La curvatura de la córnea

10 mayo 2009

Una tarde de hospital

La primavera inundó Teruel de un calor que no le correspondía. El sol penetraba en la habitación 209 del Hospital de San José hasta tatuar sobre el suelo rectángulos minúsculos de calor. El camillero culé explicaba el magnífico juego desplegado por su equipo contra el máximo rival de la liga, mi madre sonreía con ese gesto que tiene para quienes le hablan por el lado sordo de su vida.
— Hola me llamó Merche.
— Igual no te oye, esta un poco sorda y bastante despistada con todo este…
— No importa, mejor te lo explico a ti. Soy la enfermera de planta. El botón rojo es para llamarme y el marrón para dar la luz. Tu madre ocupa la cama 1, por lo tanto vuestro armario es el número 1, este, el de la derecha, si no tienes perchas no importa porque siempre se quedan perchas en los armarios, la gente las olvida. Los horarios de las comidas, de la cafetería y como funciona el teléfono lo puedes leer en esta guía para el paciente, bueno, ya se que tu no eres el paciente, ¿Rosario es tu madre, verdad? Los Ahora os traerán una botella de agua y un vaso. También subirán de administración para formalizar el ingreso, si necesitas algo solo tienes que pedirlo. ¡Ah! y la televisión es gratis»
— Si, es mi madre. Necesitaría una toalla para ducharme, llevo todo el día de aquí para allá y con este calor…
— Mira que bien, ahora resulta que tenemos que ir prestando, además de asistencia sanitaria, toallitas… ¡Qué es broma! Ahora mismo te la traigo y te digo donde te puedes duchar.
La enfermera me hizo sonreír, la primera sonrisa después de las lágrimas, lágrimas que he decidido aplazar para mejor ocasión, ocasión de plañideras, de esas mujeres que se arañaban las entrañas con desesperación de gritos y lamentos. Las recuerdo perfectamente en los funerales de mis días de monaguillo, las beatas las criticaban a hurtadillas pero a mi me gustaban, era todo un espectáculo verlas sufrir, sacaban todos los sentimientos del pozo profundo de las venas y los exponían sin ningún tipo de pudor, allí, a la vista de todos. Eran momentos de gran emoción, algo muy similar a la conmoción que se recibe en la platea de un drama teatral pero con la carga humana de quien sólo atiende a la perturbadora brújula de los afectos. Muchas veces me hicieron llorar sobre al pésame de gentes a las que sólo me unía la lista del padrón. Ya no quedan plañideras en estos tiempos de muerte funcionarial.

***

La hija de la señora mayor que ocupaba la otra cama hizo gala de una amabilidad que yo nunca he tenido y preguntó de donde éramos «De Torrelacárcel» dijo mi madre. Me sorprendió tanto desparpajo si tenemos en cuenta que llevaba treinta y seis horas sin responder a esa pregunta formulada por la geriatra, dos auxiliares de rehabilitación, el médico de urgencias, el celador que la llevó al escáner, las enfermeras de la cuarta planta del Hospital Obispo Polanco, la señora de la limpieza de esa misma planta, un neurocirujano, el camillero culé, dos abuelos compañeros de ambulancia y yo mismo en un arrebato corporativo para con los preguntadores oficiales.
La hija de la señora mayor llevaba un mes como acompañante y me puso al corriente del funcionamiento práctico del hospital y de todo lo relacionado con los excelentes profesionales que allí trabajaban, me habló de su amabilidad, de lo variado, equilibrado y abundante de los menús para los enfermos, de la tranquilidad, de la escrupulosa limpieza y hasta me recomendó la utilización continuada de unos dosificadores instalados en todas las habitaciones para lavarse las manos y prevenir contagios de virus, gérmenes o cualquier otro bichito que por allí pasase. Entonces fue la señora mayor quien preguntó « ¿Cuántos años tiene tu madre?» Le dije que ochenta y siete. Ella, extrañada, afirmó «Pues tiene un cutis muy cuidado para sus años» Fue emocionante que aquella señora mayor de Teruel con la cadera recién operada usase con maestría de spot publicitario el término “cutis”, por eso o vaya usted a saber, le conté que a mi madre cuando era joven le salieron unos “empetines” en la cara, unas sequedades que no le gustaban y que eliminó tras dejar de beber vino en porrón y utilizar a diario la crema Pond´s Nutritiva Anti-arrugas S que, además de hidratar y recuperar la elasticidad y firmeza de los tejidos, suaviza las arrugas y previene las formación de nuevas.

***

Entré a la cafetería con el miedo inoculado por esa costumbre hospitalaria de ir completando todas las mesas para atender al mayor número de comensales en el mínimo espacio. Tuve suerte. De las ocho mesas disponibles sólo una estaba ocupaba por una señora que daba avío a la misma merluza en salsa que hacía unos minutos se había comido mi madre. Ocupé una de las mesas vacías y la camarera tomó nota de mi tradicional cena cuando ejerzo de acompañante hospitalario: Bocadillo de lomo con queso, pimientos verdes y cualquier otro extra, agua para beber y un cortado.
Aún no había comenzado a engullir aquel bocadillo gigante cuando dos señoras se sentaron a diestra y siniestra de mi asombro. Me dieron las buenas noches, preguntaron mi edad, a quien estaba cuidando, para cuanto tiempo tenía, mi lugar de nacimiento, el cuartel dónde hice la mili, si estaba casado y en caso afirmativo dónde se encontraba mi mujer, últimas enfermedades, fracturas o Incapacidades Temporales provocadas por resfriados, jaquecas o gripes, «Usted se parece a uno que sale en la tele y que es maricón, uy perdón, que cada uno puede ser lo que quiera con tal de ser buena persona, aunque ese de la tele no parece buena persona, sin embargo usted si, usted si que parece buena persona. ¿Cómo había dicho que se llamaba? ¡Ay lo que es la enfermedad! Pues yo estoy aquí acompañando a mi hermana Maruja que la han operado de la próstata»

