La curvatura de la córnea

25 agosto 2008

Las palabras del amor

“La seducción de la palabras” es un libro de Alex Grijelmo en el que nos muestra como la elección de las palabras es fundamental a la hora de construir un mensaje. El domino del lenguaje es el primer paso para transformar el pensamiento del otro, un arma tan importante como peligrosa porque el matiz de los términos elegidos puede llevarnos desde los terrenos de la persuasión hasta las marismas del engaño.
La endiablada escritura de Grijelmo se convierte en una trampa de la que no puedes escapar, despliega una enorme capacidad de atracción, de absorber la atención del lector y adentrarlo en los entresijos del lenguaje, todo ello con una gran carga didáctica.
La lectura fluía hasta que llegué a la página 86, era el tercer apartado dedicado a “La palabras del amor” El autor ya había prevenido de esa extraña paradoja que convierte una frase de los más cursi en algo elevado cuando la escenografía tiene que ver con el cortejo.
Las dudas asolaron mi pensamiento en el siguiente párrafo “Tiene el ejercicio del amor (tomado en su parte menos elevada, es decir, como un ejercicio) ciertas posiciones y propuestas difíciles de verbalizar. Los amantes que deseen referirse a ellas no disponen de muchas posibilidades si quieren huir de las expresiones soeces. No se puede acudir en pleno romanticismo a verbos como “lamer” “chupar” “empujar”… La seducción de las palabras llegará en ayuda de quien se la pida al dios del lenguaje”
Mis discrepancias comienzan por esa aseveración que deja en un lugar menos elevado el ejercicio del amor con respecto a no se muy bien que otro tipo de amor, quizás el amor romántico al que más tarde se refiere el Grijelmo. El ejercicio del amor como pura mecánica es todo un arte, un baile con la noble finalidad de conseguir las más altas cotas de placer físico mediante una serie de técnicas, entre las que también se encuentran las verbales, que provocan una gran carga comunicativa y que no merecen el menoscabo que les dedica Grijelmo. Caricias ejecutadas por las yemas de los dedos o la puntita de los pezones, extensos contactos entre grandes áreas de los cuerpos de ambos amantes, o más si los hubiere, mordisquitos por doquier, lengüetazos en los recovecos más golosos, pellizquitos y cualquier otra cosa que se te ocurra dentro del buen gusto, la moderación en la intensidad y la positiva percepción de a quien van dirigidas.
Las discrepancias continuaron cuando el autor dejó en mal lugar al verbo “chupar”. A primera vista no parece una palabra muy adecuada a las delicias del amor pero en ciertas circunstancias dónde el romanticismo ha dejado paso al sudor, una de esas coyundas donde los biorritmos andan como en una final olímpica de los cien metros lisos, esos momentos lúbricos dónde se ha perdido la conciencia del presente, dónde lo más importante, lo único que existe es la desesperada carrera por aplacar las llamaradas del deseo, en esos momentos de perdida de la conciencia, dónde el yo más íntimo se muestra libre de cadenas, dónde nos olvidamos de requiebros y sólo pensamos en llegar a la cumbre sonora del placer. En esos momentos el verbo “chupar” adquiere una dimensión muy alejada de lo impropio, es cierto que se transforma en un imperativo, pero es una exigencia saludable, una jugosa conjugación dónde la impaciencia tiene perdón, una orden directa que apetece cumplir con celeridad, entusiasmo y frenesí.
Empezaré por confesar que mi técnica amatoria esta mucho más desarrollada en el campo de la acción que en la dicción, sin embargo, me propuse llevar a cabo un experimento lingüístico que a continuación les contaré.
Un ronroneo al otro lado de la puerta me reclamó con intenciones bien claras, así que me olvidé de las asperezas de la teoría para aplicarme en comprobar sobre el terreno, ¡y qué terreno señores!, las teorías sobre seducción verbal de Álex Grijelmo..
Bajo la ligereza de una sábana amarilla me esperaba su piel bronceada, la aligeré del algodón con lentitud hasta descubrir sus pechos, aún más lento hasta que el ombligo surgió como un oasis y con parsimoniosa deleitación hasta que el Monte Rasurado de Venus eclosionó en sonrosada nuez de Macadamia, la liviana tela voló agitada por el viento hasta dónde el sol aún no se había puesto. La brisa refrescó el ambiente. Los besos serigrafiaron caminos sinuosos desde la punta de los dedos del pie hasta el moño desecho tras la nuca. El primer gemido fue la señal esperada, en lugar de afianzar la comunicación corporal como era nuestra costumbre, le susurré al oído una de las frases recomendadas por Álex Grijelmo
“Quiero acariciar todos tus labios”
Observé con atención sus reacciones. Miró en dirección al sol, levantó ligeramente los dos brazos por encima de la cabeza y cimbreó los músculos de la espalda. Una coreografía que ya conocía, los preparativos previos para la petición, para la exacta descripción de los deseos, esos momentos en los que estoy acostumbrado a escuchar «Chato, chúpame el chochito» «Cómetelo todo león» «Hazme lo que quieras que soy toda tuya, mi rey» Pero algo cambió en su expresión cuando elevó el tono hasta el olimpo de los poetas y dijo
«Bésame la más vertical de mis sonrisas»
El milagro se había producido, esa era una de las frases recomendadas por Alex Grijelmo. Yo había modificado la calidad literaria de mi sugerencia y ella había respondido en esa misma dirección. El resto del experimento transcurrió en los parámetros de la normalidad, la mecánica funcionó a la perfección, cumplí con solvencia lo que se me pedía y recorrimos vericuetos que no viene al caso detallar.
Para terminar me gustaría invitar a todos los lectores de esta bitácora a hacer un experimento similar al que aquí se ha relatado, bien es cierto que cada uno de ustedes tendrá técnicas distintas en la ejecución, pero lo relevante en este caso es comprobar la eficacia del lenguaje en las relaciones amorosas, si la utilización de determinadas expresiones viran el rumbo habitual de las mismas o, por el contrario, no afectan para nada a su desarrollo. Por eso les animo a que vengan hasta la zona de comentarios de esta entrada y dejen constancia de sus experiencias sobre la excitante unión del sexo y la lingüística, un binomio para mejorar el objetivo común que culmina con la eclosión del placer. Un reto para revitalizar el noble arte de hacer el amor.
_________________________
Fotografía de Pat Merz

