La curvatura de la córnea

05 noviembre 2008

Menudo disgusto

“El lugar donde se descubre el mundo es ya para siempre el compendio simbólico del mundo”
(Tiempo de guerras perdidas. José Caballero Bonald)



El ronroneo de la voz de Mosén Manuel rebotó en las cúpulas y se multiplicó en nana dodecafónica de la que sólo escapé con la salmodia de la letanía a la Virgen. La deliciosa cadeneta de piropos me recordó las tetas de la taquillera del Cine Las Torres. Rosa Mística, ora pro nobis. Casa de Oro, ora pro nobis. Puerta del cielo, ora pro nobis. Estrella de la mañana, ora pro nobis.
La ley de la tradición decía que la pareja de monaguillos con celebrantes tenía dos tareas fundamentales durante la oración del rosario. La primera consistía en sentarse a la izquierda del sacerdote y estimular la respuesta de los feligreses durante las diez avemarías por misterio, el padrenuestro de colofón, el gloria como cierre y todos los ruega por nosotros de la letanía. La segunda tarea era esperar sentado en la puerta del coro hasta que terminara el rosario, para entonces, tras el amén, voltear las campanas del tercer toque, salir pitando hasta la sacristía y acceder al altar en perfecta formación de cura y dos monaguillos.
Jotajota era mi compañero y como no le gustaba tocar las campanas le propuse un trato ventajoso para ambos, él pasaría toda la semana junto al Mosén mientras yo me ocupaba de la parte musical del oficio. El acuerdo me costó todos los cromos del Barça, cinco canicas semanales y la disparatada idea de convocar la Primera Asamblea de Monaguillos. “Un monaguillo para cada misa” ese fue el slogan que utilicé con mis compañeros cuando les propuse eliminar la pareja como formato de trabajo.
Las celebraciones eclesiásticas, además de las misas extraordinarias, consistían en una misa con rosario a las siete de la tarde de lunes a sábado; los domingos tres misas sin rosario: a las nueve, a las doce y a las cinco. La tarea se repartía entre dos parejas; las semanas pares eran de Carlitos el Mudo y el Tejas, y las impares de Jotajota y un servidor. Ese calendario me obligaba a asistir cada quince días a la misa vespertina de los domingos, una misa de escasísima afluencia que me impedía disfrutar de la sesión infantil. Con mi propuesta de “Un monaguillo para cada misa”, la frecuencia para ir al cine pasaría a ser de tres de cada cuatro domingos.
El Tejas se negó «Eso es destruir empleo» Lo dijo con el mismo tono de voz de aquellos hombres encaramados sobre bidones de gasolina que habían cortado la carretera durante casi una semana. Jotajota tomó la palabra «Este lo que quiere es ir al cine los domingos para verle las tetas a la taquillera» Hice un ademán de protesta que Jotajota ignoró «Eso tiene fácil solución» continuó «Le tenemos que pedir a Mosén Manuel que adelante la misa. A él tanto le da celebrar a las cinco que a las cuatro» La idea me pareció tan sencilla y brillante que enseguida me postulé como portavoz para hablar con Mosén Manuel. Todos aceptaron pero, justo antes de levantar la sesión, Carlitos el Mudo pidió la palabra «Yo también quiero proponer algunas cosillas a la Asamblea» sentenció
***
Entramos a la sacristía a trompicones. «Cuanto bueno por aquí» Mosén Manuel sonrió al vernos. «Y, ¿a que se debe la comitiva?» Tras un significativo silencio di un paso adelante, saqué del bolsillo la hoja emborronada con nuestras reivindicaciones y comencé la lectura.
El primer punto del escrito exigía el cambio de horario de la misa vespertina de los domingos. Estuve esmerado en la entonación, engolé la voz con los ademanes de la importancia y traté de estar convincente, sin embargo, con las peticiones de Carlitos el Mudo hice una retahíla lo más acelerada posible «Queremos una subida lineal de veinticinco pesetas, además de una asignación fija de cinco duros por bautizo, diez duros por boda y veinte duros por entierro. Sólo nos revestirnos en las misas citadas en el punto anterior, en las de los domingos y en las fiestas de guardar. El revestimiento siempre se hará con la casulla blanca. Para portar la cruz en las salidas procesionales y la recogida domiciliaria de difuntos exigimos la eliminación del actual mástil, es cierto que esa elevación en altura le da mucha brillantez al evento, pero esa eventualidad es causa de dolores y calambres en hombros, espaldas y antebrazos. Cada uno de los monaguillos en plantilla recibirá, después de la misa mayor de los domingos, una docena de ostias sin consagrar y el salario semanal que le corresponda por los servicios prestados. Los monaguillos podrán cambiar los turnos de las misas asignadas sin que conlleve repercusión económica.»
Mosén Manuel torció el morro con el gesto de cuando no sabíamos alguna pregunta en sus clases de religión. Intenté evitar el sonrojo con una mirada cómplice. Giré la cabeza para buscar a mis compañeros pero allí no había nadie, en la sacristía sólo estaba la cara enfurecida del cura y el miedo hirviendo en mi estómago. «Ya ves zagal» me dijo mientras sus dedos regordetes atrapaban una de mis orejas. «Te has quedado más sólo que la una» Me llevó en volandas hasta la puerta de la calle, allí me propinó una patada eclesial en el culo y se despidió al grito de «Y ahora te vas derechito a casa. Menudo disgusto se van tus padres cuando les cuente en que te has convertido»

