La curvatura de la córnea

14 septiembre 2011

Heterónimo, como si fuera tan sencillo


Es una evidencia afirmar que todo lo escrito hasta ahora, ni tiene la finura de lo bien acabado ni expresa el detalle de mis pensamientos. Por eso he decidido ir al principio, cambiar mi biografía, falsificar mi identidad y dejar de ser anónimo hasta convertirme en poeta. Cambiaré el nombre de mi madre y olvidaré el origen labriego de mi padre. La infancia se quedará intacta con mis pantalones cortos de Primera Comunión y esa torpeza de lateral derecho que me acercaba a la heroica de la voluntad. Dejaré intactos todos los esfuerzos para divertirme: Siempre fue difícil cerrar los bares de neón y abrir las persianas donde los mineros se bebían el alma a copazos de anís, revuelto y coñac. Tanta dedicación a acostarme con el sol levantado para luego olvidar historias, mentiras y los besos agrios de una borracha que fumaba Filter 46. Devolveré todo el dolor que haya provocado y pondré más empeño en hacer felices a mi familia, a mis amigos y a la mujer que duerme a mi lado. Para conseguirlo tendré que cambiar esa tendencia suicida de mantener un escrupuloso silencio ante la magnitud de los problemas, el surco de las heridas, o esos golpes minúsculos que encajo como mazazos y dejo pasar hasta que el tiempo hasta imposible una solución. Rasgaré el velo que separa la vida real de mis deseos. Abandonaré la táctica miedosa que hace mis penas perennes. Gritaré con cada herida. Fijaré mi espacio y desde ahí, conciliado con mi nueva identidad, os regalaré una sonrisa y el sonido de una carcajada.

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1 Comments:

At 16 septiembre, 2011 10:52, Blogger Rafael Luna Gómez said...

No te dejarán quienes te amen de verdad, pues uno no es dos ni tres, si no lo que se es, mas, qué triste es amar sin saber lo que se ama.
Abrazos atronadores.

 

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