La curvatura de la córnea

04 octubre 2010

400 páginas

Para Adrián Andrés

“Hacía mucho tiempo que había dejado de considerarse real.
Si seguía viviendo en el mundo era únicamente a distancia.
(La trilogía de Nueva York. Paul Auster)


El veranillo de San Miguel era de sobresaliente. Los veintimuchos grados invitaban a lucir bandera brasileña en las chancletas del Carrefoour, bermudas Heineken de verdes hojas, camiseta Irish Green con pinta Guinnes y una visera comprada en Salou en la que se podía leer: Javier López Clemente is the one.
El Paseo Independencia bullía varado en la última ráfaga de calorcito que el otoño regalaba a la ciudad del cierzo. Javier calculaba los segundos que le separaban de un cucurucho de chocolate con nata cuando telegrafió a una chica que, plantada en la puerta del Café & Te, lucía minifalda ajustadita, camisa blanca de generoso escote con faralaes y una cola de caballo que movía al ritmo de un suspiro. Ella se acercó a la carrera mientras Javier desviaba la mirada. Estaba claro. El chispeante parpadeo de la chica lo había pillado y ahora taconeaba furiosa a quince centímetros del suelo.
Javier valoró la posibilidad de poner distancia con el trote cochinero que gastaba en las riberas del Ebro. No tuvo ocasión. Sintió como unas manos poderosas se aferraron a sus brazos, saltaron a los codos y se hicieron fuertes en los triceps. El zarandeo duró lo suyo. La agitación comenzaba en los brazos y generaba dos ondas: La de alta frecuencia descendía por las piernas hasta las plantas de los pies, regresaba por el interior de los músculos, cimbreaba la bolsa escrotal y se perdía entre las curvas del intestino delgado. La de baja frecuencia solo afectaba a los mofletes, centrifugados en un gracioso mohín.
¡Ay Nacho Escuín! ¡Hace tantísimo tiempo que quiero verte! Javier conocía a Nacho Escuín porque había asistido durante la primavera a uno de sus cursos de escritura creativa. ¡No sabes cuanto me alegro de que hayas acudido a la cita! Nacho es un poco más bajo que Javier y tenía el pelo largo. Estoy muy ilusionada con la novela negra que he escrito. Nacho siempre vestía entre el negro y el gris.. ¿Supongo que dedujiste que era una novela de género? Nacho es editor ¿Tomamos un café y te cuento la trama? Aceptó el enredo sin remordimientos. Era lo más cerca que había estado de cumplir su sueño: Las presentadoras de La Sexta, enfurecidas por un desorden hormonal, le asaltaba por la calle y lo arrastraban hasta la cama. Al fin y al cabo, una criatura con aquellas hechuras estaba muy cerca de pertenecer a la casta intocable de las Tedeteland.
La chica hablaba sin medida. Las palabras fluían a toda velocidad, frescas, cada una en su lugar, sin aglomeraciones ni atascos. El discurso lo hipnotizó. Naufrago en el cobalto de sus ojos y el asfalto de sus curvas. Javier se dejo llevar embriagado por tanta energía, por las palabras y sus significados. La chica le habló del día que se encerró en casa y escribió 400 páginas al servicio de su protagonista: Una jovencita natural de las Cinco Villas se instalaba en Zaragoza para inflitrarse en el hampa de medio pelo que controlaba la ciudad. Se llamaba Virtudes, como su abuela. Los crímenes son una excusa para llevar al lector hasta donde habitan los problemas sociales. Tres años de mi vida guardados aquí. La chica sacó un pendrive del bolso y lo puso sobre la mesa. Javier no pudo imaginar a una heroína con el nombre de Virtudes.
Un denso silencio sobrevoló a la pareja. Él no sabía que hacer. “Moon River” trajo un mensaje al móvil de la chica. Javier aprovechó la pausa y se bebió el café con leche de un solo trago. Estaba frío. Lo siento pero me tengo que ir. La chica se levantó con brusquedad. Javier la acompañó. Ella cogió el pendrive y se lo dio. Durante varios segundos permanecieron en silencio. Él no sabía que añadir ante tan inesperada despedida. La chica le hecho los brazos al cuello, buscó sus labios y le metió la lengua hasta el fondo de la boca. Fue un beso apasionado. Javier tardó unos segundos en comprender lo que ocurría. La falta de oxígeno activó el sistema automático de pensamiento. Las imágenes eran dispersas. Zapeó en busca de alguno de los rostros de las chicas de La Sexta pero se bloqueó y no pudo personalizar aquella suntuosa humedad que lo invadió. Cuando por fin pudo respirar, la chica le lanzó una última mirada y se marchó. ¡Nacho, me gustaría que lo leyeras!, gritó desde la distancia.
Las mesas del velador continuaban llenas cuando pidió la tercera copa de coñac. El sabor dulce que la chica había dejado en su boca resistía los embates del alcohol. Javier intentaba olvidar la ficción lúbrica de aquellos labios sin embargo, el pendrive sobre la mesa era una prueba contundente, el certificado de que todo había sucedido en el plano de la realidad.
¡Hombre! ¿Qué tal va todo? Javier disimuló su sobresalto pero lo traicionó un leve tartamudeo. Ya… ya ves, como siempre. Nacho Escuín le tendió la mano y se sentó. Cuanto tiempo sin verte… desde junio, el día que nos tomamos unas cañas con Alfredo Saldaña en tu barrio. Joder Nacho, aquella clase magistral a pie de barra es inolvidable. ¿Y que haces por aquí? Nada, daba una vuelta, ¿y tú? Estoy frenético, ¿sabes? He quedado con Parsi Rius en esta cafetería, a lo mejor la conoces, tiene un blog muy interesante sobre novela negra. El otro día me llegó una carta con el primer capítulo de su primera novela. Un material muy bueno para la nueva línea editorial que quiero impulsar.
Javier notó como sus mejillas empalidecían ¿Te ocurre algo? ¿Qué…qué me va a ocurrir? Apuró el coñac, levantó la copa vacía y buscó al camarero. ¿No es muy pronto para tomarte dos copazos? He estado escribiendo mucho durante este verano, mintió. La verdad es que he escrito más que nunca, volvió a mentir. El resultado tal vez te interese. Javier cogió el pendrive de la mesa: Aquí tienes, 400 páginas de la novela negra que va a inaugurar la nueva colección de Eclipsados. Y guárdame el secreto, Parsi Rius soy yo.

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4 Comments:

At 04 octubre, 2010 18:49, Blogger roberto said...

Gran historia. Digna de Woody Allen.

 
At 04 octubre, 2010 22:25, Blogger Adrián Andrés said...

Estupendo relato. Es impresionante lo que tu cabecita es capaz de crear en tan poco tiempo. Muchas gracias por la dedicatoria, Javier, es un gran honor para mí.
Un saludo. Adrian.

 
At 07 octubre, 2010 10:22, Blogger Javier López Clemente said...

Gracias Roberto. Sabes que tu opinión es muy valiosa para mi.

Por cierto, de Woody no lo se pero me ronda que de este relato sale un cortito apañado, con Nacho como estrella estelar jajajaja

Salu2 Córneos.

 
At 07 octubre, 2010 10:23, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Adrián

La dedicatoria estaba clara, nuestra cita fue el disparadero de todo.

;-)

Salu2 Córneos.

 

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