La curvatura de la córnea

01 febrero 2009

Huellas y Voces

Fotografía: Migue


“Hoy voy a describir el campo
de batalla
tal como yo lo vi, una vez decidida
la suerte de los hombres que lucharon
muchos hasta morir,
otros
hasta seguir viviendo todavía.”
(El campo de batalla. Ángel González)



El pasado 22 de enero se presentó en el Forum de la Fnac de Zaragoza el libro “Morir al raso”. Pedro Pérez Esteban y José Jiménez Corbatón nos explicaron su forma de trabajar juntos. Una vez elegido el tema, en esta ocasión los vestigios que los frentes de la guerra civil dejaron en tierras aragonesas, ambos hacen salidas al campo para recorrer los lugares donde ocurrieron los acontecimientos. Pérez Esteban lo hace con su mirada de fotógrafo, Jiménez Corbatón lo acompaña, le mira a los ojos y agudiza el olfato de narrador, un sentido que sólo pondrá en marcha cuando su compañero le muestre la narración visual de los acontecimientos, entonces — cuando el fotógrafo ha terminado su trabajo — comienza el trabajo narrativo. La exposición “Huellas y voces” recoge las fotografías con las que Pedro Pérez Esteban dibujó su discurso para el libro citado.
Antes de centrarme en la exposición es inevitable caer rendido ante la belleza del artesonado que posee el Sala del Trono de la Antigua Capitanía General de Aragón y el comedor adyacente.
“Huella y voces” se divide en cuatro espacios: Cielo, Tierra, Interior y Trazos, todas las localizaciones han sido documentadas por el historiador Fernando Martínez Baños. Los espacios que se nos muestran guardan las huellas de la batalla desgastadas por el tiempo, una batalla que no vemos y que el visitante tiene implementar en cada fotografía, imaginar a los protagonistas, descifrar su miedo, escuchar sus voces.
El Cielo rasga el horizonte, un cielo azul que muchas veces esta veteado por las nubes como bólidos que el cierzo imperecedero de esta tierra arrastra. Tal vez el único espectáculo que se puede ver desde una trinchera: Las nubes pasar, como pasa el tiempo y aumentan las esperanzas de regresar al hogar.
La Tierra dura, polvorienta, suelo de aliagas, monte bajo y calizas, recovecos para sargantanas y para hombres pegados a la supervivencia de arrastrarse o morir, porque en todas las guerras hay un tiempo donde la lucha sólo deja mirar al suelo, el único aliado del soldado es la tierra herida por el fuego, por el pico, rasgada para ser refugio del miedo o albañal de sangre espesa.
Interiores austeros, oquedades con vistas al enemigo, ratoneras en las que guarecerse o estar escondido, ocultos a la espera, en prevengan de vigilancia, oscuridad bajo tierra, , agujeros que parecen tumbas y siempre un mísero rayito de luz.
Los Trazos son cuellos de botella, una lata oxidada, el plato medio roto del rancho, una bomba como un fósil, bajorrelieves para recordar la ideología y unas letras emborronadas por la angustia de mirar atrás, por el temor de enfrentarnos a nuestro pasado, un pasado cosido por trincheras dónde los combatientes estaban unidos por el mismo miedo, la misma sangre y el mismo deseo de regresar a los campos bañados por el cereal, al pastoreo del rebaño o al sudor de la fábrica. Una mirada que iguala en el sufrimiento.


“Entre tanto,
es verano otra vez,
y crece el trigo
en el que fue ancho campo de batalla”
(El campo de batalla. Ángel González)


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4 Comments:

At 03 febrero, 2009 13:32, Blogger Lamia said...

Aunque no vengo tan a menudo como me gustaría... intento seguir tus entradas. Un abrazo.

 
At 04 febrero, 2009 19:36, Blogger Sara Fedrika said...

Yo, al revés que Lamia, vengo mucho por aquí. No dejo siempre comentario porque muchas veces no sé que decir. Te veo tan alto que me tengo que poner de puntillas.

Has empezado y terminado con Angel Gónzalez. Me emociona este poeta. Sus versos te han venido al pelo.

Un abrazo.

 
At 04 febrero, 2009 21:45, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Lamia
Las puertas de La Curvatura siempre están abiertas, sobre todo si me dejas abrazos :-)

Salu2 Córneos.

 
At 04 febrero, 2009 21:49, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Sara.

Esa es el premio que he conseguido con esta bitácora: Tener visitas como las tuyas, ¿de puntillas? a mi me gusta que los poetas entren por aqui como Pedro por su casa jajajajajaja.

Ya he reconocido mis escasas lecturas poéticas, conocía a Ángel González de los medios de comunicación pero nunca me había metido en sus líneas, ahora compruebo la sabiduría que encierran muchos de sus poemas quen aunque parecen ligeros -se dejan hacer y es fácil recorrer sus métricas, sus comas y sus ritmos- atesoran la inteligencia del buen escritor.

Salu2 Córneos y un abrazo.

 

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