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9 Comments:

At 05 noviembre, 2008 10:06, Blogger George said...

G g g, solo de pensarlo me parto. Yo tambien tube epoca de monaguillo. Y no me imagino decirle al cura lo de aplazar la hora de la misa y mucho menos lo de las ostias sin consagrar. Lo de la hora porque me daba igual, y lo de las ostias porque nos las cogiamos nosotros solitos sin que se diera cuenta, g g g. Y pensar que ahora me salen unas ronchas rojas por todo el cuerpo cuando entro en misa.
Del relato decirte que engancha como ya es costumbre en estos últimos tuyos.

AMEN Alicate

 
At 06 noviembre, 2008 10:24, Blogger Javier López Clemente said...

Hola George

Todos los monaguillos hemos robado ostias sin consagrar, me temo que los protagonistas quieren hacer legal lo que hasta entonces era choriceo jajajjajaajaj

Salu2 córneos y vaya usted con Dios, alicate

 
At 06 noviembre, 2008 12:01, Blogger Liberto Brau said...

Liberto Brau, del clan literario de Pau Llanes (Arterapia Sentimental), les anuncia e invita a la inauguración de su blog “Amanece púrpura”. Se trata de una novela en proceso que el autor irá publicando capítulo a capítulo, semanalmente, si se cumplen sus expectativas tanto de lectores como de apoyos en sus comentarios. Para ello recomienda leer entre otros textos de introducción el “Acuerdo del autor con sus lectores”. Ojalá la lectura de este primer capítulo de “Amanece púrpura” les agrade lo suficiente como para motivar sus palabras y comentarios, sostener la espera de nuevas entregas mientras tanto y formar parte de su lista de blogs favoritos. Gracias por su atención y curiosidad, por su lectura, por sus palabras… Y disculpen esta entrada así de sopetón en sus casas; no quiero que crean que lo utilizo como un tablón de anuncios… Me tomé la libertad de hacerlo por la confianza y hasta cierto punto complicidad que me da habernos leído algún día (aun anónimos y silenciosos) y por la oportunidad que nos brindó Arterapia Sentimental para encontrarnos alguna vez en nuestra dispar vida de bloggers… Liberto Brau

 
At 06 noviembre, 2008 19:16, Blogger Gubia said...

Que revolucionario, imagino la escena y me divierte. Seguro que a tí también te hace gracia volver a vivir aquello aunque sea en el recuerdo.
Yo rezaba el rosario en la iglesia cada mes de mayo con mis amigas y las feligresas del pueblo estaban encantadas conmigo porque me comía y olvidaba la mitad de cada rezo...en fin, bonitos recuerdos que ahora nos resultan chocantes. Eso sí, mi abuela estaba encantado conmigo, con lo años el encantamiento fue dando paso a la realidad y al abandono de esas costumbres.Un abrazo.

 
At 06 noviembre, 2008 19:30, Blogger Lamia said...

Plas, plas, plas, plas... ¿Escuchas los aplausos? Javier, ¡me ha encantando el texto! Casí me duele la oreja a mi también.

 
At 08 noviembre, 2008 01:13, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Gubia

Digamos que revolucionario medio pensionista jajajaja.

Si, con el tiempo eos de ir a misa...

Salu2 córneos

PD: Me gustaría ver un relato en tu blog contando una de esas tardes donde te merendabas los misterios gozosos jajajaja

 
At 08 noviembre, 2008 01:13, Blogger Javier López Clemente said...

HOla Lamia.

Pues si, los aplausos llegan nítidos y sinceros, así que, gracia resalada.

Salu2 Córneos.

 
At 08 noviembre, 2008 22:26, Blogger Sara Fedrika said...

Precioso texto.
Fuiste monaguillo de verdad? Ya llevabas gafas de pequeño? Te imagino con cara de pillo.

Eres ya un gran escritor. Enhorabuena.

 
At 10 noviembre, 2008 09:30, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Sara.

Si, creo que mis últimos trabajos como monaguillo ya llevaba las gafas. Siempre tuve carilla de "pillo", es una de las cosas que nunca debería haber perdido :-(

Salu2 córneos

 

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