo para dar paso a la ternura.

 
At 15 noviembre, 2006 02:31, Anonymous Anónimo said...

UNO DE MIS POST FAVORITO DE TU BLOG...

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora".

UN ABRAZO
ANDREA

 
At 15 noviembre, 2006 16:15, Anonymous Anónimo said...

MUY VALORABLE TU COMENTARIO SOBRE MI POST...PERO ME DEDICO AL PERIODISMO Y CONSIDERO QUE TODOS SEA CUAL SEA LA PROFESIÓN TENEMOS LA CAPACIDAD DE PREDECIR...NO CREO QUE SEA LO MÁS SERIO QUE EXISTA EN LA EXPERIENCIA PROFESIONAL PERO DEBEMOS ADMITIR QUE NUESTRA ÚNICA LIBERTAD LA EXPERIMENTAMOS EN NUESTROS PENSAMIENTOS...

UN GRAN ABRAZO Y GRACIAS POR DEBATIR SOBRE EL TEMA PLANTEADO...SIN DUDA ME ENRIQUECE AÚN MÁS

 
At 15 noviembre, 2006 16:25, Blogger Tamaruca said...

Creo que no podría estar más de acuerdo con la opinión de Pilar acerca de la publicidad. Sólo por eso no dejaré de leer el libro.

Por eso, y por la última conclusión: "Creo que nunca me he enamorado"

Sospecho vaya a sentirme identificada...

Es una presentación preciosa, Javier :-)

 
At 15 noviembre, 2006 17:42, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Maite.

Supongo que cada persona define sus sentimientos con respecto al enamoramiento, y a cualquiera otro, de manera particular. A mi me parece que añorar esta relacionado con la ausencia pero de algo conocido, no por conocer.

Salu2 Córneos.

 
At 15 noviembre, 2006 17:43, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Paula.
Sobrevivir es nuestra obligación y, por lo tanto, encontrar sentido a la vida. Si lo hacemos en los aledaños de nosotros mismos tal vez corremos el riesgo de depende en exceso de los demás.
Reflexionar sobre la muerte tal vez mejore la vida.

Los camareros de ZG Z ciudad. En el barrio podría salvar a unos cuantos pero el otro día nos tuvimos que ir de El Sol (sector San Miguel) porque allí, las camareras escotadas hasta el vértigo no nos hacían ni caso. Las cañas se sirvieron en otros garitos. Pero volveré… siempre vuelvo.

Salu2 Córneos.

 
At 15 noviembre, 2006 17:44, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Inde.
La protagonista de la novela se siente triste. ¡Qué le vamos a hacer! Tal vez la diferencia esta en las cestas, los huevos y las tortillas tuyas y la de la mujer de la novela. Tal vez sólo sea más joven :-)
Para definir que es “lo más triste que pueda pasarle a nadie” tendremos que partir de las vivencias de cada uno, si no, estaremos perdidos. Es posible que lo más triste para mi sea una nimiedad para ti, pero…

Salu2 Córneos.

 
At 15 noviembre, 2006 17:44, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Txe.

jajajajajajajajaj
Es cierto, leo la frase y suena al tipo duro que no lo soy pero muy lejos de la escena cinematográfica: Mi nombre es López, Javier López.

Salu2 Córneos.

 
At 15 noviembre, 2006 17:45, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Gubia.

Es todo un placer que vengas hasta esta bitácora a posar tu mirada.
Los que leíamos, jejeje, tu bitácora fuimos testigos de ese descubrimiento amor-deseo.

Salu2 Córneos.

 
At 15 noviembre, 2006 17:46, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Monique.

Supongo que para conjurar el deseo hay que conocerlo muy bien. A mi me gusta dar paso a la ternura tras la pasión desatada.

Salu2 Córneos.

 
At 15 noviembre, 2006 17:46, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Andrea.

Me alegro de tu afirmación.
Los libros, esos amigos.
Una cosa es que tengamos capacidad de predecir, yo a veces también hago predicciones y me gusta ver que acierto y otra, de ahí mi post, que el periodismo, como profesión, se dedique a lanzar predicciones. No creo que ese sea la función del periodista.