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10 Comments:

At 26 agosto, 2008 19:48, Blogger AGUSTIN MARTIN said...

yo no se que decirte javier,, entiendo a grijelmo y a ti,, pero la verdad es que no se... si te has dado un buen homenaje y nos lo quieres refrotar, o hacer tus pinitos en literatura erotica para ponernos "pinochos". eh? amiguito.

2 detalles, para que veas que me lo leo, que no siempre es así:

"eclosionó en sonrosada nuez de Macadamia" : mira que le oido nombrar de mil maneras, pero esta en particular no me pone nada.

"La brisa refrescó el ambiente. Los besos serigrafiaron caminos sinuosos desde la punta de los dedos del pie hasta el moño desecho tras la nuca."
BRILLANTISIMO, yo cambiaría moño por melena suelta, pero tu eres el maestro. ENORME JAVIER.

hala sigue asi machote.

agustin.

afqokvd

 
At 27 agosto, 2008 02:53, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Agustín.

Lo único que me mueve al editar esta entrada es un extraño espíritu científico que corre por mis venas, nada más, ni homenajes, ni pinochos, ni literatura erótica (que a lo largo de esta bitácora se puede encontrar, por ejemplo en el mes de febrero del año 2007, y alguna más que no recuerdo)

Sobre las palabras que provocan cambios de estado no hay nada escrito, y lo confieso, a mi lo de Macadamia hmmmm, no se no se.

Salu2 Córneos y ha escrito usted mucho para evitar hacer el experimiento eh?, ya sabes que no tiene que contar intimidades par participar, aunque ya ves, no comenta ni Dios así que jajajajaaj ¡bravo por el valiente!

 
At 27 agosto, 2008 11:48, Anonymous un don nadie said...

a mi no me queda claro en esto que es lo del "buen gusto"!! que ya se sabe que los colores, y aun mas... los colores cambian con el tiempo, las gentes y la vida.
Chupar y lamer , estoy contigo , molan... y perra y reina... y dame, y toma y vuela y rie... y todo, si te gusta el color...
dame trufas y longaniza,
dame champán y cerveza...

 
At 28 agosto, 2008 13:04, Blogger Javier López Clemente said...

Hola un don nadie, que eso en eta bitácora significa mucho ;-)

Excelente comentari con el que estoy de acuerdo al cien por cien, no cerremos puertas, tenemos que abrirlas todas... ahora estoy practicando algunas frasecillas en ruso jajajajajja

Salu2 Córneos

 
At 28 agosto, 2008 19:13, Blogger AGUSTIN MARTIN said...

ñi ñi ñi, que bueno el comentario de don nadie, y que malo el mio.. siempre habido clases.. igual no escribo más, por que el autor de esta bitácora como el dice, no aprecia el talento del humor del quepues, y solo mira hacia las alturas culturales. insignificante me siento...

lo que hace este hombre con el pase nocturno de la expo. es que no trabajas o que? a ver si hablo con expo, y que te cobren 3 eurillos por concierto visto. que te joden un jornal. amigo javier.
hala.

lo del erotismo, sería en el recinto de ranillas no? que hace tiempo que no ves tu casa. que estas ahí todo el día.

no contestes si no quieres eh? contestale a don nadie, que escribe mucho mejor.

pues eso.

letritas.

