La curvatura de la córnea

23 febrero 2026

El funeral 20º Aniversario

 


Un funeral de verbena

Oua Umplute son unos huevos rellenos a la rumana. A saber. Se hace una mayonesa a mano con cuchara de madera, una yema de huevo cocido y otra cruda, mostaza y zumo de limón. Para el relleno mezclamos una cucharada de mayonesa con huevo y patata cocida. El ejercicio de relacionar esta receta con el nombre del espectáculo que Teatro Che y Moche puso a funcionar hace 20 años es un salto mortal a alcance de muy pocos, así que tendremos que pensar que la incorporación por aquellas fechas de Tereza Polyvka a la compañía fue un disparadero para fusionar la música de los zíngaros con el humor somarda. El doctor de Filosofía y Letras Guillermo Fatás definía somarda como esa retranca o intención oculta para mofarse de alguien pero como sin querer.

La puesta en escena de ‘El Funeral’ es un espacio de respeto mortuorio hasta que aparece la pedorreta de una campana y lo pone todo del revés. Ahí está la clave de la función, que en medio de una seriedad socialmente aceptada salte la sorpresa y brote el humor grotesco mediante tres recursos que recuerdan a los que utilizan los payasos.

Los gags físicos se apoyan en el movimiento corporal que siempre termina en el rostro un gesto que certifica la broma y es la vía para descubrir la personalidad de los personajes. Ella resopla porque está harta de hacer tiempo con su cubo de Rubik. El de las baquetas deja pasar el tiempo aburrido hasta que la curiosidad le mete en algún lío. Las seis cuerdas son un remanso de paciencia mientras el tipo que le arrea a los vientos incrementa su enfado, y cuanto más se inclinan las cejas y más se inclinan las pupilas más risas provoca entre el respetable.

La comicidad de la palabra es un alarde para que la farfulla que pavonea cosas triviales se transforme en una brillante pantomima verbal, y conecta de manera directa e intuitiva con la sonrisa y la carcajada. Ese charramengueo de vaya usted a saber que idioma es un perfecto caldo de cultivo para que emerja la figura literaria de la paronomasia: utilizar las mínimas diferencias vocales entre dos palabras para hacer malabares fonéticos, buscar la confusión y dejar que el espectador complete el chascarrillo.

Gestos y palabras son excelentes materiales para romper la cuarta pared, relacionarse con el público, y abrir la puerta a una constante actualización del espectáculo para que las bromas pueden discurrir entre lo atemporal y los acontecimientos novedosos. Y al mismo tiempo son dos recursos susceptibles de ser moldeados dependiendo del tipo de público y del espacio en el que se realiza la función. Esta flexibilidad a la hora de afrontar la comedia puede llevar el espectáculo por derroteros inesperados.

El tercer elemento narrativo es una sobresaliente dimensión musical donde se cuelga todo el humor generado para transformar el espectáculo en un conciertazo con diferentes ritmos y melodías de la música balcánica. El  elenco se pasea con frescura por un pentagrama con momentos agrestes y melancólicos. La generación de energía musical salta del escenario al patio de butacas, se transforma en una sinfonola, y los espectadores insertan la moneda de su canción favorita y así, por el bendito arte de la improvisación convertir el espectáculo en una verbena mediterránea.

‘El funeral. 20º Aniversario’

Producción, vestuario y escenografía: Teatro Che y Moche. Dirección: Joaquin Murillo. Dirección musical: Teresa Polyzka. Intérpretes: Tereza Poyzka, Joaquin Murillo, Kike Lera y Sergio Dominguez.

Enero de 2026. Teatro de las Esquinas




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