La curvatura de la córnea

17 diciembre 2010

Despertar

De mañana en mañana
(Claudio Rodríguez
)


Las rendijas de la persiana tamizan la primera luz que traspasa el cristal y se posa en mi piel como surco que amanece. La mañana comienza sólo para mí, ni para el paisaje ni para nadie.
Giro perezoso y encuentro el hueco, todavía caliente, donde habita su aroma, fragancia del paréntesis que separa el sueño de la desolación. Siento el castigo de su ausencia y llamo al nuevo día.
Levanto la persiana. Huelo a pan y al trajín de viejas que desayunan churros, café con leche y cháchara de televisión. El cotilleo deshace el recuerdo de una noche de deseos asilvestrados.
Las imágenes se diluyen y se ocultan. Sólo entonces, cuando la luz es de todos, comienza la vida.


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2 Comments:

At 18 diciembre, 2010 23:44, Blogger alejandro pastor said...

Despertar y encontranse solo en la mañana también ayuda por desgracia a encontrar nuestra voz como individuo... por desgracia. Es un premio de consolación muy escaso.

un abrazo

 
At 19 diciembre, 2010 00:20, Blogger Javier López Clemente said...

No me acostumbro a encontrar la cama vacía cuando despierto. Siempre, antes de levantarme, agudizo el oído para determinar el grado de soledad. Sólo por eso me gustan los domingos, y ahora los lunes, porque no hay huecos entre las sábanas.

De la búsqueda de la voz..., esa que tanto se enconde, hablaremos en la próxima entrada, porque compadre, a veces sueño con un paraiso.

Salu2 Córneos.

 

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