 
At 29 agosto, 2008 04:28, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Agustín, aaayayayyayaya

Mira, mira bien el reloj, son las cuatro y pico cde la mañana y vengo de cenar con los de mi peublo, estoy pelih bebido, borracho que se decía antes, y desde estse púlpito te declaro mi amor.
Ya te dieje en su momento que tines un talento que no se lo salta no se lo salta, en fin, que no selo salta nadie. y no te sientas insignifidante, yo me muero por salir en tus videosgraevadg
si, si trabajo y mucho jajajajaajajajajajaj eso de los 3 eurillos lo voy a llevar my amla llevo tres meese sin pagar ni concirtos ni teatro ni na y cuando tenga que pagra no se que pa pa pasar.
Lo del erotismo es sólo cuestión de cerrar los ojos mucho
don nadie son unos genios como usted, por eso esta bitácotra es la hostia porque viene lo mejorcito de la ciudada jajajaajajajajajajajajajgr
SAudos córneoso

 
At 23 septiembre, 2008 02:53, Anonymous Anónimo said...

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At 23 septiembre, 2008 02:54, Anonymous Anónimo said...

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At 15 julio, 2011 20:34, Blogger GuinevereMcNamara said...

Di con este enlace porque estaba buscando "La seducción de las palabras" en versión electrónica, pues presté el libro hace tiempo y no me lo han devuelto, lo cual me produce una tristeza infinita porque es, sin lugar a dudas, un gran texto. En fin, no pude evitar leer la entrada como tal y a pesar de hace bastante tiempo que fue publicada, quisiera dar mi opinión. En lo personal, yo estoy de acuerdo con Grijelmo, aunque tu punto de vista es bastante interesante. Me parece que las palabras deben ser escogidas de acuerdo a lo que queramos lograr. Así, en una noche arrebatadora de sexo, probablemente si quepa ocupar palabras como "chupar" o "lamer". Sin embargo, en un texto que quiere ser más erótico que pornográfico, se puede dejar volar la imaginación del lector con metáforas propias que no pierdan el sentido sensual del texto. Estoy convencida de que se puede decir cualquier cosa sin que suene burdo o instintivo. Por ejemplo, para los que sí disfruten de la literatura, leer un relato erótico propio, puede ser un gran preámbulo antes del acto que se piensa cometer.
Para compartir de manera más clara mi punto de vista dejo aquí un retazo de algo que alguna vez se me ocurrió, tampoco tiene grandes aspiraciones, aunque me gustaría ver más opiniones respecto a este tema: "[...] Entierras tu hombría dentro de mí, desgarrando el deseo que me consume. Mis gemidos van y vienen. Tus manos aprisionan mis pechos, tu daga hirviente palpita dentro de mí, derritiendo cualquier incertidumbre que hubiese podido quedar. Nuestros cuerpos se funden en uno solo. Cada éxtasis, cada grito de placer estrecha aun más esa extraña y salvaje fusión de almas. Tus movimientos se aceleran, mi respiración desbocada sólo anhela ser tuya. Mi único objetivo es ser tu colegiala, amante y cortesana.
A cada momento me despojas de la poca cordura que me queda. Estoy entregada a la lujuria, a la excitación, a ti, pues has ganado mi corazón y has seducido mi carne que ambiciona entrelazarse con tu cuerpo y así, elevarte al placer más etéreo y sublime existente
"¡Penétrame, hazme tuya!” me atrevo a gritar desesperada. En la temperatura más desenfrenada sales de mi sexo y ávida del zumo de tu cuerpo, bebo de ti. Engullo tu virilidad. Necesito de ti, ¡cómo recompensar esas emociones tan infernalmente celestiales sino es compartiendo contigo el placer del que estamos ebrios! Aguas blancas son el néctar de tu esencia, el tiempo se detiene en el perfecto instante de tu orgasmo, en el que vuelves todo el deseo, todo el amor, todo lo que entregamos. Gusto, excitada y colmada, la savia de tu cuerpo."

 
At 17 julio, 2011 00:04, Blogger Javier López Clemente said...

HOla McNamara y bienvenida a esta bitácora.

Gracias por tu palabras y por el interés.
Hace tres años de esta entrada y te confieso... debería volverla a leer, y volver a leer tu texto y pensar en una contestación a la altura. Eso debería hacer en lugar de teclear una respuesta de orden, pero no puedo. Será el calor de julio, o que mañana es mi último día de trabajo de este mes, o quizás que he terminado una novela de Landero y... ¿para qué tanta calentura si nunca voy a escribir con él?
Usemos las palabras y nuestros cuerpos.
;-)

 

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