La curvatura de la córnea

16 octubre 2009

Vaquillas, música y vino

Guillermo y Javier se hicieron hueco en la barra de El Albero. Calentaron la salida del turno de noche con un par de revueltos. Eran suavecitos, nada que ver con los levanta muertos que se repartían en la Casa de Andalucía de Utrillas. Templaron conversación con anécdotas taurinas de esas de las que no vale la pena exagerar porque, cuando la sangre vaquillera corre por las venas las palabras sobran: Sólo hay que bajar al ruedo, y los dos currantes, si de algo estaban seguros, era de su intención de almorzar, pegarle a la hebra con la compañía y echar unas risas con los avatares propios de las tradicionales suelta de ganado bravo durante las Fiestas del Pilar.
Los exteriores de la Plaza de la Misericordia olían a churros. Corros de peñistas veteranos esperaban delante de las puertas de acceso. Los más jovenzazos se debatían contra la caidita de unos párpados de juerga nocturna. Las taquillas descorrieron el cierre pasadas las siete y cuarto. Siete euros por cabeza. Media entrada cuando aún faltaba media hora para el comienzo del festejo. Guillermo sacó de la mochila un par de gruesos folletos del Carrefour para remedar almohadillas y librar al culo del frío mañanero. Javier descorchó una botella 60% garnacha, 40% cabernet del Campo de Borja con más peligro que los pitones de un Miura. Dos Expo-vasos-2008 con la silueta de Fluvi ciclista trasegaron tinto Non Stop en el tendido cuatro, frente a los toriles.Las tripas dieron los tres avisos de rigor y con la segunda vaquilla en el ruedo aviaron viandas de tortilla de patatas al estilo Maribel, longaniza de Plan con sabor a consuegra y jamón de Teruel.
El movimiento mandibular los mantuvo en silencio. Minutos que utilizaron para contemplar a placer la nueva técnica para flanquear el redondel maderero del ruedo. Los chavales, tras recortar a las vaquillas, corrían para taparse y, antes de llegar a la altura de la barrera, saltaban hacía adelante. En otras épocas, el salto se ayudaba de la mano o el pie apoyado sobre la barrera. Estas dos técnicas no es han perdido pero Guillermo y Javier comprobaron con determinación científica como se ha generalizado un nuevo salto para franquear la barrera con limpieza: El vaquillero saltaba con el cuerpo tenso y bien recto, extendía los brazos hacía adelante y alcanzaba con las manos las barreras que salpimentanban el callejón o el muro que da comienzo a las gradas. Eran saltos vistosos, gimnásticos y con la virtud de abrir la ganica de nuestros comensales que finiquitaron el almuerzo por la vía rápida.
Sobre los tendidos del coso giraban los tradicionales camareros ambulantes. Taberneros de redondel que acarreaban grandes cubos con refrescos, cervezas y botellas a granel de revuelto. Un par de vasitos de revuelto aquilataron los ánimos de los currantes. La gasolina que necesitaban para marcarse unos pasitos mañaneros de baile bajo la pancarta de la peña Las Delicias. La Charanga La Sentada de Sastago, y su magnífica selección de música, demostró como en este sector se siguen las recomendaciones gubernamentales de profundizar en el camino del I+D+i (Investigación, Desarrollo e innovación). Los charangueros hicieron pruebas de amplificación de la voz cantante con un megáfono de alta gama. Una novedad que dio una dimensión tecnológica a la tradicional Free Charanga Session: Más de noventa minutos que terminaron con un par de huevos fritos por cabeza.

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7 Comments:

At 17 octubre, 2009 16:43, Blogger LUIS ROSER RODRIGUEZ said...

Hola Javier, como tu cuentas ir a las vaquillas y ver aquella atmosfera es o más parecido a una bomba de relojería.
Precisamente voy mañana con amigos, el año pasado casi me pareció que estuvo a punto de explotar la cubierta....y fagocitar a todas las charangas.

A ver si te pasas por la casa de zitas... o por el blog, nos tienes un poco abanndonados.


Un saludo

 
At 18 octubre, 2009 09:01, Blogger Miguel Angel said...

Así me gusta, que te cuides el colesterol... que tanto Danacol y tanta yerba pa'comer no puede ser buena.
¿Y las vaquillas qué tal?, ¿os las comisteis al final?

 
At 19 octubre, 2009 14:40, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Luís.

Es cierto que hay momentos en los que todas las charangas tocan a la vez y, joder que jolgorio jajajaja

Por eso es bueno ponerse al ladito de una de ellas, así el resto no se oye ;-)

Me paso por la Casa de Zitas y vuestros blog... silencioso.

Salu2 Córneos.

 
At 19 octubre, 2009 14:42, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Miguel Angel

Gran tradición esa de comerse las vacas que, poco a poco va despareciendo.

El colesterol, bien gracias, yo le dejo a su aire y el no se mete conmigo.

;-)

Salu2 Córneos, Doc.

 
At 19 octubre, 2009 22:03, Blogger Miguel Angel said...

Así me gusta... eso es la buena genética que t'an dejao los padres... da gracias.

 
At 25 octubre, 2009 20:00, Blogger AGUSTIN MARTIN said...

la eleccion del vino no puede ser mas arcertada, para tan magno acontecimiento.
saludicos.

EL DIRECTOR.

 
At 27 octubre, 2009 09:44, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Agustín

Ahora caigo en la cuenta que en la foto no se ve la etiqueta.

¡Ese Campo de Borja eh, eh!

Salu2 córneos, dire.

 

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