La curvatura de la córnea

20 agosto 2010

Respirar

Y al respirar propongo ser quien ponga el aire, que al inhalar,
me traiga el mundo de esta parte.
(Vetusta Morla)

Ya es tarde para hablar de la quimera que te trajo hasta mi vida, de todas las cosas que no supe decir, del trapecio de tus palabras que una noche me pedían auxilio y otra noche sangre fresca para tus caninos. Vaivén de segundos que alteraban el destino y yo, desorientado, olvidé fabricar el hielo que me separaría de tus fauces.


Ya es tarde y nada puedo arreglar, tan sólo recuperar mi buen humor y la sonrisa que abandoné hace tiempo, como si el opio de la tristeza fuera el medicamento para tanta mala suerte, para la revelación de tus uñas.


Ya es tarde aunque no te pediré perdón por este engaño con el que he vivido pegado a una verdad inocente, y al dolor infinito de cuando tus abrazos rasgaban la intimidad hasta volatilizarla a tu antojo.

Debería castigarme por este descuido que me aleja de un puesto entre tus enemigos. No te preocupes, soy derrumbe y ya es tarde para hablar.

Es hora de respirar, no quiero ahogarme.

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