***

El sillón extendido era más cómodo de lo que presagiaba, lo coloqué junto a la cama de mi madre, me tumbé y zapeé las emisoras de radio hasta dar con la retrasmisión del partido de vuelta de semifinales de la Liga de Campeones entre el Chelsea y el F.C. Barcelona. Faltaban un par de minutos para el pitido final y el equipo español parecía eliminado, me quité los auriculares con la intención de buscar el confort de una buena ducha. Desde un lugar que no pude determinar escuché un grito de alegría desaforada, las luces del pasillo se encendieron y se apagaron en jolgorio verbenero, afiné el oído, alguien cantaba un gol. Conecté de nuevo la radio. Andrés Iniesta había marcado en el minuto noventa y dos el gol que llevaba al Barça a la final. Me acordé del camillero culé. Mi sonrisa se encontró con la de mi madre que me hizo un gesto para que me acercase. Volví a quitarme los auriculares. «Aunque algunas veces te llame papa, sé que eres mi hijo Javi»

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16 Comments:

At 10 mayo, 2009 23:58, Blogger Luisamiñana said...

Querido Javier,
la vida siempre supera a la literatura, y tú lo demuestras aquí, con este post literavital.
Un gran abrazo.

 
At 11 mayo, 2009 07:15, Anonymous laMima said...

Es que solo se me ocurre mandaros mil besos.
A los dos.

 
At 11 mayo, 2009 08:47, Blogger SUE said...

Javi, tengo el "corazón en un puño". Me recuerda mucho a cuando yo escribía estando ingresada o esperando para la consulta de traumatología. Escribir era lo que hacía que se pasaran un poco antes esas horas hospitalarias de 120 minutos. Tú que tienes éste don sigue por favor. Que sepas que te estoy mandando mucha fuerza y energía. Un besazo muy muy gordo

 
At 11 mayo, 2009 13:44, Blogger COLECTIVO CULTURAL Y DE CREACIÓN ARTÍSTICA said...

Cómo te comprendo. Yo también he pasado por ese trance de madre ingresada, y escritura de reflexiones.

Un abrazo.

Pepe Montero.

 
At 12 mayo, 2009 15:00, Blogger Mamen said...

Un abrazo.
De todas formas, Teruel está muy bien. Es entrañable, son muy amables y mis hijos no tuvieron ningún problema para visitar a su abuelo nunca.
Cuídala.
Otro abrazo

 
At 12 mayo, 2009 16:51, Blogger George said...

Koni si gua desde japón:

Leer tu nueva entrada desde kioto me hace volver a la vida habitual, donde leía tus entradas y segia con la rutina habitual.
Realmente creo que tienes un don, como toda esta gente que estoy conociendo.
Realmente son diferentes si, son amables hasta el extemo, son educados son... Geniales como tu.

HAY QUE VENIR A JAPON

 
At 12 mayo, 2009 17:53, Blogger Sara Fedrika said...

He leído tu relato atentamente, a mi también han venido los recuerdos. Que tu madre se ponga buena.
Muchos besos para ambos.

 
At 14 mayo, 2009 08:00, Anonymous Samuel said...

Tu tendras tu ejemplar en tu casa.Ni se te ocurra comprarlo...

 
At 16 mayo, 2009 15:16, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Luisa.

En fin, a mi lo que me gustaría es que la literatura superara a la vida pero ya se ya se, me falta talento y tal vez también me falte vida.

Salu2 Córneos y un abrazo.

 
At 16 mayo, 2009 15:16, Blogger Javier López Clemente said...

Hola LaMima

¡Pues no me parece bien! Mil besos para dos se quedán en quientos para cada uno, y en fin, yo prefiero mil y mil.

;-)

Salu2 córneos.

 
At 16 mayo, 2009 15:18, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Sue.

Me llegan tus vibraciones y eso que desde que se nos abandonarás, en fin, como diría Yoda: Pesaroso estoy yo.

;-)

Salu2 córneos y jejej tus besos tienen de todo menos gordura, mi alma.

 
At 16 mayo, 2009 15:19, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Pepe.

¿Sabes? los pasillos de los hospitales no me producen ni un gramo de casi nada, si acaso insatisfacción, es al salir, al pisar la calle... y la luz.

Salu2 córneos y un abrazo.

 
At 16 mayo, 2009 15:20, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Mamen.

Es cierto, algo en el trato con los profesionales es distinto.

Salu2 córneos y un abrazo.

 
At 16 mayo, 2009 15:21, Blogger Javier López Clemente said...

Hola George

¡¡¡La madre del cordero!!! Yo no me he creído nunca que estabas en Japón, pero coño, el contador de visitas lo dice bien clarito.

Para allá vamos, guarda sitio en la fila y ARIGATO.

Salu2 Córneos.

 
At 16 mayo, 2009 15:22, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Sara.

Esos recuerdos que son el almacén al que deberíamos acudir sin tantos prejuicios, al menos por mi parte.

Salu2 córneos

 
At 16 mayo, 2009 15:23, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Samuel

¡A sus ordenes, maestro!

Salu2 córneos.

 

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