La curvatura de la córnea

09 diciembre 2010

Vuelta a la sombra y luz

La historia del canto alegre de un hombre que es como el sol, dueño y señor de las calles. Las persianas hasta abajo. Estoy tumbado en la oscuridad fresca del cuarto de estar. Antonio arregla las lámparas de una televisión mientras un malagueño abandona las minas y el disco que cambió el compás del sentido de las cosas.
Surcos para un Teruel trianero.
La llamo niña porque me gusta verla reír. El oro y el moro para atrapar su sonrisa y palmear por bulerías en cada esquina alumbrada por un farol. Y hablar de vivir. Y en los días de viento y lluvia sus labios por las esquinas, por los caminos de llama y sol.
Vuelvo vestido de clavel. Ella calcula sus pasos hasta que un abrazo descubre la verdad. El beso nos devuelve el sabor de un tiempo robado sin saber.
Y al final, ahora que los discos duermen en el trastero, vuelta a la sombra y luz.

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