Salu2. Córneos.

 
At 15 noviembre, 2006 17:47, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Tamaruca

Gracias por tu comentario :-)
Si lees el libro espero tu opinión sobre el mismo.

Salu2 Córneos.

 
At 15 noviembre, 2006 17:49, Blogger Javier López Clemente said...

Hola a todos.
Navengando, navegando he encontrado los siguientes textos que añado a esta lista para enriquecer el debate:

http://desconvencida.blogspot.com/2006/11/el-arte-de-amar.html

No se trata de que la gente piense que el amor carece de importancia. En realidad, todos están sedientos de amor; ven innumerables películas basadas en historias de amor felices y desgraciadas, escuchan centenares de canciones triviales que hablan del amor, y, sin embargo, casi nadie piensa que hay algo que aprender acerca del amor. Esa peculiar actitud se basa en varias premisas que, individualmente, o combinadas tienden a sustentarla.

Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar. De ahí que para ellos el problema sea como lograr que se los ame, como ser dignos de amor. Para alcanzar ese objetivo siguen varios caminos. Uno de ellos, utilizado en especial por los hombres, es tener éxito, ser tan poderoso y rico como lo permita el margen social de la propia posición. Otro usado particularmente por las mujeres, consiste en ser atractivas, por medio del cuidado del cuerpo, la ropa, etc. Existen otras formas de hacerse atractivo, que utilizan tanto los hombres como las mujeres, tales como tener modales agradables y conversación interesante, ser útil, modesto, inofensivo.

La segunda premisa que sustenta la actitud de que no hay nada que aprender sobre el amor, es la suposición de que el problema del amor es el de un objeto y no el de una facultad. La gente cree que amar es sencillo y lo difícil encontrar un "objeto" apropiado para amar.- o para ser amado por él -.Tal actitud tiene varias causas, arraigadas en el desarrollo de una sociedad moderna. En las ultimas generaciones el concepto de amor romántico se a hecho casi universal en el mundo occidental. En los Estados Unidos de Norteamérica, la mayoría de la gente aspira a encontrar un "amor romántico", a tener una experiencia personal del amor que lleve luego al matrimonio. Ese nuevo concepto de la libertad del amor debe haber acrecentado enormemente la importancia del "objeto" frente a la de la función. Hay en la cultura contemporánea otro rasgo característico estrechamente vinculado con este factor. Toda nuestra cultura esta basada en el deseo de comprar, en la idea de un intercambio mutuamente favorable. La felicidad del hombre moderno consiste en la excitación de contemplar las vidrieras de los negocios, y en comprar todo lo que pueda. El hombre o la mujer considera a la gente en una forma similar. Una mujer o un hombres atractivos son los premios que se quieren conseguir. "atractivo" significa habitualmente un buen conjunto de cualidades que son "populares" y por las cuales hay demanda en el mercado de la personalidad. Quiero hacer un buen negocio; el objeto debe ser deseable desde el punto de vista de su valor social y, al mismo tiempo, debo resultarle deseable, teniendo en cuenta mis valores y potencialidades manifiestas y ocultas. De ese modo, dos personas se enamoran cuando sienten que han encontrado el mejor objeto disponible en el mercado, dentro de los límites impuestos por sus propios valores de intercambio.

El tercer error radica en la confusión entre la experiencia inicial del "enamorarse" y la situación permanente de estar enamorado, o, mejor dicho de "permanecer" enamorado. El primer paso es tomar conciencia de que el amor es un arte, tal como es un arte el vivir. Si deseamos aprender a amar debemos proceder en la misma forma en que lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte."

ERICH FRÖMM "El arte de amar"

"Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen,te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al vesre. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto."

JULIO CORTÁZAR Capítulo 93 de "Rayuela"

 
At 15 noviembre, 2006 18:11, Blogger Javier López Clemente said...

Dejo el enlace con una entrevista muy interesante con la autora de la novela:

http://www.dosdoce.com/continguts/entrevistas/vistaSola_cas.php?ID=29

 

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